eXtramuros (*) / Mientras en el Uruguay la Ministra de Salud Publica Dra. Cristina Lustemberg busca instalar un instituto que ponga el control de fármacos que actualmente (no) ejerce la salud pública a cargo de los intereses de las corporaciones farmacéuticas y los negocios médicos privados, en los Estados Unidos el Congreso lleva una ofensiva en sentido contrario, exhibiendo cómo la industria ha corrompido hasta el tuétano los organismos de control público supuestamente independientes. Esto ha sido precedido por una importante controversia pública que fue alimentada, entre otros elementos, por el trabajo durante más de veinte años del actual Secretario de Salud, Robert F. Kennedy (Jr.), o por documentales que despertaron interés masivo -especialmente de padres con hijos vacunados con dificultades serias de salud- como el Vaxxed de Del Bigtree, que puede ser visto libremente en YouTube. La principal revelación de la audiencia a que dedicamos este reporte es que existe un estudio realizado por científicos con el fin de demostrar de una vez por todas la seguridad y eficacia de las vacunas (en general). El mismo fue planteado y llevado adelante en el Henry Ford Health System, en Detroit, bajo la conducción de los doctores Marcus Zervos y Lois Lamerato. Los investigadores contaron con la gran posibilidad de emplear la base de datos médicos de gran tamaño y calidad del sistema de salud Henry Ford, que cuenta con unos 500.000 afiliados. Compararon una cohorte de niños vacunados con otra de niños no vacunados. Traducimos y publicamos el estudio en esta misma edición. Pese a sus optimistas expectativas iniciales sobre la seguridad de las vacunas del calendario de rutina, en sus conclusiones, los investigadores dicen textualmente haber encontrado lo contrario, esto es: «que la exposición a la vacunación se asoció independientemente con un aumento general de 2.5 veces en la probabilidad de desarrollar una condición de salud crónica, en comparación con los niños no expuestos a la vacunación. Esta asociación fue impulsada principalmente por el asma, la enfermedad atópica, el eczema, la enfermedad autoinmune y los trastornos del neurodesarrollo». Al obtener tales resultados, que eran diametralmente contrarios a sus expectativas iniciales, los autores del estudio decidieron guardarlo en un cajón y no someterlo a revisión de pares y publicación, por temor a las consecuencias que podría acarrearles profesionalmente. Todo esto se hizo público en la referida audiencia del Congreso de los Estados Unidos, en el marco de la Comisión de Salud, donde participaron como testigos de posiciones contrapuestas el abogado Dr. Aarón Siri y el médico Dr. Jake Scott. En este reporte resumimos los puntos más relevantes de la discusión

PORTADA

* Sorpresa en el Congreso norteamericano: daños causados por vacunas quedaron de manifiesto, tras revelación de un estudio oculto único, de más de 18.000 casos, que es el primero que realmente contrapone dos cohortes, una vacunada y otra no, haciendo seguimiento estricto de ambas cohortes durante años

* Hasta ahora, el estudio había sido mantenido en reserva por sus autores por miedo a represalias

* Debate parlamentario muestra la posición cerrada de la ciencia institucional frente a conclusiones científicas que contradigan los intereses de los grandes financiadores y corporaciones

* «No existe ningún estudio publicado que demuestre la seguridad de las vacunas incluidas en el calendario oficial de los Estados Unidos. Esto es: la afirmación «las vacunas son seguras» no es una afirmación respaldada en la ciencia (Dr. Aaaron Siri, durante la audiencia)

El Committee on Homeland Security and Governmental Affairs es el comité principal de investigación y supervisión con que cuenta el Senado de los Estados Unidos. Dentro del mismo funciona el llamado Subcomité Permanente de Investigación. El día 9 de setiembre este subcomité convocó a una audiencia pública, bajo la presidencia del senador Ron Johnson (R – Wisconsin) titulada «Cómo la corrupción de la ciencia ha impactado la percepción pública y las políticas respecto de las vacunas» [«How the Corruption of Science Has Impacted Public Perception and Policies Regarding Vaccines”]. En esa sesión fueron recibidos el Dr. Aaron Siri (Estudio Siri & Glimstead), el Dr. Toby Rogers (Economista Político, Brownstone Institute), y el Dr. Jake Scott (Médico de Enfermedades Infecciosas, Stanford University). Por el comité participaron, además del senador Johnson, el senador Richard Blumenthal (D – Connecticut) y el senador Bernie Moreno (R – Ohio).

Los testimonios fundamentales alrededor de los cuales giró la audiencia fueron, por un lado, los de Aaron Siri, abogado del estudio Siri & Glimstad, que cuenta con 85 profesionales. El Dr. Siri ha manejado numerosos casos de alto perfil que involucran desafíos a mandatos médicos, restauración de exenciones, transparencia de agencias. Entre otros logros, Siri consiguió forzar judicialmente a la FDA a liberar al conocimiento público los documentos de licencia de la vacuna COVID-19 de la empresa Pfizer, por un lado. Por el otro lado, dio testimonio el Dr. Jake Scott, médico de enfermedades infecciosas en el hospital de la Universidad de Stanford, quien al presentarse afirmó: «he pasado mi carrera tratando pacientes y evaluando evidencia médica con un enfoque en la seguridad y eficacia de las vacunas«. Scott declaró también no tener conflictos de interés financieros, y que su investigación sobre vacunas es autofinanciada, o apoyada por la Universidad de Stanford.

Controversia fundamental

Puede hacerse un resumen de lo sustancial de esta larga audiencia pública centrándose en el concepto de «captura epistémica»: sin necesidad alguna de apelar a maldad o mala intención del establishment médico, de lo que se trata es de observar cómo determinadas convicciones mayoritarias del mismo -en este caso, el dogma sobre la conveniencia, eficacia y seguridad de la vacunación masiva obligatoria, por ejemplo- no puede ser sometido a crítica sin que quienes lo intentan reciban un rango amplio y duro de represalias. Es decir: no es posible criticar los supuestos de la investigación oficial, su episteme. Esto, de hecho, crea una torsión en los integrantes de la comunidad científica, que se acostumbran en su mayoría a encontrar formas más o menos no conscientes de evitar confrontar los datos que destruirían los supuestos fundamentales sobre los que se sustenta el sistema, su legitimidad profesional y social, y muy especialmente los mecanismos de significado por los cuales se otorga el dinero de proyectos de investigación, remuneraciones, y ganancias por patentes. Si un integrante del sistema -sea un médico, un investigador, un profesor, un miembro del mundo corporativo, o quien ocupa un cargo o es distinguido como miembro de asociaciones profesionales- decide ir contra los dogmas y supuestos de base del sistema -para el caso, cuestionar la seguridad y eficacia de las vacunas, que es uno de los artículos de fe- sabe que correrá riesgos.

En efecto, quienes critican o actúan, desde el ámbito profesional de la medicina y la investigación médica, por fuera de los dogmas del establishment, sufrirán diversas consecuencias. Éstas van, desde la crítica y ostracismo en el lugar de trabajo, a los perjuicios y negación de ascensos en la carrera profesional, la reducción o negación de financiación si son investigadores, y llegan al vilipendio público, e incluso la pérdida del título, y consecuencias penales de diverso tipo, en los casos más importantes. Todas estas son las conocidas consecuencias de oponerse a determinadas creencias sobre la medicina y la salud pública a las que cada día les resulta más difícil resistirse a la acumulación de evidencia en contrario que ha estado apareciendo -con intensidad y profundidad notablemente aumentada- a partir de los sucesos globales del año 2020. Esta audiencia en el senado de Estados Unidos parece un excelente y profundo ejemplo de cómo funciona tal «captura epistémica». La ortodoxia médico-científica está representada en el caso por el Dr. Jake Scott, y el senador Richard Blumenthal, mientras que del otro lado tenemos a un abogado, un doctor en economía política, y un par de senadores, que citan a médicos e investigadores, muestran sus hallazgos, y revelan cómo éstos, por demostrar la falsedad de creencias centrales del establishment médico- científico, tienen miedo de revelar sus descubrimientos.
El problema es que estos descubrimientos así silenciados, de ser puestos a prueba más ampliamente y comprobados y adoptados por las políticas de salud pública, habrían salvado y salvarían millones de vidas.

El Dr. Siri trae a la audiencia inicialmente dos puntos: el primero, hasta 2013 no existía ningún estudio de revisión que, comparando vacunados con no vacunados, certificase la seguridad de las vacunas de rutina en Estados Unidos. El segundo, ese estudio fue finalmente hecho: se trata de un estudio masivo realizado con los más altos estándares sobre la base de información consistente de alta calidad provista por un sistema de salud privado en Estados Unidos, el Henry Ford Health System, en Detroit. Sus resultados muestran con agudeza los daños que causa la vacunación de rutina, comparando una cohorte de vacunados de más de 16.000 casos con otra de no vacunados de unos 2000, a los que pudo seguir durante años (población del estudio son los nacidos desde el 2000 al 2016 dentro de la cobertura del sistema Henry Ford Health System). También muestra el Dr. Siri por qué ese estudio clave no pudo ver aun la luz pública integrado al sistema oficial de publicaciones revisadas por pares en la industria: por el miedo de sus autores debido a las consecuencias profesionales que les acarrearía.

La respuesta inicial del Dr. Scott parece refutar lo anterior, citando primero un conjunto de estudios que avalarían la seguridad de las vacunas de rutina, y afirmando luego errores metodológicos en el estudio del Henry Ford.
Sin embargo, el Dr. Siri levanta luego los cargos mostrando que los investigadores del Henry Ford habían tenido en cuenta de antemano las objeciones metodológicas de Scott, y que operando con la intención de asegurarse de que no apareciesen resultados que pudiesen contradecir la visión oficial sobre vacunas, de todos modos los obtuvieron, y aun más severos luego de los ajustes metodológicos indicados.

En ese momento, interviene el senador Bernie Moreno, que emplaza al Dr. Scott, quien venía sustentando su autoridad en su contacto directo con enfermos covid en los años de pandemia, y le recuerda que por entonces afirmó en un tuit que aun los niños de 2 años debían ponerse mascarilla, a lo que el Dr. Scott se limita a responder «Bueno, cambié de opinión«. Luego le recuerda también que se etiquetó como muertos Covid a millones que no murieron de Covid, a lo que el Dr. Scott se limita a admitir «bueno, comenté bastante sobre la dificultad de hacer esa distinción después de que las vacunas estuvieron disponibles«.

A continuación, hay un capítulo sobre el modo como se condujo la atención médica durante la pandemia, y sus resultados, debido a la estrategia del Dr. Scott de hacerse fuerte en las virtudes de la supuesta batalla librada en 2020. Ese debate recorre los esfuerzos hechos por el establishment médico para impedir el uso de drogas como la hidroxicloroquina o la ivermectina, y en cambio la insistencia en la tan peligrosa como ineficaz droga Remdesivir. Scott admite haber empleado el Remdesivir (pese a «no considerarlo la gran cosa»), y haber contribuido a «desarrollar las pautas de tratamiento» que incluían ese medicamento. Cabe recordar al lector que el Remdesivir y los protocolos aplicados durante el año 2020 tienen una terrible historia, ya contada por distintos actores directos en esta revista, incluyendo testimonios de trabajadores de la salud, por ejemplo aquí, aquí, aquí y aquí, entre otras notas. La pregunta que sigue resonando es: ¿Cuántos de los fallecidos «con» Covid (determinado por un test demostradamente fraudulento, y en ausencia de distinciones clínicas claras con respecto a otros cuadros infecciosos y pulmonares) fallecieron luego de ser tratados con Remdesivir y puestos en un respirador, precisamente como consecuencia del tratamiento a que fueron sometidos? Es una pregunta que el establishment médico aparentemente rehúsa hacerse, o quizá sea incapaz de contestar debido a la ausencia de evidencia contrastable, y a las asunciones previas que le fueron indicadas por el discurso de la ciencia institucionalizada en OMS, CDC, revistas de impacto financiadas por laboratorios, y foros o listas de correo no sometidas a crítica real desde fuera del discurso oficial.

En el resto de la audiencia, el senador Blumenthal intenta salir en auxilio del Dr. Scott. Éste luce en toda su participación como un honesto y dedicado médico clínico, con sincera devoción a sus pacientes, y honestamente convencido de los fundamentos de sus creencias. Pero, luego de su confrontación inicial con el Dr. Siri, su fuerza argumental se ha visto erosionada, y tiende a volver una y otra vez a su experiencia directa de tratamiento, llevado a cabo según las convicciones y recursos que el sistema oficial indicaba, y el Dr. Scott seguía celosamente. La respetable experiencia del Dr. Scott no estaba, a cierta altura de la audiencia, alcanzando para competir con el nivel de argumentación a la vez general y precisa con el que se veía enfrentado desde múltiples fuentes traídas a colación por Siri y Moreno. El senador Blumenthal, entonces -que al comienzo había intentado impedir la comparecencia del Dr. Siri alegando el absurdo argumento de especialismo estrecho de que Siri no era médico, y sólo los médicos podrían hablar sobre estudios médicos- intenta salvar a Scott centrándose en que el estudio de los investigadores de la Henry Ford no había sido publicado. Este argumento, en esencia, tal como intentaron mostrarlo en distintos momentos Moreno y Siri, ignora la existencia de presiones en el nivel del establishment médico, ignora la existencia de represalias cotidianas, e ignora el hecho de que de no podría hablarse de libertad o transparencia en la investigación sobre vacunas debido a las presiones que existen sobre la financiación y sobre el destino profesional de aquellos investigadores que no afinan con el discurso obligatorio impuesto por ese establishment «científico». Sobre este punto, el Dr. Siri respondía a Blumenthal con este testimonio: «Agradezco la pregunta. [El estudio del Henry Ford] nunca se ha presentado a una revista. Y la esperanza, la esperanza siempre ha sido que se presente a una revista, porque estoy de acuerdo con usted. Debería ser sometido a una revisión por pares. Debería ser presentado a una revista. Pero sus autores no lo presentarán, porque no quieren ser despedidos. Eso es lo que me dijeron. Nos hemos reunido con los autores muchas veces. Son personas que están, legítimamente, a favor de las vacunas. No quieren que su institución, las revistas, sus fuentes de financiación, sus amigos, sus colegas, todos se vuelvan en su contra, que es exactamente lo que pasará si siquiera lo presentan.«
En la esencia de su argumento, Blumenthal le echa la culpa a los investigadores que, por miedo a represalias no publicitaron su estudio, e intenta implicar que si no lo publicaron es porque el estudio tendría fallas. Pese a que ni Blumenthal ni Scott finalmente logran indicar ninguna falla metodológica que sea de recibo luego de seguir la discusión. Sobre esto -sobre esta acusación velada y no sustentada- es que transcurre el segundo intercambio entre el Dr. Siri y el Dr. Scott. Se lo ahorramos al lector, que puede revisar esto, y el resto de la audiencia, directamente tanto en la página oficial del Comité del senado norteamericano -ya indicada al comienzo- como en la publicación de YouTube de la conferencia completa (11 horas), hecha por el periódico Times of India, que también incluye la segunda parte, donde se invita como testigo al Dr. Robert Malone, de quien no nos ocupamos hoy.

A continuación, los detalles de este importante ejercicio de transparencia sobre la corrupción y la cerrazón del establishment «científico» que sigue determinando las creencias de la mayoría, y las políticas público-privadas sanitarias impuestas a la población mundial. 


(1) Iluminando detalles de una industria turbia

(a) No existen estudios que demuestren la seguridad de las vacunas de rutina del calendario en EEUU

El Dr. Siri fue el primero en intervenir, y lo hizo con una durísima afirmación: no existe ningún estudio publicado que demuestre la seguridad de las vacunas incluidas en el calendario oficial de los Estados Unidos. Esto es: la afirmación «las vacunas son seguras» no es una afirmación respaldada en la ciencia. A continuación, la transcripción de esa entrada inicial del Dr. Siri.

Dr. Aaron Siri: «Hacia 2013, el Instituto de Medicina (IOM) fue comisionado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU. (HHS) para revisar todo el cuerpo de literatura científica existente, con el fin de evaluar la seguridad del calendario de vacunación infantil de los CDC en su conjunto. El HHS le pagó al IOM para que hiciera eso. Después de que el IOM se embarcó en esa tarea con un panel de científicos multidisciplinarios, concluyó, y cito: «Los estudios diseñados para examinar los efectos a largo plazo del número acumulativo de vacunas u otros aspectos del calendario de inmunización… no se han realizado.» Repito: «No se han realizado«. Fin de la cita.

Ese es el hallazgo del Instituto de Medicina después de revisar todo el cuerpo de literatura científica. Lo que significa que el IOM no pudo encontrar estudios que compararan, como se haría para estudiar la seguridad de un producto, a un grupo expuesto (es decir, niños que recibieron las vacunas del calendario infantil) con niños no vacunados (niños que no recibieron ninguna vacuna), que es lo que se necesitaría para evaluar la seguridad del calendario.

Al carecer de evidencia que respalde la seguridad, lo mejor que el IOM pudo concluir fue, y cito: «No hay evidencia de que el calendario no sea seguro». Fin de la cita. Esto, por supuesto, también significa que el IOM no pudo encontrar evidencia para concluir que el calendario es seguro.

El informe del IOM sí dijo, y cito, que «es posible hacer la comparación» -esto es, la comparación entre niños vacunados y no vacunados-, mediante análisis de información de pacientes contenida en grandes bases de datos como el «Vaccine Safety Datalink» (fin de la cita). Esta base de datos solía estar alojada en los CDC. Pero hasta la fecha, el gobierno todavía no ha realizado esta comparación. Por cierto, los CDC realizaron y publicaron un documento técnico (white paper) en 2015 sobre cómo hacer ese estudio. ¿Se ha hecho? No lo sé. ¿Se ha publicado? No.»


(b) Sí existe un estudio masivo que demuestra que las vacunas de rutina generan importantes daños a la salud, que ha sido ocultado

Luego de esta descripción inicial de un aspecto del problema, el Dr. Siri procedió a narrar otro elemento que, de hecho, se convirtió en la revelación alrededor de la cual giraría en lo fundamental su posterior debate con el Dr. Scott. Dijo lo siguiente:

«En 2017, uno de nuestros clientes, como dijo antes el Senador Johnson, la Red de Acción para el Consentimiento Informado (ICAN), quiso ver los resultados de un estudio exacto que comparase niños vacunados versus no vacunados. Como señaló el avance que acaban de ver, Del Bigtree, CEO de ICAN, se había reunido en un momento con el Dr. Marcus Zervos, quien era el jefe de enfermedades infecciosas en el Centro Médico Henry Ford. Zervus accedió a reunirse y potencialmente hacer el estudio. Él realiza ensayos clínicos para vacunas, incluida la vacuna de ARNm COVID-19 de Moderna. El Dr. Zervus es un científico legítimamente provacunas.
Cuando nos reunimos con él, argumentamos que esta era una oportunidad para callar a los antivacunas en la afirmación de que los niños no vacunados son más saludables.

Para nuestra sorpresa, el Dr. Zervos dijo que realizaría el estudio. Reclutó a una epidemióloga jefe [Dra. Lamerato] y dos estadísticos dentro del Centro Médico Henry Ford para hacerlo. Estos eran científicos convencionales que sin duda tenían puntos de vista ortodoxos con respecto a las vacunas.

A principios de 2020, recibí una copia del estudio. Mostró los resultados del análisis que comparaba a los niños inscritos en Henry Ford desde 2000 hasta 2016, desde el nacimiento en adelante, que no tenían vacunas, en comparación con aquellos que tenían una o más vacunas. Este estudio se basó en registros médicos reales. Lo que significa que finalmente había un estudio grande de vacunados versus no vacunados utilizando datos de salud de una importante institución de salud de los Estados Unidos. Algo que, como señaló el IOM, nunca antes había existido.

El estudio comenzó explicando que se propuso reducir las dudas sobre si vacunar o no, asegurando a los padres que el calendario de vacunas de los CDC es seguro. Sin embargo, lo que estos investigadores encontraron fue que los niños vacunados tenían 4.29 veces una tasa mayor de asma, 3.03 veces una tasa mayor de enfermedad atópica, 5.96 veces una tasa mayor de enfermedad autoinmune y 5.53 veces una tasa mayor de trastornos del neurodesarrollo -que incluían 3.28 veces la tasa de retraso en el desarrollo y 4.47 veces la tasa de trastorno del habla- por encima de los niños no vacunados. Todos estos hallazgos resultaron estadísticamente significativos.

También hubo otras condiciones para las cuales hubo numerosos casos en el grupo vacunado, pero cero en el grupo no vacunado, por lo que no se puede calcular una tasa, incluyendo disfunción cerebral, TDAH, discapacidades de aprendizaje, discapacidades intelectuales y tics. Por ejemplo, hubo 262 casos de TDAH en el grupo vacunado, y no hubo ninguno en el grupo no vacunado. En este estudio, por cierto, había alrededor de 16,000 niños en el grupo vacunado y alrededor de 2,000 en el grupo no vacunado. Por lo tanto, la tasa entre ellos es importante, y eso es lo que comparó el estudio.

Estos hallazgos resultaron preocupantes, entre otras cosas porque estos problemas de salud crónicos pueden ser causados por desregulación del sistema inmunológico y las vacunas pueden causar desregulación del sistema inmunológico. Las citas que fundamentan esto están en mi presentación escrita.

En general, el estudio encontró que después de 10 años, el 17% de los niños no vacunados tenía un problema de salud crónico, contra un 57% de los niños vacunados que tenía al menos un problema de salud crónico -y a menudo tenía múltiples problemas de salud crónicos. Esto es: 17% versus 57%.»

(c) Por qué no se publicó este estudio

«El único problema real con este estudio y por qué no se envió para su publicación es que sus hallazgos no se ajustaban a la creencia y la política de que las vacunas son seguras. Si el estudio hubiera hallado que los niños vacunados eran más saludables, sin duda se habría publicado inmediatamente. Pero dado que encontró lo contrario, fue metido en un cajón.

Hemos instado repetidamente al Dr. Zervos y a la Dra. Lamerato (la epidemióloga) a que envíen el estudio para su publicación. Han afirmado que el estudio estaba bien diseñado y realizado, pero el Dr. Zervos ha dicho que no quiere perder su trabajo y la Dra. Lamerato ha dicho que no quiere hacer sentir incómodos a los médicos.

Este es un ejemplo real de cómo se corrompe la ciencia en torno a las vacunas. De cómo solo se publican los estudios que confirman las creencias y políticas de que las vacunas son seguras. Todo lo demás es metido en un cajón. Este sesgo de selección es peligroso, y resulta en corromper toda la ciencia relativa a la seguridad de las vacunas.

Podemos proteger a los niños de enfermedades infecciosas y podemos proteger a los niños de los daños de las vacunas. Deberíamos y debemos hacer ambas cosas.

Gracias.»


(2) Las alarmantes estadísticas respecto del autismo: un aumento del 32.000 por ciento en los últimos 52 años

Luego de esta intervención, el senador Johnson convocó al siguiente testigo, el Dr. Toby Rogers, quien es economista político del Instituto Brownstone. El Dr. Rogers aprobó en 2019 su tesis sobre la economía política del autismo en la Universidad de Sydney, Australia. El Dr. Rogers resume los hallazgos principales de su tesis:

«* En 1970, el primer estudio de prevalencia de autismo en los EE. UU. encontró una tasa de autismo de menos de 1 por cada 10,000 niños.

* Según un estudio de la EPA, en algún momento alrededor de 1987, la tasa de autismo en los EE. UU. comenzó a dispararse.

* El informe más reciente de los CDC mostró que 1 de cada 31 niños de 8 años en los EE. UU. en 2022 estaba dentro del espectro autista. Eso es un aumento del 32,158% en los últimos 52 años.

* Dos estudios masivos de los mejores epidemiólogos en California muestran que los cambios en los criterios de diagnóstico solo explican una pequeña fracción del aumento en la prevalencia del autismo.

* Hay 22 estudios que afirman que las vacunas no causan autismo. Sin embargo, ninguno de estos estudios tiene un grupo de control completamente no vacunado. Así que, lamentablemente, si uno quiere entender qué es lo que está causando la epidemia de autismo, estos estudios no le sirven.

* Luego hay cinco grandes proyectos de investigación genética: AGRE, SSC, ASC, MSSNG y SPARK. Juntos, han producido 501 artículos publicados. La búsqueda del gen del autismo ha consumido más de $2,300 millones de dólares y los investigadores casi no tienen nada que mostrar, porque los genes no crean epidemias repentinamente. El genoma humano no cambia tan rápido.

* Luego hay cuatro grandes proyectos de investigación epigenética: CHARGE, MARBLES, SEED y EARLI. Juntos han producido 437 publicaciones que analizan los efectos de la contaminación del aire, pesticidas, sustancias fluoradas, PCB, factores nutricionales, retardantes de llama, condiciones metabólicas maternas y compuestos orgánicos volátiles. Ninguno de estos estudios controla las vacunas como una posible covariable o factor de confusión. Por lo tanto, es imposible conocer el impacto real de estas variables.

La pieza crítica faltante en la investigación del autismo son los estudios de vacunados versus no vacunados. Afortunadamente, ahora hay seis buenos estudios en los que podemos confiar. Lamentablemente, estos estudios han sido sistemáticamente suprimidos e ignorados por los principales medios de comunicación y el establishment médico.

* Dos estudios de Gallagher y Goodman muestran que la dosis de nacimiento de la vacuna contra la hepatitis B aumenta significativamente el riesgo de autismo.

* Tres estudios de Anthony Mawson confirmaron que la vacunación aumenta las probabilidades de desarrollar autismo al menos 4.2 veces. El parto prematuro coupled con la vacunación aumenta las probabilidades de discapacidad del desarrollo neural en más de 12 veces en comparación con el parto prematuro sin vacunación.

* Y finalmente, un estudio de Hooker y Miller publicado en 2021 encontró que la vacunación aumenta el riesgo de autismo cinco veces. La vacunación en ausencia de lactancia materna aumenta el riesgo de autismo 12.5 veces. La vacunación además del parto por cesárea aumenta el riesgo de autismo 18.7 veces.

Después de realizar la revisión sistemática de mil estudios, mi creencia es que las epidemias de autismo y enfermedades crónicas son causadas principalmente por tóxicos, mayormente de las vacunas, y cerca una docena de tóxicos adicionales. Si dejamos de exponer a los niños a estos peligros en primer lugar, eso detendría las epidemias de enfermedades crónicas en los niños.

Ahora, debemos convocar la voluntad política para actuar.

Gracias.»


(3) La respuesta inicial por parte de la postura oficial: existen 661 ensayos en total, 53 incluyendo las vacunas de rutina del calendario, que garantizan su seguridad

El Dr. Jake Scott inicia su respuesta apelando a una experiencia profesional directa que está llevando adelante, que negaría las afirmaciones de quienes le precedieron en el uso de la palabra. Luego, en un segundo momento, iniciará una polémica con el Dr. Siri respecto del estudio del Henry Ford.

(a) Existen 53 estudios que afirman la seguridad de las vacunas de rutina

«Desde abril, he codirigido un equipo internacional construyendo lo que creemos es la base de datos más completa de ensayos de vacunas jamás reunida. Nos propusimos responder una pregunta fundamental: ¿Qué muestra realmente el registro completo de ensayos sobre las pruebas de vacunas? Hemos catalogado 1,088 ensayos controlados aleatorizados desde 1941 hasta 2025, involucrando a más de 10.5 millones de participantes. Cada entrada es públicamente verificable a través de enlaces de PubMed. Toda la base de datos es de acceso abierto. Cualquier persona con acceso a Internet puede verificar nuestros hallazgos. Así es como se ve la transparencia.

Nuestros hallazgos refutan directamente afirmaciones falsas sobre las pruebas de vacunas. Documentamos 661 ensayos que utilizaron controles placebo inertes con solución salina, agua estéril u otras sustancias biológicamente inactivas. De estos, 53 involucraron antígenos en los que se basan las vacunas infantiles de rutina. Lo más importante, confirmamos que los 16 antígenos recomendados rutinariamente para niños han sido estudiados en ensayos controlados con placebo. Cada uno de ellos. La afirmación de que las vacunas infantiles no han sido probadas con test placebos es demostrablemente falsa.

También soy investigador principal en una revisión sistemática que analiza las inmunizaciones contra virus respiratorios publicadas en los últimos dos años. 590 estudios de más de 17,000 referencias identificadas que examinamos a través del Vaccine Integrity Project.

Nuestros sistemas de monitoreo de seguridad funcionan. Detectaron la invaginación intestinal con RotaShield en 1 de cada 10,000. La vacuna fue retirada. Captaron los coágulos de sangre de Johnson y Johnson en 3 por millón. Cuando surgieron los primeros informes de miocarditis, los CDC alertaron proactivamente a los médicos para mejorar la vigilancia antes de que la señal se confirmara. En semanas, el riesgo fue cuantificado, comunicado e incorporado en las guías. Estos sistemas detectan eventos tan raros como uno en un millón de dosis.»

(b) El estudio del Dr. Zevros tiene fallos de diseño que explican sus conclusiones negativas

En cuanto al estudio, la argumentación del Dr. Scott consistió en acentuar que el estudio del Henry Ford no estaba publicado, y que padecía de determinados fallos en su diseño.

«El análisis no publicado de Henry Ford que se presenta hoy es fundamentalmente fallido desde su diseño. A diferencia de nuestra base de datos públicamente accesible, este estudio permaneció oculto de la revisión por pares por cinco años. El problema central: los niños vacunados tenían el doble de tiempo de seguimiento, sustancialmente más visitas de atención médica que los niños no vacunados. Cuando los diagnósticos requieren visitas al médico, los niños que ven a los médicos con más frecuencia inevitablemente tendrán más condiciones registradas. Este es un sesgo de detección clásico que infla las estimaciones de riesgo sin reflejar verdaderas diferencias de salud.

El estudio reporta cero casos de TDAH entre miles de niños no vacunados. ¿Cómo es eso posible con una prevalencia nacional del 11%? Eso es altamente improbable a menos que las condiciones no fueran diagnosticadas. Afirmaron un aumento de seis a ocho veces en infecciones de oído. Eso carece de plausibilidad biológica, pero es totalmente consistente con la utilización diferencial de atención médica.
Además, el estudio no encontró asociación con el autismo, un hazard ratio ajustado de 0.62. Sin embargo, los autores enfatizan hallazgos seleccionados mientras desechan este resultado nulo para la condición misma que muchos afirman que las vacunas causan. ¿Cómo explican eso?

¿Qué muestra la investigación rigurosa publicada? Un estudio danés de 1.2 millones de niños no encontró asociación entre la exposición al aluminio de las vacunas y 50 condiciones crónicas diferentes. Los metanálisis que abarcan millones de niños no encuentran ningún vínculo entre las vacunas y el autismo.«

El Dr. Scott terminó su alocución afirmando que «las vacunas han salvado 154 millones de vidas a nivel global en 50 años».


(4) La polémica. Cuáles serían los fallos en la posición del Dr. Scott, que refleja la de la ciencia institucional y los fabricantes de vacunas que la financian 

En este momento toma la palabra nuevamente el Dr. Siri, y contesta a las afirmaciones del Dr. Scott. Para comenzar, se refiere a las objeciones respecto del estudio de la Henry Ford que muestra el carácter dañino de las vacunas de rutina infantil. En lo esencial, los argumentos del Dr. Siri son que la supuesta falla en el diseño a que alude el Dr. Scott no existe, puesto que ha sido atendida y corregida de dos maneras distintas por los investigadores. En ambos casos, las correcciones acentuaron la señal de daño de las vacunas, en lugar de reducirla. Veamos.

(a) Por qué la metodología del estudio de la Henry Ford no es ‘fallida’

«En términos del estudio de Henry Ford, aprecio el comentario del Dr. Scott, pero no creo que el Dr. Scott haya leído realmente mi presentación, dado sus comentarios sobre lo que él cree que hace que este estudio esté fatalmente fallido. Él señala una cosa. Lo llama «sesgo de detección» porque lo que está diciendo es que los niños vacunados tienen más probabilidades de buscar atención médica que los niños no vacunados. Si hubiera leído mi presentación, habría visto que los autores del estudio, que buscaban validar la seguridad de estas vacunas, realizaron específicamente un análisis de sensibilidad para ver si había sesgo de detección.

¿Cómo lo hicieron? Lo que hicieron fue observar el número promedio de veces que la cohorte vacunada buscó atención médica versus la no vacunada. Y lo que encontraron fue que los niños vacunados buscaron atención médica en promedio siete veces al año. Los no vacunados la buscaron dos veces al año, lo que tendría sentido si tienen menos enfermedades. Pero para los niños no vacunados, ese 17% que tenía un problema de salud crónico, buscaron atención médica en promedio cinco veces, lo que refleja que cuando un niño no vacunado tenía un problema médico, sí iba al médico.

En segundo lugar, como señala el estudio, el tipo de condiciones de salud que vimos en la población no vacunada no son del tipo de las que no buscarías atención médica. Si su hijo tiene una condición médica grave, va a su médico, va al sistema médico. Eso no lo digo yo. Eso es lo que señalaron estos autores del estudio.

También, para validar aún más sus hallazgos, incluso volvieron a ejecutar su estudio para eliminar a cualquier niño que no hubiera buscado atención médica. Así que, esencialmente, eliminaron a los niños no vacunados más saludables, otro análisis de sensibilidad que hicieron, y aún así encontraron el resultado estadísticamente significativo del que hablé más temprano.

Ahora, la otra cosa que hicieron para asegurarse de que sus resultados fueran válidos… y nuevamente, asumo que lo hicieron porque querían hacer exactamente lo que el Dr. Scott está diciendo: «Tiene que haber un error aquí, no puede ser que esto sea cierto». Así que, la otra cosa que hicieron fue realizar un análisis de sensibilidad mediante el cual eliminaron del estudio a cualquier niño que no hubiera estado en el sistema de Henry Ford desde el nacimiento en adelante durante al menos cinco años, pensando: «Bien, tal vez nos equivocamos porque los niños no vacunados, simplemente, tenían una duración promedio menor». Pero al hacer eso, solo vamos a observar a los niños que estuvieron allí durante al menos cinco años. Y lo que encontraron fue consistente con los hallazgos, afirmando los hallazgos; la razón de riesgo real de enfermedad crónica entre los vacunados aumentó, no disminuyó. También hicieron ese análisis de sensibilidad a tres años y a un año. Y cada vez aún encontraron que los niños vacunados tenían una tasa estadísticamente significativa mayor de problemas de salud crónicos».

(b) ¿De dónde sale la afirmación de que las vacunas «salvaron 154 millones de vidas»?

«Creo que la afirmación sobre los 154 millones de vidas salvadas es… es en realidad el epítome de la corrupción de la ciencia. Refleja la corrupción de la ciencia en acción. Mientras que este estudio de Henry Ford, por ejemplo, se basa en datos reales, en registros médicos, en el registro de inmunización, y analiza tales datos cuidadosamente… este ‘estudio’ [de la OMS en el que se basa la afirmación del Dr. Scott sobre los 154 millones] solo se basa en conjeturas y suposiciones. Es un estudio publicado por la OMS. Es esencialmente una pieza publicitaria de ellos sobre cuán efectivo  habría sido su programa de inmunización en los últimos 50 años. Y afirman que hay 154 millones de vidas salvadas.

Pero cuando miras el estudio -a diferencia del estudio de la Henry Ford-, este estudio de OMS no tiene intervalos de confianza. Entonces, ¿cuál es el intervalo de confianza para esa afirmación de ‘154 millones’? ¿Cuál es el rango de confiabilidad? No tiene ninguno. ¿Sabe por qué no tiene? Porque es totalmente poco confiable.

Tal como aparece, enterrado en la página 42 del suplemento de esta, entre comillas, pieza publicitaria de la OMS, en una sección titulada «Incertidumbre de las estimaciones», dice (cito) que no pueden «poner límites alrededor de la veracidad de las estimaciones». ¡No pueden poner límites a la veracidad de las estimaciones! Y agrega que, cito, «cualquier límite sería arbitrario». Fin de la cita. Y agrega también, y cito, «no debería interpretarse como una afirmación respecto de dónde posiblemente estarían los límites para hacer estimaciones válidas». Fin de la cita.

Lo que eso significa es que podría ser igualmente cierto que se perdieron 200 millones de vidas debido al programa de vacunas. Es una estimación sin límites. Esa es la corrupción de la ciencia: confiar en eso.

Y es aun peor. Porque cuando uno realmente mira, cuando uno realmente mira los datos duros, los números no tienen sentido. Casi la totalidad de esos 154 millones de vidas salvadas se reduciría a dos vacunas: la DTP y la vacuna contra el sarampión. Pues bien, como se expone a fondo en mi presentación, los estudios que analizan la vacuna DTP muestran que causa más mortalidad, mucha más mortalidad, que las vidas que salva. Si bien podría reducir las muertes por difteria, tétanos y tos ferina, los estudios muestran… el estudio seminal ha mostrado que los niños vacunados que recibieron la DTP murieron a una tasa 10 veces mayor, ¡10 veces mayor! que los niños que no recibieron esa vacuna. Ese es el estudio de PubMed número 5360569. Y ese estudio no es solo un estudio aislado. Viene después de una larga serie de estudios. Se publicó en 2017 y luego otro en 2018. Y la DTP es la vacuna más utilizada en el mundo. Eso es lo que muestra la ciencia basada en datos duros que tienen intervalos de confianza. No este informe publicitario de la OMS sin intervalos de confianza.

La otra vacuna que representa casi la totalidad de los 154 millones de vidas salvadas es la vacuna contra el sarampión. El estudio asume -supongo que para su crédito-, que el 60% de esa disminución se debió a otros factores, y el 40% de la disminución de la mortalidad por sarampión se debió a la vacuna. Pero he aquí el problema: cuando se observa la disminución de la mortalidad por sarampión en otros países donde no había vacunas, como en EE. UU. entre 1900 y la primera vacuna en 1963, la mortalidad por sarampión ya había disminuido en un 99%. Esos son datos de los CDC, no una suposición. Cuando se observan los datos del Reino Unido, entre 1900 y 1968, el año en que comenzaron con la primera vacuna contra el sarampión, la mortalidad por sarampión allí ya había disminuido en un 99%.

Entonces, cuando uno superpone ese número previo, no encuentra una disminución del 40%, sino del 99%. Y si luego le suma el aumento de muertes causado por la vacuna DTP, ya está uno en números negativos. Es por eso que no pueden poner un límite a su afirmación de 154 millones de vidas.

(5) Los «661 estudios» en que basa Scott su postura, no son lo que se afirma

¿Es correcta la afirmación del Dr. Jake Scott de que la seguridad de las vacunas está garantida gracias a que existen 661 estudios que emplean controles placebo inertes y la demuestran? El presidente de la audiencia, senador Johnson, retoma ese punto y desafía al Dr. Siri a que conteste a ello. He aquí la respuesta.

«En realidad, creo que el Dr. Scott ha hecho un gran servicio en términos de señalar la falta de ensayos clínicos que respalden la seguridad de las vacunas infantiles inyectadas de rutina. Verá, él dice que hay 661 ensayos de control inertes para respaldar la seguridad de las vacunas infantiles inyectadas de rutina. Pero cuando uno realmente profundiza en esos 661 ensayos… Déjeme darle el desglose de ellos, ¿de acuerdo? 567 de estos ensayos no eran para una vacuna inyectada de rutina para una enfermedad en el calendario infantil de los CDC. Eran para vacunas contra el VIH, u otras vacunas. Así que esos son totalmente irrelevantes en cuanto a la seguridad de las vacunas infantiles inyectadas de rutina.

De los 94 estudios restantes, 70 de ellos no involucraron a niños sanos. Por ejemplo, ensayos de adultos positivos para el VIH. Nuevamente, completamente irrelevantes para la seguridad de las vacunas infantiles.
De los 24 restantes, 21 no involucraron una vacuna licenciada en los EE. UU. o fueron… o no fueron de control para licenciar una vacuna licenciada en los EE. UU. de hecho utilizada. Por ejemplo, vacunas chinas contra la gripe, cosas por el estilo.

Eso nos deja con tres estudios. Tres que afirmaban tener un control inerte, y que se utilizaron para licenciar una vacuna infantil inyectada de rutina, de esa lista completa de 661. Y estos realmente ayudan a resaltar el problema que tenemos en términos de evaluar la seguridad con respecto a la licencia de vacunas infantiles. Quiero buenos datos de ensayos clínicos. Los necesito para mi práctica. 

Pues bien, repasemos esos tres.

Uno fue un ensayo para la vacuna contra la varicela. Ahora bien, ese ensayo solo incluía unos pocos cientos de personas, así que de todos modos era un estudio de escaso potencial. El Dr. Scott dice que ese estudio incluía un control inerte. Pero en realidad, era una inyección de neomicina, un antibiótico. Eso no es inerte. No. Y la neomicina usada tópicamente puede causar problemas, y ni qué hablar inyectada.
El segundo estudio era un ensayo de Gardasil 4, que tenía miles y miles de niñas y mujeres en el grupo de control. Casi todas ellas, en el grupo de control, recibieron una inyección de adyuvante de aluminio. y luego solo hubo unos pocos cientos, solo unos pocos cientos que fueron etiquetados como control inerte. Pero no lo fueron. Recibieron todo lo que hay en el vial, excepto los antígenos en el alumbre, que incluía histidina, polisorbato, borato de sodio, proteína de levadura… Nada inerte.
Y luego el tercero fue un ensayo de Gardasil 9 que, finalmente, por cierto, sí tuvo una inyección de solución salina. Solo unos pocos cientos. Hubo miles y miles de niñas y mujeres en ese ensayo. Todas recibieron una inyección de aluminio. Ni siquiera sé si es ético inyectar a alguien con algo que es neuro y citotóxico… Pero dejando eso de lado: hubo unos pocos cientos que recibieron el placebo. ¡Pero solo lo recibieron si primero recibieron tres dosis de Gardasil 4! Así que nuevamente, no se trató de un grupo de control inerte real.

El resultado es que hay cero ensayos, cero, que se hayan basado en esta lista de 661 para licenciar una vacuna inyectada de rutina en el calendario de los CDC que incluyera un placebo, así como cero ensayos de una vacuna utilizada como control para licenciar una vacuna inyectada de rutina en el calendario de los CDC.

Irónicamente, por cierto, quiero decir, esta lista apoya lo contrario de lo que pretende hacer. Y si quiere saber en qué se confió para licenciar las vacunas infantiles inyectadas de rutina, es fácil. Mire los documentos de los ensayos clínicos. Eso es lo que hacemos nosotros. Y de hecho, mi presentación a este comité repasó cada vacuna individual. Esa es una vacuna inyectada de rutina. Y citamos precisamente cuál fue el control.«

(6) Las vacunas ARNm y la captura epistémica

El senador Johnson, alrededor de la hora y media de sesión, dice «Lo que estoy intentando hacer aquí es mostrar por qué causas la gente está indignada», y exhibe un gráfico, que mostramos a continuación.

TASA HISTÓRICA DE AUTISMO SEGÚN PREVALENCIA COMBINADA POR 1000 NIÑOS / Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC. Tabla de datos de los estudios de prevalencia del desorden de espectro autista (incluyendo todos los sitios ADDM)


El gráfico muestra la tasa de personas diagnosticadas dentro del espectro autista en relación a la población, y es información producida por los CDC. «Esta es la historia del autismo«, dice Johnson, la que ha pasado de 1 de cada 1976 niños en los años 1980s, a 1 de cada 31 niños en el año 2022 (año en que culmina el gráfico). En los años 1970s el número estaba en uno cada 10.000 niños. «¿Qué estamos haciendo al respecto?«, se pregunta Johnson. Y comenta «Como ha dicho el Dr. Palmer, cuando estamos frente a una enfermedad crónica -y el autismo es una de ellas-, el sistema no quiere saber las causas«. Sigue el senador Johnson «pongamos ahora la siguiente gráfica. Esta es probablemente mi gráfica más censurada«. Es la que sigue:

COMPARACIÓN DE EVENTOS ADVERSOS SEGÚN MEDICAMENTO. Fuente: Datos FDA y CDC para el mundo. Datos a setiembre de 2025

El gráfico corresponde a datos nacionales y globales que obran en poder del CDC y la FDA, y es una comparación de eventos adversos según diversas drogas. Lo que muestra es, plano y simple, que la vacuna COVID de ARNm es la vacuna y medicamento más dañino de todos cuanto se tiene noticia hasta el presente, pese a que las cifras reflejan un porcentaje muy pequeño (menor al 1%) de los eventos reales, como se verá enseguida. El lector debe notar los lapsos de tiempo en que se han aplicado estos medicamentos, los cuales corresponden a muchos años en algunos casos. 29 años para la ivermectina, con 493 muertes detectadas por su causa en todo ese período -medicamento sobre el cual el establishment médico orquestó una campaña de terror llamándole falsamente «medicina para caballos» en plena pandemia, con el fin de evitar que se usase. Mientras tanto el Remdesivir, empleado solamente durante 58 meses y promovido como medicamento oficial durante Covid, arroja la friolera de 39.540 muertes detectadas por su causa en tal breve período, de menos de cinco años. Johnson le inquiera a Scott, «Dr. Scott, ¿estaba usted al tanto de que, en VAERS, hemos reportado 38.742 muertes vinculadas a la vacuna Covid en el mundo? ¿Estaba usted al tanto de esta carnicería?» El Dr. Scott responde que no estaba al tanto de esa cifra en particular.

La conversación sigue. El senador Johnson recuerda a un balbuceante Dr. Scott, que evidentemente no tiene idea de nada de esto, que es una gran complicación para médicos y pacientes reportar un evento adverso al sistema VAERS -lleva tiempo, la mayoría ni siquiera sabe que el sistema existe, etc-, por lo cual el sistema sub-registra de un modo muy significativo. En otras palabras: los eventos adversos son muchísimos más que esos que aparecen. Johnson insiste en preguntar a Scott si conoce cuántos eventos son reportados y cuántos quedan sin reportar, dado que hay estudios al respecto. Scott no sabe. La respuesta que provee Johnson es que se reporta tan solo entre 1% y 10%, no más, de los eventos adversos realmente acontecidos. El Dr. Siri es más preciso, e interviene: «No, es menos del 1%, de acuerdo a un estudio del AHRT financiado y llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard.» 

A continuación, hay un tenso e incómodo lapso en donde el senador Johnson somete al Dr. Scott a un conjunto de preguntas sobre los estudios que muestran que el componente genético incluido en la vacuna permanece en el cuerpo mucho más tiempo -un tiempo indefinidamente largo, de hecho-, a diferencia de lo que los promotores de la vacuna y el establishment médico creyó y propagó desde el principio. Entre esos trabajos, uno de los más relevantes hasta el momento es el estudio en base a datos públicos en Japón sobre el que informamos en nuestro último número. El Dr. Scott no sabe nada de todo esto. Y esa es justamente una de las conclusiones más sorprendentes de la audiencia: un médico especialista en vacunas de la universidad de Stanford, que conduce un grupo de investigación importante al respecto, no conoce los estudios críticos con información relevante sobre el particular, si contradicen la visión oficial del sistema. Eso es lo que llamamos «captura epistémica»: se puede vivir en un sistema actuando toda la vida sin llegar a conocer críticas serias a sus supuestos fundamentales, porque el sistema se ha blindado para proteger a sus integrantes de esa información.

***

Durante las largas horas de la audiencia se tocaron múltiples aspectos que atañen a la salud pública, incluyendo la evidencia disponible sobre la correlación, o no, de autismo y vacunas de rutina. Esta reseña debe terminar en alguna parte, por lo cual dejamos este tema y los demás para los interesados, quienes fácilmente pueden explorar la transcripción completa.

En nota aparte, como ha sido ya anunciado, damos la traducción completa del estudio de los investigadores del Henry Ford sobre el que giró la parte más sustancial de este episodio político-científico


(*) Participaron en la preparación, síntesis, traducción y redacción de este reporte Jacques Fauquex, Lautaro Pérez Rocha y Aldo Mazzucchelli

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