Una investigación llevada a cabo por la Universidad de California ha descubierto que los adolescentes tienen seis veces más probabilidades de sufrir problemas cardíacos causados por la vacuna COVID-19 que de ser hospitalizados como consecuencia de la propia COVID-19: 162 por millón frente a solo 27 por millón.

Los datos más negativos demuestran el claro riesgo de vacunar a los niños

INFORME ESPECIAL

“Un equipo dirigido por la Dra. Tracy Hoeg, de la Universidad de California, investigó la tasa de miocarditis -inflamación del corazón- y dolor torácico en niños de entre 12 y 17 años tras su segunda dosis de la vacuna”, informa The Telegraph.

“Luego compararon esto con la probabilidad de que los niños necesitaran tratamiento hospitalario debido a la Covid-19, en momentos de tasas de hospitalización bajas, moderadas y altas”.

“Los investigadores descubrieron que el riesgo de complicaciones cardíacas para los niños de entre 12 y 15 años tras la vacuna era de 162,2 por millón, el más alto de todos los grupos que analizaron”.

Esto se compara con el riesgo de que un chico sano sea hospitalizado como resultado de una infección por COVID, que es de alrededor de 26,7 por millón, lo que significa que el riesgo al que se enfrentan por la vacuna es 6,1 veces mayor.

Incluso durante las tasas de alto riesgo de COVID, como en enero de este año, la amenaza que supone la vacuna es 4,3 veces mayor, mientras que durante las tasas de bajo riesgo, el riesgo de que los chicos adolescentes sufran un “evento adverso cardíaco” a causa de la vacuna es nada menos que 22,8 veces mayor.

Los datos de la investigación se basan en un estudio de las reacciones adversas sufridas por los adolescentes entre enero y junio de este año.

En un mundo cuerdo, estos datos deberían representar el clavo en el ataúd para el argumento de que los adolescentes y los niños deben ser obligados a tomar la vacuna contra el coronavirus, pero obviamente no será así.

En el Reino Unido, el gobierno está presionando para que se vacune a los niños de 12 a 15 años, incluso sin el consentimiento de los padres, a pesar de que el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización (JCVI) lo desaconseja.

Mientras tanto, en Estados Unidos, las autoridades escolares del condado de Los Ángeles votaron por unanimidad para obligar a vacunar contra la COVID a todos los niños mayores de 12 años, a pesar de las airadas objeciones de los padres.

Compartir