SEYMOUR HERSH / El gobierno de Biden voló los oleoductos, pero la acción tenía poco que ver con ganar o detener la guerra en Ucrania. Fue el resultado de los temores en la Casa Blanca de que Alemania vacilara y se volviera contra el flujo de gas ruso, y que Alemania y luego la OTAN, por razones económicas, cayeran bajo el dominio de Rusia y sus extensos y baratos recursos naturales. Y así siguió el temor último: que Estados Unidos perdiera su primacía de larga data en Europa Occidental

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