FERNANDO ANDACHT / Nada es más dañino que el acto irracional o anti-racional de “obstruir el camino de la investigación”. Por ese motivo, no es exagerado calificar el extenso e insensato campo de los estudios de agravio y la nefasta cultura de la cancelación, que es su ominosa sombra, ambos auspiciados por la neo-religión woke disfrazada de conocimiento académico, como un conjunto de equivocadas formas de ejercer la obstrucción tenaz y mortífera del verdadero sendero de la investigación.
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ERIC KAUFMANN / Ser woke consiste en sacralizar a grupos históricamente marginados. Esta religión refuerza una ideología que yo denomino «socialismo cultural», que sostiene que el objetivo más elevado de la sociedad es igualar los resultados de los grupos identitarios desfavorecidos y protegerlos de cualquier daño, como oír describir a Estados Unidos como «una tierra de oportunidades». ¿Cómo ha llegado este ethos, que se esconde bajo etiquetas inocuas como «diversidad» o «inclusividad», a convertirse en el pináculo de nuestra cultura? ¿Qué podemos hacer al respecto?
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DIEGO ANDRÉS DÍAZ / La “Rebelocracia” engrosa en occidente la lista de puestas en escena sin costo donde un grupo reivindica ser víctima de la opresión de algo que no tiene mayor existencia real, a partir de manifestar de forma vociferante un fantasma que opera necesariamente en el campo de la retórica, así el supuesto opresor jamás se manifiesta a hacer su parte de esta película barata.+