VINOD KOHSLA / Estoy de acuerdo en que necesitamos una educación más humanista, pero es difícil estar de acuerdo o en desacuerdo con el plan de estudios actual sin definir qué significa humanista. ¿Enseña realmente el pensamiento crítico, la lógica o el proceso científico, cosas que todo ciudadano debería saber para participar en la sociedad? ¿Permite el discurso inteligente o la toma de decisiones a través de un conjunto diverso de creencias, situaciones, preferencias y suposiciones?
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ALDO MAZZUCCHELLI / La cuestión fundamental es quién de nosotros es capaz de disputar la legitimidad del éxito, y, como consecuencia de ello, quién financia la educación, dando su impronta con ello. Mientras el éxito tecnológico sea el único criterio de verdad humana porque es el único dador de dinero, las humanidades seguirán siendo incapaces de superar al tecnocratismo mental que expresa Kohsla y que guía la hegemonía ideológica contemporánea en todas partes.
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ALMA BOLÓN / Las afirmaciones de Vinod Kohsla reúnen un buen número de los lugares comunes que, al menos desde el siglo XIX, pretenden ser la respuesta al “problema” de la enseñanza y a menudo denuncian su “inadecuación”. (Por ejemplo, lo inadecuado de enseñar algo más que un poco de cálculo, de lectura y de catequesis a quienes estarán destinados a labores que se suponen exclusivamente manuales; o lo inadecuado de enseñar lo que llegue a despertar deseos fuera de lugar, es decir deseos de ficción y de lirismo entre los trabajadores manuales, etc.)
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DIEGO ANDRÉS DÍAZ / La educación centralizada está detrás del modelo de ciudadano moderno. En general, el desembarco de la ideología de pretensión hegemónica-estatal construye una lógica cultural donde las ciudadanos consideran automáticamente, sin mayor reflexión ni crítica, que cualquier expresión cultural -incluida la educación- se debe reglamentar, subvencionar, “profesionalizar” y encauzar discursivamente bajo los esquemas de esta misma ideología.+