DIEGO ANDRÉS DÍAZ / Dos problemas recurrentes atraviesan a los sectores contrarios a la cultura hegemónica -algo particularmente visible en el contexto nacional-, más allá de la denominación autoasignada o calificación externa que reciba ese heterogéneo conjunto. El primero es su tendencia casi compulsiva a convertir la política en una+

ALDO MAZZUCCHELLI / La batalla de Mujica, la que le daba sentido a la vida narrada de José Mujica, ha terminado hace décadas y todos sus soldados reales están muertos. Noto que la izquierda tradicional radical y la derecha tradicional radical quieren seguir peleando aquello, entre las acusaciones de traición+

DIEGO ANDRÉS DÍAZ / Todas y cada una de las instancias electorales que el Uruguay experimenta tienen esa extraña característica de representar una especie de realidad dual, y divergente: arrastrado por el espíritu de época y replicando las tendencias ideológicas dominantes, junto a sus “agendas” y “clichés”, el sistema político+

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DIEGO ANDRÉS DÍAZ / Hablar sobre las derechas e izquierdas sigue siendo pertinente, porque por más esfuerzos y aclamaciones que se realicen, siguen siendo coordenadas válidas por dos razones que los agoreros de su muerte no terminan de interpretar

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ALDO MAZZUCCHELLI / El capitalismo ha venido a ser, en el imaginario de la izquierda local el gran Joker, que explica todo, el que permite salir al menos con un empate de todas las manos de baraja.+

DIEGO ANDRÉS DÍAZ / Un problema de este punto radica en que un profesor universitario, un escritor, un músico, o el actor cultural que sea, tiende a percibir que su suerte dependerá de su relación con el poder político.

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DIEGO ANDRÉS DÍAZ / La clave del modelo de “empresa ideológica” radica en que la “causa” política, cultural, económica o social que representa la razón de su existencia debe trabajar en el consenso social de su “importancia” y “necesidad”, y sobretodo, lograr que este consenso jamás permita un cuestionamiento del botín real: los dineros públicos. La empresa ideológica logra además, instalar temas en la agenda desde su perspectiva de identidad basada en la “superioridad moral” que predisponen a la sociedad a promover, aceptar, o en última instancia no cuestionar las inversiones o direccionamiento de fondos a estas empresas, en general realizada desde el Estado. Así, vemos a políticos de todo pelo y color, sonriendo frente a las cámaras junto al activista/artista de estas empresas ideológicas, recibiendo feliz el “baño purificador” que brinda la imagen de estas empresas, a cambio de dinero público.+