BARBARA KOLLMEYER / Una vez que los políticos alemanes aceptaron el principio norteamericano "debe cortarse el suministro de energía rusa porque sino los rusos usarán esa dependencia como un arma contra Alemania", la industria alemana se ve obligada a buscarse la vida de otro modo. El final es oscuro. Al final del día, la energía rusa es insustituible.

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