DIEGO ANDRÉS DÍAZ / La preferencia temporal baja representa una de las manifestaciones más notorias de una mentalidad que surgió en nuestra civilización con mayor fortaleza que en otras, y llegó a ser un pilar central en la idiosincrasia de generaciones, hecho evidente en la característica ahorrativa de nuestros antepasados. A diferencia de lo que se propagandea con insistencia, el Capitalismo se basa en el ahorro -y no en el consumo- y requiere de una conducta de postergación del consumo que está sustentada en un conjunto de ideas y valores determinados.
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