SANTIAGO CARDOZO / Hubo un tiempo en que la palabra “interpretación” gozaba de alta consideración. La idea de penetrar en un texto y poder leer lo que se decía y lo que se decía más allá o más acá de lo que se decía, lo que se callaba, lo que hablaba a través y/o a pesar de lo que se decía, las diversas formas en que la historia y la ideología tallaban (en) cada enunciado, cada engarce textual (aunque, ciertamente, sin agotar el sentido de lo dicho) era –y sigue siendo– el objetivo más añorado del aprendizaje de la lectura y la escritura+

SANTIAGO CARDOZO / Así, cuando decimos que Artigas es un mito, no estamos negando su existencia como persona real (tal tipo, que hizo tal cosa y tal otra, en tales y cuales momentos), tanto menos su necesidad+

SANTIAGO CARDOZO / Por su parte, con la hipérbole y la ausencia de fuentes, el discurso de la “historia científica” puede llegar o llega, sencillamente, a su propia anulación.+

LUIS MUXÍ / Lo que también se debe señalar en Rodríguez, Sala y De la Torre, conforme referimos en las letras anteriores, es la notoria orfandad probatoria, el extenso e injustificado abuso de presunciones simples, la confusión de situaciones aludiendo a decisiones, informes o juicios posteriores manifiestamente ajena a la época que se analiza+