HÉCTOR BALSAS / Es un tópico común analizar a Artigas como mito originario y fundacional. Lo frecuente es hacerlo desde una mirada de recuperación y reivindicación del personaje. Sobre la cultura uruguaya pesa una deuda quizás imposible de saldar con “el Héroe-Prócer”, profundo sentimiento de culpa, evidencia precisa de los+

SANTIAGO CARDOZO / Hubo un tiempo en que la palabra “interpretación” gozaba de alta consideración. La idea de penetrar en un texto y poder leer lo que se decía y lo que se decía más allá o más acá de lo que se decía, lo que se callaba, lo que hablaba a través y/o a pesar de lo que se decía, las diversas formas en que la historia y la ideología tallaban (en) cada enunciado, cada engarce textual (aunque, ciertamente, sin agotar el sentido de lo dicho) era –y sigue siendo– el objetivo más añorado del aprendizaje de la lectura y la escritura

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SANTIAGO CARDOZO / Así, cuando decimos que Artigas es un mito, no estamos negando su existencia como persona real (tal tipo, que hizo tal cosa y tal otra, en tales y cuales momentos), tanto menos su necesidad

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SANTIAGO CARDOZO / Por su parte, con la hipérbole y la ausencia de fuentes, el discurso de la “historia científica” puede llegar o llega, sencillamente, a su propia anulación.+

LUIS MUXÍ / Lo que también se debe señalar en Rodríguez, Sala y De la Torre, conforme referimos en las letras anteriores, es la notoria orfandad probatoria, el extenso e injustificado abuso de presunciones simples, la confusión de situaciones aludiendo a decisiones, informes o juicios posteriores manifiestamente ajena a la época que se analiza

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LUIS MUXÍ / No surgen de todos estos estudios pruebas irrefutables de que el latifundio fuera en algún momento el elemento básico desencadenante de la situación que lleva al Reglamento, ni menos aún, que el mismo se vincule en forma determinante con una exigencia firme de distribución de tierras.

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