ALDO MAZZUCCHELLI / En lugar de agachar el lomo y aceptar la dictadura centralizada vía celular, es el ciudadano de Occidente mismo el que deberá empezar a abrirse -a la fuerza, probablemente, pues de otro modo no lo hará- a practicar la crítica del sistema como tal. Una crítica completa, radical, y sin cuartel, que tiene felizmente múltiples aristas que están ya discutidas y publicadas hace décadas.


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