DIÁLOGO

El jueves 28 de mayo, en Búsqueda, Facundo Ponce de León publicó su columna sobre el tema “La caída del relato”. Su idea es que estos particulares 100 días de gobierno de Lacalle Pou y su coalición multicolor hicieron caer las bases del relato que había ocupado el centro de la escena cultural y política de, al menos, los últimos 15 años.

Por Francisco Faig

Su argumento fue en tres sentidos. Cito:

“El primer golpe es a la noción de solidaridad, que el FA quiso adjudicarse como patrimonio exclusivo junto con la preocupación por el más débil. Habría una integridad moral que al practicarla implica, como consecuencia evidente, votar al Frente Amplio. Otro golpe, aunque más sutil, fue a la ciencia y la investigación como expresión exclusiva de la izquierda y de la Universidad de la República (Udelar). (…) es un golpe duro para una fuerza política que se autoproclamaba principal defensora del saber y la investigación. Un tercer pliegue del relato (…) es el que refiere a la cultura. La izquierda se ha instalado como la única portavoz de las manifestaciones culturales, sobre todo capitalinas. Si este gobierno logra quitarle al Frente Amplio la hegemonía del relato simbólico de la cultura, habrá logrado algo muy importante en términos de la salud de la democracia y del impulso creativo. Al igual que vimos con la solidaridad, pensar que algunas virtudes pertenecen a una fuerza política es algo que perjudica al sistema político todo”.

Cuando lo leí me pareció ajustado a la realidad de lo vivido en el país en el largo plazo pasado y en la inmediatez de estos tres meses. Sin embargo, esa columna generó reacciones críticas de parte de tres personas vinculadas al Frente Amplio (FA): primero, en una nota en La Diaria, del 8 de junio, de Nelson Villarreal (en adelante, texto y autor NV), que se autodefine como filósofo y cientista político, y que ocupara un cargo sobre Derechos Humanos (DDHH) en Presidencia en la segunda administración de Vázquez; y en una carta a Búsqueda, del jueves 11 de junio, hecha por Nohelia Millán, cuyos datos en Google señalan que es especialista en género, y Juan Aldaba, que Google dice que se autodefine como alfabetizador (en adelante, texto y autor MA).

Quiero responder a esas críticas. Lo haré por partes.

Las primeras dos partes son de forma- contenido. Infelizmente, hay una especie de pseudo lengua que utilizan los críticos de Ponce de León, que yo no entiendo. Es decir: no entiendo qué quieren decir, a qué se refieren cuando escriben, y eso ocupará el punto primero. El segundo no es tanto sobre qué quieren decir cuando escriben sus frases complejas, sino sobre interpretaciones antojadizas o directamente de mala fe: me importa dejarlas en claro.

Las segundas dos partes van más al fondo de la argumentación. Por un lado, señalo que hay un desconocimiento de la historia, de lo real, de lo que realmente pasó, que es suplantado por el invento, la afirmación antojadiza, lo que se les ocurre creer que es la realidad. Por otro lado, presento un problema concreto de ese tema más general, que refiere al disparate de NV en torno a lo que presupone la tradición política y de pensamiento de Lacalle Pou (LALP).

1- El lengue lengue zurdo

Hay una vieja boutade de origen francés que dice que para hacer un texto más interesante, misterioso o con pretensiones de buena cultura y refinamiento intelectual, al menos un 10% de su contenido deben ser frases que se entiendan poco.

NV y MA realmente se tomaron en serio la boutade. Quiero dejar aquí anotadas las frases que, para mí, no quieren decir nada, no explican nada, y que perfectamente podrían formar parte de ese 10% de la anécdota francesa. Aquí van, en negrita la parte esotérica, y mi breve comentario luego. El numerado no implica un orden de prelación de lo más tonto a lo menos risible:

1- «Lo que Facundo Ponce de León llama con liviandad “sensibilidad de izquierda” no es ni más ni menos que un vasto bagaje teórico y filosófico que sostiene una propuesta política de circulación del poder ciudadano desde y para el ejercicio democrático». (MA)

¿Qué es la circulación del poder ciudadano desde y para el ejercicio democrático? En serio: ¿qué significa en concreto que un poder ciudadano circula desde y para algo, y que ese algo es el ejercicio democrático (uno solo, no varios quizá, sino un solo ejercicio)?

2- «Es imprescindible considerar que los procesos democratizadores de la educación universitaria pública que atravesaron a buena parte de Latinoamérica desde principios del siglo XX, generaron una nueva ética sobre su función social y sus principales acciones en la docencia, investigación y extensión«. (MA)

¿Qué quiere decir una nueva ética sobre todo eso? En concreto, de verdad: ¿nombres, episodios, corrientes, contenido de esa nueva ética?

3- «Esta nueva imbricación con la realidad social, económica y política del sistema universitario buscó en su esencia poner en juego el análisis y la producción de conocimiento sobre la sociedad. Entonces, analizar e investigar para contribuir a la mejora de la calidad de vida de la gente desde una ética democrática, emancipadora y ciudadana, es central en la función pública de la educación universitaria. Para terminar con el golpe de la etiqueta: Esta esencia es el catalizador de la asociación con un proyecto político con valores éticos y filosóficos de izquierda«. (MA)

¿Qué es contribuir a la mejora de la calidad de vida desde una ética democrática, emancipadora y ciudadana? ¿Qué implica, cómo se conoce y cómo delimita esa particular óptica? ¿Puede ser democrática y no ciudadana, por ejemplo, o tiene que ser esa ética las tres cosas a la vez, y en ese orden? ¿Qué quiere decir una esencia – catalizador de la asociación con un proyecto político en valores éticos y filosóficos de izquierda?

4- «Sería miope no asumir que la caja de herramientas decodificadoras de lo que se mal llama “alta cultura”, sigue siendo patrimonio de algunos estratos socioeconómicos; el trabajo de generar una recepción diferente no es un proceso que se pueda acotar a una gestión de gobierno ni únicamente a través del Estado«. (MA)

¿De qué hablan? ¿Cuáles son esos estratos socioeconómicos, cómo se delimitan, en qué se diferencian, qué son? ¿Qué son las herramientas decodificadoras (¿vienen dentro de una caja con la nueva televisión?), y qué entienden por alta cultura que puede ser, parece, recibida diferentemente en función de un trabajo generador? (no cito aquí a Pierre Bourdieu y sus museos: sería atribuir un contenido sociológico a estas frases que quizá los autores no conocen).

5- «Las medidas socioeconómicas tomadas por el nuevo gobierno no están a la altura de muchos gobiernos de centroderecha que se hacen cargo estructuralmente de las consecuencias que trae la crisis«. (NV)

¿Qué quiere decir que algo no está a la altura, en materia de medidas socioeconómicas? ¿Cuáles son los gobiernos de centroderecha, muchos, que se ponen como referencia? ¿Qué significa, en concreto, hacerse cargo estructuralmente de las consecuencias de una crisis?

6- «Decir que Lacalle Pou tumbó el relato propuesto por el PIT-CNT para el Día de los Trabajadores, “Lo urgente es la solidaridad”, es no tomar en cuenta la explosiva vulnerabilización de sectores sociales que no tienen estabilidad y reclaman con la Intersocial una renta básica«. (NV)

¿Qué quiere decir tomar en cuenta la explosiva vulnerabilización, y cómo sabe el autor que eso no ocurrió cuando Ponce de León escribió su texto? Es decir, ¿de dónde se puede deducir del texto de Ponce de León, lógicamente, una cosa de la otra como afirma NV?

7- «Obviamente la idea del Estado como garante de derechos no es una idea del Frente Amplio, pero su implicación evoluciona directamente a una interpretación a utilizar a la hora de hacer política«. (MA)

¿Una idea implica algo cuya directa evolución es una interpretación a utilizar? Pero si no es una idea del FA, ¿por qué debiera esa evolución hacia una interpretación a utilizar ser exclusiva del FA para hacer política? ¿Eso es lo que se quiso escribir? No entiendo.

8- «Los cambios a la ley de medios que ingresaron al Parlamento van en contra de potenciar una llegada con mayor calidad en los productos de comunicación masivos, reforzando mecanismos empresariales y la homogeneización de contenidos. Solo las voces habilitadas por los grupos de poder pueden tener lugar, excluyendo en las posibilidades de acceso a nuevos actores o mejores propuestas«. (MA)

¿Qué es potenciar una llegada con mayor calidad en medios de comunicación masivos (imagino que referirán a radio y televisión, aunque es sólo una suposición mía), en tiempos de Spotify y Netflix? ¿Quiénes son las voces habilitadas y quiénes los grupos de poder, y quiénes los nuevos actores y las mejores (¿en qué consiste eso de ser mejores?) propuestas que quedarían excluidos (¡excluidos! ¿Qué es eso en tiempos de Internet?)?

2- Cuando no se entiende o se quiere hacer decir algo que no es lo que se dijo

También tienen en común los dos textos, la evidencia de que sus autores, malgré eux, no han entendido conceptos, o que quieren hacer decir o hacer cosas a ciertas personas que esas personas ni dicen ni hacen. Como en el primer punto, va la cita con marcado en negrita de mi parte para subrayar lo que me resulta relevante, y mi comentario luego.

1- «No se trata de que desde las autoridades se responsabilicen del problema de los otros, tal como se pretende instalar desde muchas figuras públicas a través de la frase repetida como mantra por Luis Lacalle Pou: “Yo me quiero hacer cargo”. (MA)

Da un poco de pena y vergüenza ajena esta interpretación, francamente. Me limitaré aquí a explicar lo que evidentemente no se entendió: la frase yo me quiero hacer cargo del presidente, no es que él se quiera hacer cargo de Usted, es decir, llevarlo a upa o pagarle su cuenta de UTE o recomendarle qué cenar los días feriados. El yo me quiero hacer cargo implica hacerse responsable del Estado, de gobernar, de dirigir, de ejercer la autoridad, de marcar el rumbo. Es más teórico, más abstracto. No es personal, sino que es general, refiere a la sociedad toda en el vínculo estrecho, constatable, histórico, elemental, entre los dirigentes políticos que se hacen cargo de los asuntos del Estado, y la gente que vive en ese Estado.

2- «La institucionalidad estatal, resistida por las visiones liberales y conservadoras de este país, son el diferencial regional y quizás global. Baste la frase del director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Isaac Alfie, sobre que invertir en la ciencia quizás sea tirar plata«. (NV)

Aquí hay dos cosas distintas.

Primero, debiera de aclararse, francamente, quiénes representan esas visiones liberales y conservadoras que resisten la institucionalidad estatal. ¿Acaso cree NV que vive en el siglo XVIII y se enfrenta a Edmund Burke, o en el XIX y se opone a corrientes anarco-libertarias anti- Estado rusas? No lo sé. Pero sería bueno conocer los nombres, declaraciones, episodios e iniciativas de quienes llevan adelante esas visiones liberales y conservadoras tan particulares en el Uruguay de hoy. Yo, francamente, no conozco a ninguno que se resista a la institucionalidad estatal dentro de los principales soportes políticos de Lacalle Pou.

Segundo, lo de Alfie. Citar a Alfie a medias de forma de pretender conseguir así una ilustración del argumento que se quiere sostener, muestra la deshonestidad intelectual a que se puede llegar en el debate público. Transcribo aquí toda la referencia a lo que dijo Alfie y que, parcial y antojadizamente, cita NV, y destaco en itálica lo que me resulta relevante y que muestra claramente que lo que dijo Alfie no es lo que NV quiere hacer creer a sus lectores que dijo:

Consultado sobre la posibilidad de incrementar el presupuesto destinado a la ciencia, Alfie dijo que para el gobierno la tecnología y la investigación son un tema «prioritario» pero que los recursos «siempre son acotados». «Los investigadores también lo saben, no se pasa de cero a cien en un año ni en dos años, es un proceso y en el proceso de planificación tiene que venir creciendo la ciencia y la tecnología. De hecho, si uno mira para atrás en el Uruguay, pudo ver que, periodo a periodo, independientemente de quienes estaban en el gobierno, los fondos fueron subiendo. ¿Son insuficientes? Sí, seguramente son insuficientes, pero si uno mira los países más desarrollados estamos muy abajo«, aseguró Alfie. El director de la OPP dijo que, pese a la voluntad del gobierno, si uno «pone todo el dinero en la ciencia capaz que es tirar el dinero porque no hay capacidad de respuesta desde el lado de la ciencia y la tecnología. Es un proceso que seguramente va a seguir porque no es de ahora«.

Del comentario de NV, que tergiversa a sabiendas la declaración de Alfie, cada uno hará su valoración.

3- «Lacalle Pou tuvo el pragmatismo necesario y reconocible de no quedarse atrapado en pesos ideológicos y tuvo que reconocer que el keynesianismo es necesario. (…) Lacalle Pou no es ni de izquierda ni keynesiano, (…) se posiciona contra el estatismo, es capaz de ser pragmático, como fue su bisabuelo Luis Alberto de Herrera«. (NV)

Estas frases son hasta divertidas. El razonamiento de NV es así: presume y parte de la base de que Lacalle Pou (LALP) vive con pesos ideológicos – que son liberales, conservadores y de derecha -, y que, apremiado por las consecuencias de la pandemia, tuvo que reconocer que el keynesianismo es necesario. Pero en realidad, lo que escribe NV habla de los muros analíticos del cientista político. Porque una visión realista es completamente distinta a esta prejuiciosa y zurda. Eso sí, implica conocer un poco el pensamiento de LALP de verdad, es decir, evitar los estereotipos de comité de base. 1

Pero sin necesidad de leer tanto, apliquemos la lógica seguidamente y con ello le alcanzará a cualquier lector inteligente para medir la altura de los muros mentales que expresan estos párrafos de NV: Si el presidente tiene pre-nombrada a su ministra de economía desde hace años, vale suponer que conoce su pensamiento. Ella ha señalado que no se disgusta por Keynes en lo más mínimo. Si LALP viviera bajo un peso ideológico anti- keynesiano, hubiera quitado del medio hace rato a su candidata a ministra. Es mucho más lógico razonar entonces que LALP no sufre de tener que vivir con pesos ideológicos, porque si los tuviera, habría evitado nombrar en un cargo tan importante a alguien que no comparte la visión que implica ese que es su peso ideológico, ya que gentes valiosas (no keynesianas o de otro tipo de corrientes ideológicas) que reflejen lo que NV entiende son pesos ideológicos que atrapan, hay en todas partes.

Por tanto, lo lógico es deducir que LALP no dio muestras de pragmatismo- anti-ideología personal, digamos, al aplicar keynesianismo, sino que simplemente, aplicó con su ministra algo que le parece bien en la circunstancia dada. Y por último aquí parece necesario recalcar lo siguiente: una cosa es estar en contra del estatismo, y otra muy distinta es resistirse a la institucionalidad estatal, aunque en la prosa del cientista político pueda parecer que son lo mismo. Más claro: estatismo es distinto a institucionalidad estatal.

4- «El nuevo gobierno tomó la bandera de la solidaridad, pero aclaremos que a regañadientes en varias áreas, dado que su programa no estaba centrado en fortalecer el Estado social de bienestar, que ya contaba con una institucionalidad universal en salud, educación, sistema de cuidados, fortalecimiento del Banco de Previsión Social y liquidez para responder a la crisis«. (NV)

¿Por qué un gobierno que en 100 días toma la bandera de la solidaridad, y que por ello no recibe ninguna crítica del Partido Nacional (PN) ni de ninguno de los partidos que forman parte de la coalición de gobierno, y que lo hace notoriamente sin ninguna dificultad práctica o contrariedad teórica, lo haría a regañadientes?

Según NV, por su programa, que no iba a fortalecer el Estado social de bienestar. A mí me resulta una tontería el argumento de NV, y alcanza con leer el programa en cuestión para darse cuenta de que lo que afirma no es así. Pero lo que me llama la atención es lo que está implícito de parte del razonamiento de NV, que es que el nuevo gobierno hace algo a disgusto, pero ese disgusto no es manifestado por nadie nunca jamás (solo NV, en su infinita perspicacia, se daría cuenta de tal disgusto gubernamental). Yo creo que en realidad estamos, como en el punto 3, ante la epifanía del tamaño del prejuicio zurdo implícito de NV, escrito con total tranquilidad y convicción.

3- Mentiras y tonterías sobre la realidad

Aquí quiero destacar algunos párrafos de antología. Va la cita y el comentario.

1- «Poner bajo sospecha la relación entre cultura e izquierda puede ser pertinente, también desde el neoconservadurismo, pero quizás el tema más desafiante es el quiebre cultural entre la capital y el campo y la necesidad de construir puentes de diálogo para un país integrado que se ha ido modernizando«. (NV)

¡Es buenísimo! El que escribe esto del quiebre cultural y de los puentes de diálogo y blablablá, es la misma persona que ante un episodio de violencia personal en Salto, que quizá se recuerde, de un peón atacado a rebencazos, afirmó siendo secretario de DDHH de Presidencia de la República: “el Uruguay profundo tiene sistemas serviles, casi feudales que emergen esporádicamente. Si bien no podemos decir que es un fenómeno estructural, muchas veces sí sucede. Muchas situaciones de este tipo existen pero no las vemos

Semejante aseveración no pasó inadvertida en su momento. Se le pidió que aportara pruebas de sus dichos. Pero como cuando imagina regañadientes o pesos ideológicos, NV no aportó una sola prueba de tan relevante denuncia. Es una pena, porque gran parte del país se quedó a la espera de ver al nuevo San Jorge zurdo, sobre un corcel de montura tricolor, hundir con siniestra mano su brava lanza en los regordetes vientres de esos malvados latifundistas que se esconden en los campos de la Patria para sostener sistemas serviles, casi feudales, que NV, con casco de protección hecho de buena lata frenteamplista, siempre parece estar presto a visibilizar (uso un verbo final acorde a la jeringonza zurda, para que si este texto se lee en el comité, se entienda mejor).

No me parece baladí traer a colación esta historia. Porque en definitiva muestra una forma de argumentar y decir del cientista político que viene siendo, quizá, un patrón de conducta (de conducta, no de estancia): afirma lo que se le ocurre, sin prueba alguna ni vínculo con la realidad, con alguna frase mal redactada en el plan francés del 10%, y listo.

2- «La relación entre artistas, emprendimientos e industrias culturales mutó y fueron profesionalizados en los gobiernos del FA. La articulación políticas públicas-artistas- mercado adquirió visión estratégica, lo que se transforma en otra capacidad instalada de la que se valdrá el gobierno. (NV) Sobre el tercer pliegue parece poco serio decir que no se impulsó a determinados productos de calidad literarios o plásticos, o que el enfoque fue capitalino. Hay en ese análisis un poco de frivolidad que parece que solo busca adaptar ese tercer pliegue a su diagnóstico». (MA)

Este es realmente excelente, digno de lo real-maravilloso. Cito aquí la crónica de Búsqueda sobre todos los acomodos de los artistas zurdos con el ministerio de turismo. Y mejor que lo que yo pueda escribir, cito aquí parte de la formidable columna de Claudio Paolillo de ese año sobre el tema:

Es 2010 y está comenzando marzo. José Mujica acaba de asumir la Presidencia de la República y los frenteamplistas están de fiesta. Tan contentos están que organizan un festejo musical en la Plaza Independencia. Las canciones de Eduardo Larbanois y Mario Carrero son uno de los platos fuertes de la noche. (…) Antes, durante la campaña electoral, el famoso dúo había recorrido el Uruguay para amenizar los actos políticos de la fórmula Mujica-Astori. (….) Desde hace cuatro décadas, Larbanois y Carrero integran uno de los dúos más populares del Uruguay. Son buenos con la guitarra y con el canto. Cantaron cuando las papas quemaban en la dictadura. Y la gente se lo reconoce. (…)
Eso sí: es más fácil si todos los uruguayos los subsidian con los impuestos que pagan. Todos los uruguayos; los que votan al Frente Amplio y los que no.
Según un informe del Ministerio de Turismo entregado al diputado colorado Adrián Peña y difundido el jueves 5 por Búsqueda, únicamente esa Secretaría de Estado les pagó entre 2005 y 2014 (primer y segundo gobiernos frenteamplistas), 9.400.000 pesos (unos 400.000 dólares) por contratos artísticos. Hasta ahora se desconoce si también fueron contratados por otras reparticiones del Estado, pero solo con el Ministerio de Turismo cobraron, cada mes, la nada despreciable suma de $ 78.500 durante toda la década. No está mal. (…) El Ministerio de Turismo pagó contratos artísticos en esa década por $ 83.429.800; el 11,25% del total fue para Larbanois y Carrero. Pero también fueron favorecidos, entre muchos otros, Numa Moraes, Braulio López, Pepe Guerra, Rubén Rada, Daniel Viglietti, Jorge Drexler y Washington Carrasco, todos notorios simpatizantes frenteamplistas, así como Agarrate Catalina (en untiempo, la murga “de Mujica”) y Diablos Verdes (la murga “de Vázquez”). Estos otros siete cantantes y esos dos conjuntos llevaron $ 13.238.997 (15,8%). (…) En 2015, la directora general de Secretaría del Ministerio de Turismo, Hyara Rodríguez, admitió que debido a las denuncias de “favoritismo” por las contrataciones, sugirió a la ministra Liliam Kechichian abandonar esa práctica. La ministra estuvo de acuerdo. “Al final me daba la impresión de que se estaba tomando al Ministerio como una agencia de colocaciones con reproches de por qué a mí sí y al otro no”.

Ahora, releamos a NV: “La relación entre artistas, emprendimientos e industrias culturales mutó y fueron profesionalizados en los gobiernos del FA”.

 A mí me resulta formidable que alguien tenga la pluma entintada en un estalinismo tan cínico que es capaz de conocer estos datos (entre otros en igual sentido y que también existen, claro está) y de escribir, igualmente, semejante frase. Formidable.-

3- «Estructuralmente, el sistema más revolucionario de la historia, al decir de Marx, no sólo crea riqueza, sino profundas desigualdades. Por eso intelectuales, artistas, trabajadores, científicos y religiosos de izquierda cuestionamos el capitalismo como sistema estructural«. (NV)

Esto es una formidable tontería por dos motivos. Primero, porque desconoce la evolución real de la desigualdad desde la época de Marx hasta nuestros días. El capitalismo no creó profundas desigualdades: las redujo sustancialmente. No me quiero extender: que el cientista político lea la referencia en Our World in Data que aquí cito. Quizá, de esta forma, se pueda debatir sobre bases fácticas y no sobre lo aprendido en la propaganda del pequeño manual ilustrado del perfecto leninista anti- capitalista que seguramente se repartía en la época de juventud de NV en los comité de bases a los que concurría.

En definitiva, cada uno es libre de cuestionar lo que quiere, pero permítase libremente también al resto del mundo tomarle el pelo a quien reivindica cuestionar al capitalismo por cosas que el capitalismo no hizo, y a la vez vestirse de lienzos académicos dobles – filosofía y ciencia política – para adornar la diatriba, cosa de marear así a algún desprevenido. Segundo, porque siempre me da mucha pena los que reivindican a Marx pero parecen no darse cuenta de que el mundo de Marx no es el de hoy. Cuando Marx y Engels escriben el Manifiesto comunista en 1848, Artigas aún vivía en su exilio paraguayo; y cuando Marx publica el primer tomo del Capital en 1867, más del 80% de la población mundial mayor de 15 años era iletrada (hoy, menos del 15%), no había más de 1.400 millones de personas en el mundo (hoy somos más de 7.400 millones), cerca del 90% de ellas vivían en la extrema pobreza (hoy, menos del 10%), y la esperanza de vida en Europa continental era menor a 40 años mientras que hoy es cercana a los 80 años.

El Marx que sobre todo trascendió en nuestras orillas fue el profeta del fin del capitalismo, leído además a partir de octubre de 1917 con lentes rusos y revolucionarios. En efecto, hubo un fuerte vínculo en Latinoamérica entre esa interpretación jacobina y escatológica de Marx y las peores herencias intelectuales del catolicismo dogmático tan extendido en nuestro continente. Como bien apuntara Regis Debray en “Critica de la razón política”, en el socialismo científico sobrevivió así cierta cultura cristiana, con los temas de la redención en el sufrimiento, de la salud en la muerte y de la esperanza mesiánica que justifica la moral sacrificial. Marcel Gauchet, en “La religión en la democracia”, describió bien esa prédica que es propia de una religión que él llama secular. Digo todo esto porque sé, claro está, que NV se define, sin rubor alguno sino más bien con orgullo, como marxista y católico. A la vez.

4- Esa gente tan equivocada

Finalmente, una afirmación de fondo que merece comentarios. Cito:

«Decir que el FA se adjudicó la exclusividad de la noción de solidaridad es pasar por alto cómo se ha construido solidaridad estructural, sistemática y puntual en Uruguay. A la vez, cómo los sectores conservadores y liberales la dejaron de lado en algunos momentos o la redujeron sólo a las actitudes personales o de grupos de la sociedad civil, desvinculándola de la institucionalidad estatal que crea igualdad. Si la historia ha mostrado que es un error creer que la solidaridad son sólo las estructuras institucionales del Estado, es aun más deshumanizante para la dignidad humana de las personas en vulnerabilidad social reducirla a la caridad individual o de grupos». (…) «a la vez hay ideologías que reducen la solidaridad a actos individuales y voluntarios, y que no dan espacio a la estructuración social y estatal que garantiza igualdad de posibilidades y resultados básicos, que dejan librado el destino de las personas a las oportunidades que otorga el mercado y, por tanto, las exponen a la desigualdad de acceso, formación y recursos«. (NV)

Según NV, LALP “forma parte de la historia conservadora, liberal y de derecha del país”, por lo que lo que NV describe aquí es lo que él cree es la tradición política y de pensamiento de LALP.

¿Se puede ser tan prejuicioso y falso al pretender atribuir a esa tradición política y de pensamiento esa actitud de caridad y no de solidaridad, evitando al Estado y haciendo ocupar al mercado lugar tan destacado en lo que refiere al vínculo con las oportunidades personales? Sí se puede. NV así lo muestra.

Una buena carta en Lectores de Búsqueda del 11 de junio, de Heraclio Labandera, narra episodios históricos. La cito aquí porque está a mano, no porque sea novedosa en lo que describe, y no porque no haya abundante bibliografía que desmienta las torpezas prejuiciosas de NV. Todo lo siguiente que cita Labandera, contradice lo que está en itálica en la cita de NV:

«Con el gobierno de Oribe en 1835 se aprobaron las primeras pensiones para las viudas e hijos de los veteranos caídos en la guerra de la independencia (Ley 81, del 19/03/1835), y las primeras jubilaciones para los veteranos de guerra (Ley 91, del 03/06/1835), que alcanzó a oficiales retirados, luego ampliadas por la Ley 97 (16/06/1835). Luego se mejoraron los subsidios a viudas y huérfanos de las guerras patrias, otorgados por la originaria Ley 81, lo que a su vez fue mejorado por la Ley 137 (03/05/1838). Las primeras jubilaciones otorgadas a los empleados civiles fueron creadas por la Ley 173 (05/05/1838). Se aprobaron, además, las primeras disposiciones de retiro por diversas causas de los empleados al servicio del Estado, y se crearía el montepío como forma de financiamiento del mecanismo previsional. Las leyes sociales del presidente Bernardo Prudencio Berro, que fijó por primera vez en el país un salario mínimo para los trabajadores rurales, y la legislación que limitó a seis años los contratos de trabajos para evitar que la relación laboral con los empleadores se convirtiera en una forma esclavitud encubierta. El siglo XIX tiene otras iniciativas sociales de consideración, pero importa destacar la aprobación de las leyes de jubilación de maestros y personal docente, impulsadas por los diputados nacionalistas Alberto Palomeque y Evaristo Ciganda. La ley que benefició los retiros del personal de la Dirección de Instrucción Pública fue aprobada el 28 de mayo de 1896. En 1905 una iniciativa legislativa de los diputados Carlos Roxlo y Luis Alberto de Herrera buscó reducir la jornada laboral de los trabajadores, crear indemnizaciones por accidentes de trabajo, limitar las jornadas de trabajo diurno y nocturno, reconocer el derecho al descanso obligatorio, legislar sobre el descanso semanal y aprobar los primeros feriados pagos. La iniciativa de Roxlo y Herrera también propuso regular el trabajo de los menores de edad y de las mujeres, y legisló las primeras normas de higiene laboral. En el programa de 1906, el Partido Nacional abogó por la creación de un banco que brindara protección frente a los accidentes de trabajo, se instalara el arbitraje estatal para la solución de controversias entre empleados y patronos, se mejorara los salarios de las mujeres trabajadoras y se dispusiera el descanso dominical obligatorio. En 1907 el diputado Carlos Roxlo presentó otra ley que reconocía el derecho de sindicalización de los trabajadores y amparaba el derecho de huelga«.

Para tiempos más cercanos, que refieren a los gobiernos de Ejecutivo mayoritario del PN en el siglo XX, al menos un libro ilustra que lo que afirma NV en torno a esa tradición de pensamiento es exagerado, prejuicioso y tonto es harto elocuente. No me extiendo mucho más sobre esto, porque la referencia es harto elocuente.

***

Concluyo sobre el tema de fondo. Facundo Ponce de León planteó la caída del relato y dio buenos argumentos. Definió un estado de situación en la era frenteamplista que cualquiera que no viva dentro de un tupper izquierdista se da cuenta que refleja bastante bien lo que ocurrió. Y saca algunas conclusiones de largo plazo interesantes, porque muestran que algunas iniciativas del gobierno de LALP han movido el piso de las interpretaciones sesgadas de las que se nutre la claque izquierdista del país al momento de analizar qué significa políticamente el PN y la coalición de gobierno que ganó en 2019.

Sobre este tema, las respuestas que recibió no aportan mucho. Por un lado, muestran limitaciones de forma y de interpretación graves, cuando no, decididamente, una ilustración más de la vieja práctica estalinista de mentir descaradamente sobre la realidad. Por otro lado, el afán de etiquetar sin definir termina muchas veces enredando a estas zurdas respuestas en un lengue lengue por momentos ridículo. En particular NV hace gala, como en tiempos en los que se desempeñaba en la secretaría de DDHH, de una profusa imaginación, y desde allí hace sus delirantes interpretaciones de la realidad.

Creo que el debate vale la pena. Creo efectivamente que hay una caída del relato, y que además lo que Ponce de León verifica es recién el inicio de un proceso más largo que seguramente lleve años.

Creo también que ya es tiempo de no dejar pasar más las patrañas que pretenden, con tonterías, mentiras, frases ininteligibles que hacen las veces de seriedad conceptual para quienes moran en el comité, y sobre todo con una profunda pobreza analítica y conceptual, responder a textos bien pensados y bien argumentados como el de Facundo Ponce de León.

1 Alcanzaría con leer, de Daniel Supervielle, La positiva. Edición Debate, 2015. (volver)

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