ALASTAIR CROOKE / La nube Epstein está haciendo metástasis y se está convirtiendo en un punto de encuentro para la alienación popular profundamente arraigada en ciertos estratos del gobierno
GLOBO
El público a regañadientes se ha resignado a aceptar que sus «gobernantes» mienten y roban rutinariamente, pero sin embargo ellos (particularmente dentro de la facción MAGA) apenas parecen haber ido llegando a comprender que pueda haber tal nivel de vicio dentro del cuerpo público. Es algo que consideran demasiado detestable como para imaginarlo. Ahora, sin embargo, la gente se ha dado cuenta de que Trump ha estado de una manera u otra, aunque sea como espectador, vinculado a toda esa cultura degradada.
No es probable que esto pase fácilmente, o tal vez no pase en absoluto. Trump fue elegido para drenar todas esas enmarañadas redes de oligarquía interconectada, de estructuras de poder y de servicios de inteligencia que actúan al servicio de intereses ocultos. Eso es lo que prometió: America First.
Distraerse de Epstein probablemente no funcionará. La explotación, el abuso y la destrucción de las vidas de un número incalculable de niñas en la búsqueda del poder, la riqueza y el libertinaje diabólico, afecta a lo más profundo del ser moral. No se puede desviar la atención señalando otros viles juegos monetarios y de poder de las élites. El abuso (y cosas peores) infligido a las niñas se distingue como una categoría infernal especial.
Trump puede decir que no ha hecho nada legalmente incorrecto. Pero la cuestión es que ahora está manchado, y muy seriamente. En consecuencia, puede estar entrando en el territorio presidencial de la impotencia, salvo alguna ocurrencia deus ex machina suficiente para desviar la atención pública.
Para que quede claro, está en el carácter de Trump resistirse firmemente a convertirse en un presidente impotente para actuar. Y aquí radica el peligro geopolítico. Trump necesita distracciones en los titulares y necesita «victorias».
Sin embargo, ahora se encuentra en un punto de debilidad en el que el Estado de Seguridad y sus aliados en el Congreso se están haciendo con un mayor control. Igualmente, muchos en el nexo que vincula a políticos y funcionarios en Estados Unidos, Reino Unido e Israel, con profundos lazos empresariales y de inteligencia, serán extremadamente adversos a su exposición. La gente, incluida la encarcelada Ghislaine Maxwell, puede resultar peligrosa, como cuando alguien que se ahoga y, en su pánico, se agarra a la persona más cercana sólo para ahogar a los dos.
La estrechez de miras del equipo de política exterior de Trump ha metido las iniciativas de política exterior del presidente en una jaula, cuyos barrotes tienen un cartel que dice «arrogancia».
En cuanto a Ucrania, Trump ha dado a Moscú un plazo de 50 días para capitular ante el ultimátum de alto el fuego de Kellogg o atenerse a las consecuencias.
Mientras que las sanciones del 100% a terceros -que afectan sobre todo a las importaciones de energía de China e India- han sido totalmente rechazadas por China (y probablemente también lo serán por India), Trump estará bajo la presión de sus halcones en el Congreso para hacer algo para infligir dolor a Rusia.
El problema es que el cofre de guerra está vacío. Ni Estados Unidos ni Europa tienen un inventario de armas de importancia para la guerra. Incluso si pagaran y pidieran misiles u otro armamento ahora, pasarían meses hasta que se entregaran.
Sin embargo, Trump necesita victorias rápidas.
En ausencia de cualquier inventario significativo, Trump sólo puede escalar de manera efectiva mediante el uso de misiles de largo alcance dirigidos a Moscú o San Petersburgo. Los misiles Tomahawk de 2.000 km de alcance están en el inventario de Estados Unidos (y fueron discutidos por el equipo de Trump, según ha informado David Ignatius).
¿Y si estos viejos misiles Tomahawk son fácilmente derribados por las fuerzas rusas? Bueno, entonces hay un vacío. Un vacío grave. Porque no hay nada entre la provisión de elementos simbólicos de armamento (un puñado de misiles Patriot) a las armas nucleares tácticas estadounidenses pre-posicionadas, que podrían lanzarse desde aviones de combate estacionados en Gran Bretaña.
En este punto Trump se estaría precipitando hacia una Gran Guerra con Rusia.
¿Existe un plan B? Pues… sí. Es bombardear Irán de nuevo, como una alternativa a la escalada contra Rusia.
Los iraníes creen que es probable otro ataque contra Irán, y Trump ha dicho que podría hacerlo. Así que Irán se está preparando a fondo para tal eventualidad.
Es muy posible que Trump haya sido informado de que la consecuencia de un ataque importante contra Irán sería la desmilitarización efectiva de Israel impuesta a fuerza de misiles, lo que tendría profundas consecuencias en la política estadounidense y en la región.
También es muy posible que Trump haga caso omiso de tal información, prefiriendo ver a Israel como invencible (exclamación que hizo mientras estaba en marcha el ataque furtivo israelí del 13 de junio).
¿Y en Oriente Medio ahora mismo? Parece como si Netanyahu estuviera moviendo los hilos para Trump. Gaza ya es un escándalo, un escándalo de crímenes de guerra, con todas las perspectivas de empeorar.
Max Blumenthal informa que «cuando Tucker Carlson alegó que Epstein tenía vínculos con la Inteligencia israelí [y que este hecho explicaba] por qué Trump está encubriendo [el asunto Epstein], los israelíes parecieron asustarse. Neftali Bennett, el ex primer ministro israelí, fue convocado para declarar que había tratado, todos los días, con el Mossad y que Jeffrey Epstein no trabajaba para el Mossad y no era un agente israelí. A continuación, amenazó a Carlson diciendo: «No lo toleraremos». El ministro israelí de Asuntos de la Diáspora también denunció a Tucker Carlson. Es como si la relación entre el movimiento conservador estadounidense e Israel se resquebrajara a causa de Epstein«, sugiere Blumenthal.
Netanyahu tal vez presienta que se avecinan problemas para Israel en EE.UU., a medida que los jóvenes estadounidenses y los seguidores de MAGA se vuelvan contra Trump por haber traicionado a «America First»; por ser «coautor» de la masacre de Gaza; de la guerra civil sectaria de Siria dirigida por Israel y EE.UU., del bombardeo de Irán, y del expolio del Líbano.
El 81% de los estadounidenses, según las encuestas, quiere que se hagan públicos todos los documentos relacionados con Epstein. Dos tercios -incluidos el 84% de los demócratas y el 53% de los republicanos- creen que el Gobierno está ocultando pruebas sobre su «lista de clientes» y su muerte. El índice de desaprobación de Trump se sitúa actualmente en el 53%.
Netanyahu está (tal vez en consecuencia) en una apresurada carrera para imponer el «Gran Israel». «Imponer», porque los Acuerdos de Abraham originales eran ostensiblemente un acuerdo de normalización con Israel. Hoy, bajo amenaza militar, los Estados árabes se ven obligados a aceptar las condiciones israelíes y a someterse a Israel.
Esto representa una parodia de la antigua noción israelí de una alianza de minorías. Hoy, las «minorías» (a veces mayorías fracturadas) se enfrentan deliberadamente entre sí. Estados Unidos e Israel han introducido de nuevo el ISIS 2.0 en Oriente Próximo. Las ejecuciones de alauitas, cristianos y chiíes en Siria son la consecuencia directa.
La perspectiva es de un Oriente Medio devastado, con sólo las monarquías del Golfo sirviendo como islas obedientes en medio de un paisaje más amplio de guerras intestinas, matanzas étnicas y políticas balcanizadas.
¿El nuevo Oriente Medio?
Publicado originalmente aquí


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