“Ustedes son técnicos. Pero técnicos que existen en el
seno de este descubrimiento. Puesto que esta técnica se
desenvuelve a través de la palabra”
J. Lacan, Las Psicosis

ENTREVISTA

Por Agustina Craviotto Corbellini

Entrevistamos a Bruno Bonoris acerca de su nuevo libro “¿Qué hace un psicoanalista? Sobre los problemas técnicos”, publicado en 2022 por la joven editorial Coloquio de perros. Esta novedad editorial se adentra en los asuntos técnicos de un análisis. Como psicoanalista y profesor universitario, Bonoris presenta un libro interesante que recupera con fuerza algunos problemas epistemológicos sobre los fundamentos de la práctica, por lo cual promete la actualización de un debate para el campo.

Agustina Craviotto Corbellini: – En el amplio y diverso campo del psicoanálisis se defiende con frecuencia que el timón de la práctica, al menos después de los desarrollos de Jacques Lacan, es la ética o el deseo y que, sin embargo, poco y nada se puede decir sobre lo que un psicoanalista hace. Casi como un asunto inefable, como decimos por estos lados, “se le saca el culo a la jeringa”. Podemos nombrar a Jaques Alain Miller y a Collet Soler, apenas para no hacer como ellos… Dentro de las variadas críticas a la consideración de una técnica en psicoanálisis, Foucault, por ejemplo, en una conferencia proferida en 1976 en Bahía, refirió a los psicoanalistas como “los lamentables técnicos del deseo”. Winnicott decía que el psicoanálisis “no es solamente un ejercicio técnico”. ¿Porque entonces preguntarse por la técnica? ¿Qué es la técnica en psicoanálisis?

Bruno Bonoris: – Utilicé la noción de “técnica” para referirme a una serie de problemas, conceptos, ideas difusas, imágenes, prejuicios, etc. sobre el quehacer del analista. En efecto, tal como lo señalás, poco y nada se dice sobre lo que un psicoanalista hace (se dice lo que se piensa y siente sobre el psicoanálisis, pero muy poco de lo que se hace en un psicoanálisis).

Las razones de este pacto de silencio no son nada evidentes. Me imagino que una razón es la del “secreto profesional”: se calla porque se intenta preservar la intimidad del analizante. Es un tema a seguir pensando. Existen formas éticas y legales de hacerlo. En verdad todo parece indicar que lo que se intenta resguardar es la intimidad del psicoanalista, como si nos diera vergüenza mostrar lo que hacemos, como si hacer públicas nuestras intervenciones nos dejara en un estado de vulnerabilidad. El lenguaje hiper endogámico del lacanismo colabora con la imagen del psicoanálisis como una práctica incomprensible, intransmisible e irreproducible que no todos los psicoanalistas quieren abandonar.

No ser claros a la hora de transmitir es un modo de esconder una práctica. Otra razón remite a la formación del analista. En general se sostiene que uno se hace analista analizándose, y luego, muy luego, vienen la investigación y la discusión de casos. No se considera fundamental la discusión pública de los tratamientos ni las cuestiones técnicas. Por lo demás, pareciera que algunos analistas creen que saben analizar por una especie de “aptitud analítica” que les dio su propio análisis. Así lo sostiene, por ejemplo, J.A.M. Desde esta óptica, la “técnica” se piensa más como un corsé teórico que rigidizaría, e incluso obstaculizaría, la aptitud “natural” del analista, su intuición, su “magia”. Como aquellos artistas que creen que si estudian teoría podrían llegar a perder su talento. Un romanticismo difícil de tragar en el siglo XXI.

Por suerte, en los últimos tiempos muchos psicoanalistas retomaron el debate sobre los problemas técnicos. Mi investigación -que se inscribe en esta tendencia- intenta responder a estos problemas, no a través de la discusión de casos (tarea que queda pendiente) sino a través de los “conceptos técnicos” (y si pongo comillas es porque creo que su elección es inevitablemente arbitraria). Para mí la cuestión de la técnica remite, en principio, a tres grandes ámbitos: el de la regla fundamental, el de la transferencia y el de la interpretación. Aunque existen muchos otros esenciales que no he podido trabajar, como la cuestión de los honorarios, o el encuadre, en un sentido más amplio.

– En el libro se explicita una interlocución con la filosofía principalmente, es decir, el trabajo sobre la técnica no se aborda únicamente por la vía de Lacan, ¿cómo entender el diálogo con otros discursos? ¿Cuáles son, puntualmente, tus principales referencias?

Siempre me interesó la filosofía, y en un sentido amplio, el diálogo (o el robo a) con otros campos de saber. No es ninguna excentricidad, nuestros maestros han recurrido -inevitablemente– a otras disciplinas para poder abordar sus problemas. Lacan es un ejemplo: hizo un uso muy libre de las matemáticas, la lógica, la lingüística, la filosofía, la historia de la ciencia, etc.

Actualmente, dado que estoy trabajando alrededor de la noción de texto, mis interlocutores son los filósofos “continentales” de segunda mitad de siglo XX, los filósofos de la lectura y la escritura, por decirlo de algún modo: Derrida, Barthes, Eco, Ricouer, Deleuze, Foucault, etc. Unir a todos ellos en función del texto puede parecer una aberración epistemológica, y tal vez lo sea. Mi interés no es buscar acuerdos o diferencias entre teorías o sistemas de pensamiento, sino servirme en función de mis intereses de conceptos, ideas, imágenes, metáforas, etc. que enriquezcan las preguntas y permitan esbozar algunas respuestas sobre los problemas técnicos. Si bien no todos estos autores se dedicaron específicamente al problema del texto, sí plantearon metodología de abordajes de textualidades.

Por el momento se me presentaron cuatro series de preguntas alrededor del texto en la clínica psicoanalítica y cuatro funciones respectivas (habilitar, desear, leer y escribir) que me permitieron empezar a darle algunas vueltas:

1 ¿Cómo se produce el texto analítico? ¿ Qué deben hacer analista y analizante para conformar ese tipo de textualidad? ¿Cómo es esa textualidad?

2 ¿Cómo participan el analista y el analizante en relación al texto? ¿Quién es el autor? ¿El analista y el analizante están fuera de texto? ¿Qué querría decir que participan como otro elemento más del texto?

3 ¿Cómo se lee un texto analítico? ¿Quién lo lee? ¿Qué recursos metodológicos utiliza para establecer una lectura/conjetura? ¿Hay criterios de lectura específicamente psicoanalíticos?

4 ¿Cómo se incorpora la lectura al texto analítico? ¿Cuándo y cómo intentar incorporar esa lectura? ¿Cuánto importa el estilo del analista?, ¿Cuál debe ser el estilo de su decir (explicativo, alusivo, enigmático, poético)?

– Este libro te implicó en una profunda investigación, además te desempeñas como profesor en la Facultad de psicología de la UBA… puede pensarle de igual modo la interpretación del analista y el trabajo del investigador? Siguiendo tus palabras en el libro: se trata de la misma lectura y escritura, se trata de la misma textualidad?

Lacan sugería leer a Freud con el método crítico de interpretación que el mismo Freud había propuesto, es decir, leerlo psicoanalíticamente y no, por ejemplo, a través de algún método “clásico” de compresión de textos –por medio de la ubicación del significado principal y unívoco del texto, de las ideas primordiales y subsidiarias, de los argumentos principales y los “laterales”, y todo esto en función de la intención originaria del autor–. En psicoanálisis se lee muchas veces así, y ya sabemos cómo termina esto: las distintas escuelas discutiendo por cuál es el verdadero Freud o el verdadero Lacan, o qué dijeron verdaderamente Freud o Lacan. La disputa termina siendo por quién logró descubrir el verdadero sentido de una obra, al modo de las exégesis religiosas: la verdad está ahí, es una y hay que encontrarla y darla a conocer. Lo que se intenta es “entender” a Lacan, elucidarlo, intentar comprender qué dijo en vez de detenernos en su decir, en lo que nos da a pensar, en las ideas que nos propuso para la práctica analítica, y cómo podemos usarlas y modificarlas. Intentamos imitar su contenido, pero no el gesto de creatividad teórica.

El “retorno a Freud” lacaniano es casi una advertencia: hay que leer a Freud freudianamente. Qué quiere decir esto no es tan fácil de delimitar, aunque tenemos algunas pistas: la lectura analítica no supone ninguna profundidad (psicología del autor, complejos inconscientes, intenciones ocultas, etc.), sino que piensa al texto como pura superficie. El texto no se atraviesa, se recorre. A la vez, se le quita al texto “la valoración jerárquica” con la que parece venir. Para nosotros no hay diferencia entre lo que está en negrita, o subrayado, o una nota al pie, o algo entre paréntesis. En principio, un psicoanalista supone una equivalencia valorativa del texto. A priori, todo vale lo mismo. Se trata de una lectura parejamente flotante. Tampoco se piensa el texto en su dimensión significativa sino en su dimensión significante, en sus repeticiones, sus ausencias, sus metáforas, sus equívocos. Leer es ordenar el texto de otro modo en función del significante. Las ambigüedades, los deslices, los hundimientos textuales, los comentarios marginales, son pequeños indicadores y potenciales huellas. Existen criterios de lectura que podríamos estudiar con más detenimiento. Por último, creo que la deconstrucción derridiana (que, si bien no es un método, es también un modo leer), la arqueología foucaultiana y la crítica barthesiana, extrajeron mucho del modo freudiano de leer, al tiempo que hicieron grandes aportes para seguir pensando nuestro propio “método”. La función leer se ocupa de todos estos problemas.

– Por último: ¿Dónde queda el cuerpo en relación a la técnica analítica?

El cuerpo sigue dónde está. Acostado en el diván o atrás de él, detrás de una pantalla o en un sillón. No puede borrarse el cuerpo de la clínica psicoanalítica por más que se lo intenté borrar, o que se diga que se está intentando borrarlo. Por otro lado, no veo una oposición entre cuerpo y texto. ¿No fue una de las mejores ideas de Freud afirmar que el cuerpo con el que trabaja el psicoanálisis es un cuerpo textual, hecho de palabras? ¿No toman las palabras en un psicoanálisis una dimensión corporal? ¿No se dice que una interpretación fue importante y relevante cuando toca algo del cuerpo?

Por otro lado, seguramente sea importante pensar el cuerpo en lo que respecta a dos factores para pensar la técnica: las gestualidades del analista (en caso de las entrevistas cara a cara) y su voz (su tonalidad, su color, su fuera, en definitiva, su estilo).

Nota

1 Bruno Bonoris es psicoanalista. Licenciado en Psicología (UBA). Magister en Estudios Interdisciplinarios sobre el Sujeto (Facultad de Filosofía, UBA). Doctorando en Psicología (UBA) Doctorando en Filosofía (Universidad de París 8). Docente de Psicoanálisis: Escuela Francesa II (UBA). Ex becario e Investigador UBACyT. Docente de Posgrado en Argentina, Chile y México. Autor de El nacimiento del sujeto del inconsciente, Letra Viva, 2019.