ENTREVISTA

Entre noviembre y la presente Semana Santa, los números de «casos» y «fallecidos» por Covid-19 han aumentado. En el último mes -luego de que, el 1 de marzo, comenzase la vacunación masiva en Uruguay- ese aumento es vertiginoso. ¿Cuáles son las causas, y cómo describir adecuadamente el fenómeno?
La Dra. que entrevistamos, que nos permitió mencionar sus iniciales, MJR, es una médica que se desempeña desde hace más de 25 años en emergencia, en el área de atención extrahospitalaria.
Ella hace observaciones basadas en su experiencia profesional, y también es capaz de conectarlas con el panorama más amplio de la situación internacional y regional. Esta entrevista abre una serie de puertas y conexiones que, sin demostración posible en el momento, dejan sin embargo caminos para interpretar los datos, ante la persistencia de un discurso único que se resiste siquiera a considerar la posibilidad de una conexión médica entre la vacunación y el crecimiento de casos y fallecidos.
La entrevistada prefiere quedar en el anonimato. Considera -como tantas otras fuentes que hemos ido encontrando a lo largo de este año- que nadie que diga estas cosas, especialmente si pertenece a la profesión médica, está seguro hoy. Eso, quizá -la necesidad de reservar la fuente- es lo más preocupante de todo.

Entrevista de Aldo Mazzucchelli

¿Cómo percibe Ud. el cambio que se viene dando en relación con la pandemia en Uruguay, a partir de su práctica como médica?

Básicamente al principio de la pandemia, allá por marzo, cuando el presidente hablaba de la libertad responsable, éramos un ejemplo en toda América Latina, y en el mundo, mediante el cuidado a través de medidas básicas, que incluso eran mucho más acotadas de lo que son ahora. Se nos hablaba de usar tapabocas cuando estábamos en espacios cerrados sin ventilación, y no podía guardarse una distancia de 1m y medio o 2 m con la otra persona. También se hablaba del lavado de manos, de uso del alcohol en gel cuando no había posibilidades de usar jabón -que siempre es mucho mejor que el alcohol en gel.

Se hablaba de la transmisión del virus a través de las gotitas, es decir que uno tenía que tener síntomas, tos y estornudo, para poder transmitir el virus. O sea que los «asintomáticos» quedaban descartados como transmisores. 

Esa fue la primera etapa. Libertad responsable y uso adecuado de las medidas de distanciamiento social.

Después, eso se fue modificando. Empezaron a agregar a los «asintomáticos». «Asintomático» es un concepto aberrante para la medicina. Nadie que esté asintomático contagia. Es cierto que hay un período que puede durar unos días; la mayor parte de las veces la gestación respiratoria no pasa de 48 horas, pero pongamos que llega a 5 días, en que aparece un cuadro de impregnación viral. El paciente tiene dolores musculares, decaimiento, una febrícula, temperatura de 37,5 a 37,8,y no más que eso. Es excepcional que contagie en ese período. Sobre todo este tipo de virus se transmite a través de las gotitas de Flügge que surgen de las tos o el estornudo. Sin eso, no hay posibilidad de pasar el virus a otra persona.

Todo esto fue lo que se habló en la primera etapa, y ahí estábamos todos de acuerdo. No disonaba para nada. ¿Cuándo empezó a disonar? Cuando empezaron a decir que el virus quedaba vivo en las superficies durante horas. Que se transmitía aunque la persona no tuviera tos, ni estornudo. Se dio a entender a la gente que el virus estaba «en el aire»- Eso es absolutamente errado. De ahí que usar tapabocas al aire libre es totalmente inútil. Este virus necesita de las gotículas y no se transmite por aire-. Necesita de síntomas para transmitirse. 

Es decir que la etapa uno fue la etapa de la coherencia, en que estábamos todos de acuerdo y todos coincidíamos en lo que habíamos aprendido en epidemiología y en virología. Después empezaron a aparecer cosas extrañas. La prensa se hizo eco de supuestos estudios que hablaban de que el virus quedaba en las superficies durante horas y podía resistir el calor, temperaturas extremas, cosas raras, que nunca se habían aceptado en virología. En realidad el virus ni siquiera se puede considerar un ser vivo, porque necesita de un huésped, se reproduce dentro de una célula, pero fuera de ella muere rápidamente. Acá en Uruguay, mientras tanto, se mantenía el discurso de la libertad responsable, se restringían algunas cosas. Luego se empezó a agregar, por ejemplo, los tapabocas en determinados lugares, aun a gente sana que no tenía síntomas. 

Después de eso hubo un cambio cuantitativo. y cualitativo que fue por setiembre octubre o noviembre…

Yo creo que fue octubre. Antes hubo varios hechos… Marchas, juntadas de personas para actos políticos, sindicales… El Día del Centro, por ejemplo, se juntó mucha gente en 18 de Julio, y no pasó nada. Hubo gente que dio la voz de alarma de que habría muchos contagios, y eso no pasó. Después de la marcha LGBT el 28 de junio, que fue multitudinaria y no se usaron tapabocas, en los testeos no surgió aumento de casos. Achatar la curva era lo que se repetía siempre. Pero la curva venía totalmente plana hasta mediados de noviembre. Sin mayores esfuerzos. A mediados de noviembre esa curva levanta. 

En julio de 2020 el Presidente Dr. Lacalle Pou fue entrevistado en Buenos Aires, cuando estaba intentando traer inversores o personas que quisieran venir a vivir en Uruguay. Se habían bajado los requerimientos para recibir extranjeros, sobre todo pensando en los argentinos. En ese momento los argentinos tenían como un enamoramiento con la situación de Uruguay, porque en ese momento las medidas allá eran muy duras, y sin embargo no resultaron exitosas. Ver del otro lado del Río de la Plata a un país que le estaba yendo tan bien con los contagios y que además mantenía una postura liberal, hizo que muchos argentinos comenzasen a interesarse y anotarse para venir a vivir a Uruguay. Luego de varios contactos políticos que desconozco qué efecto habrán tenido, hubo un cambio que yo percibí, que todos en la salud percibimos. Hasta ese momento se venían haciendo unos 2.000 tests por día. Y luego se agregaron tests para ingreso a sanatorios y hospitales. 

– Usted, como doctora, ¿percibió un cambio y un aumento en la política de testeo?

– ¡Obviamente! 

– ¿Cuándo?

– Lo primero que hicieron fue agregar esos testeos obligatorios para ingresar a sanatorio y hospital.

– ¿Antes no se hacían?

– No, por supuesto que no. Cuando empezó la pandemia solamente se hacían hisopados a personas que tuvieran síntomas compatibles con Covid, todos los síntomas, no solo tos y un poco de fiebre. Uno tenía que tener un nexo epidemiológico, que al principio era toda persona que hubiera venido de las zonas rojas, o de China, o de Italia, luego agregaron Estados Unidos, y las personas que hubieran estado en contacto con esas personas. Y además que tuvieran síntomas. Se hacía con el test PCR que, yo sospecho que en ese momento tenía un CT bajo, de 25, máximo 30. 

Entonces, había unos 2000 testeos y el promedio de positivos rondaba el 2%. La prensa informaba cantidad total, nunca decían un porcentaje de la cantidad respecto a testeos. Los números netos creaban más miedo en la población que informar un porcentaje de los testeos realizados.  

Por esas fechas se agregaron los lugares de autotest. Sitios como el LATU, 8 de Octubre y el aeropuerto de Carrasco se usaron para hacer tests sin necesidad de tener síntomas o contactos.

– ¿Ahora tampoco hay que tener síntomas?.

– Alguien da positivo, por ejemplo la maestra da positivo, y se testea a todos los niños de la clase, a los limpiadores, etc.

– Hay una dimensión de negocio allí también.

– Claro, sobre todo con el tema de los chiquilines es una locura. Porque los chiquilines no transmiten la enfermedad, y tienen una infección leve. ¿Para qué los vas a someter a un hisopado que es un examen invasivo, solo por seguir un protocolo? Pero alrededor de esa maestra giran la limpiadora, la directora, las otras maestras que se juntan a la hora de tomar el te, las clases, si un niño da positivo va el papá, la mamá, el hermanito… se arma una red de cantidad de gente que no tiene síntoma ninguno y está siendo hisopada igual, porque está en contacto con alguien que tampoco tiene síntomas, pero dio positivo.

– Cierto, sobre todo lo último. Porque se testea gente porque alguien dio positivo, no porque esté enfermo…

– Exacto. Yo he tomado contacto con pacientes que habían sido hisopados por un contacto que tampoco tenía síntomas. Por seguir un hilo epidemiológico, no sé cuál es su función, porque esto nunca se hizo antes. En otros años cuando nos consultaban por un cuadro gripal no se testeaba al paciente ni a todos sus contactos. Simplemente se le indicaba el tratamiento y se terminó. En 2020 se cambió la conducta del médico en dos aspectos: se manda hisopar,, y no se les indica tratamiento. Esto es lo contrario a lo que se hizo siempre. Se busca lo diagnóstico, y no se le da respuestas a la gente.

– Pasemos a otro capítulo. ¿Qué ocurrió, según su experiencia, con los tratamientos aplicados a los enfermos Covid? ¿Cómo cambio, o no, la política de tratamiento?

– Yo creo que la política de tratamiento es no tratar al paciente que da positivo, se lo deja solo, aislado, sin ninguna directiva. El único tratamiento indicado es bajar la fiebre con acetaminofen, y nada más. La OMS, en 2020, desaconsejó realizar autopsias, y también desaconsejó usar ibuprofeno, como analgésico antiinflamatorio, que siempre se usó en cuadros antigripales como tratamiento precoz. En mi opinión el cambio terapéutico fue perjudicial para los pacientes Covid. 

– Y la hidroxicloroquina, ivermectina… también se desaconsejó. Pero ¿fue una medida entre los médicos, o fue una campaña mediática nomás?

– Esos tratamientos comenzaron en forma empírica con buenos resultados. Inclusive aquí, el Senador Bordaberry tuvo un cuadro infeccioso respiratorio que contrajo en un viaje y se interpretó como dengue. Luego de realizarle los estudios para dengue eso se descartó, se concluyó que tenía covid. A Bordaberry lo trataron con hidroxicloroquina, estuvo internado unos días, mejoró y volvió para la casa. Fue un tratamiento exitoso.

– ¿Con zinc, con azitromicina también?

– Las pautas de los que están tratando dicen que si no se hace ambas cosas juntas, no sirve. HCQ con zinc y azitromicina. Luego apareció por ahí un artículo en The Lancet…

– Lo recuerdo, fue un caso muy famoso..

-… diciendo que la HCQ no sirve. Pero luego fue retirado el artículo.

– Lo tuvieron que retirar porque era falso el artículo. Los autores no eran nadie y sin embargo invocaban haber hecho estudios de un alcance delirante. Fue un completo hoax…

– Sí, lo tuvieron que retirar porque no tenía fundamentos. Pero quedó en el inconsciente del grupo médico que la HCQ no sirve. Y por alguna razón se retiró en general de los protocolos. Sucedió lo mismo con la ivermectina, o con el ibuprofenato de sodio inhalado que se usó en la Argentina, y que impide pasar a la etapa de insuficiencia respiratoria que lleva a CTI.

Parecía que cada vez que alguien decía «esto me está dando resultado, con esto estoy sacando los pacientes de la insuficiencia ventilatoria y no terminan en CTI«, eso enseguida se censuraba. Cualquiera fuera el tratamiento. Si alguien decía estoy usando ivermectina y me va bien, censurado; HCQ y me va bien, censurado. Se empezó a trancar toda cosa que no fuera la esperanza en la vacuna.

 

¿Por qué, si hay tratamientos que puedan resultar, no se hacen ensayos en lugar de con una vacuna experimental? ¿Por qué no se hacen con tratamientos que está probado que no causan efectos adversos severos, y se pregunta a la gente en cuál de estos ensayos quieren participar? Y se comparan los resultados de los distintos ensayos.

– Hay resultados de un estudio de HCQ más zinc de más de 3700 casos, publicado allá por junio.

– Pero eso es tabú. No sé cómo hicieron para meterle ese tabú a los médicos, de que no se puede tocar el tema porque es como que estuvieras siendo un médico brujo hablando de uso de pócimas.

– ¿Cómo evolucionó el panorama luego de ese quiebre a partir de noviembre-diciembre?

– Más o menos por noviembre-diciembre se empezó a notar que se estaba desmantelando el primer nivel de atención. Los pacientes crónicos no encontraban donde asistirse, ya no había médico de radio para crónicos, ni policlínicas que los atendieran y les repitieran su medicación. En la emergencia, nunca se repiten medicamentos . Cuando un médico de emergencia móvil va a ver un paciente, si a ese paciente se le terminó la medicación cardiológica, o para las diabetes, o para la hipertensión arterial, se lo deriva a su médico tratante. Ahora esa gente se va a quedar sin medicamentos. También aparecieron denuncias de pacientes que concurrían a una policlínica donde se publicaba en cartelera una larga lista de medicamentos faltantes.

Entonces, todos esos pacientes crónicos se empiezan a descompensar. No toman su medicación, no son controlados por su medico tratante… Queda solo la emergencia móvil, la consulta en puerta, y la telemedicina. Y de la emergencia móvil solamente la ambulancia, los radios prácticamente nada. Casi todas las emergencias móviles bajaron radios, suponemos que para proteger a sus médicos, para que no se contagiaran. No sé cuál es la razón, pero empezaron a bajar radios. También se cerraron policlínicas. Entonces lo único que quedaba eran los centros de salud periféricos, con la advertencia de que «si puede evitarlo, no consulte…» Se intenta resolver el máximo posible con telemedicina, y es muy difícil obtener una consulta presencial. 

Cuidado que esto va a generar consecuencias en la dimensión laboral de la medicina. No nos estamos dando cuenta, pero es el paso previo a eliminar a muchos médicos de la nómina. La gente va a empezar a darse cuenta de que en realidad no necesita tanta asistencia, porque ha pasado un año entero resolviendo según su criterio. 

Volvamos al tema central. Usted me decía que en un tiempo los pacientes Covid que estaban en el CTI había pocos que eran cuadros claros de Covid, había otros que estaban ahí bajo el rótulo…

Si, cualquier cuadro de descompensación -por ejemplo una diabetes, patología cardiológica o hipertensión, si al ser testeado diera positivo, aun sabiendo que un noventa y pico por ciento -al cambiar los CT a más de 35- eran falsos positivos, esa persona quedaba igual rotulada como Covid. Tenía su patología aparte, pero era «Covid».

¿Lo internaban junto a pacientes Covid reales?

Tengo testimonios de algunos compañeros que decían «lo llevé a emergencia porque estaba descompensado de tal cosa, y le hicieron el test, y terminó en sala Covid».

¿Y en algún momento eso cambió? ¿Empezaron a aparecer más enfermos directamente con un cuadro primario de Covid?

Creo que a fines de noviembre principios de diciembre empezaron a aumentar los enfermos primarios de Covid. Y luego del primero de marzo, que es cuando empezaron las vacunaciones, hubo un aumento exponencial de verdaderos contagios Covid. Eso es post vacunación.

– En algunos países de vacunación masiva como Israel y Estados Unidos hay una coincidencia brutal, una subida notable de la cantidad de casos y muertos a partir del inicio de la vacunación masiva. ¿Usted dice que en Uruguay esta pasando algo similar?

– Yo creo que sí. Es innegable que los casos han aumentado. Las gráficas rompen los ojos. Los ingresos a CTI han aumentado, y las muertes han aumentado. Nosotros estábamos, hace dos meses o más, en una ocupación de poco más del 50% de camas de CTI. Y ese 50% está muy lejos de lo que ha pasado otros años con la gripe común. Cuando hay gripe común, ha llegado en el año 2016 por ejemplo, a 90% de ocupación de camas de CTI en los meses de abril o mayo, por una epidemia de gripe- Y de esos, la mitad tenían comorbilidades. Es decir que todo esto ya se ha visto. No es una novedad que en una epidemia gripal pueda haber un 90% de ocupación de camas. Hasta hace dos meses teníamos 400 camas ociosas. Ahora, en solo un mes, marzo, están todos los CTI -por lo que nos cuentan- al borde del colapso de camas de CTI. En un mes, tan solo, de vacunación. Es imposible, si uno mira la gráfica, no relacionar una cosa con otra. 

¿O sea que lo que se estaría viendo en los CTI ahora son pacientes que sí tienen patologías respiratorias serias, y usted dice que están vinculadas a la vacunación? ¿Las patologías son más serias ahora?

Sí. Sin duda. Los pacientes que están ahora en CTI son casos con mayor requerimiento de enfermería. Ahora, a qué se debe esto, yo me preguntaba, porque lo que están diciendo es que eso se debe a la nueva cepa brasilera P1 -creo que la llaman-, que sería teóricamente más agresiva y se contagiaría más. Pero la coincidencia es que esa nueva cepa justo entró cuando entró la vacunación. Yo no creo que sea la «nueva cepa». Se trata de efectos secundarios de la vacunación.

¿Cómo se sabría si es la nueva cepa? ¿Quién hace el examen para fundamentar eso?

Ese es el problema. ¿Quién hace el examen? ¿Cuál es el laboratorio especializado que determina que hay una variante del virus, o una nuevz cepa? En Uruguay no hay laboratorio que se dedique a eso. ¿Cómo pueden estar tan seguros? Sin embargo lo que empíricamente observamos es que, desde el momento que empieza a vacunar, aumentan los casos. No podemos afirmar que sea la cepa nueva, porque no hay laboratorio que lo confirme. Lo único que tenemos acá es una gráfica, que muestra: comienzo de vacunación, y aumento de ingresos a CTI por patología respiratoria grave.


P- Es lo mismo que pasó en Israel en USA y en otros lugares…

R- Y en Chile y Brasil que son el primer y el segundo país en vacunación en Latinoamérica, los dos países que más han vacunado, y están igual que nosotros al borde del colapso en los CTI. En Chile están hablando de un confinamiento forzado total de la población. Solo un 5% se considera esencial, y tiene permitido salir. Chile lleva más de la mitad de su población vacunada. En Brasil empezaron a vacunar mucho antes que nosotros, el 18 de enero. Y aparte en Brasil un estado, Sao Paulo, fue el que le abrió las puertas a los laboratorios para que hicieran los ensayos. 

En fin, lo que yo veo es que la gente está teniendo un cuadro respiratorio con insuficiencia ventilatoria que los está llevando a CTI, y muchos terminan intubados. Hay que considerar la posibilidad de que sean efectos secundarios de la vacuna. También es posible que sea la «enfermedad aumentada por anticuerpos» (ADE: Antibody Disease Enhancement) de la que hablan diversos científicos. Estos son inmunólogos, biólogos moleculares y genetistas. Vienen hablando de esa enfermedad aumentada por anticuerpos, que es un síndrome que está descrito y que se encontró cuando se quiso crear una vacuna con ARN mensajero con el SARS Cov 1 hace años. Se la testeó en animales: hurones, ratas y monos, y los que habían recibido el ARN mensajero para fabricar la proteína S, o spica, en una primera instancia se detectó aumento de anticuerpos, con lo que pensaron que el ensayo era exitoso. Pero cuando hicieron la prueba con el virus salvaje, todos enfermaron de gravedad y muchísimos murieron, un gran porcentaje murió. Y eso es porque el sistema inmunológico, al enfrentarse con el virus salvaje, hace una enfermedad autoinmune. Lo que se conoce como cascada de citoquinas, una reacción inflamatoria explosiva, con coagulación intravascular. Los vasos sanguíneos que deberían hacer el intercambio de oxígeno con los alvéolos pulmonares están coagulados, y ese intercambio se ve interrumpido. Esa es la fisiopatología del Covid grave, fundamentalmente..

Creo que quedó claro su punto de vista. No sé si hay algo más que se le ocurra para agregar.

Lo que se me ocurre para agregar es que en este momento estamos alrededor de los 700.000 uruguayos vacunados con primera dosis. Los laboratorios, en particular Pfizer, declararon en su documento a la FDA  -que es lo que importa- que los efectos adversos moderados y severos se ven mínimamente en la primera dosis (dolor en la zona de punción, tos, y fiebre). Pero los efectos adversos en la segunda dosis podrían llegar a un 4.5%. No sabemos los efectos secundarios en segunda dosis de la vacuna china Sinovac, porque no se han informado. El lector puede hacer sus cuentas, pero en cualquier caso arriesgamos tener decenas de miles de pacientes con efectos secundarios adversos entre moderados y severos. Si ya estamos, a primera dosis, al borde del colapso, ¿qué vamos a hacer cuando llegue el momento de la segunda dosis?

Se está viendo en los residenciales de ancianos exactamente lo mismo que está pasando en Europa. A poco de recibir la primera dosis desarrollan síntomas compatibles con covid 19 grave, y testean positivo en PCR. Puede que sean los efectos adversos graves de la terapia génica o que hayan tomado contacto con el virus salvaje y se trate de la enfermedad aumentada por anticuerpos. Muchos ancianos débiles fallecen apenas a unas horas o días. Ancianos que a pesar de sus patologías crónicas y edad avanzada sobrevivieron un año entero de la «pandemia» sin contagiarse. Además lo mismo pasa con sus cuidadores, que como en el residencial de Fray Bentos de la nota de Subrayado del domingo de Pascua, terminan todos en cuarentena y esta vez con síntomas.

Las terapias con las que están inoculando contra covid son experimentales y aún no se ha completado esta etapa. Debería primar el principio de precaución. Los datos mundiales revelan que la mortalidad promedio es de 0,15% según estudio de Ioannidis publicado el 26 de marzo último. No hay ninguna necesidad de recurrir a terapias cuyas consecuencias son imprevisibles contando con tratamientos que están dando resultados y que se nos esconden. También es importante estimular nuestro sistema inmune mediante ejercicio , alimentación saludable vitamina C y vitamina D (sol). Nuestro sistema inmune en buenas condiciones es perfectamente capaz de defendernos de este virus.

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