JORDI PIGEM / Mientras finalizaba estas páginas, en Singapur ha empezado a patrullar las calles el robot de vigilancia «Xavier» (topónimo original, navarroaragonés, de la población que dio nombre a san Francisco Javier). También en la poderosa ciudad-estado asiática, un perro-robot ha empezado a patrullar un parque público, acosando a sus usuarios. Ambos robots llevan una serie de cámaras y dictan instrucciones a los ciudadanos para hacer cumplir las medidas contra la covid. De este modo, las personas se acostumbran a ser vigiladas por robots. ¿Acaso tras la covid estos robots de vigilancia serán retirados y destruidos? ¿Hacia qué mundo vamos si nos acostumbramos a que nos vigilen robots?

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