PORTADA

Esta semana el prestigioso semanario británico The Spectator incluyó en su portada una nota de Toby Young denunciando la censura. Puesto que refuerza algunas cosas de las que advertíamos en la portada del número 1 de extramuros, nos pareció oportuno traducirla para nuestros lectores.

Por Toby Young

The Spectator, Londres – 3 de Junio 2020 – [Traducción A.M.]

El domingo, los anfitriones de Triggernometry, un programa que se emite por YouTube, publicaron una entrevista que le habían hecho a Peter Hitchens. La titularon ‘El lockdown es una catástrofe”, lo cual describe adecuadamente la posición del mencionado periodista. Durante las siguientes 24 horas, en lugar de generar decenas de miles de visitas, como lo hacen habitualmente sus entrevistas, generó unas pocas. ¿Por qué? Los anfitriones fueron a sus computadores y descubrieron que cuando buscaban el video en YouTube o en Google, su compañía madre, éste no aparecía. No era un error técnico. Al contrario, es un método comprobado y empleado por YouTube y Google para suprimir tráfico hacia materiales que consideren sospechosos. Es una forma de censura conocida como ‘prohibición oculta’ [shadow banning].

Esta no es la primera vez que YouTube ha intentado silenciar a los que critican la respuesta oficial a la pandemia. Hace un par de semanas, removió una entrevista al Dr. Knut Wittkowski, ex director de epidemiología en la Rockefeller University, y también bajó una entrevista al profesor Karol Sikora, decano de la Escuela Médica de la Buckingham University (luego volvió a subirla). La semana pasada, removió un clip de una entrevista que yo había posteado en mi propio canal de YouTube, titulada ‘El argumento contra los lockdowns’. La otra persona que participaba en ese video era el profesor de Stanford Michael Levitt, Premio Nobel de Química 2013. ¿Qué es lo que está pasando?

Aparentemente, YouTube tiene ahora la política de censurar a cualquier persona que disienta de la ortodoxia Covid, no importa qué tan distinguida esa persona sea. Esto fue anunciado en CNN el 19 de abril por la CEO de la compañía, Susan Wojcicki. En una entrevista en el programa Reliable Sources, dijo que YouTube removerá cualquier información sobre el virus que se vea como ‘problemática’: ‘Cualquier cosa que vaya contra las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud constituirá una violación de nuestras normas’.

Para aquellos a quienes les preocupe la libertad de expresión, esto es profundamente alarmante. Una de las recomendaciones de la OMS al comienzo de la pandemia era que los países pusiesen indiscriminadamente en cuarentena a poblaciones enteras, como lo había hecho China. Esa política, que fue adoptada ampliamente y que bien puede haber causado más muertes que las que evitó, ha resultado en la suspensión de los derechos civiles de más de un billón de personas.

¿Está diciendo realmente la compañía norteamericana que no podemos criticar eso? Sí. Pues eso es exactamente lo que yo estaba haciendo en el video que publiqué. 

A esta hora no hay solución legal, pero eso puede cambiar si la orden ejecutiva que emitió Trump la semana pasada para impedir la censura online se aplica. La orden terminará con la inmunidad legal de la que gozan actualmente compañías como YouTube, por la que no pueden ser hechas responsables por su comportamiento censurador —y menciona, específicamente, ‘el bloqueo engañoso’ —por ejemplo, el citado shadow banning. Mientras tanto, no hay mucho que podamos hacer. 

Aparentemente, YouTube tiene ahora la política de censurar a cualquier persona que disienta de la ortodoxia Covid, no importa qué tan distinguida esa persona sea.

Pero ¿qué pasaría si autoridades públicas, en lugar de compañías privadas, se involucrasen en formas similares de censura? Eso es lo que ha hecho Ofcom, el regulador de medios en Inglaterra. El 23 de marzo, el mismo día que Boris Johnson metió a todo el país en virtual arresto domiciliario, la compañía controladora emitió una recomendación advirtiendo a las empresas comunicadoras que no exhibiesen ‘programación dañina viculada al coronavirus’. ¿A qué se refieren con ‘dañina’? No lo dijeron, pero en una sentencia emitida el 13 de abril castigaron a ITV porque el presentador del programa The Morning, Eamonn Holmes, dijo que pensaba que la teoría que conectaba el Covid-19 con las antenas de 5G merecía ser debatida.  No dijo que la teoría fuese cierta —al contrario, estaba de acuerdo con que era ‘estúpida’— solo que no debería prohibirse debatirla. En la letra de su sentencia, Ofcom dijo que la afirmación ‘tenía el potencial de causar daño, porque podría haber minado la confianza de la gente en los puntos de vista sobre el coronavirus expresados por las autoridades’.

Yo pienso, también, que la teoría del 5G es tonta, pero esa no es una buena razón para censurarla. Como dijo el juez de la Suprema Corte norteamericana Louis Brandeis, el remedio para que las ‘falsedades y falacias’ no sean diseminadas en la plaza pública es ‘más debate, y no silenciar’. Más importante, si Ofcom se ha dado permiso durante esta crisis para prohibir la emisión de cualquier cosa que podría minar la confianza pública en el gobierno, no hay garantía de que se detendrá en Eamonn Holmes. ¿Por qué no prohibir, por las mismas razones, que Laura Kuenssberg, de la BBC, haga preguntas acerca de Dominic Cummings? 

La Free Speech Union, que ayudé a formar en febrero, le ha escrito a Ofcom, notificándole que la llevará ante la justicia si no elimina esa sentencia. Les haré saber lo que nos responde el regulador.

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