MICHAEL RECTENWALD / Al tiempo que desprecian a los escépticos del cambio climático, son los propios investigadores los que exhiben la “gimnasia mental” que atribuyen a su objeto de estudio. Se saldrán con la suya en el mundo académico, porque éste es una cámara de eco en la que está prohibido cuestionar la ortodoxia del cambio climático. Pero los que saben que el escepticismo es una virtud necesaria para emprender una investigación científica les llamarán la atención por los charlatanes que son.


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