ENSAYO

Por Fernando De Lucca

Hoy siento deseos de dedicar un espacio a los niños.

Tal vez mi necesidad de rescatar algún espacio interno que sea instintivo, no intencional y no consciente.

Comenzaría por decir que los seres humanos somos en términos generales inteligentes. Esto no es lo mismo que decir que somos seres racionales  que tenemos capacidades adaptativas magistrales. La inteligencia es el sustrato de todo esto y aunque sea discutible lo que voy a plantear –cosa que haré de todas formas- diré que nuestro raciocinio es importante como recurso adaptativo-deductivo así como realmente escaso para alcanzar los valores fundamentales de la existencia como ser la alegría, la aceptación del dolor, el placer genuino, el agradecimiento de estar con vida, la búsqueda por la trascendencia y el lugar que ocupamos en el mundo. Digamos que todo esto último se trata de temas tales como el Amor y sus manifestaciones diversas.

La inteligencia combinada con los sentimientos más elevados –y no estoy hablando de emociones- tales como el amor propio y por el prójimo ya son una conquista importante. Si este raro equilibrio se une a su vez con las acciones de un ser humano, es posible que estemos ante alguien raro de particularizar o esteremos simplemente frente a una niña o niño. Los seres humanos creamos a lo largo de nuestra vida una capacidad interesante de subjetivizar y de apartarse  –alejarse- del mundo de las cosas reales. Es entonces que aparece la incoherencia y el intrincado universo de las ideas que intentan conectarnos con la realidad aunque lo que en general ocurre es un alejamiento de ella. Para los niños comer es comer, tener frio es tener frio y satisfacer sus necesidades –y no deseos- son lo más importante o lo único importante. Cuando pasamos los 10 años o incluso antes, queremos conocer lo que nos rodea e intentar actuar y reaccionar ante estímulos -que muchas veces nos propiciamos- para experimentar lo que sentimos al respecto. Nuestros padres o tutores guían en parte esta búsqueda personal si es que están presentes. Como obviamente no alcanza con la pura presencia, además tenemos un contagio de conductas primero y razones-emociones después por parte de ellos. Entonces aparecen los errores y los aciertos en la educación familiar fundamental en el desarrollo infantil sin dejar de destacar la educación formal y el proceso de socialización que tendrá que ver con lo que a cada niño “le toque”.

Los niños en la actualidad tienen un “desafío” que no había en épocas remotas. Lo primero es la ausencia de los padres ya que por diversos motivos han de estar fuera por largas horas y lo segundo es lo que pueden hacer en las horas que los padres no están presentes, y donde el natural e intrínseco deseo de conocer y comunicarse estimula una necesidad que ha de ser satisfecha. Jardines de infantes que comienzan a ser un recurso para dejar al niño en “buenas manos” desde sus primeros meses son necesarios en esta manera de vivir la vida, luego abuelos “jubilados” si los hay para cuidarlos, y por supuesto el tema más pos-pos-moderno: desde muy temprano, a veces desde el primer año de vida los recursos electrónicos que brinda la tecnología –el o la internet.

Es raro ver una familia que no deje a sus niños entrar en estos caminos muy tempranamente. En ese momento, el niño es estimulado sin la menor piedad con todo aquello que su sistema nervioso central necesita, o sea generar atención focalizada y a toda hora. Como si esto fuera poco, todo este universo de imágenes, colores y sonidos es experimentado por el niño en tiempos y espacios absolutamente discordantes con la realidad. La realidad real y sus procesos sistémicos tienen otra manera de manifestarse cuando se perciben de manera natural. Este es un mundo creado por humanos y no por la “creación” que redundantemente hablando, también nos creó. Por tanto nos alejamos -queramos creerlo o no- de la naturaleza intrínseca de nuestro ser. 

Ahora toca hablar del tiempo y espacio. 

Hay cosas que los seres humanos no podemos crear aunque la revolución tecnológica nos haga pensar lo contrario. El tiempo y el espacio son creaciones primarias en el sentido en que nos vienen dadas desde siempre y para siempre pase lo que pase con la materia de la que estamos hechos al igual que cualquier otra cosa. Son trascendentales, casi tanto como los elementos fundamentales que aprendimos a manipular creativamente tales como el aire, agua, fuego, tierra, metal y madera.  Así es como desde niños y al pertenecer a esta dimensión, somos en un espacio y en un tiempo que tiene reglas, leyes que simplemente debemos disciplinadamente reconocer. Nos parezca o no, esto es salud somato-psíquica. Cuando desde niños entramos en un espacio-tiempo creado por lo humano para estimular los sentidos en exclusividad, simplemente enfermamos. La enfermedad es enfermedad y no puede aprobarse porque los enfermos seamos muchos. Que todos o casi, estamos enfermos por y en una témporo-espacialidad creada abusivamente por los humanos, es un hecho. Pero, ¿qué pasa que nadie parece darse cuenta?; ¿qué pasa si a pesar de que esto sea anunciado una y otra vez, a nadie parece importarle un comino? 

Esa es precisamente la enfermedad somato psíquica; todos los que trabajamos con la enfermedad mental sabemos que la llamada locura es inmune a la autocrítica. La locura es locura en la medida en que se niega a sí misma. Pues entonces la pregunta fundamental es que hacemos con nuestros niños y niñas. Y esta pregunta es colectiva, no solamente para aquellos que son progenitores. Debo decir que estamos colectivamente enfermando y obviamente también contagiamos a nuestros hijos e hijas. Los humanos no somos capaces de crear algunas cosas como ya dije y menos aún de responsabilizarnos por nuestras conductas respecto a los resultados de lo creado. Veamos entonces a nuestro alrededor a través de lo que estoy proponiendo y observemos lo que estamos haciendo. Dejemos la ingenuidad y las ideas de lado y aprendamos a decir: “no sé”. Seamos más niños y no acartonados adultos que no tienen la menor idea de dónde vamos con un mundo inventado y lejano de la realidad.

Me gustaría hacer una segunda parte de esto tomando en cuenta los últimos resultados de la odisea humana en este planeta. 

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