PORTADA

Un análisis crítico de las respuestas del Dr. Gustavo Giachetto ante el Juez Alejandro Recarey permiten hacerse una idea de cuál es el estado del conocimiento científico respecto de las vacunas contra Covid19 en la comunidad pediátrica del Uruguay

Por Salvador Gómez (con asesoramiento técnico de una pediatra uruguaya cuyo nombre no es posible revelar debido a las represalias que teme puedan caer sobre ella de parte de colegas y de las instituciones en que trabaja)

El miércoles 6 de julio el Dr. Gustavo Giachetto compareció en calidad de testigo ante el juez Alejandro Recarey, como parte de la audiencia mantenida ante sendos recursos de Amparo presentados por dos fuentes distintas.
Las actas (audios grabados) de la deposición del Dr. Giachetto son ilustrativas. Puesto que el Dr. Gustavo Giachetto es considerado generalmente una eminencia de la pediatría uruguaya contemporánea, de sus respuestas es posible tener indicios sobre cuál es el estado de opinión de los líderes de tal especialidad en el país. Puesto que han sido ellos quienes han recomendado la vacunación a adolescentes y niños en Uruguay, y que con su recomendación el gobierno la dispuso y la promueve, someteremos las respuestas del Dr. Giachetto a un análisis crítico -limitado a tres temas principales: confianza en la información de Pfizer; seguridad respecto de efectos secundarios; necesidad de la vacunación pediátrica contra Covid-19.

Contamos para ello con la invalorable asesoría profesional de una pediatra uruguaya, cuyo nombre nos reservamos para preservar su seguridad personal.

De las respuestas del Dr. Gustavo Giachetto es posible inferir lo siguiente respecto del conocimiento que la pediatría uruguaya tiene del estado actual de la ciencia respecto de las vacunas Covid19, específicamente las de plataforma ARNm:

* se considera que la aprobación de las distintas vacunas Pfizer-BionTech por parte de la FDA norteamericana es garantía suficiente como para no hacer ninguna pregunta científica adicional, y proceder a su recomendación local.

* se ignoran o desestiman todas las observaciones que parte importante de la comunidad científica ha hecho respuesto del -como se verá- ya notoriamente irregular proceso de aprobación.

* se ignora que Pfizer-BioNTech destruyó deliberadamente el grupo control en su estudio de seguimiento de la vacunación, al que había quedado comprometido con la FDA norteamericana. Se cree que los únicos estudios que se deberían realizar luego de la aprobación de emergencia son estudios de fármacovigilancia pasiva, o estudios no proporcionales. Giachetto cree que después de la aprobación de emergencia ya “no es ético” realizar otros estudios que incluyan un grupo de control no vacunado.

* se ignora si existen estudios locales específicos y concretos que demuestren eficacia y seguridad de la vacuna.

* se ignora o desestima toda la literatura científica que viene siendo publicada en el último año y que documenta y analiza los distintos riesgos y efectos secundarios, algunos de ellos muy graves y letales, causados por la proteína spike como agente tóxico. El Dr. Giachetto niega explícitamente conocer que exista tal literatura.

* se admite que la enfermedad Covid-19 “es leve” en niños, y que solamente tres niños han fallecido en los últimos dos años y medio con síntomas de la enfermedad. Y se admite que, como esos niños también tenían otras patologías de base, no es posible determinar si fallecieron con o por Covid19. Pese a ello, se recomienda que se vacune a todos los niños.

* El Dr. Giachetto informa algo desconocido durante su deposición: que el MSP ha prohibido realizar autopsias a los fallecidos por Covid -algo que, según nos consta, el MSP ha negado específicamente que sea cierto.

* El Dr. Giachetto ignora que esta tecnología ARNm se está utilizando por primera vez en una vacuna aplicada a la población. Afirma, explícitamente y con énfasis, lo contrario: “Las vacunas ARNm no es una tecnología nueva. Se usa en un montón de otras enfermedades. ¡En otras enfermedades! No en esta que sí es nueva.

* En un momento particularmente rotundo de su alegato sobre la irrelevancia de posibles efectos secundarios graves, el Dr. Giachetto da la fuente de sus afirmaciones sobre lo que llama “el último informe VAERS”. La referencia dada por el Dr. Giachetto es “cdc.gub.uy”. Pero “CDC” corresponde al Center for Disease Control and Prevention de los Estados Unidos. No es posible que exista una página institucional del gobierno de Uruguay que corresponda a un organismo del gobierno de los Estados Unidos. Efectivamente, la página citada por error o distracción por el Dr. Giachetto, no existe.

A continuación, las respuestas del Dr. Gustavo Giachetto sobre los tres temas anunciados, junto a comentarios y citas de literatura científica internacional.


I. LOS ESTUDIOS HECHOS POR LA COMPAÑÍA PFIZER PREVIO A LA APROBACIÓN DE SU PROPIA VACUNA SON PRESENTADOS POR LAS AUTORIDADES LOCALES COMO EJEMPLOS INCUESTIONABLES DE PERFECCIÓN CIENTÍFICA

En los últimos días las autoridades sanitarias y muchos periodistas han presentado la vacuna Pfizer como el resultado de un abnegado esfuerzo científico colectivo. El Dr. Giachetto va en el mismo sentido cuando es interrogado por el juez Recarey. Según su visión estas vacunas tuvieron sustancialmente la misma calidad de estudios clínicos que otras. Dice el Dr. Giachetto: 

Gustavo Giachetto– (…) …esto no es esta vacuna, es el estudio de cualquier vacuna. Las vacunas siempre se estudian de la misma manera. Tienen lo que se llama fases de desarrollo. La fase de desarrollo clínico que es esta, la que nosotros estamos hablando, son pre-registro, pre-autorización, y está cargada de los ensayos clínicos en las poblaciones objetivo a las que se va a vacunar. Por lo tanto, sí, existe ensayo clínico con niños previo al uso de la vacuna en forma masiva. Eso es lo que quise decir. Por si no se entendió, lo vuelvo a repetir. Hay ensayo clínico. 
AR- ¿Se completó?
GG- Se completó, y tiene unos más de 3.000 o 4.000, ahora no recuerdo, y es con eso que las autoridades sanitarias aprueban…
[…]
AR- Vuelvo a repetir. De alguna forma, a usted le consta, como científico de nota, a usted le consta que los ensayos clínicos de esta vacuna se hayan hecho con el rigor propio y adecuado para su autorización definitiva. 
GG- Y sí…
AR- ¿Sí? ¿Y entonces por qué no se dio la autorización definitiva?
GG- Eso pregúnteselo a las autoridades que hacen las regulaciones. Yo no me dedico…
AR– Bien. ¿Se informa a los padres y tutores de que no tiene autorización definitiva la vacuna cuando se da?
GG- Eh… Bueno… Nosotros… El acto médico es un acto médico individual, y cada médico informará lo que tiene que informar… que es siempre informar por qué se vacuna, para qué se vacuna, cuáles son los posibles beneficios, los posibles riesgos… Eso es lo que uno hace en su acto médico, ¿no?

(Luego, ante pregunta concreta de otro de los abogados presentes, el Dr. Giachetto admitirá que no es preciso ningún acto médico previo a que alguien se vacune. De modo que esa instancia de información conjunta al “acto médico” de hecho, y en la mayor parte de los casos, no se cumple).

***

En disonancia con las afirmaciones del Dr. Gustavo Giachetto, la aprobación (sea de emergencia o definitiva) de estas vacunas ARNm está rodeada de graves críticas y acusaciones de parte muy respetable de la comunidad científica.

Esto es, por ejemplo, lo que afirma una carta (que publicamos en su totalidad en esta misma edición) enviada por médicos y científicos británicos a su propio gobierno, referente específicamente a los ensayos clínicos previos hechos por Pfizer para sus vacunas pediátricas:

“También cuestionamos enérgicamente la adición de la vacuna COVID-19 al programa de inmunización infantil de rutina a pesar de que no se ha demostrado la necesidad clínica, los riesgos conocidos y desconocidos (véase más adelante) y el hecho de que estas vacunas todavía tienen sólo una autorización de comercialización condicional.

Cabe destacar que la documentación de Pfizer presentada a la FDA tiene enormes lagunas en las pruebas aportadas

* El protocolo se cambió a mitad del ensayo. El esquema original de dos dosis mostró una inmunogenicidad pobre con una eficacia muy por debajo del estándar requerido. Se añadió una tercera dosis y para entonces muchos de los receptores originales del placebo ya habían sido vacunados.  

*
No hubo diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de placebo y de vacunación ni en el grupo de edad de 6 a 23 meses ni en el de 2 a 4 años, incluso después de la tercera dosis. Sorprendentemente,los resultados se basaron en sólo tres participantesen el grupo de menor edad (uno vacunado y dos con placebo) y sólo siete participantes en el de mayor edad, de 2 a 4 años (dos vacunados y cinco con placebo). De hecho, para el grupo de edad más joven los intervalos de confianza oscilaban entre menos-367% y más-99%. El fabricante declaró que las cifras eran demasiado bajas para sacar conclusiones fiables. Además, estas limitadas cifras proceden únicamente de niños infectados más de siete días después de la tercera dosis.

* A lo largo de todo el periodo de tiempo desde la primera dosis en adelante (véase la página 39, tablas 19 y 20), hubo un total de 225 niños infectados en el brazo de la vacuna y 150 en el brazo del placebo, lo que da una eficacia de la vacuna calculada de sólo el 25% (14% para los 6-23 meses y 33% para los 2-4). 

* Los estudios adicionales de inmunogenicidad contra Omicron, solicitados por la FDA, sólo incluyeron un total de 66 niños examinados un mes después de la tercera dosis (véase la página 35).  

Es incomprensible que la FDA haya considerado que esto representa una prueba suficiente en la que basar la decisión de vacunar a niños sanos.
En lo que respecta a la seguridad, los datos son aún más escasos:
sólo 1.057 niños, algunos ya descubiertos (descegados), fueron seguidos durante sólo dos meses

Cabe destacar que Suecia y Noruega no recomiendan la vacuna para los niños de 5 a 11 años y Holanda no la recomienda para los niños que ya han tenido COVID-19. El director de la Autoridad Danesa de Salud y Medicamentos declaró recientemente que, con lo que se sabe ahora, la decisión de vacunar a los niños fue un error.”

***

No termina aquí el escándalo de una autorización que parece haber ocurrido de modo científicamente injustificable. Peter Doshi, uno de los investigadores más renombrados del mundo, encabezó un equipo de científicos de Stanford, UCLA, Navarra y otras universidades, que sometió a un segundo escriutinio la información provista por la misma empresa Pfizer en su estudio original para la aprobación de emergencia de la vacuna para adultos. En el referido e importante estudio (“Serious Adverse Events of Special Interest Following mRNA Vaccination in Randomized Trials“) se confirma que tanto Pfizer como la FDA actuaron de modo inexplicable, autorizando una vacuna cuyos estudios previos y los que se habían comprometido de seguimiento pos-autorización tienen gravísimos problemas. 

Explican Doshi et. al, por ejemplo, que aun tomando los datos proporcionados por Pfizer, el ensayo original de esa compañía “informó de un riesgo 36% mayor de acontecimientos adversos graves no relacionados con COVID-19 en 175 participantes vacunados, que en los receptores de placebo: 67,5 por 10.000 frente a 49,5 por 10.000; cociente de riesgo 1,36 (intervalo de compatibilidad1 del 95%, IC 1,02 a 1,83).”

Peor aun, si se consideran los acontecimientos adversos graves de especial interés (vinculados directamente a los componentes de la vacuna Pfizer), para esta plataforma, “en el ensayo de Pfizer, se notificaron 52 eventos adversos graves (27,7 por 10.000) en el grupo de la vacuna y 33 (17,6 por 10.000) en el grupo de placebo. Esta diferencia corresponde a un aumento del 57% del riesgo de eventos graves (RR 1,57, IC del 95%: 0,98 a 2,54) y un aumento del riesgo absoluto de 10,1 eventos graves por cada 10.000 participantes vacunados (IC del 95%: -0,4 a 20,6).” 

En resumen, aun según el ensayo de Pfizer, “el exceso de riesgo de Eventos Adversos graves de Especial interés (10,1 por 10.000) superó la reducción del riesgo de hospitalización por COVID-19 en relación con el grupo de placebo (2,3 por 10.000 participantes). Esto significa, lisa y llanamente, que aun según las cifras proporcionadas por Pfizer a la FDA no se justificaba la vacunación, pues los riesgos para los vacunados superaban la probabilidad de que cayeran hospitalizados por Covid. 

Pese a ello, e inexplicablemente, la FDA dio aprobación de emergencia para la vacunación.

Pese a que el Dr. Giachetto dice que no conoce que la vacuna genere daños, el estudio de Doshi recuerda que, en sus propios estudios de vigilancia de la vacuna, “en julio de 2021 la FDA informó de la detección de cuatro posibles acontecimientos adversos de interés: embolia pulmonar, infarto agudo de miocardio, trombocitopenia inmunitaria y coagulación intravascular diseminada después de la vacuna de Pfizer, basándose en datos de reclamaciones médicas en estadounidenses de edad avanzada.”

Pero, lamentablemente, la FDA no parece haber hecho más nada al respecto: “La FDA declaró que investigaría los resultados, pero en el momento de escribir este artículo (junio 2022) no ha publicado ninguna actualización.” 

Esas alarmas se encendieron también en otros sistemas de notificación. “Del mismo modo, los sistemas de notificación espontánea han registrado reacciones adversas graves, incluyendo anafilaxia (todas las vacunas COVID-19), síndrome de trombocitopenia en mujeres premenopáusicas (vacuna Janssen), y miocarditis y pericarditis entre varones jóvenes (vacunas Pfizer y vacunas Moderna)”

Más denuncias gravísimas ignoradas por las autoridades y líderes médicos locales

La denuncia más completa y grave respecto de la forma en que Pfizer condujo su ensayo clínico previo apareció publicada nada menos que en el British Medical Journal, hoy The BMJ. Esta es la segunda revista médica más antigua del mundo (luego de The Lancet), y sin duda una de las más prestigiosas. Esa revista informó en este reporte (aparentemente ignorado por nuestras autoridades y sus asesores científicos, además de, desde luego, por los periodistas) que “la empresa falsificó datos, no “cegó”(*) a los pacientes, empleó a vacunadores con una formación inadecuada y tardó en hacer un seguimiento de los acontecimientos adversos notificados en el ensayo fundamental de fase III de Pfizer. El personal que llevó a cabo los controles de calidad se vio desbordado por el volumen de problemas que encontraban”

En este reporte se identifican las siguientes irregularidades cometidas durante los ensayos clínicos por la empresa Ventavía (subcontratada de Pfizer para este fin): 

* Colocación de los participantes en un pasillo después de la inyección y falta de supervisión por parte del personal clínico

* Falta de seguimiento oportuno de los pacientes que experimentaron acontecimientos adversos

* No se notifican las desviaciones del protocolo

* Las vacunas no se almacenaban a la temperatura adecuada

* Muestras de laboratorio mal etiquetadas

* Ataques al personal de Ventavia por notificar este tipo de problemas.”

Esta denuncia fue traducida y publicada por eXtramuros el 18 de diciembre de 2021

Pese a toda la evidencia sobre la penosa calidad y las serias irregularidades cometidas en los ensayos clínicos previos, todo esto es activamente ignorado por parte de las autoridades (tanto de la FDA como las de Uruguay, que se limitan a seguir lo que sea que la agencia norteamericana indique), y se sigue autorizando la vacunación. No se informa nada de esto a los vacunados ni a sus padres.

***

En otro pasaje, vemos que el Dr. Giachetto ignora que Pfizer destruyó su propio estudio de seguimiento de la seguridad de la vacuna:

Alejandro Recarey– ¿Se estudió en Uruguay… o se ha estudiado en algún lado… De las vacunas que se dan a los chiquilines, si se hicieron los protocolos habituales de ensayo a tres años con grupo de control? ¿Le consta a usted que la empresa Pfizer, en relación a la vacuna que se suministra a menores en Uruguay, haya eliminado su grupo de control?
Gustavo GiachettoAhí hay como dos preguntas. Capaz que no estoy entendiendo
AR– Tengo entendido (…) que cuando se está estudiando una vacuna existen grupos de control -trienales, digamos; que se hace un control a tres años-, en el cual se suministra a un grupo la vacuna, y a otro grupo no. Corríjame si me equivoco. He leído (…) que aparentemente Pfizer habría suspendido los elementos de control -dicen que “por razones humanitarias”- y no se hicieron. ¿A usted le consta que la vacuna que se suministra a los menores haya tenido el estudio de seguimiento con control de tres años que tienen las vacunas?
GGA ver. Los estudios con controles son ensayos clínicos, se hacen en la etapa pre-comercialización y pre-autorización. Sin ensayos clínicos no se puede autorizar una vacuna.

Giachetto no registra que, efectivamente y como afirma el Dr. Recarey, Pfizer destruyó su propio grupo de control dos meses después de recibir la autorización de emergencia, en febrero de 2021. Doshi et. al. -igual que otros trabajos anteriores ampliamente conocidos- describen lo ocurrido: “Se esperaba que los ensayos de Pfizer y Moderna siguieran a los participantes durante dos años. A las pocas semanas de la autorización de emergencia sin embargo, los patrocinadores comenzaron un proceso de desenmascaramiento de todos los participantes que eligieron ser desenmascarados. Además, a los que recibieron placebo se les ofreció la vacuna.”

Por este procedimiento, Pfizer misma generó una imposibilidad de conocer los efectos secundarios reales y la seguridad de su propia vacuna a partir de un estudio clínico que compare, por ejemplo, efectos secundarios no deseados entre vacunados y no vacunados.

En otra decisión que no es de ninguna manera conocida ni mucho menos informada a los padres o responsables, recién en 2027 se conocerán resultados sobre los estudios de seguimiento de miocarditis entre vacunados realizados por la propia compañía fabricante. Véase aquí:  “En las condiciones posteriores a la autorización de Pfizer, de 5 a 11 años, se le exige que realice estudios de búsqueda de miocarditis y no debe informar de los resultados hasta 2027.

La confianza de médicos y autoridades en la compañía Pfizer

En su historia, la compañía Pfizer ha tenido que pagar cantidades muy importantes de dinero como compensación por sus prácticas. En el año 2010, el Dr. Robert G. Evans, publicaba en la revista científica Healthcare Policies/Politiques de Santé, su trabajo “Tough on Crime? Pfizer and the CIHR”. Éste comienza así: 

El nombramiento del Dr. Bernard Prigent, vicepresidente y director médico de Pfizer Canadá, como miembro del Consejo de Administración de los Institutos Canadienses de Investigación Sanitaria, indignó a muchos investigadores sanitarios canadienses. Pfizer ha sido un “delincuente habitual”, que ha incurrido de forma persistente en prácticas de comercialización ilegales y corruptas, sobornando a médicos y suprimiendo los resultados de ensayos adversos. Desde 2002, la empresa y sus filiales han sufrido 3.000 millones de dólares en condenas penales, sanciones civiles y sentencias de los jurados.
El acuerdo de 2.300 millones de dólares alcanzado en septiembre de 2009 -un mes antes del nombramiento del Dr. Prigent- estableció un nuevo récord tanto de multas penales como de sanciones totales. Un vínculo con Pfizer bien podría impulsar la comercialización de la investigación científica canadiense, sin que la ley o la moral lo impidan.”

El artículo detalla, por ejemplo, como a la compañía Pfizer -que de acuerdo a periodistas y autoridades de salud uruguayas no merece el más mínimo reparo, desconfianza ni investigación ulterior- “ha sido condenada a pagar 142 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios por la comercialización fraudulenta de gabapentina, un medicamento anticonvulsivo comercializado con el nombre de Neurontin. Un jurado federal de Boston dictaminó el jueves que Pfizer comercializó fraudulentamente el medicamento y lo promovió para usos no aprobados

El informe sigue: “Los datos revelados en una serie de demandas judiciales en EE.UU. indican que la empresa farmacéutica promocionó el fármaco como tratamiento para el dolor, las migrañas y el trastorno bipolar, a pesar de que no era eficaz en el tratamiento de estas afecciones y, de hecho, era tóxico en algunos casos, según Therapeutics Initiative, un grupo independiente de investigación sobre fármacos de la Universidad de Columbia Británica.

Los ensayos obligaron a la empresa a publicar todos sus estudios sobre el fármaco, incluidos los que mantenía ocultos.

Un nuevo análisis de esos ensayos no publicados realizado por Therapeutics Initiative sugiere que la gabapentina funciona para una de cada seis u ocho personas que la utilizan, en el mejor de los casos. La revisión también concluyó que una de cada ocho personas tuvo una reacción adversa al fármaco.”

Respecto a las prácticas -que parecieran habituales- por parte de Pfizer de pagar a médicos y científicos para que representen sus productos como algo mejor de lo que en realidad son, el 31 de marzo de 2009 el New York Times reportaba: “Pfizer … pagó alrededor de 20 millones de dólares a 4.500 médicos y otros profesionales de la medicina en los Estados Unidos por consultar y hablar en su nombre en los últimos seis meses de 2009 … [y] 15,3 millones de dólares a 250 centros médicos académicos y otros grupos de investigación para los ensayos clínicos …” 

Respecto de lo último, el lector puede profundizar consultando los trabajos de los Dres. McHenry y Jureidini, que detallan cómo se compra la apariencia de solidez científica en el actual sistema de publicaciones arbitradas, en impactante artículo en The BMJ (versión traducida aquí) y aquí.

Se trata de la misma compañía en la que las autoridades locales ahora confían de ojos cerrados, y con la que el Uruguay ha firmado, como nación, un contrato secreto que probablemente ha sido la causa de que el “consentimiento informado” (que no incluye la menor información médica específica) que firman quienes se vacunan y vacunan a sus hijos incluya la siguiente cláusula: “En virtud de lo anterior, yo consiento que cualquier acción legal o procedimiento judicial o extrajudicial, por cualquier concepto y de cualquier naturaleza, a ser iniciado por mí, incluyendo (sin limitación) contra el fabricante de la vacuna o la República Oriental del Uruguay, que surja de, o se encuentre relacionado o en conexión (directa o indirectamente) con, la recepción de la o las vacunas, será presentado exclusivamente ante los tribunales competentes de la República Oriental del Uruguay, rigiéndose dicho eventual reclamo exclusivamente por las leyes de la República Oriental del Uruguay“. 

Lamentablemente, la compañía de marras está, de hecho, fuera del alcance punitivo de cualquier ley o tribunal de la República.

Finalmente, el mismo Dr. Giachetto no sabe si el estado uruguayo está buscando verificar por sí mismo lo que la compañía Pfizer dice al promover su vacuna:

Alejandro Recarey– ¿Hay estudios hechos en Uruguay sobre la eficacia de la vacuna?
Gustavo GiachettoDesconozco
AR– ¿Hay estudios hechos en Uruguay sobre la seguridad, los riesgos de la vacuna?
GGLo único que disponemos en Uruguay… Estudios, no. Lo que hay es un sistema de vigilancia que funciona en el Ministerio de Salud Pública, que es la Unidad de Fármacovigilancia…
AR– Estudios propios de la vacuna…
GGUsted me está preguntando y yo le estoy respondiendo cómo se vigila la seguridad de la vacuna, como la de cualquier otro medicamento.
AR– Le pregunté si hay estudios concretos sobre estas vacunas…
GGBueno, estudios yo no conozco
AR– No conoce.
GGNo conozco.
AR– Perfecto.

II – LOS RIESGOS PARA LA SALUD QUE PUEDE TRAER INOCULARSE, IGNORADOS COMPLETAMENTE

Alejandro Recarey– ¿La proteína spike tiene algún nivel de toxicidad?
Gustavo GiachettoLa proteína spike es la proteína de un virus que permite la entrada del virus a la célula. No sé. Ese es el efecto que tiene. 
AR– Pero ¿la proteína es tóxica?
GGYo no conozco. No, no.
[…]
Alejandro Recarey– ¿Esa proteína (spike) comporta riesgo para la autoinmunidad?
Gustavo GiachettoConocidos hasta el momento, no. No.
[…]
Alejandro Recarey– ¿Le consta a usted, como científico, que la proteína spike tenga efectos adversos a corto, mediano y largo plazo sobre la estructura del sistema inmunitario natural de las personas, inclusive los niños?
Gustavo GiachettoNo, no me consta
[…]
AR- Es decir, no le consta que tenga efectos adversos. ¿Está seguro que no los tiene?
GG- No, no me consta que tenga. En las cosas que he leído, no he leído nada relacionado…
AR- ¿Le consta a usted como científico que no comporte este tipo de riesgos?
GG- No, no puedo decir si los comporta o no los comporta. No conozco. Nosotros nos guiamos por evidencia científica. La literatura biomédica. No tenemos otra cosa. No conozco literatura biomédica, en revistas arbitradas nacionales o internacionales, que diga que la proteína spike o la vacuna tenga algún efecto sobre la autoinmunidad o sobre los procesos inmunológicos del huésped. 

De acuerdo con su respuesta, el Dr. Giachetto ignora -o no considera de interés- una cantidad importante de estudios científicos que van apareciendo en el último año.

Uno de los más relevantes es el estudio de Doshi et. al., que se basa en datos de la propia compañía Pfizer para adultos -recordemos que los componentes de la inyección Pfizer son los mismos para todas las edades, aunque en distinta dosificación-. Ese estudio concluye que “el ensayo de Pfizer informó de un riesgo 36% mayor de acontecimientos adversos graves no relacionados con COVID-19 en 175 participantes vacunados más que en los receptores de placebo: 67,5 por 10.000 frente a 49,5 por 10.000; cociente de riesgo 1,36 (intervalo de compatibilidad del 95%, IC 1,02 a 1,83).

El mismo estudio identificó una serie de eventos adversos graves de especial interés causados por las vacunas ARNm (Pfizer y Moderna)-. Los principales son:

1) Trastornos de la coagulación

2) Otras formas de daño agudo cardíaco

3) Miocarditis y pericarditis

4) Daño agudo al riñón

5) Daño agudo al hígado

6) Síndrome de estrés respiratorio agudo.

(Ver Fraiman, Joseph and Erviti, Juan and Jones, Mark and Greenland, Sander and Whelan, Patrick and Kaplan, Robert M. and Doshi, Peter, Serious Adverse Events of Special Interest Following mRNA Vaccination in Randomized Trials. Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=4125239 Tabla 3)

La literatura científica que el Dr. Giachetto (y el Ministro de Salud Pública en su respuesta al juez Recarey, Pregunta 8A) dicen que no existe, contaba hace un mes con más de 1000 publicaciones, que reunimos aquí. En muchas de esas publicaciones se estudian casos puntuales -como procede a menudo la ciencia cuando está comenzando a conocer un conjunto de problemas-, y en algunos casos ya se hacen estudios de revisión, que resumen la literatura existente sobre un particular y avanzan conclusiones, a veces muy preocupantes -tanto respecto de los efectos graves sobre la coagulación y el sistema cardiovascular, como sobre los efectos en el sistema inmunológico de los pacientes. Una mirada rápida a tal lista de literatura científica, aun descartando los estudios sobre los perjuicios causados por otras vacunas distintas a las de tecnología ARNm, permiten ver algunos ejemplos que contradicen la afirmación del Dr. Giachetto. Como por ejemplo el estudio de Perry et. al. titulado “Cerebral venous thrombosis after vaccination against COVID-19 in the UK: a multicentre cohort study“, publicado en The Lancet, https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)01608-1; (25 setiembre 2021) que afirma: “Ha surgido un nuevo síndrome de trombocitopenia inmunotrombótica inducida por la vacuna (VITT) como efecto secundario poco frecuente de la vacunación contra el COVID-19. La trombosis venosa cerebral es la manifestación más común de este síndrome pero, hasta donde sabemos, no se ha descrito previamente en detalle. Nuestro objetivo es documentar las características de la trombosis venosa cerebral posterior a la vacunación, con y sin VITT, y evaluar si la VITT se asocia con peores resultados.” Ese estudio parece estar siendo confirmado por otros tales como el titulado “The roles of platelets in COVID-19-associated coagulopathy and vaccine-induced immune thrombotic thrombocytopenia“, de Toshiaki y Levi (en Trends in Cardiovascular Medicine; https://doi.org/10.1016/j.tcm.2021.08.012), que dice: “Las vías protrombóticas iniciadas por la proteína espiga del coronavirus están implicadas en la patogénesis de la trombocitopenia inmunitaria inducida por la vacuna, ya que las pruebas actuales sugieren que la proteína espiga es el promotor y otros cofactores, como la respuesta inmunitaria perturbada y la reacción inflamatoria, potencian la producción de anticuerpos contra el factor 4 plaquetario.”
También, por ejemplo, “Symptomatic Acute Myocarditis in 7 Adolescents After Pfizer-BioNTech COVID-19 Vaccination” (Guzman-Cottrill et. al. en Pediatrics; https://doi.org/10.1542/peds.2021-052478, (setiembre 1 de 2021); o “Myocarditis Following Immunization With mRNA COVID-19 Vaccines in Members of the US Military” (Montgomery, Ryan, Engler, en JAMA Cardiol, doi:10.1001/jamacardio.2021.2833). O también “The importance of recognizing cerebral venous thrombosis following anti-COVID-19 vaccination” Ciccone, Zanotti et. al. (en European Journal of Internal Medicine. https://doi.org/10.1016%2Fj.ejim.2021.05.006 ; 10 de mayo de 2021: “Los hallazgos más destacables de los casos observados (Tabla 1 ) son el consumo precoz de plaquetas (82%), la trombosis extracerebral (73%) y el mal pronóstico (sólo un paciente sin déficit neurológico) con una elevada mortalidad (45%), en comparación con la mortalidad esperada de menos del 5% en pacientes con trombosis del seno cerebral no expuestos a la vacuna COVID-19 [3]. La manifestación clínica apareció durante los primeros 11 días después de la vacunación.”

Etc. 

He aquí la opinión del citado conjunto de destacados científicos y médicos británicos sobre este particular:

* Hay pruebas de que la vacuna induce una alteración de las respuestas inmunitarias innata y adaptativa. La posibilidad de desarrollar una función inmunitaria dañada sería desastrosa para los niños, que tienen la inmunidad innata más competente, que a estas alturas ya ha sido entrenada eficazmente por el virus circulante.

* Se desconoce por completo si habrá algún efecto adverso en la función de las células T que provoque un
aumento de los cánceres.

* Además, en cuanto a la función reproductiva, los limitados estudios de biodistribución en animales mostraron que las nanopartículas lipídicas se concentran en los ovarios y los testículos. Los donantes de esperma adultos han mostrado una reducción en el recuento de espermatozoides, en particular de los espermatozoides móviles, que disminuye a los tres meses después de la vacunación y permanece deprimido a los cuatro o cinco meses.” 

Todas estas dudas y preocupaciones crecientes sobre los efectos adversos pueda tener esta tecnología sobre el sistema inmunitario no se informan a los padres ni tutores. 

Los médicos británicos argumentan: “Igualmente preocupantes son los efectos negativos, aún desconocidos, sobre el sistema inmunitario. En el ensayo de 0 a 4 años, sólo se describió a siete niños con COVID-19 “grave”, seis vacunados y uno que recibió placebo. Del mismo modo, en el caso de los 12 niños con episodios recurrentes de infección, 10 fueron vacunados frente a sólo dos que recibieron placebo. Todas estas son cifras minúsculas y demasiado pequeñas para descartar cualquier impacto adverso, como la potenciación dependiente de anticuerpos (ADE) y otros impactos en el sistema inmunológico.

Miocarditis y Pericarditis

Es sabido que uno de los efectos secundarios que pueden llegar a ser graves o dejar secuelas de largo plazo es la miocarditis y la pericarditis. El Dr. Giachetto lo reconoce ante una interrogante concreta: 

(-“En adolescentes mayores de 12 años, luego de su comercialización y administración masiva, se identificaron reacciones adversas severas de baja frecuencia como anafilaxia, angioedema, urticaria, síncope, miocarditis y pericarditis. ¿Es así?
GGSí.

Y a su vez menciona que vio dos casos ante otra pregunta:

GG- …sé que tanto la infección viral como la vacunación pueden producir ese evento [Miocarditis/pericarditis]. Lo que sí esta es mi experiencia, yo vi dos casos de miocarditis/pericarditis en niños, que fueron casos que obviamente llamaron la atención, requirieron la atención, pero fueron casos leves, que hasta ahora están en vigilancia, pero están bien.”

[…]

De las palabras del Dr. Giachetto podría inferirse que, si bien es un hecho que la vacuna puede inducir la aparición de estas dolencias, no hay grandes motivos de preocupación respecto de este efecto secundario, aunque el mismo puede acarrear graves secuelas a corto, mediano o largo plazo. 

Sin embargo, los citados médicos británicos son de otra opinión, y resumen así los problemas conocidos respecto del riesgo que presenta esta vacuna Comirnaty-Pfizer, de miocarditis/pericarditis, en su carta al gobierno británico: 

Ha habido una gran preocupación por la miocarditis en adolescentes y adultos jóvenes, especialmente en los varones después de la segunda dosis, estimada en uno de cada 2.600 en la vigilancia activa posterior a la comercialización en Hong Kong. La evidencia emergente de anormalidades cardíacas persistentes en adolescentes con miopericarditis tras la vacuna del ARNm, tal y como demuestra la resonancia magnética cardíaca a los 3-8 meses de seguimiento, sugiere que esto está lejos de ser “leve y de corta duración”. La posibilidad de que se produzcan efectos a más largo plazo requiere más estudios y exige la aplicación más estricta del principio de precaución con respecto a los niños más pequeños y vulnerables.”

En efecto, por ejemplo este estudio (Clin Infect Dis. 2021 Nov 28 : ciab989.) realizado en Hong Kong concluye, luego de reportar resultados alarmantes, que “Existe un aumento significativo del riesgo de miocarditis/pericarditis aguda tras la vacunación con Comirnaty entre los adolescentes varones chinos, especialmente después de la segunda dosis.”

Pese a que a veces se dice que esta condición cardíaca se resuelve rápidamente, esto se ve contradicho a medida que pasan los meses desde el inicio de la vacunación a jóvenes y niños, y van apareciendo estudios como este recientemente publicado en The Journal of Pediatrics. Los citados médicos británicos observan que “la evidencia emergente de anormalidades cardíacas persistentes en adolescentes con miopericarditis post-vacuna del ARNm, como lo demuestra la resonancia magnética cardíaca a los 3-8 meses de seguimiento, sugiere que esto está lejos de ser “leve y de corta duración”. La posibilidad de que se produzcan efectos a más largo plazo requiere más estudios y exige la aplicación más estricta del principio de precaución con respecto a los niños más pequeños y vulnerables.”

III – ¿SON NECESARIAS ESTAS VACUNAS EN PARTICULAR?

En sus respuestas, el Dr. Giachetto admite que la enfermedad Covid-19 no es de importancia en niños. Ello indicaría que no se justifica tomar los riesgos que trae la vacunación (resumidos anteriormente).

Pese a ello, se sigue recomendándola:

Alejandro Recarey– Para los niños, ¿la enfermedad del Sars-Cov-2 es peligrosa? ¿Es grave, o es agresiva? ¿Puede definirse como agresiva para un niño menor de 13 años?
Gustavo Giachetto La enfermedad… la infección por SARS-CoV-2 en niños en general es una infección relativamente leve, o moderada. No reviste la severidad que reviste en adultos. Excepto en grupos de riesgo. En niños con ciertas vulnerabilidades hay gravedad.
[…]
AR– ¿En Uruguay ha muerto algún niño, no “con” SARS-CoV-2, no con Covid-19, sino de Covid-19? 
GGEeh… En las estadísticas que yo conozco… han muerto dos, o tres niños pequeños por infección por SARS-CoV-2. 
AR– ¿Como única causa?
GGSon niños que tenían patología de base. Pero tenían la infección por SARS-CoV-2.
AR– Bien. Lo que yo le pregunté es otra cosa. Que también es medio difícil de contestar. 
GGSi, claro.
AR– No le pregunto si murieron dos niños con Covid, sino de Covid.
GGBueno, es difícil atribuir si es con o por, porque son niños, justamente, vulnerables, que adquieren la infección por SARS-CoV-2 y justamente desarrollan formas graves de SARS-CoV-2, donde en general esa enfermedad descompensa las enfermedades de base. 

Los ya citados médicos británicos hacen un resumen de los argumentos que niegan la necesidad y la conveniencia de administrar universalmente estas vacunas pediátricas. Dicen:

A continuación resumimos los abrumadores argumentos en contra de esta vacunación.

A.  Riesgo extremadamente bajo de COVID-19 para los niños pequeños
* En todo el año 2020 y 2021, no murió ni un solo niño de 1 a 9 años en el que la COVID-19 fuera el único diagnóstico en el certificado de defunción,
según los datos de la ONS (Oficina Nacional de Estadísticas británica).
* Un
estudio detallado en Inglaterra desde el 1 de marzo de 2020 hasta el 1 de marzo de 2021 encontró que solo seis niños menores de 18 años murieron sin comorbilidades. No hubo ninguna muerte entre 1 y 4 años.
* Los niños eliminan el virus
más fácilmente que los adultos.
* Los niños montan
respuestas inmunitarias eficaces, robustas y sostenidas.
* Desde la llegada de la variante Omicron, las infecciones han sido en general mucho más leves. Lo mismo ocurre con
los menores de 5 años no vacunados.
* Para junio de 2022
se estima que el 89% de los niños de 1 a 4 años ya habían sufrido la infección por el SARS-CoV-2.
*
Datos recientes de Israel muestran una excelente inmunidad duradera tras la infección en los niños, especialmente en los de 5 a 11 años.

B.  Poca eficacia de la vacuna 

* En los adultos, se ha puesto de manifiesto que la eficacia de la vacuna disminuye constantemente con el paso del tiempo, por lo que es necesario aplicar refuerzos a intervalos regulares. Concretamente, la eficacia de la vacuna ha disminuido más rápidamente contra las últimas variantes de Omicron. 
* En los niños, la eficacia de la vacuna ha disminuido más rápidamente en los niños de 5 a 11 años que en los de 12 a 17 años, posiblemente relacionado con la dosis más baja utilizada en la formulación pediátrica.
Un estudio de Nueva York mostró que la eficacia contra Omicron caía a sólo un 12% a las 4-5 semanas y a valores negativos a las 5-6 semanas después de la segunda dosis.
* En el
ensayo de Pfizer de 0 a 4 años, la eficacia después de dos dosis cayó a valores negativos, lo que obligó a cambiar el protocolo del ensayo. Después de una tercera dosis hubo una sugerencia de eficacia de 7 a 30 días, pero no hay datos más allá de los 30 días para ver la rapidez con la que esto disminuye. 

***

Cuando una de las abogadas presentes en la audiencia interrogó concretamente al Dr. Giachetto para que brindase su opinión sobre la necesidad de inocular estas vacunas, existe un pequeño diálogo que podría servir de interesante resumen respecto de todo esto:

Abogada– La vacuna Pfizer, ¿evita muertes en niños?
Gustavo Giachetto Bueno, lo que pasa que las muertes son tan pequeñas, que nosotros ese dato no lo tenemos.

IV- OTROS ASPECTOS SORPRESIVOS: autopsias prohibidas, y la idea de que las vacunas ARNm se vienen usando “en muchas enfermedades”

En otros momentos de su declaración, el Dr. Gustavo Giachetto deslizó conceptos sorprendentes.

a) Autopsias.

En un momento, el Dr. Giachetto ha informado a la población uruguaya que el MSP prohibió realizar autopsias a los fallecidos Covid -lo cual claramente no ayudará a mejorar el conocimiento de la enfermedad:

Alejandro Recarey– ¿Es posible determinar científicamente cuándo una persona muere de Covid y cuando muere con Covid?
Gustavo GiachettoEn algunos casos sí, porque son infecciones asintomáticas y el paciente tiene otra enfermedad, y en otros no es tan fácil si no hay un estudio necrópsico o autópsico que certifique eso.
AR– ¿Se hacen autopsias en estos casos?
GGNo. Por disposiciones de las medidas sanitarias, no se hacen
AR– ¿Por qué no?
GGBueno, por las disposiciones sanitarias, ¿no es verdad? Por el riesgo de infección y todas esas cuestiones, ¿no?”

b) La tecnología de vacunación ARNm “se usa en un montón de enfermedades”

Gustavo Giachetto– […] …grupo control… es un grupo de sujetos sanos que se vacunan vs. grupo control, es un grupo que no recibe vacuna, y se compara si tienen infección, si no tienen infección, etc. Eso es un grupo control. No es un “período” control. Es un grupo control.
Alejandro RecareyPero se compara a lo largo del tiempo…
GGTodas las vacunas que se comercializan tienen ensayos clínicos controlados. O sea que tienen control. Eso es una historia. Variable dependiendo de la tecnología de la vacuna, del avance de la ciencia, de lo que se conoce en ese momento. Las vacunas ARNm no es una tecnología nueva. Se usa en un montón de otras enfermedades. ¡En otras enfermedades! No en esta que sí es nueva.

En este caso, la afirmación del Dr. Giachetto es definitiva y comprobadamente errónea. No hubo ninguna vacuna ARNm inoculada a seres humanos antes de estas inyecciones Covid-19. 

Como explica la Bloomberg School of Public Health de la Universidad Johns Hopkins, una de las más importantes del mundo en materia de medicina: “la investigación sobre la forma en que el ARNm podía introducirse en las células se desarrolló en la década de 1970. Entonces, ¿por qué hubo que esperar hasta la pandemia mundial de COVID-19 de 2020 para que la primera vacuna de ARNm saliera al mercado? (…) La vacuna COVID-19 de Pfizer es el primer producto de ARNm que consigue la plena aprobación de la FDA en los Estados Unidos.” Etc.

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