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* La prensa cómplice “sigue la Ciencia” y se divierte con la credulidad de lectores aterrorizados

Por Aldo Mazzucchelli

En los últimos meses, ante el inocultable fenómeno de la mortalidad masiva no Covid en todas partes, la prensa que se comprometió con la respuesta ortodoxa a la “pandemia” ahora intenta prolongar el cuento de que la respuesta (protocolos criminales + encierros + inyecciones masivas) fue todo un éxito, y parece divertirse con los lectores, inventando cada día una “causa de muerte” más original.

Ante los deportistas que se desploman, o abandonan en masa porque sus cuerpos no les responden, ante la catarata de celebridades -la gran mayoría contaban entre los que se reían de los que llamaban “antivacunas” desplomándose muertos en público o en privado-, ante las escenas repetidas de presentadores, diplomáticos o “influencers” que se mueren en vivo, la prensa tiene que inventar algo.

La inventiva es, hay que reconocerlo, notable.

Siempre, desde luego, todos ellos siguiendo “la ciencia”. O sea, la ciencia tal como se la entiende estos tiempos por generaciones de ignorantes o anormales encaramados en puestos de responsabilidad en una época que disuelve todo lo que conocíamos por ciencia hasta diciembre de 2o19.

Sólo periodistas sin sentido de la realidad, sin vergüenza, o sin sentido del ridículo, pueden creer que dormir una noche a más de 25 grados aumenta el riesgo de morir. Sin embargo, eso es exactamente lo que nos propone una autora llamada Victoria Torres Benaya en EL PAÍS de Madrid. Como todos sabemos, nunca la humanidad ha logrado dormir a más de 25 grados centígrados sin correr altísimo riesgo de muerte. Eso es lo que explica que la muerte en España se haya disparado a un 16% más que lo esperable -igual que en Inglaterra y en otros lugares, como muestra este sencillo y claro análisis del Dr. John Campbell con datos del ONS.

He ahí la explicación científica del exceso de muerte, según Torres y los canallas del sitio oficial de la UE “Copérnico” que se dedican a mentir sobre la temperatura para hacerle creer a la gente que hay un calentamiento global de origen humano y con ello empujar la agenda de la elite de Davos que les paga el sueldo.

El lector nos dispensará de prestarle más atención a semejante artículo, publicado por un diario que hace mucho tiempo pasaba por serio. Veamos otras alternativas que la ciencia nuevo-normal nos ofrece para entender por qué la gente se cae redonda a nuestro alrededor aun en 2022.

Hagamos un rápido repaso de la selección anterior, de izquierda a derecha y fila a fila.

¿Cómo explicar un aumento repentino de muerte en los jóvenes vacunados? Es fácil. Basta con decir que es el uso “desordenado” de cannabis. Como todos sabemos, hasta 2022 los jóvenes siempre usaron canabbis ordenadamente. Ahora que eso ha cambiado, tenemos que las muertes por infarto se disparan en los jóvenes.

Desorden en el uso de cannabis puede explicar el número creciente de ataques cardíacos entre los jóvenes” dice el titular.

Pero hay otra causa que explica los infartos en todas las edades: es el aumento de las facturas de la luz. Así lo dice el Wales Online: “Aumento en las facturas de energía puede causar infartos y ACV”

Otra idea es dar lo que ocurre como si fuese un concepto nuevo, al que se le agrega una pizca de género. Para ello basta con dar cuenta del asunto en un titular: “El ataque al corazón poco conocido que está golpeando a mujeres ‘jóvenes y en forma’ tan jóvenes como de 22 años

La estrella del excusario es, obviamente, el “cambio climático”. De ese modo se matan dos pájaros de un tiro: se explican los crímenes al tiempo que se juntan lectores que crean que lo que los está matando son los automóviles tradicionales y las emisiones de las vacas. En el titular de arriba a la derecha vemos, entre una parafernalia de imágenes donde predomina el rojo, esto: “PRONÓSTICO SANITARIO: Ahora el clima está DAÑANDO su salud: de ataques cardíacos y ACV a la artritis

Una variante ingeniosa está en la segunda fila a la izquierda. El culpable sigue siendo “la pandemia”, pero nunca las vacunas: son los tontos ciudadanos que en lugar de seguir comiendo las ensaladas que comían hasta 2019, al tener más tiempo en casa y más dinero para gastar, en lugar de seguir con sus hábitos sanos, comenzaron a comer huevos fritos y churrascos. Como todos sabemos, eso ocurrió a escala masiva, y son esos errores que la gente cometió en pandemia, además del estrés a que se sometieron a sí mismos, los que hacen que ahora tengamos una epidemia de enfermedades cardíacas.
“Aumento de ataques cardíacos se atribuye a la pandemia: estrés y mala dieta”

Otra causa evidente del aumento de los infartos es el ser hincha de fútbol. Es claro para todos que la relación de los hinchas con el fútbol cambió notablemente, se profundizó e hizo más pasional, diríamos, durante la ‘pandemia’ -especialmente cuando el fútbol se suspendió durante meses, suponemos.
Es por eso, que un tabloide inglés puede titular ahora: “Los hinchas devotos del fútbol experimentan niveles peligrosos de estrés”

¿Qué más? Bueno, claro, los e-cigarrillos. No nos habíamos dado cuenta de sus efectos, vinculados científicamente con el ACV, como informa el titular incluido allá en el centro de la imagen.

Algunos de estos ejemplos son mejores que otros. Uno de los mejores es el dedicado a las chicas: “TEMPORADA: Modos en que el frío puede afectar tu salud: desde la vagina de invierno hasta los coágulos” En estas épocas, verdaderamente uno no sabe qué elegir. Como cantaba el Cuarteto de Nos: “Si no hace frío, hace calor”. Efectivamente, tu amiga de la sección científica te cuida, y te cuenta que tanto tu incómoda vagina invernal como tus molestos coágulos sanguíneos que pueden llevarte a tu tan anhelado estado alterado de conciencia -a veces, para siempre-, son culpa del clima. No hace falta saber nada más.

En fin, con esto casi estamos. Otro titular le avisa a los canadienses, que vienen apaleando la nieve en sus driveways cada mañana de su vida desde 1650, que en 2022 eso les aumenta el riesgo de infarto. Otro, dice que es todo el famoso “síndrome postCovid”, o el “Covid largo”, que lo explica todo, o casi.

Pero en todas estas selecciones, siempre hay un favorito. El mío es el titular que está en la columna de la derecha, casi abajo. El astuto periodista no lo afirma, lo pregunta: “Infarto: ¿Acaso saltearte el desayuno aumenta tu riesgo?” Creía que la creatividad había alcanzado algunos límites con las variantes anteriores, pero esta es magistral. El periodista se da cuenta que todo es tan idiota, que sólo haciéndolo infinitamente más imposible, ridículo y totalmente fuera del sentido común, puede alcanzar aun más de poder convicción sobre los escasos idiotizados totales que crean semejante idea. La ciencia, después de todo, respalda a la prensa grande, y la prensa grande respalda a la ciencia. Estos titulares lo demuestran.

Los dejo con una recomendación: no duerman siesta, porque eso siempre ha sido algo tremendamente riesgoso para la salud. Lo dice la Univisión, y lo respalda “el último estudio” de La Ciencia

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