VACUNA

Por Jacques Fauquex

Más allá del procedimiento audaz del juez Recarey intimando la publicación de información precisa sobre la vacuna Pfizer covid-19 para niños y de la revocación de su mandamiento por el Tribunal de Apelación, varios hechos quedaron asentados:

 ▪️ La vacunación Pfizer Covid-19 de los niños se realiza dentro del marco del “emergency use” proclamado por la FDA en Estados Unidos. Todos los lotes de vacuna llegando al Uruguay tienen el etiquetado correspondiente al “emergency use”, ninguno tiene la etiqueta “aprobado”.

 ▪️ El gobierno no quiere reconocer que la vacunación Pfizer Covid-19 de los menores es “autorizada pero no aprobada” por la FDA, ni que se aparenta a un ensayo clínico, lo que justificaría la firma de un consentimiento informado. Es significativo que, inclusive dos semanas luego del fallo, el Ministerio de Salud tenga en su página web (que parece no haber sido actualizada desde el 23 de febrero 2021) una etiqueta amarilla “Efectos adversos” que lista exclusivamente los “más frecuentes”, e ignora los “más graves” (https://www.gub.uy/ministerio-salud-publica/comunicacion/comunicados/efectos-adversos-vacuna-contra-covid-19 ).

¿Por qué el gobierno se ha negado tan rápida y contundentemente a la publicación de datos brutos (composición, contratos, efectos adversos) cuando un juez los exigió? El secretismo no inspira la confianza que requiere la propaganda de la banalidad de la vacuna y de la buena gestión de la crisis por el gobierno. La mera decisión del gobierno de contratacar para no cumplir un pedido de mejor información al consumidor nos deja perplejos. ¿Hay razones para preocuparnos? 

La comunidad científica mundial estuvo desarrollando tecnología ARNm y génica en general ya desde hace decenas de años, pero nunca se había creado una vacuna en base a tecnología ARNm, y se había abandonado la idea de crear una vacuna contra el retrovirus ADN del SIDA. Se había evaluado que era imposible predecir cuales serían los eventuales efectos adversos a cinco o diez años. Pero en 2021, especialmente para este producto novedoso, los decididores de la FDA renunciaron al principio de precaución:

 ▪️ autorizaron el uso de la inyección ARNm después de apenas un año de ensayo clínico. Además, a pedido del vendedor, iban a guardar en secreto los resultados brutos de los ensayos durante 75 años, ¡hasta el 2096!

 ▪️ validarán nuevas versiones de la inyección sin exigir nuevos ensayos.

El secretismo extremo aplicado a los resultados del ensayo clínico inicial era tan grotesco que el 6 de enero de este año un juez tejano obligó la FDA a publicar las 451.000 páginas correspondientes a lo largo de 2022, a razón de 50.000 páginas por mes. Dicho fallo no fue apelado por el gobierno de Estados Unidos ni por la FDA.

Gracias a este juez norteamericano, gran hermano de nuestro Recarey, podemos evaluar ahora la validez de las afirmaciones iniciales de Pfizer. ¿Quién en la Academia de Medicina uruguaya habrá hecho este ejercicio, o por lo menos consultado una evaluación crítica de la misma por algún especialista independiente del vendedor? Varias evaluaciones críticas están disponibles en internet: 

 ▪️ [preciso y muy técnico] Did Pfizer Perform Adequate Preclinical Safety Studies for BNT162b2? https://www.trialsitenews.com/a/did-pfizer-fail-to-perform-industry-standard-animal-testing-prior-to-initiation-of-mrna-clinical-trials  

 ▪️ [frances] Essais cliniques Pfizer: “le gouvernement n’a pas respecté le principe de précaution” – tableau de bord de Christine Cotton https://www.francesoir.fr/videos-les-debriefings/essais-cliniques-pfizer-le-gouvernement-na-pas-respecte-le-principe-de 

 ▪️ [didáctico] More harm than good (sitio protegido contra los bots) https://www.canadiancovidcarealliance.org/wp-content/uploads/2021/12/The-COVID-19-Inoculations-More-Harm-Than-Good-REV-Dec-16-2021.pdf 

Lo menos que se puede decir es que la precipitación fue privilegiada a costa de la rigurosidad. En comparación a los estándares aplicados para la aprobación de otras vacunas, y en el caso presente, tratándose de una tecnología que nunca había sido usada para una vacuna, se aceptaron muchos riesgos, en particular en cuanto a la interacción con el sistema reproductivo de la mujer y con el desarrollo del timo en los niños, ambos ignorados durante el ensayo clínico.

La revocación del fallo de Recarey por motivos formales no anula el razonamiento de fondo del juez en cuanto al requisito de acompañar esta campaña de vacunación particular con información suficiente para permitir el consentimiento informado. El gobierno desistió de cumplir con este deber. En consecuencia, madres y padres, es razonable posponer la decisión de vacunar hasta obtener más amplia información sobre los riesgos a largo plazo. Eso implica búsqueda proactiva continua, posiblemente durante varios años. Extramuros contribuye y comparte publicaciones recientes significativas para que cada uno pueda forjar un consentimiento o rechazo libre y sobre todo responsable. Agrego mi granito de arena a este emprendimiento.

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