ALDO MAZZUCCHELLI / La nueva situación comunicacional está, vertiginosamente, haciendo desaparecer la noción misma de libertad de expresión. 
Es decir, los que se oponen a la libertad de expresión no lo hacen como un gesto activo y crítico respecto de una libertad fundamental de los demás, sino que lo hacen como la conclusión obvia que surge de una fuente más radical. ¿Cuál es esa fuente? Lo avanzo, esperando ser desmentido: los que piensan distinto, para ellos, ya no son gente

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