¿Por qué el ARNm fue la vacuna gubernamental elegida para COVID-19?
La masiva inversión público-privada a lo largo de décadas estaba destinada a su despliegue

Moderna como empresa fundamental en el desarrollo de la tecnología ARNm, trabajando en ello con el ejército norteamericano desde hace años

CONTRARRELATO

Por Dr. Peter McCullough (con redacción propia y documentos originales de DARPA)

John Solomon, en Real America’s Voice Just the News, me preguntó por qué se eligió el ARNm en lugar de las vacunas tradicionales para la pandemia COVID-19. Mi respuesta se remonta a muchos años atrás, al programa ADEPT PROTECT P3 de la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (DARPA) del Departamento de Defensa de EE.UU., que declaró en 2012 que EE.UU. utilizaría vacunas de ARNm para acabar con las pandemias en 60 días.

El expresidente Trump y el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca deberían haber hecho sus deberes con unas llamadas telefónicas a DARPA y unos cuantos clics en internet y haberle dicho a Estados Unidos que el ARNm era el plan desde hacía muchos años. No se desarrolló durante los pocos meses de la Operación Velocidad Warp.

El ARNm tiene una “seducción” científica que atrae a los biólogos moleculares como ningún otro producto que yo haya visto, con 9.613 patentes concedidas a gigantes de la biotecnología y al gobierno estadounidense. La Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédicos Avanzados (BARDA) de los Institutos Nacionales de la Salud y DARPA mantienen desde hace décadas una tórrida relación amorosa con el ARNm. Nótese cómo ambas agencias terminan con la denominación “Autoridad”. La velocidad desde la secuenciación de un nuevo virus hasta la producción de una vacuna de ARNm es impresionante. Sin embargo, la seducción lleva al desatino y eso es exactamente lo que ocurrió con los programas de vacunas de ARNm de Pfizer/BioNTech y Moderna.

Lalani H S, Nagar S, Sarpatwari A, Barenie R E, Avorn J, Rome B N et al. “Inversión pública de los EEUU en el desarrollo de vacunas covid-19 ARNm: estudio retrospectivo de cohorte” BMJ 2023; 380 :e073747 doi:10.1136/bmj-2022-073747

Han pasado varios años desde la Operation Warp Speed de 2020, y he hecho mi investigación. Es una pena que Trump y sus asesores, con todos los recursos de que disponían, no pudieran trabajar al mismo nivel de presteza investigadora y revelación al público estadounidense.

N de R: ofrecemos abajo la traducción de un folleto de DARPA ilustrativo sobre el tema en cuestión

ADEPT – PROTECT
Promoviendo la Seguridad Nacional con Investigación Fundamental

Necesidad y oportunidad

Uno de los principales objetivos de la Oficina de Tecnologías Biológicas (BTO) es garantizar mejor la salud, y y, por tanto, la preparación de las fuerzas militar del país.
La pandemia COVID-19, que se extendió rápidamente por todo el mundo brote inicial en China a finales de de 2019, pone de relieve una de las vulnerabilidades más peligrosas para personal militar y civil desplegado: la falta de protección y de contramedidas contramedidas médicas (MCM) contra amenazas biológicas endémicas y emergentes.

El brote de Zika en 2015-2016 el brote más reciente de ébola en República Democrática del Congo, y los virus transmitidos por mosquitos, como el Chikungunya y el Dengue, están entre estas amenazas.

Las vacunas son el pilar tradicional de la prevención de infecciones a largo plazo, mientras que anticuerpos se han utilizado a veces para tratar infecciones activas. En un enfoque basado en anticuerpos que se está usando a pequeña escala en la pandemia actual, se aplica a los pacientes suero sanguíneo con anticuerpos presumiblemente protectores obtenido de quienes se han recuperado de una infección. En décadas más recientes, se han empleado anticuerpos monoclonales fabricados en células cultivadas del sistema inmunitario para tratar ciertos tipos de cáncer y trastornos inmunitarios. Sin embargo estos tratamientos han adolecido de deficiencias -como la lentitud en el desarrollo, una fabricación costosa, y la dependencia del almacenamiento en frío continuo- que previenen su uso generalizado en el ejército.

Una iniciativa de seguimiento del programa ADEPT, conocida como Plataforma de Prevención de Pandemias, pretende
eliminar las pandemias de la lista de angustias de la humanidad con una serie de tecnologías y prácticas caracterizadas por
detección precoz de un brote y, en un plazo de 60 días, el desarrollo y despliegue a gran escala de contramedidas protectoras.

La solución DARPA

En 2012, con el programa ADEPT:PROTECT(*), DARPA comenzó a invertir en el el desarrollo de vacunas una nueva categoría de medidas preventivas basadas en ADN o ARN. En esta aproximación, genes que codifican antígenos estimulantes del sistema inmunitario, como las proteínas de la superficie de virus como el (SARS-CoV-2) que causa el COVID-19, se administran directamente al cuerpo del receptor. Allí, las instrucciones en el ADN o el ARN hacen que las células del propio organismo fabriquen la proteína viral antigénica, que, a su vez, provoca una respuesta inmune contra el virus. Las vacunas genéticas son muy prometedoras como medio para protección inmunitaria reproducible, segura, y a largo plazo. Para que las vacunas funcionen, sin embargo, a menudo requieren más de una dosis, y suelen pasar semanas o meses antes de que el sistema inmunitario receptor adquiera la suficiente protección contra el objetivo vírico de la vacuna. Estas realidades biomédicas representan amenazas para los combatientes, si éstos se despliegan en regiones infestadas de patógenos antes de haber alcanzado la protección inmunitaria.

Para que una vacuna confiera inmunidad debe conducir, dentro del receptor, a la producción de anticuerpos muy potentes que puedan neutralizar el patógeno. DARPA inició el programa ADEPT:PROTECT (más conocido simplemente como ADEPT) con la intención de encontrar una nueva vía de protección casi inmediata contra patógenos para los que aún no se dispone de vacunas, y conferir protección provisional durante el desarrollo de una vacuna, que puede llevar años.

El impacto

Las inversiones de DARPA en este espacio condujeron directamente, con la empresa de biotecnología Moderna como ejecutora contratada en el programa, a un primer ensayo clínico con una vacuna de ARN en 2019.

Los anteriores experimentos de prueba de concepto financiados en el marco de ADEPT principalmente con 6.1 (para investigación básica) demostraron que la administración de instrucciones de anticuerpos por medio del ácido ribonucleico mensajero (ARNm), ácido desoxirribonucleico (ADN) u otra táctica de transporte de información genética que se basa en pequeños virus conocidos como virus asociados a adenovirus (AAV) – han dado lugar a la producción de anticuerpos que confieren protección a los animales expuestos al mosquito Chikungunya (ChikV).

En una fase más aplicada del desarrollo desarrollo tecnológico, Moderna fue convertida a la financiación 6.2 (investigación aplicada), con el fin de iniciar estudios preclínicos en primates no humanos con un anticuerpo codificado por ARN contra el ChikV, y producir la contramedida empleando las Buenas Prácticas de Fabricación (BPF), que agencias reguladoras como la FDA a menudo requieren.

Posteriormente, Moderna usó fondos de su propia compañía para desplegar un ensayo clínico de fase I con 22 voluntarios sanos, empleando un anticuerpo ChikV codificado por ARNm. Esto marcó la primera demostración de seguridad de una contramedida médica basada en ARN. Moderna comunicó estos prometedores resultados de su estudio clínico en 2019. El ensayo demostró la seguridad de la plataforma, así como la capacidad de generar niveles protectores de anticuerpos funcionales en humanos. En respuesta a COVID-19, Moderna inició en marzo de 2020 inició ensayos en humanos de anticuerpos codificados genéticamente contra el SARS-CoV-2.

La investigación de Moderna y otros han proporcionado prueba de concepto de que la administración simultánea de anticuerpos genéticamente codificados y vacuna, confieren al receptor una protección inmunitaria inmediata a largo plazo.

Mirando hacia el futuro

Las inversiones en I+D de DARPA para reducir el riesgo de la vía de las contramedidas médicas basadas en genes ha excitado a innovadores que piensan de modo similar. Además de Moderna, otras empresas como AstraZeneca e Inovio han hecho grandes inversiones en este campo biomédico en ciernes. Estas inversiones de DARPA también animó a la biotecnológica RenBio a trabajar para optimizar la administración de MCMs basadas en fgenes aumentando la eficacia y tolerabilidad. Otras agencias gubernamentales -incluida la Oficina para el Programa Conjunto de Defensa Biológica, Radiológica y Nuclear (JPEO-CBRND) del del Departamento de Defensa, la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédicos Avanzados (BARDA), y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID)- también han reconocido el poder de la tecnología de anticuerpos codificados genéticamente para combatir un conjunto de bioamenazas y enfermedades infecciosas.

Los avances del programa ADEPT han ganado financiación suplementaria 6.2 del Congreso de los EE.UU. en respuesta al brote del virus del Ébola de 2014 en África Occidental. Para hacer frente a los futuros brotes de ébola, estos fondos se destinaron al desarrollo, fabricación y/o evaluación clínica de varios MCM, incluido uno basado en un anticuerpo monoclonal denominado mAb-114, descubierto previamente por científicos del Centro de Investigación de Vacunas del NIAID. Este anticuerpo terapéutico fue autorizado para uso de emergencia (EUA) en el brote de ébola en la República Democrática del Congo, donde confirió beneficios significativos para la supervivencia terapéuticos contra el ébola autorizados por la EUA.

Para permitir la disponibilidad continua de mAb-114, DARPA y JPEO-CBRND en 2018 cofinanciaron la fabricación de dosis adicionales en Ology Biosciences, a través de su programa Desarrollo y Fabricación Avanzados (ADM) financiado por el Departamento de Defensa.

Las inversiones de ADEPT también fueron fundacionales para un ambicioso programa de DARPA, la Plataforma de Prevención Pandémica (P3). Su objetivo es prevenir brotes pandémicos creando una plataforma capaz de identificar, probar y producir en masa MCM en los 60 días siguientes a la detección de un brote. La aparición de COVID-19 a finales de 2019 y su propagación pandémica en 2020 reforzó la importancia de ADEPT y P3 en los términos más contundentes posibles. P3 forma parte de una cartera de programas de DARPA aun más completa, que tienen la posibilidad de ofrecer en última instancia un marco tecnológico que pueda sofocar cualquier brote de una enfermedad infecciosa conocida o emergente antes de que se convierta en una pandemia.

DARPA fue pionera en el concepto original de MCM basado en la codificación de anticuerpos en ARN y ADN. La agencia ayudó a llevar la tecnología del laboratorio a las pruebas clínicas en 2020. Con ADEPT, P3 y programas afines, DARPA pretende nada menos que proporcionar los conocimientos y la experiencia necesarios para proteger a los combatientes estadounidenses y a la ciudadanía en general de las amenazas planteadas por cualquier patógeno peligroso, tanto si se ha encontrado previamente como si es nuevo para la humanidad.

*Diagnósticos autónomos para la prevención y terapéuticas: Opciones profilácticas frente a amenazas medioambientales y contagiosas (ADEPT: PROTECT)

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