ENSAYO

Por Ricardo Adrián Curti

Este es mi cuarto año de enseñanza en el nivel universitario

Enseño a dibujar Croquis a mano alzada en 2º año, y tengo una especie de «tutoría» en 4º y 5º años, para que los alumnos hagan una práctica de 200 horas en estudios y empresas. 

Ninguna de las dos materias, son de «incorporar contenidos», sino que me implican «operar» de forma directa sobre el accionar de los alumnos, con lo cual no existe ninguna forma posible de «estudiar textos de memoria».

Déjenme ahora conectar la escala “micro” con la escala “macro”:

Fenómenos como el 11-S, dieron lugar a un primer «cisma» social (mental), entre los que adoptaban la narrativa oficial, y aquellos que, por medio de datos, información y una buena cuota de sentido común, veíamos que la «narrativa oficial» se venía abajo al igual que las tres torres que ese día colapsaron sobre su propia huella. La crisis de 2008 nuevamente impactó en nuestras sociedades, generando un esfuerzo mental extraordinario para justificar el salvataje de las salvajes entidades financieras (que había montado tal descalabro financiero), y el hundimiento de los individuos y sus economías personales, so pretexto de que «habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades». 

En 2020 una nueva «crisis» (supuestamente «sanitaria») vuelve a ponernos en situación de «rehenes», sufriendo desde hace más de un año y medio, vitales extorsiones como por ejemplo de tener que elegir entre «la economía o la vida», extorsiones que igual que cualquier extorsión, se basan en intereses y poder, y no sobre una explicación racional de los motivos.

Nuestra cultura está absolutamente impregnada de un fenómeno que ya no puede ser obviado: la NEGACIÓN ABSOLUTA E IRRACIONAL DE LA REALIDAD. 

Sería como el equivalente a insistir en una concepción geocéntrica del Universo, a pesar de contar con datos ASTRONÓMICOS fehacientes de que ni siquiera el Sol es centro del Universo. La contrapartida a esta reacción de NEGACIÓN de la REALIDAD, obviamente, es la adscripción

INCONDICIONAL AL DISCURSO IMPERANTE. Este mecanismo de defensa es relevante porque PERMEA HASTA EN LOS ASPECTOS MÁS NIMIOS, en los que la psique (vuelvo a mis cuatro años de enseñanza universitaria) actúa rechazando cualquier contacto con lo «real», haciendo prevalecer lo subjetivo, lo individual, pero mal entendido.

El sujeto ya no interactúa CON lo real, sino que la subjetividad IMPONE APROPIARSE DE, DISTORSIONAR, Y FALSEAR, la realidad con tal de que ésta se acomode a sus «necesidades».

Así es que luego de un curso de 14 clases, los alumnos de Croquis (dibujo a mano alzada), son incapaces de incorporar lo básico que les fue enseñado desde la primera clase: cuando tienen que hacer un croquis «definitivo», vuelven a imponer sus propias consideraciones y «verdades» por encima de lo enseñado. Esto es muy preocupante, porque implica que su cerebro está operando por compartimentos estancos, y por secuencias temporales completamente inconexas. Por ejemplo: preparan diagramas de perspectiva con fugas, proporciones, profundidades, etc., perfectamente calibradas, pero al dibujar el «croquis final», todo eso se borra instantáneamente, produciendo un dibujo «intuitivo», «irracional», «desconectado» del supuesto aprendizaje. Estos fenómenos los pude verificar en todos y cada uno de los 4 cursos.

En el orden social de las cosas, vemos como el individuo compensa su sumisión al discurso imperante, por medio de actitudes «adolescentes» de rebeldía cotidiana, saltándose las normas de tránsito, jodiéndole la vida al prójimo, incumpliendo con los horarios acordados, funcionando sin atenerse a compromisos establecidos, reclamando “ipso-facto” una pseudo-libertad en reemplazo de la auténtica libertad que le es arrebatada. 

Nuestro día a día es la válvula de escape de la gran presión a la que el sistema nos somete. El año y medio que llevamos de *falsemia*, es la prueba irrefutable de lo que estoy planteando.

Algún psicoanalista freudiano quizá pueda establecer puntos de contacto con los textos de “Psicopatología de la vida cotidiana”.

El escenario es muy descorazonador.

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