DR. FÉLIX UGALDE / Al final del día, el resultado fue como dice el tango: “por una cabeza”. Y en igual forma que sucede con los pingos, un potrillo siempre gana y el otro siempre pierde. Sea porque simplemente aplica aquello que el propio Gardel con vibrante entonación cantaba: “no olvides hermano vos sabes no hay que jugar”.


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