Filósofo y escritor, Jordi Pigem es pionero a nivel internacional en el estudio y divulgación del nuevo paradigma científico. Doctor en Filosofía por la UB, dedicó su tesis al célebre filósofo Raimon Panikkar con quien colaboró en varias publicaciones. Jordi ha sido entre 1998 y 2003 profesor y coordinador del área de filosofía del prestigioso Masters in Holistic Science del Schumacher College en Inglaterra, pero volvió a Cataluña para volcarse en la escritura sin ataduras académicas. Profesor invitado en diversas universidades de Europa y las Américas, el pensamiento de Pigem nace de la confluencia entre conocimiento científico (psicología, neurociencia, sociología de las nuevas tecnologías, hª de la ciencia) y humanismo (filosofía, literatura, poesía) y asoma como una isla de lucidez necesaria en medio de la confusión reinante. Ha recibido reconocimientos como el Premio de Filosofía del Instituto de Estudios Catalanes (1999), el Premio de Ensayo de Resurgence y la Scientífic and Medical Network (2006) o el Joan Maragall (2016). Desde su primer libro, La odisea de occidente (1994), ha publicado una veintena de ensayos entre los que destacan Buena crisis (2009), La  nueva realidad (2013), Inteligencia vital (2016) y Ángeles o Robots (2018), textos en los que reflexiona sobre la relación entre las tecnologías digitales y el ser humano, las contradicciones de la economía contemporánea, el concepto de ecosofía…  y nos propone estrategias para un inexcusable cambio de visión que permita entender y superar las diversas crisis que afrontamos.

PENINSULAe


Por Xisela Franco

Sus últimos tres libros, publicados en la editorial Fragmenta, forman una trilogía de la que publicamos ahora, y en los dos próximos números en eXtramuros, varios capítulos. El primer libro, editado en 2021, constituye una de las pocas reflexiones pausadas apelando al sentido común en aquel momento global de histeria colectiva: Pandemia y posverdad. La vida, la conciencia y la Cuarta Revolución Industrial. Sus dos últimos capítulos los publicamos aquí acompañando a esta entrevista.  El segundo de la trilogía es Técnica y totalitarismo. Digitalización, deshumanización y los anillos del poder global. (2023), y el tercero, Conciencia o colapso (2024), sale a la venta en español el próximo junio (antes salió en catalán). 

Acercarse al pensamiento de Pigem es un privilegio que invita al detenimiento contra la rapidez del mundo actual.  Para mí fue doble placer al entrevistarlo en dos largas videollamadas que realizamos en el mes de mayo entre Vigo y Barcelona, entrevistas que continuarán en eXtramuros próximamente acompañando a sus textos. No fue fácil encontrarme con él. Jordi no tiene teléfono móvil y tuve que recurrir al email y concretar una llamada marcando día y hora a un teléfono fijo. Tal gesto contracorriente anunciaba una personalidad diferente que luego se reveló como la de un agudo interlocutor, afable y con gran sentido del humor.  

1- Se te define como escritor pero se suele especificar, filósofo de la ciencia, ¿por qué te inclinaste hacia esa rama de la filosofía? 

A mí de adolescente lo que más me gustaba eran la física y las matemáticas, quería dedicarme a la física hasta que descubrí que existía algo llamado filosofía que hablaba de cosas más profundas que yo mismo me había planteado mirando por la ventana de mi habitación. Entonces acabé estudiando filosofía pero teniendo siempre un pie en leer ciencias. En cualquier caso, lo que hoy llamamos ciencias, la física, la química o la biología, empezaron siendo ramas de la filosofía. Newton, el físico más reputado antes del siglo XX, no escribe sobre física sino sobre filosofía natural, su libro principal se titula Principios matemáticos de la filosofía natural. Si nos remontamos a lo que la filosofía era originariamente, que es conocer el mundo en toda su amplitud, eso debería incluir a las ciencias. 

Quien hoy en día tenga un verdadero interés por conocer el mundo, como han tenido grandes filósofos de todas las épocas anteriores a la nuestra, debería también estar interesado por lo que se publica en física, en biología o en neurociencia. Entonces yo que soy un poco omnívoro en temas de conocimiento me he ido adentrando en diversos campos. Entonces entre ese interés por la ciencia paralelo al interés por cuestiones filosóficas, la vida me ha llevado a dar clases en Inglaterra de lo que se ha venido en definir como filosofía de la ciencia, aunque lo que yo he impartido es Filosofía de la ciencia holística. Lo que he acabado haciendo es aprovechar lo que nos enseña la ciencia para abordar cuestiones filosóficas, trato de hacer filosofía con un pie en la ciencia más que hacer filosofía al servicio de la ciencia. Y eso me ha permitido criticar ciertas posturas mecanicistas de la ciencia contemporánea. 

2-¿Qué es la escritura para ti?.

La escritura ha sido el vehículo principal en la expresión de la filosofía, al menos en occidente. A mí me atrae el arte de escribir en sí mismo, el arte o artesanía, de crear sentido, arrojar luz, a través de las palabras. Aunque a veces esa luz refleje cosas sombrías. Y me gusta hacerlo de una manera que sea accesible para todo el mundo que esté dispuesto a leer, sin simplificar pero sin caer en un argot elitista. Yo entre mi licenciatura que acabé en el año 87, y mi doctorado estuve bastantes años trabajando en una revista española innovadora para la época en temas de ciencia, pensamiento y ecología, llamada Integral, y ahí aprendí a escribir filosofía de la manera más amena posible. Entré como redactor en el 87 y en el 89 estaba como coordinador, ahí escribí muchos artículos. Cuando lo dejé, escribí mi primer libro, La Odisea de occidente.  

3- Hablas a menudo del asombro ante la naturaleza, pero si contemplamos la biblioteca de la escritura de la humanidad, nos maravillamos ante tan elevado logro, ¿un prodigio de la conciencia?

Tú sabes que Borges dijo en su libro Otras Inquisiciones, concretamente en el ensayo La flor de Coleridge, citando a autores como Paul Valery, que podemos ver la historia de la literatura universal como la historia de un solo autor, de un único espíritu. Según esto podríamos ver a Dantes y Shakespeares y Goethes como un solo autor con diferentes estilos. Y al tiempo, cada obra es única. Es como si la conciencia humana se manifestara en miles de autores y autoras únicos e irrepetibles. Y esa conciencia humana se ha ido desplegando en esos diferentes estilos en un recorrido, porque vemos una evolución. 

Toda obra de arte es un prodigio, y las obras literarias buenas que resisten el paso del tiempo son un prodigio de la creatividad, de la conciencia humana. Una obra literaria, novela, poesía, filosofía, no tiene un significado fijo, sino que cada lector recrea, amplía en alguna dirección, ese significado cuando lo lee. El autor no tiene el monopolio del significado, aunque sí tiene un punto de vista privilegiado. Del mismo modo ocurre con la música que no tiene por qué provocar las mismas emociones en el que la escucha que en su autor. 

4- Si hay tantas subjetividades, ¿podemos decir que hay obras más verdaderas que otras o eso dependerá del que la valore?

Es verdad que no hay una verdad única absoluta abstracta, sino una multiplicidad de perspectivas en las que las cosas tienen sentido. Pero no significa que todo vale y que no haya cosas más verdaderas que otras. Claramente hay cosas que son más verdaderas que otras, sin duda. Aunque hoy en día predomina cierto relativismo en que parece que todo vale, y lo que acaba siendo verdad es lo que interesa al poder económico y político. Eso es uno de los problemas de un mundo cuyos criterios básicos son utilitaristas y materialistas, que se considera verdad lo que es útil, útil a la multinacional útil al gobierno, útil al poder que sea. Todo lo que se llama desinformación, es información que no resulta útil a los intereses del poder, independientemente de que esa desinformación sea verdadera o falsa.

5- ¿En qué sentido el arte, la escritura, el lenguaje, nos definen como especie?. 

Estamos perdidos si reducimos la persona a lo simplemente biológico, intención que ha quedado clara en lo que hemos venido viviendo desde el año 2020, donde todo se ha reducido a una supuesta salud física, la supervivencia física, y en nombre de ella se promulgan medidas interesadas para el poder, que en cualquier caso tampoco sirven para esa supervivencia física. Son medidas que recortan la libertad y reducen la condición de la persona. La persona, hombre o mujer, está directamente vinculada a ese prodigio humano que es el lenguaje. Hay animales que tienen formas de lenguaje maravillosas, los delfines y las ballenas, pero esto no es comparable con la sofisticación de las grandes obras de Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare. El lenguaje humano no es simplemente un instrumento de comunicación, no es simplemente un código de signos para transacciones comerciales, sino que el lenguaje mismo crea la realidad en la que existimos. 

6- ¿Construimos la realidad entonces?

No es que el lenguaje cree el mundo enteramente, pero sí contribuye a dar forma a la realidad que experimentamos. Quienes hablan diversas lenguas rápidamente se dan cuenta de que una palabra expresada en una u otra lengua tiene matices distintos que te llevan por rutas diferentes. Cada lengua es una manera de ver el mundo. Por eso es importante si quieres ir a fondo en una obra literaria o filosófica leerla en el original. Con la música eso no ocurre igual, pero con la literatura, el traductor puede solo en ocasiones muy excepcionales mejorar el original, lo normal es que se aproxime como pueda al prodigio de lo que traduce. Leer a los filósofos alemanes en alemán o a los poetas ingleses en inglés te da un juego de resonancias y de matices que en la traducción no puede reproducir por muy bueno que sea el traductor.

7- Si damos forma a la realidad en cierta forma creamos futuro y somos responsables del mundo por venir.

El escritor, o el artista en general, tienen la posibilidad de modelar ese mundo por venir. Y en consecuencia es verdad que puede trabajar por ese mundo que viene. La verdadera creación no es una producción de entretenimiento, esa es su versión más vulgar, sino que la creación alumbra nuevos significados, y al hacerlo crea nuevas formas de percibir la realidad. Al tiempo, los grandes creadores en todo tipo de épocas afirman que ellos no solamente producen a través de su individualidad si no que en gran medida transmiten algo que les llega. 

8- Algo que te llega es lo que llamamos inspiración, ¿no?

  “Inspiración” comparte etimología con espíritu, es un espíritu que te llega. Igual que inspiramos aire, respirar está también conectado con su significado. En lenguas antiguas no hay distinción entre aire, psique y espíritu. Decimos que la persona ha expirado, el último aliento, y con ese último aliento, por ejemplo dice Homero que nace la psique. En lenguas clásicas, no solo en Europa, no hay una clara distinción entre lo material tangible y lo inmaterial intangible, van vinculados. En el Nuevo Testamento la palabra pneuma a veces significa aliento y a veces significa espíritu. Pero es la misma palabra que se usa para aire, viento, porque es lo mismo en el fondo, no hay este divorcio entre lo material y lo inmaterial que hemos establecido desde entonces.

Los músicos sienten que les llega la música, los poetas sienten que le llega el poema, los novelistas sienten que una vez encuentran los personajes, son ellos los que van trazando hacia dónde va la novela, y el novelista les sigue. Hay algo que nos llega de más allá de tu cuerpo e individualidad, algo en lo que tu mente individual participa. Pero participa de algo más amplio, que tradicionalmente se llamaba inspiración. Tú tienes cierta responsabilidad pero por otro lado vemos que no es solamente una responsabilidad individual, eres el vehículo de algo que quiere manifestarse en el mundo. En la teoría clásica china de la literatura se articula explícitamente el hecho de que de que el artista, el escritor, plasma lo que quiere expresarse. El poeta transmite algo que quiere decirse y no sabemos qué o quién quiere decirse. 

Del mismo modo ocurre con las acciones más importantes en tu vida, los grandes cambios, los encuentros más importantes, las grandes decisiones a menudo son algo que te llega dado, de pronto tú tienes que hacer eso porque algo te dice que tienes que hacerlo así, tomar o dejar ese trabajo, ese tren, continuar o dejar esa vida. 

9- Podemos entender así la vida como un proceso creativo, donde debes estar atento, conectado, para tomar la decisión que te viene dada. 

Podría decirse así. Pienso que la mejor forma de construir tu vida es cuando alineas tu vida con una vida más profunda que late más allá de ti, y eso para mí incluye la vida de la naturaleza y la vida de lo que tradicionalmente se llamaba espíritu, lo que los taoístas llaman TAO, los budistas conciencia primordial, o los cristianos llaman espíritu santo o Dios. Algo más allá de ti que te rodea, en la naturaleza, y algo más en el fondo de ti, de lo que surgen tus intuiciones más profundas y tu creatividad. Entonces el proceso de construir tu vida sí que empieza con una serie de lecciones, y hay procesos de ensayo y error. Pero llega el momento en que tienes que hacer una cosa, tu vocación te pide dedicarte a esto o aquello. Y en ese camino, si vas progresando, llega un punto en que lo que deseas hacer, lo que tienes capacidad de hacer y lo que sientes tienes que hacer, coincide. Las tres cosas coinciden, lo que te atrae, lo que tienes facilidad para hacer y lo que sientes te toca hacer.  Eso es lo que siente el artista cuando crea lo que tiene que crear, y eso es lo que lo que se valora más. Ahí coincide lo que te surge con lo que el mundo te estaba pidiendo. 

10- Pero a veces no se entiende hasta más adelante.

Naturalmente, un Van Gogh puede crear 200 obras maestras de la pintura que en su vida nadie reconoce. Y él vive gracias a la caridad de su hermano. Eso es otro asunto. Cuando digo que el mundo lo reconoce en muchos casos no es instantáneamente, a veces sucede años o décadas después. En la filosofía también ocurre, pensemos en Nietzsche. En cualquier caso, es lo que les estaba pidiendo la vida, otra cosa es que realizar esas obras necesarias les permita tener una vida fácil.

11- En eXtramuros publicamos ahora, junto a esta entrevista -que continuará en las dos próximas ediciones-, los últimos capítulos de Pandemia y posverdad (2021. Fragmenta) libro que forma parte de una trilogía que comenzó con la pandemia de Covid-19, que continuaste con Técnica y totalitarismo (2023), y  que cierras con Conciencia o colapso (2024), este último estará en librerías en junio, y de él, como de los anteriores, publicaremos varios capítulos próximamente.  ¿Qué te lanzó a escribirlos y por qué forman una trilogía?

Bueno yo como todo el mundo, quedé muy sorprendido con el confinamiento de marzo 2020 y sentí que alguna cosa y no acababa de cuadrar con lo que yo sabía de biología y otros temas. Me constaba que nunca había habido un confinamiento como ese, sin base científica seria y menos a escala global. Las dos primeras semanas todavía pensé: -bueno vamos a ver qué pasa, pero cuando la cosa se fue alargando comencé a ver que algunas cosas no cuadraban de ningún modo. Escribí un artículo y lo mandé a un par de medios diciendo que había una epidemia de Covid 19 pero que también había una epidemia de pánico, Panic 20, hice una versión en inglés. Envié esos artículos a varios medios donde había publicado anteriormente y de pronto, no les interesó publicarlo. Empecé a ver elementos que me recordaban a las distopías de Orwell y Huxley, y aproveché para releerlas, igual que leí a Tolkien, la edición inglesa que nunca había leído. Empecé a ver esas resonancias con Huxley y Orwell, y que aquí había un tema no tenía que ver solo que ver con lo sanitario. Descubrí también las reflexiones de Giorgio Agamben, que para mí es el único filósofo de reconocimiento mundial que estuvo a la altura de las circunstancias. Ahí empieza la reflexión que me lleva a este libro, titulado Pandemia y postverdad. 

12– Pandemia y posverdad. La vida, la conciencia y la cuarta revolución industrial, libro primero de tu trilogía del que publicamos aquí sus dos últimos capítulos, ¿Qué pasó con la salud?, y ¿Qué pasó con la vida? , ¿de qué trata el libro?.

Este libro es en parte un análisis de lo que está pasando en 2020. Demuestra cosas que aunque parecieran impensables en un sistema democrático sano, se venían gestando desde antes, analizando por ejemplo lo que hace el Foro Mundial Internacional, y lo escribo desde la óptica de lo que quisieron transmitir Orwell en 1984 y Huxley en Un mundo feliz, porque veo una fusión de ambas distopías. Por un lado, está el mundo capitalista instaurado en la distopía de Huxley en la cual no pensamos porque estamos permanentemente distraídos. Y por otro el mundo del Estado chino, que se va hacia una distopia como la de Orwell donde la gente no piensa porque hay unos sistemas de vigilancia que lo controlan absolutamente todo, vigilancia y manipulación de la información. Veo que en nuestro mundo occidental, que antes no tenía tanto de Orwelliano, aunque sí es verdad que existían sistemas de control a través de dispositivos de vigilancia conectados a nuestros teléfonos móviles y eso ya conectaba con 1984, veo que a partir de la pandemia la dimensión orwelliana crece rápidamente con las medidas draconianas de confinamiento, ocultación del rostro, distancia social, etc. Veo que estas distopías escritas una en los 30 y otra en los años 40 para alertar de tendencias preocupantes que ambos autores veían en el mundo de su época, se manifiestan con más fuerza que nunca en los países occidentales a partir de marzo de 2020, y de ahí sale el libro de Pandemia y postverdad.  

13- Libro que tiene la curiosidad literaria y que cada capítulo empieza con la última frase del anterior. 

Eso no es algo que yo hiciera deliberadamente, sino que me ocurrió. Un día me pongo a continuar el libro y veo que las palabras con las que acabado el capítulo anterior me sirven para iniciar el siguiente capítulo. Al principio eso se produce por casualidad, me gustó y luego sí que intenté continuarlo. Y luego cuando tenía el libro acabado se me ocurrió hacer una página inicial donde esos títulos, principios de capítulo, quedaran enlazados entre ellos para más o menos tuvieran sentido en un párrafo introductorio. Me pareció divertido e interesante. Y funcionó.

El libro encontró editor, me preguntaba si sería fácil, pero Fragmenta se interesó. Y luego tuvo un éxito mayor de lo que yo imaginaba porque en 2021 cuando se publica había una gran ausencia de textos de reflexión en profundidad sobre lo que estaba ocurriendo. La mayoría de los intelectuales lamento decirlo abdicaron de su responsabilidad, y grandes expertos o filósofos no vieron lo que estaba ocurriendo. Esto causó una norme perplejidad en alguna gente de mi círculo, al ver que tanta gente supuestamente crítica quedaba callada ante lo que estaba ocurriendo. Eso me generó sobre todo aquí en Cataluña un alud de invitaciones para que hablara en todo tipo de pequeñas ciudades, capitales de comarca. Y vi que la gente me pedía más. Y por otro lado vi que detrás de lo que estábamos viendo en 2020 había cosas de mucho más calado de lo que inicialmente había visto. Sentí que tenía que continuar completando el análisis que había hecho en Pandemia y posverdad. El primero se publicó en 2021 y tras Técnica y totalitarismo en 2022, sale Conciencia o colapso en la primavera de 2024. Todos ellos utilizan ese recurso de comenzar un capítulo con la frase del anterior y en los tres también construyo ese párrafo introductorio que recoge los temas que toca el libro. 

14- Ese proceso de investigación, donde muy pocos tuvieron la clarividencia y valentía de cuestionar la línea oficial, ¿fue para ti un viaje muy solitario? 

Yo tuve la suerte de la mayoría de personas de mi entorno inmediato sospechaban que algo no cuadraba, nadie se lo creyó de todo al principio, y la mayoría acabaron viendo que la narrativa oficial de los políticos y los medios no tenía ningún sentido. Es verdad que también ayudé a convencer a algunas personas de mi círculo inmediato. Yo tengo la suerte de ir por libre, aunque doy clases en la UB no estoy adscrito a ninguna institución concreta, participo en cursos también en otros lugares. Eso me da una cierta libertad y no tuve la presión de los colegas. Me sentí acompañado de Agamben, me sentí acompañado de todo lo que yo había estado escribiendo. No tuve la menor duda de que tanto Iván Illích como mi amigo el filósofo Raimon Panikkar inmediatamente hubieran visto que aquí había una intención totalitaria que usa un virus de excusa, supuestamente llegado de un pangolín, cuando es evidente que se manipulaban virus en Wuhan para hacerlos más mortíferos y más contagiosos.

Sobre todo, la sensación que recuerdo fue la sorpresa al ver la uniformidad de discursos en todas partes, políticos de izquierdas y de derechas, intelectuales de todo tipo. O ver por ejemplo Chomsky al que podemos disculpar por su edad avanzada, que ha escrito un texto clave como Manufacturing Consent, y que cuando llega la fabricación de consenso más brutal de la historia de la humanidad, que incluye el mayor escándalo de la historia de la medicina y de la ciencia, no lo ve. Lo que le hicieron a Galileo es una broma comparado con esto. 

15- ¿Y Naomi Klen? 

Es cierto. Naomi Klein incluso publica un libro en inglés confesando su paranoia contra Naomi Wolf, una feminista norteamericana que sí que vio lo que estaba ocurriendo y lo denunció. Klein aquí se equivoca. Yo cito en Pandemia y posverdad el libro de Klein La doctrina del shock (2007), y un artículo que escribió en 2020, The screen new deal, que habla de cómo gracias a la pandemia las grandes empresas tecnológicas están incrementando exponencialmente sus ganancias con las pantallas. Pero luego cae en ese agujero obsesivo con Wolf.  Puede que yo no esté de acuerdo con todo lo que dice Wolf pero me parece tiene una actitud de valentía ejemplar, mientras Klein se ha tragado todas las absurdidades que ha divulgado el sistema sin ninguna base científica. Wolf al contrario, ha impulsado diversos estudios médicos sobre cómo las inoculaciones de ARNM afectan a la fertilidad de las mujeres y están teniendo efectos graves, a corto y largo plazo.  

16- ¿Cómo ha podido darse, de modo continuado además, un pensamiento único tan sorprendente cuando todos sabemos los ingentes intereses económicos de la industria farmacéutica? 

Es sorprendente, pero estamos en un mundo de gran confusión. Ahora mismo la distinción entre izquierda y derecha cada vez es más borrosa, vivimos en este juego de espejos y espejismos en que la propaganda, el marketing, la desinformación institucional de los poderes actuales divulgan mentiras a través de organismos oficiales. Es mucho más difícil que antes aclararte. 

Otro ejemplo que explico en los libros es como los redactores jefes de las tres revistas médicas más importantes del mundo The Lancet, New England Journal of Medicine y British Medical Journal en algún momento reconocen que buena parte de lo que se publica en estas revistas es falso. Yo nací en un mundo en el que lo que se publicaba en revistas científicas tan reconocidas generaba la confianza de ser verdad, por defecto. Podía ocurrir que al cabo de un tiempo con nuevas investigaciones algo que se había descubierto se tuviera que completar o matizar, y había poquísimos casos de fraude en esos tiempos. Ahora el fraude sí es normal. Ahora tenemos artículos en estas revistas médicas que tergiversan la eficacia de un producto porque es lo que interesa económicamente. 

En este mundo confuso es mucho más difícil aclararse sobre qué ocurre. Realmente tenemos esta maravillosa herramienta que es Internet, pero en verdad el abanico de información fiable que llega a la gente es menor, debes dedicarle tiempo a investigar filtrando y sorteando la censura. A mí me han entrevistado periodistas que no tenían ni idea de lo que estaba ocurriendo, que solo ven los canales convencionales, ¿cómo van a saber?. Es mucho más difícil orientarse, los vientos de la confusión son tan fuertes que no sólo repercuten en tu vecino, con estudios medios o sin ellos, sino que pueden despistar a una Naomi Klein, que en otros casos antes había demostrado una valentía extraordinaria. 

17- Además sabemos hay censura y manipulación intencionada.

Lo que sabemos a partir del 2020 es que se impone la narrativa única e incluso a Premios Nobel que discrepan desde su propia especialidad científica se les margina, se les cancela o se les tacha de conspiranoicos, muchas veces por parte de periodistas sin la menor cualificación científica. Luego están los verificadores de datos, Maldito Bulo O Newtral por ejemplo, que lo que hacen en muchos casos es sumar pequeñas afirmaciones irrelevantes para sostener una gran mentira. 

Un ejemplo, el catedrático Joan Ramón Laporte, uno de los grandes expertos no solo de nuestro país sino a nivel internacional en farmacovigilancia, sale en el Congreso de los diputados diciendo que las vacunas Covid son un experimento global sin precedentes. Había sido llamado por el Gobierno para declarar precisamente en una comisión de investigación sobre el plan de vacunación. El Gobierno no hace caso a esta advertencia y persiste en su carrera de vacunación sin precedentes, pero la intervención de Laporte se cuela entre la censura, no se esperaban esa respuesta crítica. Pronto salen los verificadores de datos a decir que el señor Laporte se equivoca, tal periodista más o menos presionado (o incluso artículos sin firmar) recoge un testimonio de alguien que sostenga lo opuesto y lo usa para demoler el discurso de Laporte. No es falso que ese testimonio existiera pero esa persona hay que ver que no tiene la especialidad, ni el prestigio ni la experiencia de Laporte, y puestos a contrastar me fío mucho más de la afirmación de Laporte porque lo avala su conocimiento y estudio demostrado de la materia a la que se refiere. 

18- Es que el poder y la presión de la industria farmacéutica es enorme a todos los niveles. 

La industria farmacéutica ha pasado, como digo en Técnica y totalitarismo, de primero no hacer daño, primun non noquere, a primero forrarse, Primum lucrari. Hace poco Joan Ramón Laporte ha publicado un volumen de más de 500 página, Crónica de una sociedad intoxicada, sobre cómo es práctica habitual de las compañías farmacéuticas priorizar sus beneficios a costa de la salud de las personas. Habla de cómo también hay una corrupción sistémica en el sistema de salud, porque las grandes farmacéuticas han colonizado la investigación, los organismos reguladores y los departamentos gubernamentales relacionados con la salud. El sistema de salud está secuestrado por las farmacéuticas, en manos de intereses privados en vez de estar al servicio del bien público. Y eso tiene mucho que ver con la cantidad de fármacos innecesarios que se administran, con los efectos secundarios de muchos, etcétera. 

19- ¿No estamos acaso viviendo los últimos coletazos de un mundo viejo, enfermo, que trata de perpetuarse desesperadamente?

Sí, pienso eso, que el sistema se vuelve más totalitario porque se da cuenta de que no funciona, se da cuenta de que por más que apuesta por la eficiencia cada vez es más ineficiente. Lo que va empoderándose son las máquinas y no las personas, mientras desaparece la libertad de expresión. Los fundamentos del sistema son cada vez más falsos, y todo se vuelve más rígido y más tenso. 

Recordemos un diálogo de dos personajes en 1984. El torturador de Winston Smith es el representante del sistema. Y esta persona que podíamos ser tú o yo, o el lector, le dice: 

-Sé que fracasaréis, hay algo en el universo, no sé, un espíritu en principio, que nunca podréis vencer. 

¿Crees en Dios, Winston?  

– No. 

-Entonces, ¿quién es ese principio que nos vencerá? 

-No lo sé, el espíritu humano.

El espíritu humano es de donde sale la creatividad y la necesidad de defender la justicia,  que no es un impulso de supervivencia, porque uno se complica defendiendo la justicia. Hay unos valores trascendentes que te obligan a actuar de un modo u otro, valores de verdad, de justicia, de bondad. Hay algo que nos impulsa, más allá de nuestra simple vida biológica y de cualquier  interpretación neodarwinista de la actividad  humana. Yo también confío en que lo que Orwell denomina el espíritu humano pueda guiarnos hacia la luz y ayudarnos a atravesar la oscuridad.  

20- Hay desde la pandemia más depresión, ansiedad, desórdenes mentales, el índice de suicidios disparado. Pero todo esto, aunque en menor medida, ya existía antes.

  En este mundo de abundancia material sin precedentes que tenemos, sin embargo, resulta que la mayoría de las personas no acaban de encontrar sentido a su vida y aumenta la sensación de soledad, de vacío y de falta de sentido. Y eso es una gran paradoja porque se nos quiere hacer creer que a mayor riqueza material también estaremos más satisfechos. Una investigación seria reciente sobre el nivel de satisfacción en las últimas décadas, mostró que en Estados Unidos la gente hoy está menos satisfecha que hace 30, 40, 50 años. Y tienen casas más grandes, piscinas más grandes, coches más potentes, ordenadores más rápidos. 

Algo no funciona en cómo hemos montado este mundo y el problema para mí radica en esa visión materialista de la realidad. No puede funcionar un mundo que lo reduce todo a física, química y dinero.