SANTIADO TAVELLA / Javier Bassi nació en Montevideo el16/08/1964, inició sus estudios con Pierre Fossey (1976) y con José Montes (1984). Asistió a la Facultad de Arquitectura. En 1993 comenzó un periplo de viajes por Europa, África, México y USA, donde realizó múltiples residencias artísticas. Estudió en Nantes, Francia (Beca Premio Paul Cézanne). Fue seleccionado para diversos envíos uruguayos al exterior y galardonado con diversos premios en salones Municipales y Nacionales. Entre sus numerosas exposiciones individuales y colectivas en el Uruguay y en el exterior cabe destacar la muestra individual realizada en el MNAV (2011), y la que actualmente se lleva a cabo en el Museo Blanes, hasta el domingo 3 de agosto

ARTE

Tinctur a Stephan Michelspacher / El Pasaje / 1997 / Acrílico, tinta y pigmentos sobre lino – 140 x 140 cm
 

Santiago Tavella – Una de las cosas que estoy haciendo en las entrevistas es empezar por ¿Cuándo empezaste a hacer cosas? Incluso antes de pensarlo como una cuestión profesional. No sé si de niño ya tenías gusto por algunas cosas o cosas así. Contame, muy desde el principio. 

Javier Bassi – Es que es muy desde el principio. Está bien. Me veo de niño en prácticas que hoy entiendo son las lógicas habituales en los artistas. Me reconozco en la forma de mirar, de relacionar, como queriendo escuchar el movimiento interno de las cosas. A la vez eso que yo recuerdo se fortalece con lo que otros me contaron, con quienes compartimos espacios y lugares diversos a lo largo de mi vida. A ver,  no sorprendo a nadie con el desenlace. 

Además, tenía traducciones concretas, visibles.  No era sólo una experiencia que la supongo sensible, dibujé compulsiva y placidamente desde siempre, elucubré en medios diversos con énfasis en el grafo… no se desde cuando, pero diré que desde siempre. 

Lo poco que conservo tiene una precocidad exagerada. Guardo dos imágenes primeras que claramente puedo asociar a lo que entendemos por dibujos infantiles. Uno es de naturaleza abstracta, una mancha gris sobre un papel azul al que alguien le puso atrás «El soldadito de plomo», supongo que asociado a algún relato o cuento previo. El otro es una pintura pequeña en una hoja de garbanzo. Dos personajes joviales en un horizonte vasto. En el cielo una hilera de pájaros-aviones que lo atraviesan… pudo haber un sol, supongo, en la esquina, naturalmente. Con independencia de si más o menos arquetípico en los dos hay ahí una representación asociada a un universo infantil. Está y se reconoce, pero no funcionará así por mucho tiempo. Hubo un desarrollo rápido del espacio, de la perspectiva y el ejercicio eficaz de la mímesis como constante, como queriendo atrapar o quizas entender a partir de dibujar.

ST O sea, empezás a dominar rápidamente las herramientas de dibujo. 

JB A mí me pasó una cosa, y que se entienda bien, no es que quiera hacer un ejercicio narcisista. De niño, sorprendí a todos en la escuela por cómo dibujaba. En el liceo pasó lo mismo, en la preparatoria… después en facultad. Hace poco, en una entrevista para televisión, quien me preguntaba entendía el dibujar como un hecho aislado, creo que lo entendía como un ejercicio menor. Pero no era así como lo experimentaba, era una práctica constante, buscando mejores resultados, con una pretensión algo exagerada. Aparecieron entonces secuencias narrativas, fracturación de la imagen, guiones. Hice, lo que podés entender como cómics a los siete años. 

ST …había una práctica constante. 

JB Sí. Una cosa mi madre recuerda y si estuviera acá probablemente lo diría: Javier esperaba a que la casa se quedara en silencio y ahí arrancaba. Se escuchaba deambular.

Era algo que necesitaba, probablemente ya lo traía. Otra cosa que me gusta aclarar, es que no tenía las características de un nerd, practicaba deportes, nadaba y todo lo habitual del entorno de cualquier niño.

O sea, no es que no hablaba, o no socializaba, aunque quizás podía tener cierto aire de timidez, que aún conservo y no exagero más con esto, pero digo, por ejemplo, yo le hice durante mucho tiempo álbumes de figuritas a mi hermano. Los cómics adoptaron la forma de álbum, estaba familiarizado con los procesos.

 La Ducha / Manual para una práctica secreta / 2002 / Técnica mixta, acrílico y pigmentos sobre papel. Medidas variables

Pero estaba el álbum, que incluía diagramación, portada, sobres y todo lo que eventualmente obtenías ante un vale por, supongo que un pretexto para expandir la práctica, que alcanzara otro cuerpo. Todo era muy natural. Te hacía un póster, un mecanismo extraño, un reloj, lo que viniera. Me armé un lugar, debajo del escritorio, al que le coloqué frazadas a los costados. Mi guarida, aún más íntima, algo así como mi primer taller bajo la forma de un kiosco. Y ahí venía mi hermano y me compraba todos los sobres de un saque con esos billetes del Banco de la Ilusión. Hasta los juegos más simples encierran asimetrías. Su posibilidad de comprar era infinita y mi producción -por exigente- limitada. 

ST ¿Cuántos años menos tenía tu hermano? 

JB Dos años menos. 

ST Y vos, porque es una cosa que me había pasado a mí, que yo me juntaba a dibujar con dos amigos que vivíamos en la misma cuadra. ¿Vos dibujabas con alguien? 

JB No, no, no, dibujaba solo, entre otras elucubraciones… siempre entendí eso como algo íntimo, individual… proyectaba cosas en la pared y las narraba en mi cabeza, antes de dormir fantasiaba como prolongando ese estado de vigilia.

ST Sí, sí, sí, sí, sí, se entiende, se entiende. 

JB Asocié ahora algo de adulto y en relación a una pareja amiga. Fuimos vecinos en un edificio cooperativo, en el que vivimos con Miguela mucho tiempo. Ellos tenía un hijo que tenía ciertas dificultades para relacionarse con el resto, no jugaba fútbol y no lograba socializar demasiado.  Notaba en él preocupaciones de otra índole y a mi me era fácil conectar desde lo imaginativo. Le sembraba pistas que olvidaba de ex profeso en espacios comunes que compartíamos… Un día hablando con su mamá le dije: quedate tranquila que los niños se justifican de grande. ..  y así mismo fue. Ahora está dentro de la Escuela de Música y con independencia de algunas singularidades, nada podrá hoy preocuparle a sus padres. Los saberes toman tiempo en revelarse y no siempre responden a lo esperado. Pero están ahí, obrando a su manera. Igual hoy, todo esto, está más dentro de la norma.

ST Sí, está bien. Porque es interesante también el hecho de que en realidad cualquier persona, con  una mirada muy superficial sobre la obra tuya, ves algo, ves una predominancia de la abstracción, y de repente alguien desconfiado capaz que dice, este no debe saber dibujar, cosa que no creo, no es el caso. 

JB No, no lo es. Recientemente Thiago Rocca se topó con algunos retratos que hice con 12 años, en un encuentro en mi taller. Yo estaba en el proceso de revisión de toda mi obra, desarrollando el guionado de mi exposición actual en el Blanes. Retraté a Quiroga, a Figari, a Artigas. No sé que me llevó a hacerlos. La respuesta no está en mi familia, no había en mi casa grandes bibliotecas. Tampoco recuerdo que mis padres me mostraran pintura, aunque si había en mi padre y en mi abuelo paterno cierta capacidad para el dibujo, además de curiosidades múltiples, pero tampoco yo sabía, en verdad, que suponía ser artista.

La primera vez que estuve en el Blanes, fue por esa época. En el 76, exacto, ahí tenía 12 años, conservo un folleto de ese momento. También una tarjeta de De Simone que había comprado en el Museo Nacional durante ese mismo período. Tampoco recuerdo como llegué ahí, pero de alguna forma ahí estaba. 

ST Fuiste vos por tu lado y dijiste, esto me gusta. 

JB Eso supongo. Pero que se entienda, tampoco exagerar con eso, ni con nada de lo anterior, es lo que sucedió.

ST Y después vos empezaste a hacer arquitectura, y la cuestión artística y la formación que tuviste… 

JB Yo cito dos talleres, más allá de sus influencias, en la medida que existieron, pasé con 12 años por lo de Pierre Fossey. Eso en la Casa de la Cultura del Prado. Vivíamos en una casa en Atahualpa, para entonces.

ST ¿Pierre Fossey, el de los libros, de los dibujos de Montevideo? 

JB Exacto, que supe quién era cuando entré a la Facultad de Arquitectura. En las paredes de la biblioteca que ventaneaba al estanque desde el segundo nivel había impresiones de sus dibujos a lo largo del plano curvo de la biblioteca. Mejor dicho en los pilares que alternaban con ese ritmo de ventanas. La primer vez que entré reconocí su trazo inmediatamente y lógicamente su firma. Esos  trazos están presentes en sus correcciones sobre mis propios dibujos. Fui con él por accidente, sin saber quien era, o sea, estaba esa posibilidad en la Casa de la Cultura. Clases de pintura, gratis y relativamente cerca de casa. Fui supongo, algunos meses, menos de un año. Era los martes hasta que uno de esos martes fui y había muerto la noche anterior. Aunque vino un reemplazo, casi de inmediato, dejé de ir.

Cuando entré a la Facultad, claro, venía preparadito. Fossey me había enseñado a bosquejar, a manejar de manera clara el espacio de la hoja. Copiamos modelos que armaba de una forma desprejuiciada con cientos de objetos diversos que convivían en una mesa enorme. Mi carpeta de croquis, un poco lo que te decía hoy, fue la carpeta 12 de 600, a pesar de las exigencias de Pedro Cracco que no te regalaba nada. Previo a la Facultad, hice otro pasaje también por la Casa de la Cultura, ahora no frente al Bauzá, algo corrida sobre la misma Lucas y Obes, en esquina con 19 de Abril. Estudié con José Montes en un contexto de pintores de domingo. No conocí entonces el aprendizaje de taller, en sus dinámicas que supongo más intensas, con colegas queriendo ser, a mi costado. Igualmente para lo azaroso de mi recorrido entiendo que tuve suerte. Con Montes hice el aprendizaje típico del taller Torres. Naturalezas muertas, paisajes urbanos, retratos con modelo vivo. Proporción, líneas de unidad, estructura, tono. Todo muy sistematizado y mesurado. No es que te largas a pintar y vas viendo, primero lo primero. Todo a su tiempo, con su jalonado bien determinado, o sea, nunca encaré un ejercicio creativo estrictamente en el ámbito de un taller. Era un tipo de docencia en el cual te planteaban ejercicios que te preparaban para hacer.

Supongo que entenderás perfectamente a lo que refiero, toda ese método que el taller dio en su aprendizaje y que después profundicé desde otro lugar, leyendo, viendo y con algunos encuentros personales : Fonseca, Matto, Alpuy, Augusto.  Recibí esa lógica a través de Montes, pero en el contexto que te explicaba, era el único tipo joven que proyectaba para adelante supongo que otra cosa. Igual, participé de esa dinámica sin conflictos, no es que sentí que no encajaba. 

Elegía 2019 / Cutter, papeles y etiquetas autoadhesivas sobre partitura – 33,6 x 23 cm

ST No, no, no, es que ahora, viste que se habla mucho con los planes educativos, se está hablando de la idea de que no hay que enseñar cosas porque eso condiciona, que hay que enseñarle al niño a aprender. El niño ya sabe aprender, el ser humano sabe aprender, no hay que enseñárselo, ¿no? Y sí, tenés que enseñarle cosas, de repente hacer una naturaleza muerta, dibujar un edificio, dibujar una cosa, dibujar algo, algo concreto, aprender a escribir, aprender a sumar, no sé, cosas concretas. 

JB Lo que vos decís está bien y además, por suerte, yo tuve la intuición o la fortuna de caer en dos lugares con enseñanzas serias, lo de Fossey quizás algo más técnico, quizás también por la edad que tenía, lo de Montes mas trascendente. Montes con independencia de el lugar en que pueda colocar su propia obra, no es que lo considere un artista superlativo, pero lo que enseñaba si lo era, un método que es enorme, ¿no? … bueno, contextualmente y con más formación bien podrías discutirlo, por supuesto que ahora tengo una mirada más crítica sobre lo que puede ser el revisionado, o la permanencia de la enseñanza del taller en términos estrictos, pero eso es otro tema. De hecho, hay algo interesante en todo esto. Todo lo que hice ahí, ahí lo dejé. No tuve la necesidad de llevarlo para mi casa. Es que era una enseñanza. Un prepararte para en algún momento hacer otra cosa. Eso que parece simple, es de enorme importancia. Yo insisto en que hay que ser pacientes, lo más frecuente es lo opuesto. Empezar a hacer y querer que eso se transforme en un cuadro, una objeto, algo que definimos como obra o lo que sea y entonces ponerle un marco y todo lo demás.

Empecé a hacer otras cosas, desde otros lugares, queriendo encontrar mi propia mirada. A esa altura yo ya tenía una formación algo más amplia y sentí de pronto que había sido absurda la fascinación que había generado en los otros, la entendí como que era una mirada ingenua de los otros, en algún punto sentí como que los había estafado, sin querer, pero qué mérito tenía eso que había hecho, el dominio técnico, es decir lo que supone el oficio, en definitiva.

ST Sí, sí, está bien, está bien, pero hay que hacerlo. 

JB Sí, hay que hacerlo, sí, pero lo que pasa es me di cuenta de que con el oficio no alcanzaba. 

ST Ah, bueno, no, claro.

JB O sea, que lo que yo pretendía y pretendo no se resuelve con la solvencia técnica, que es además, lo que en general suelen enseñar los talleres de arte muchas veces.

ST Claro, ahí dijiste una palabra que para mí es como muy importante y es muy moderna, y de la que soy crítico, y que es el tema de resolver cuestiones, artísticamente, yo no sé si el arte tiene que resolver, vos ves que hay maneras de resolver, no sé qué, pero cuando vos ves cosas que te llaman la atención es porque no ves tan claramente esa resolución en general. 

JB Estoy muy de acuerdo con eso. Las cosas que percibo como significativas te atraviezan y no se si importa entender por que és. Que es lo que provoca ese estado de asombro, esa conmoción y en referencia a mi trabajo, no hay fórmulas compositivas, me refiero que no se aplican una segunda vez, hay tensiones en los bordes, líneas que pulsan lo que entendemos por correcto, la propia imagen a veces está puesta en cuestión, hay una cantidad de cosas que supuestamente no son lo que… Y me desmarco totalmente con la modernidad en casi todo. Mi abstracción más sintética, desde el punto de vista de la imagen, puede tener una filiación modernista, eso es si lo miras apresuradamente o si te quedas con la piel, en la superficie.  Cuando desmenuzás cómo está hecha, qué pensamiento lo asiste, es una lógica muy distinta. En determinado momento vi que ese cruce se estaba produciendo y advertí que podía haber un riesgo. Entonces fui a Gropius, a Kandinsky, a Klee y volví a leer todo lo que tenía a mano de la metodología Bauhaus, Rainer Wick, los libros teóricos de la época. No tuve que profundizar demasiado, todo eso encajaba en su contexto perfecto tal como lo conocía y obviamente era tan anacrónico.

Y no solo eso, yo no intento matar a nadie, no tengo la idea de la vanguardia. Tengo una idea de que hay líneas temporales, Entiendo que son varias y qué más mérito que alguien me diga que pertenezco, en algún sentido, a esa lógica, a esas líneas de tiempo continuas. 

ST No, es que está claro que vos te ubicaste en el tiempo histórico y fuiste a buscar las fuentes que necesitabas para ver dónde te paras, por ejemplo, no sé, eso que me contás de ir a los escritos teóricos de la Bauhaus o cosas así, y de repente decir, ya no estoy con esto, no viene por aquí la cosa. No, capaz que para hacerte la casa sí, no sé.

JB En parte, en parte. 

ST Pero claro, todos tenemos muchas cosas, pero es interesante lo de la modernidad porque la modernidad tiene muchos comienzos y se puede entender de muchas maneras. Se puede empezar a hablar de modernidad en el Renacimiento, se puede empezar a hablar de modernidad en la Ilustración, se puede hablar de modernidad con el modernismo en la literatura, que es una cosa que de repente se parece al modernismo arquitectónico, al Jugendstil.

JB Sí, sí, al final y principio del siglo XX. 

ST Y después está, por ejemplo, el arte moderno, con todos sus popes, pero es como todo un proceso y con idas y vueltas. 

JB Permitime una interrupción, porque cuando vos decís, fuiste a las fuentes… yo fui a las fuentes esperando que me dijeran que lo que yo estaba haciendo no tenía que ver con eso, justamente. Fui a que me desmintieran ese cruce que se estaba dando, pero no sintiendo que ahí tenía la solución, ni que tenía algo para rever o lo que sea. También ese cruce puede producirse con parte de la producción de los 60, asociado a ciertos obras que pertenecen al minimal, que en mi caso supone un proceso de síntesis, radical y reductivo.

Estoy acostumbrado también, capaz que eso sí me lo dio la facultad, a estudios sistemáticos, en el análisis nunca se eluden contextos. Sería absurdo entender forma sin contenido o pensamiento, sin filosofía. El pensamiento que me asiste, la forma en que lo experimento nada tiene que ver con la modernidad y lógicamente no es raro que así sea. 

Pienso la abstracción o el tiempo desde el ahora y eso no supone una actitud condescendiente o alineada. Muchas cosas del ahora no me interesan y no pertenecen a mi lógica, pero estamos en otro sitio. Hasta las formas de resistir se modificaron. Fuimos atravesados por  cambios profundos, todo está en otro lugar que no se del todo cual es.  

Portrait de Felicien Rops 2018 / Hoja de catálogo intervenida / Cutter y papeles impresos – 29 x 21,6
Au Crépuscule 2018 / Hoja de catálogo intervenida / Cutter y papeles impresos ç 29 x 21,6

Pero desde ese sentir, es que me pienso. Hoy cuando hablaba sobre la enseñanza de Torres, me situaba justamente en ese lugar. Probablemente no habrá nunca uno más grande que Torres pero inequívocamente es toda la lógica universal, con su correlato en la modernidad y en el pensamiento de época, aunque también suponía una mirada crítica hacia ciertos aspectos formales de la modernidad europea y vinculados fundamentalmente a la innovación formal o al progreso tecnológico. Pero más acá en el tiempo, muerto Torres y entrados los 60, cuando Alpuy daba clases, ya ahí hay un contexto visiblemente distinto, ideológico o social. Claro, es que estaban pasando otras cosas. Y vos estás anclado a una enseñanza que fue magistral, pero digo… 

ST Claro, sí, sí, vos ves que hay gente que viene de esa escuela y que de repente hasta hoy en día siguen haciendo determinadas cosas que vos decís, mirá, no supiste tomar lo que era importante de eso. 

JB Sobre todo con un nivel de fidelidad y de convencimiento que sólo lo da el dogma. A mí ya de por sí eso, me complica. Prefiero situarme en un lugar dónde exista la duda, las creencias inconclusas, la posibilidad de pensar que no estoy en lo cierto, es que necesito seguir aprendiendo. Tengo un puñadito de cosas a las cuales le di forma y capaz que me cuesta modificarlas, pero mi intención es que se modifiquen, quiero que mejoren. No es fácil construir tu propia voz, tu correlato visual, y no podés salir de la nada. Siempre venís de algo.  Si hubiéramos nacido en la nada, sería distinto, pero la vacuidad es un concepto. Para nosotros no existió como posibilidad. Además supongo que venís con una matriz, con algo, en tanto especie.

ST Por poner el ejemplo más ¨primitivo¨, pongo el término primitivo entre comillas, es la punta de la flecha que se hizo durante, no sé si miles o millones de años, no sé cuánto, pero que se hacía la puntita de la flecha paleolítica y te enseñaban cómo tenías que hacerla, aprendías cómo tenías que hacerla y salías a cazar.

Y ya ahí empiezan a representar. Hay una transmisión, por más que fueran comunidades nómades o que iban de un lugar para otro o lo que sea, pero había transmisiones de conocimiento, capaz que no era muy globalizado, pero creo que no era casualidad que se dieran el mismo tipo de representaciones en el mismo tiempo en zonas distintas. Calculo que tiene parte de transmisión de generación en generación y de divulgación, como te puedo decir, se encuentra una tribu con otra y ve que hacen alguna cosa así y parte también de la cuestión de la transmisión intratribal.

JB Si, claro. Las lógicas de desarrollo cultural y su transmisión son procesos complejos, que involucran factores múltiples, incluso simbólicos además de lo técnico. 

Determinadas prácticas pueden desembocar en lugares que podrán ser comunes, incluso aunque no exista todo lo que vos decís relativo a la transmisión. Hay muchos paralelismos a lo largo de la historia. Analogías que podés trazar en lo primitivo, pero también más acá en el tiempo. Desarrollos formales o de sentir similares en personas o grupos que pudieron no conocerse. 

1997 / Hojas de folleto intervenidas / Acrílico – Dimensiones variables
2004 / Hojas de libro intervenidas / Acrílicos y grafos – 19,3 x 15,8 cm
2018 / Hoja de libro intervenido / Cutter y papeles – 18,7 x 13,6 cm

ST A veces sí sos consciente de que estás aprendiendo cosas, pero muchas otras podés estar recibiendo un aprendizaje simplemente porque algo sucede alrededor tuyo que te está mostrando algo y no lo incorporas de forma consciente. Eso está ocurriendo siempre. Sí, también hay una cosa muy moderna, sobre todo moderna desde el punto de vista de la ilustración y un otro estilo, que es el peso de la razón, de lo racional, de lo científico…

JB Si, si. El positivismo y sus derivas que llevó a deslegitimar saberes intuitivos o situados. Entonces, cuando vos decís que aprendemos también de forma no consciente, no racional, ahí entendemos que la experiencia humana no puede reducirse únicamente a lo que puede ser explicado.  No todo es accesible a la explicación, y reconocerlo supongo que también es parte de conocer.

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