POIESIS / 74

Por Teresa Korondi

Abordar la poética de Gerardo Ciancio es un constante desafío que nos invita a una aventura de lenguaje, en la que se reorganiza la sintaxis y la semántica, dando origen a un sistema vivo de palabras.

En cada nueva lectura nos envuelve con una sensorialidad única y abrumadora, sobre todo en sus primeras propuestas (Arquitrabe, Cieno, Los ojos críos), en las que desborda la tradición culteranista de Góngora, el ávido plutonismo multireferencial de Lezama Lima y el profundo caudal barroso de Perlongher. Una reverberación de aires comunes, que en Ciancio repercuten de forma novedosa, transformando el limo en un espacio amable –sin escapatoria- que amplifica nuestra capacidad cognitiva.

Filosóficamente y parafraseando a Lyotard, nos encontramos ante una poesía que desea el deseo, una bacanal de lenguaje y cultura: “con ella entro en una suerte de tumba donde la infinidad de los posibles nace de la muerte del mundo lógico”; como nos dice George Bataille en La felicidad, el erotismo y la literatura.

Pero no solo es lenguaje virósico, sino que hay un espíritu de silencio haijin que cobra vida en la circunspección contemplativa de los Haikus de Kyushu, y que nos abre, sorpresivamente, el abanico de registros de una voz de múltiples dimensiones, que atraviesa los planos y se corporiza en una Poesía Total.

Así, sus últimos poemas de largo aliento –Linaje y Casa de Salud– recogen su mirada del mundo entremezclada con el saber/lo aprendido, la intimidad familiar y la experiencia cotidiana. En estos libros alcanza la condensación y concentración de un estilo muy propio que se convierte en un cuerpo orgánico capaz de retroalimentarse y crecer.
Una poesía antitética al uso de las palabras en un contexto convencional, cuya escritura mítica nos acerca al mundo transfigurado, la memoria reactivada fabulosamente y el tiempo resignificado.

Porque, como dice Laurie Anderson en la canción que recoge el concepto de Burroughs: “Language is a Virus”. Y en este caso, replica su alma en cada lectura.


POEMAS-GERARDO-CIANCIO


Gerardo Ciancio, uruguayo, es profesor de Literatura y Máster en Gestión Educativa, poeta y crítico literario.
Ha publicado los libros de ensayo La crítica literaria integral (1998); La ciudad inventada (1998); Entretextos (1999); La cultura en el periodismo y el periodismo en la cultura. De Mario Benedetti a Maldoror: miradas sobre la prensa cultural (2007); Soñar la palabra (2012); las antologías Nada es igual después de la poesía: cincuenta poetas uruguayos del medio siglo:1955-2005 (2005); El amplio jardín. Poesía joven de Uruguay y Colombia (2006) y Los hijos del fuego: novísima poesía uruguaya (2010 Silva); los libros de poesía Arquitrabe (2010); Cieno (2011); Haikus de Kiushu (2017), Los ojos críos (2021) y Linaje (2021). Su libro Casa de Salud está proceso de edición.
Ha obtenido el Premio de Ensayo de la Academia Nacional de Letras (1989, 1994 y 1996), el Premio César Vallejo de la Biblioteca Nacional de Uruguay y la Embajada de Perú en Uruguay, el Premio Ramón Gómez de la Serna de la Embajada de España y el Instituto de Cooperación Iberoamericana, el Premio Anual de Ensayo Literario del Ministerio de Educación y Cultura (1998), el Premio “Netzahualcoyotl” (México) y el Premio Internacional de Ensayo de la Fundación Mario Benedetti (2012). En 2010 obtuvo el Primer Premio Nacional de Poesía y Primer Premio de Poesía Juan Carlos Onetti de la Intendencia Municipal de Montevideo (2020 y 2022).
Participó como poeta invitado en los Festivales de Poesía de Montreal, Lima, Montevideo, Bogotá, Guadalajara y San Cristóbal, Venezuela. Fue invitado a dar conferencias en las universidades de Valladolid, Complutense, Alicante y Cáceres de España, Uppsala de Suecia, y Santa María (Brasil).
Realizó estudios de Gestión Educativa como becario de la Agencia Internacional de Cooperación Española, en Madrid, de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón, en Kitakiushu, y de la Universidad de Beijing, en esa ciudad.