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Buscando un técnico para arreglar el sistema educativo me metí en tierra de nadie, donde tuve la oportunidad de entrevistar a un docente de enseñanza secundaria. Fuertes declaraciones.

Juan Friedl conversa con Anónimo

El siguiente es un diálogo real, salvo por algún ajuste de estilo, incluida una adecuada -a veces intensa- remoción de improperios y datos personales. Se publica para iniciar un debate, no para concluirlo. Está usted avisado y el CDR también.

[…]

– ¿Con qué ganas te ves de ayudar a desembarrar la educación uruguaya?

– Depende. Veo difícil desembarrarla. Esta reforma la embarra más aún. Modelo escocés, fabianista, ahora en retroceso donde se aplicó. 

– ¿Qué quiere decir «modelo escocés»?

Solo se refiere al lugar donde tomó vuelo. La «currícula organizada por competencias», el «Curriculum for Excellence».

– No sos el único que, por lo bajo o por lo alto, es hostil al «silvismo cultural»…

Creo que hoy, cualquier modelo «constructivista» está condenado. Cualquier modelo centralista está hundido. Y además, creo que cualquier modelo igualitarista está hundido. Los candidatos no van a decir esto: «El sistema educativo no debe ser un amortiguador social, ni un comedor popular, y menos aún, un depósito de adolescentes. A los que no les interese la formación académica dentro del sistema, el sistema los tiene que expulsar.» Nadie va a decir esto, ni que para que la gente valore el sistema, el sistema tiene que valorarse a sí mismo y presentarse como modelo aristocrático de alcanzar metas.

– Pero para que alguien lo valore, el sistema tiene que ofrecerle algo al receptor final del servicio. La mitad de los gurises dice que el liceo no les aporta nada…

Siempre ofrece algo. Hoy ofrece pura porquería. A nivel académico no ofrece mucho, o nada, pero ese es el modelo. Dicen que no les aporta; claro, porque no ofrece lo que se supone que es su cometido, y además distorsiona todo lo que ofrece como extra porque no tiene nada que ver. Es como que el Hospital del Estado ofrezca videojuegos: No te va a curar, ni te va a dar el mejor espacio para jugar a la Play. Entonces, como nadie se va a animar a cuestionar la raíz filosófica detrás de la educación en los últimos 30 años, menos aún el sistema político va a atacarse a sí mismo y liberar la educación de forma general. Por eso dije que mi intención de ayudar «depende».

– Nadie se anima a cuestionar la raíz filosófica, pero tampoco hay la tal defensa de esa línea filosófica a nivel popular…

Lo que hay es un malestar general, porque en el fondo lo que se hace es profundizar el sentido de la propuesta, destruyendo a los actores de la propuesta. La reforma profundiza todos los guiños y estructura mental del progresismo occidental, con el dato extra de que a los actores, los docentes, que son parte del problema, los usa como chivo expiatorio y responsable de todos los fracasos. Evidentemente, ese combo no funciona.

– Culpa a Vladimir Lenin de lo que hace Woodrow Wilson

– A los docentes, además, les ofrece la estructura vieja, y el esquema intelectual viejo: Un ámbito igualitario de decisión, de trabajo y de remuneración, en lugar de ofrecerles una diferenciación, un sistema competitivo, en el que si sos mejor docente, ganás más; si sos docente de las cosas que necesitamos, ganás más. No pueden tocar eso, entonces, básicamente pagan lo mismo para el que hace y no hace, desestimulando al que puede ayudarlos, y también al que no, tirándole piedras al que boicotea los procesos educativos, porque es enemigo de cualquier diferenciación. Eso está condenado a la muerte. El sistema de incentivos está desvirtuado en nombre de un voluntarismo que se vende como «principismo vocacional» pero solo es hundir a todos en una cloaca de igualitarismo y de que «todo es lo mismo», para que nadie saque la cabeza.

La diferenciación en un sistema competitivo podría catalogarse como especie de meritocracia…

– Además, tenés una puja distributiva -dirian los izquierdistas- totalmente oculta detrás de la ideología izquierdista que tomó el gobierno en la educación, por la cual tenés un ejército de docentes malhumorados que quieren dejar la educación, porque no entienden cuál es el sentido más de que tengan que soportar imberbes que les tocan el culo, les dicen que les van a dar una golpiza, los van a robar, o le dicen «vieja chupa pija», entonces dicen «¿para qué mierda…?» No importa su materia, con todo ese verso que encajaron ahora, de las competencias. Y, aparte, hay otro ejército que el Partido de la Universidad presiona para meter, al que forma y da un título, y no tiene dónde meterlo en el sistema estatal, que son psicopedagogos, psicólogos y asistentes sociales, que están en la lucha por el presupuesto estatal en la educación, y están alli, de a poco, metiéndose en el sistema. Al docente, en vez de usarlo para combatir a ese ejército bolchevique ideológico y expulsarlo, se hace lo contrario: El docente es ninguneado por la gente, es acusado como parte del problema, no se metieron con Formación Docente, es bastardeada su expertise, sus conocimientos en contenido – y, aparte, tiene que bancar al asistente social, que hace entrar al pibe a clase aunque él lo haya echado porque está con el celular o le dijo «sos un chupa pija». Entonces viene el asistente social, que está hiperideologizado, y metido por este sistema, y le dice «no, entralo a la clase, porque este chiquilín tiene que estar adentro». El chiquilín ve que le destruyen los niveles de educación, pero, como pasa siempre, en lugar de creer que eso le sirve y quedarse en el sistema, se va. Por eso inventaron ahora el no repetir, porque básicamente es «no tenés que ir a clase, que vas a pasar.»

– Modelos como el competitivo que mencionabas, ¿se han implementado en algún lado? 

– Tenemos un problema de centralismo acá, que no lo toca nadie. Si pienso en un ambiente real, nadie va a tocar el centralismo, quizás pueden tocar algo, y crear un modelo competitivo dentro del centralismo. Pero como el centralismo es de tendencia igualitarista, se autoboicotea. Aparte, el gobierno llegó como una versión más progre que la progre, porque lo que caracterizó los quince años de la izquierda en la educación fue la total improvisación, el deseo de igualitarismo, la baja de los niveles, pero son tan ineptos que no lograron llevar el progresismo –cierta forma de progresismo– a un extremo. Como los de los partidos tradicionales son más eficientes, lo hacen peor. Entonces es una trampa mortal. Por eso digo que nadie va a querer meterse con esto, veo muy malas perspectivas.

– ¿Freire sigue vivo? ¿O ya pasó de moda?

– En Uruguay se da un caso muy singular: Freire pasó de moda a nivel de aplicación de modelos educativos, pero es la estructura ideológica de todo el modelo; de la formación docente, y de la estructura ideológica del modelo que está detrás del modelo implementado. Es muy parecido a lo que pasa en la política: La argumentación ideológica del modelo es muy parecida, es medio freirista, pero el modelo en sí no. El modelo es bien fabiano, es una especie de redención socialdemócrata, basada en la virtud del proyecto final, que es el alumno. Crear alumnos virtuosos.

El tema es que hay un problema ambiental. Destruyeron la jerarquía del ambiente, la jerarquización. No la jerarquía en el sentido de la relación jefe-subordinado, sino el valor mismo de la educación como jerarquía. Eso lo liquidaron, entonces vos vas a cualquier instituto, y cualquier cosa que rompa la igualdad es vista como un autoritarismo. Los profesores están agotados de eso. Están clamando por un sistema más tradicional, pero lo más cómico es que la culpa de que el sistema se mantenga así, con igualitarismo extremo, se la achacan al gobierno nuevo, y no la asocian con las ideas de la izquierda. Eso me parece lo más increíble y grave. 

La política de «todos adentro del sistema, pase lo que pase, todos igualados», la construcción de una guardería de la educación, tiene estas consecuencias. Nadie va a decir que el sistema educativo así como está no funciona, que el que no quiere educarse tiene que estar por fuera. Y si el Estado quisiera darle contención a un montón de gente, no pasa por mezclarla en un gran sistema educativo en el que mete a todos adentro y le destruye la vida a los que quieren estudiar para que el que se quiere drogar en la esquina no esté en la esquina. Evidentemente, ese modelo, supongamos que es bienintencionado, fracasó. Absolutamente fracasó.

– El modelo «guardería» se autodestruye. Al mismo tiempo, los gurises no quieren estar en la educación formal. ¿Es un círculo vicioso del mismo modelo «guardería»?

– Sí, porque, aparte, se entiende que la educación son horas, y horas, y horas, de estar metido en un sistema. La respuesta final a esto es descentralizar, pero no lo va a hacer el Estado, no se mata a sí mismo; y menos aún cuando el ambiente cultural no te permite decir que esto no funciona – al revés, tenés que mostrar que funciona, y con resultados. Ante cualquier crítica que se le hace a las reformas, se los corre por izquierda, y los gobiernos, como están todos en la misma filosofía progresista, se defienden con más progresismo. Entonces esto es socavarse. Pasa lo mismo con el MIDES. «¡Aumentamos los planes! ¡Le dimos más a los pobres! Mira qué buenos que somos».La perspectiva de la educación hoy la veo compleja, y , aparte, el gobierno no da ninguna batalla, la única que da es presentarse como un mejor progre.

Si tenés una posibilidad de incidir, date una vuelta por Formación Docente, por ejemplo. Es imposible cualquier reforma hacia un camino más libre con un órgano del Estado que forma gente desleal al sistema. Para empezar. Supongamos que Robert Silva estaba bien inspirado y quería hacer algo valioso. Si no tocás formación docente, de ningun tipo, si no querés tocarla, si no la liberás, es imposible. Es como entrenar jugadores para que jueguen en Nacional, y los preparás en Peñarol, con la camiseta de Peñarol, y después te meten diez goles en contra y vos te preguntás «¿por qué?».

– ¿Qué opinás de que un ingeniero civil, que usa matemáticas para aplicarlas en la vida, tome capacitaciones para transmitir ese conocimiento a adolescentes y dé clase en el liceo, en lugar de salir de las usinas de formación de funcionarios?

Es que ese es el punto. Eso es liberar formación docente, descentralizarlo. Hoy el Estado tiene un sistema que es monopólico: Es el monopolista de la formación docente, y el de entregar los puestos de trabajo a ese circuito monopolista de formación docente. No permite nada: Tienen que ser egresados de ahí, formados en el sistema ese, cero innovación. Eso que decís se da apenas en el sector privado, que como está bajo la jurisdicción de la educación centralizada es temeroso de jugársela. Hay más de un docente que trabaja en el sector privado solamente, porque en el sector público está al final de la lista, por no ser formado en el IPA.

Algún grupo político ha propuesto reformas en este sentido. Dar más independencia financiera, didáctica y curricular, permitir pujar por los mejores docentes…

– Formación Docente es todo un tema. Lo que se caminó en este gobierno va en contra, fue un tiro en el pie del propio gobierno, porque en algún sentido quieren prometerle a los docentes que les van a dar un título terciario, y van a hacer una universidad de la formación, que eso es el principio del fin. Por que hasta ahora Formación Docente es un veneno, pero es un veneno controlado, porque tiene un control político. Pero si llega a ganar el cogobierno y la autonomía, ahí tenés la muerte. Es el lío grande, del que este gobierno no sabe cómo salirse. 

Se abre la posibilidad de que ahí ofrezcan «posgrado en docencia», para que los historiadores den clases de historia y los biólogos de biología…

– Es un desastre hoy Magisterio y Formación Docente, y hay un control político – no estructural, no en toda la estructura, no en la ideología dominante, ni nada, pero por lo menos a nivel de la decisión y quién reparte la plata, y el comando al menos por unos años. Hay una mala política. Pero si esto va al ámbito universitario es el acabóse, porque ahi perdés el único pie que la sociedad tiene, que es el control político. Va a pasar a manos del Partido de la Universidad, que es un partido autónomo aparte. Formación Docente pasaría a ser un monstruo con su propia vida.

– ¿Le agrega cuadras al Vaticano, a la República de la Universidad? ¿Amplía el monopolio de la docencia?

– El monopolio de la docencia por parte del Estado no está solamente basado en el monopolio estatal de la formación docente, o el dar trabajo en el Estado, sino que inunda las opciones privadas. Es tan determinante el Estado en la construcción de educación, de formación centralista de la educación, que la educación privada, las universidades privadas, bailan al ritmo de él. Entonces, es un círculo vicioso. El sistema está basado en ser el único que da trabajo como docente, el que marca lo que debe enseñar el docente, y el que marca el ritmo de cuánto gana el docente. En los tres esquemas, el esquema es igualitarista, centralista, y estatista. «Yo tengo el monopolio de quienes son los docentes que están primeros en la línea, en el sistema central, único, que es el del Estado». En ese tema los vouchers podrían ayudar, pero acá no hay paño para que prospere. «Yo soy el que dice qué es lo que tienen que enseñar los docentes», y «yo soy el que pongo un sistema de incentivos económicos igualado, y basado en un esquema de antigüedad», bien batllista -vamos a hablar claro- que hace que el que trabaje o el que no trabaje gane exactamente lo mismo.

– El sistema de antigüedad es conocido del ámbito castrense, mucho antes que batllismo. A principios del siglo XIX, Jomini recomendaba en tiempos de paz hacer tres cuartas partes de los ascensos por antigüedad, en tiempos de guerra no más de un tercio, para recompensar el mérito…

– El sistema de antigüedad está en todo el macrosistema estatal. Podríamos ampliar eso, ¿no? Está basado en la misma lógica que hay tras el salario mínimo: proteger a los que están en el sistema, proteger la corporación, y la gente que está trabajando hace más tiempo, que va obteniendo un poder de legitimidad en el sistema. Para mí ese es el origen. El problema es que destruye absolutamente el sistema de incentivos – pero antes de destruir el sistema de incentivos, está en la base de la lógica docente, del gremio docente, de la política de todos, que no pueda existir diferenciación. Porque la educación está patinando sobre unos rieles que son igualitaristas. Es la lógica que impregna todo el sistema. Educación igual para todos, remuneración igual para todos, relación docente-alumno cada vez más igualada. Es un poco el mensaje, a tal punto de que esta reforma profundiza la idea de que «el docente y el alumno son dos iguales».

– «Co-construyamos los saberes, aprender es de facho…»

– Si, es la generación del ’68 a la carga. Es una pena eso, porque estamos en una coyuntura en que los docentes, automáticamente alineados a la izquierda política, están en total desasosiego, están en un momento en que piden a gritos «orden y progreso», me parzca bien o no esto. Están en un período en que piden disciplinamiento, y lo que les ofrece la no-izquierda es más progresismo que la izquierda. Para mí es un error colosal lo que están ofreciendo. Están ofreciéndole lo contrario a un grupo que siempre es hostil, y que en el fondo pide más derechismo, sin articularlo ideológicamente. Ese es el problema. «Aprender es de facho», les dice la propuesta progresista del gobierno, y ellos quieren ser «fachos», porque en el fondo va a funcionar más. No sé si es la solución, pero va a funcionar más que este sistema. Entonces, es un desastre que la propuesta superadora de un gobierno no izquierdista sea más izquierdista que la que propone la izquierda, y que sea tan fácil para el progresismo cosechar toda esa siembra.

– ¿Ves alguna relación con los antecedentes del fenómeno «woke» en EEUU? No estamos sacando guerrilleros, revolucionarios, como en otro momento, pero ¿está latente la chance de volvernos, esta vez por otras razones, una California del Sur?

– No estamos sacando revolucionarios porque a nadie le interesa ser revolucionario en esta época. Lo único que interesa hoy, en un pequeño sector de la juventud urbanita montevideana, son los beneficios simbólicos de ser un revolucionario de cartulina. Pero no hay más revolucionarios de ese tipo. Lo que vos tenés entre los jóvenes es un montón de gente totalmente apática, que ya le importa un rábano toda esa cuestión. No creo que esté allí el problema más grave de la educación. El guacherío tiene claro que no va a recibir gran cosa en el sistema educativo.

Lo que está claro es que, por más estatismo que haya en la educación, la vida se abre camino. En un ambiente hiperestatizado de la educación, el propio mercado y la propia sociedad encuentra caminos alternativos. La gente manda a sus hijos a la educación privada, que aunque replique mucha de la porquería – por lo menos, se quitan otras. La gente es muy pragmática en ese sentido. El que puede manda a sus hijos a la educación privada, y el que no, se hunde. La solución que da la sociedad, y el mercado, acotado, es esa. Es esa la salida. 

El problema es a muchas bandas. Los pibes no creen en lo que reciben de educación, y el sistema los quiere meter más horas ahí, porque lo que busca es que sea una guardería de muchachos. Porque las estructuras familiares y la estructura del trabajo en Uruguay exige eso. Por otro lado, se está conformando lo típico que se denomina en ruso la «intelligentsia». El origen del término «intelligentsia» es este. Es una clase, formada, que es formada para ser más de lo que realmente la sociedad le va a dar. Entonces, construís una clase de resentidos. El docente es una clase resentida, porque fue formada en un ambiente cultural e ideológico alejado de las reales necesidades de mercado, en un sistema bancado por el estado, que es una mentira, y en un conocimiento que después el propio sistema te dice que no, que no sirve para una hez, y que ahora lo que tenés que hacer es entretener mozalbetes. Basado en una serie de premisas mendaces. Hay dos o tres mentiras del discurso del gobierno que son patéticas: Contraponer contenidos con competencias, eso es una falsedad, la idea de que, o aprendes competencias, o aprendes contenidos, y si aprendés contenidos no aprendés competencias. Otra de las grandes mentiras es que esto se da para dejar atrás la enseñanza memorística, que nunca existió. Eso es una mentira, una falsedad histórica. No existe la educación «memorística». Nadie que conozco recibió una educación memorística. Utilizó memoria para el aprendizaje, en algunos aspectos, basado en contenidos, en algunos aspectos. Pero no existe la educación memorística. Y eso está basado en el tercer punto, en el desembarco de la tecnocracia en la educación. Lleva a la concepción materialista de que la memoria de las personas no debe cultivarse porque es como la memoria de las computadoras, un cuarto donde poner contenidos simplemente; entonces, como el contenido está en la nube, no tiene que estar en mi cabeza. Y la memoria no es eso. La memoria humana es una cuestión compleja y no asimilable a las características tecnológicas de las computadoras. Utilizan esa falsa dicotomía para construir la idea de que el uso de la memoria es una estupidez porque está la memoria de las computadoras, siendo que no tiene nada que ver la memoria humana, ni su funcionamiento, con lo que es la memoria de la tecnología. Son todo mentiras. Se construye una clase, el docente, que es un resentido social, porque considera que la sociedad lo desprecia, no lo valora.

Los docentes son hoy una intelligentsia, es decir, una clase resentida. El club de la queja. Son el club de la queja. Yo se lo digo a mis colegas cuando se ponen a hablar, «¿ustedes se dan cuenta de que esto es un club de la queja, no?» Todo el mundo se queja, todo es una queja. Vienen de las clases y dicen «qué horrible, me quiero ir, ay» . Es muy problemática la situación actual. Creo que escapa al Uruguay, también, el problema; pero en Uruguay es notorio el problema.

Thomas Sowell menciona que algunas ideas sólo pueden persistir en entornos-frasco, en los que nunca deben comparecer ante la realidad. De memoria, propiamente, se aprendía para los exámenes de ingreso a la función pública en la China imperial... Parece haber una intención de empeñar a un enemigo imaginario con eso, como ocurre con otras dicotomías… La caricatura de la visión tradicional de la orientación e identificación sexual, a la que alguna guía le contrapone la visión posmoderna

– Exacto. Es un enemigo imaginario. Acción típica de toda la majuga progresista moderna. Y aparte ese enemigo imaginario, tipo «patriarcado», nadie lo va a defender porque no existe. Entonces, es como pegarle a una sombra, es pelearte con una sombra que vos mismo la creaste. El problema es que ese falso enemigo articula finalmente las estructuras del proceso de formación de las políticas y los programas de educación. La construcción de un falso ídolo a derrumbar es el eje donde se articula todo el proceso de las políticas docentes. Incluso, no hay que descartar, en esto me parece que la moda fabianista también sucumbió a una especie como de estructura neomarxista intelectual, que siguen importunando con la «educación para la liberación», y funciona como muletilla también.

– «El club de la queja o  El malestar en Educación y Cultura» es título para artículo.

– Mirá qué increible lo que se da en la educación, para ver todo lo perturbado y contradictorio que es: Una de las obsesiones del sistema educativo, para presentarse como moderno, es la formación en inglés (sea bueno o malo esto, no voy a entrar en eso). Es como que «no puede faltar». El incremento de horas de inglés, se ha disparado en todos los liceos, públicos, y privados sobre todo. El modelo de inglés es un modelo que tiene nivelación, nivelación por conocimiento, rompiendo el eje generacional. Es decir: Los mejores, los mas o menos.. dependiendo del nivel de conocimiento sobre inglés. Nivelación… Calificaciones y exámenes estandarizados. Validación por examen. Todo ese sistema va a contramano de lo que viene en todas las demás materias. En las demás materias no hay nivelación, es más, se pondera como un valor, una riqueza en sí misma la «diversidad de conocimiento». Entonces te mandan al pibe que anda re bien en matemáticas o en historia, y tiene que lidiar en la misma clase con el limitado y disruptivo. Y eso supone un «enriquecimiento de miradas y enfoques» en el contexto de que «no hay verdades». No hay verdades, ninguna, y todo es válido. Es decir, no hay ningún tipo de nivelación. Es la diversidad entendida como que todos tienen que estar en lo mismo y ser aplastados por la igualdad. No hay exámenes estandarizados, entonces un chiquilín que se sacó 10 en historia en un barrio carenciado tiene un 10, y un tipo que se sacó un 5 en otro contexto sociocultural capaz que sabe más y tiene mayores conocimientos, pero como no hay ninguna nivelación y no se sabe bien qué es lo que aprendió, no hay forma de saberlo. No hay exámenes estandarizados, no hay nivelación, no se rompe el esquema generacional; se entiende como diversidad la idea de que todos estén igualados. En las materias tradicionales es así, pero en inglés, se mantiene un sistema que debería ser catalogado según el esquema ideológico como «neoliberal», llamale así, porque es una estructura en la cual se nivela, se separa por conocimiento, se hacen exámenes estandarizados, y se llega a acreditaciones constantes, que pueden ser comparables de uno a otro. Lo increible es que este sistema de inglés avanza y crece y es vendido como un éxito, y no importa el sector político, quiere eso para sus hijos… hasta el más zurdo manda a sus hijos a un liceo que tiene inglés extra, porque eso sí tiene que aprender. Pero cualquier nivelación, y ponderación hacia arriba o examen estandarizado de cualquier otra asignatura es visto como veneno puro, del capitalismo neoliberal.

De la liberación en un sentido jouveneliano o jüngeriano no se habla, otro elefante en la pieza: Si libre es aquel al que el soberano no le queda otra que pedir su consentimiento antes de actuar, y solo podría serlo quien puede sustentar su existencia por sí mismo, la educación así vista parece el opuesto especular de una que fomente la libertad

– Una cosa en que el gobierno avanzó, que compró a los privados que lo tienen pero no lo aplicó mucho, es el bachillerato internacional. Cierta colega que es docente de liceos de muy altos recursos, da bachillerato internacional en cierta materia, a los ricos, y ahí sí te das cuenta de que la formación es muy buena, y está basada en la idea de que el chiquilín tiene que estudiar, prepararse, enfrentar desafíos que no son para nada condescendientes. Está basado en la idea de que no es para cualquiera. El gobierno compró el programa, pero no lo aplicó. Pero la diferencia de formación entre los que hacen bachillerato internacional y los que no es abismal; y es un plus hasta en los sistemas privados que ofrecen bachillerato internacional. El bachillerato internacional lo toman los chiquilines que quieren descollar absolutamente. Los que no, hacen el nacional – que es mejor que el público, el nacional normal. Pero evidentemente el gobierno anda con cuidado con eso, porque aunque se lo ofrezca a los pobres, que es una forma de ascensor social, el educarse y salir del círculo de la pobreza, rompe demasiado el esquema igualitarista, que es el que inunda todo. Todo el sistema está inundado y ahogado por un discurso igualitarista.

¿El igualitarismo mantendria a los de abajo cada vez mas en el barro y a los pocos de arriba cada vez mas arriba? ¿Caerá asi por fin el actual sistema de clases?

– En la práctica es lo que logra. El igualitarismo, como siempre, lo que hunde es a los sectores que están abajo y quieren subir, y a los sectores medios que no quieren bajar – la gente que puede, zafa, y evade ese sistema. Es obvio que el sistema igualitarista lo único que logra es destruir los caminos al desarrollo personal.

– Estaría ayudando a cumplir una profecía marxista…

– Sí.

– ¿Esto de algún modo fomenta la transición a una «dictadura del progre tarado [sic]»? 

– Existe una situación de época que cuestiona las bases del debate, y es la naturaleza mágica y religiosa con la que se concibe simbólicamente la «educación pública» como vaca sagrada nacional. La pregunta más clave es «cómo puede lograr semejante transición» y la respuesta es: Mediante la absoluta victoria de la idea de que el estado es un dios que no se puede cuestionar. Cómo la misma persona puede no lograr cuestionar la educación publica, entender que lo que le está ofreciendo de servicio educativo la educación del Estado es basura que condena a la pobreza a los sectores que más necesitan como ascensor social la educación, no entender eso, imposibilitarse, porque eso supone cuestionar a Dios Estado, y que él tiene que ser el dador de educación pública, pero por otro lado ante la primera oportunidad huir de la educación pública y pagarle la educación de verdad a sus hijos. Esa disociación sólo se logra con un predominio religioso en la cabeza de la gente. Grave problema que tienen todos los gobiernos. Entonces, cuando llega el gobierno no izquierdista, ¿qué dice? «¡Educación pública!, ¡la educación del pueblo!, no se qué, no sé cuánto…», pero no cuestiona nada, tiene que venderse como que ellos sí lo van a gestionar bien, y no gestionan para nada bien, no logran ningún resultado efectivo.

– Pero hay incentivos a lograr una educación que fomente el ascenso social. Forma parte de la difusa imagen del Uruguay lustroso y mesocrático de los viejos tiempos. No solo eso, sino que mucha gente normal quiere eso de la educación…

– La mayoría de la gente quiere eso, y es lo único que quiere. Porque es preferencia temporal baja. Es eso. La gente, intuitivamente, tiene esa moral burguesa de la preferencia temporal baja: «ahora no vas a joder, pendejo, aguantate las ganas, estudiá, que vas a estar mejor en el futuro». Eso es un activo que tiene la sociedad todavía, pero que se diluye en el discurso institucional de vaciar el intestino en todo eso, y que todo sea igualado, y que no valga nada, en última instancia.

¿Por qué a la gente que tiene esta tendencia valiosa se le disuelve? Porque el propio sistema dice que no sirve para nada, lo cual genera un ambiente muy nocivo. Dos características típicas de lo que pasa en la educación hoy: Primero, los padres van a los liceos a insultar a los profesores y a las autoridades, y las desprecian, y se alinean con sus hijos y les fomentan una especie de actitud caprichosa. Eso responde a una cuestión que te decía al principio hoy: La destrucción del aspecto jerárquico en el ámbito simbólico de la educación; esa cosa aristocrática, donde estar en el liceo es un privilegio, estar en la educación es un privilegio, que tenés que honrar, y obtener en algún plano. El éxito de estar allí y lograr el éxito allí vale mucho en el nivel simbólico. Que eso se haya destruido, y sea un depósito de mozuelos donde el docente tiene que entretenerlos, so pena de ser considerado un fracaso, esa característica hace que los padres absorban ese espíritu de época, pierdan esa cosa buena, y la sustituyan con algo muy nocivo, que es ese desprecio por la educación, y los líos docentes. Andá a un liceo, entrá. Es tierra de nadie. Ese ambiente, el adolescente ocupando el liceo, el de túnica, el bolche, marca el espíritu de época. Todo está igualado, no hay jerarquía. La jerarquía no es que haya mano dura, es el «estar acá no es para cualquiera, me lo tengo que ganar».

– En sectores humildes aun existe esa vision jerarquizadora y de postergación de la satisfacción. Hay de unos y otros, pero la madre de familia reconstituida, que invierte en los hijos, y espera que honren esa inversión, existe. ¿Estan dadas las condiciones para que alguien descubra y satisfaga esa demanda latente por seguir esa visión?

– Creo que en general casi todos tienen esta tendencia. Sobre todo porque sigue siendo, por efectivo y real, un ascensor social para los sectores populares y los sectores medios. El tema es que no hay conexión ideológica, porque no hay batalla de ideas. Al final uno se termina remitiendo a una cuestión demasiado basal, demasiado en la raíz de la cuestión. Si vos te plantás como un buen administrador de las ideas progresistas, te van a ganar. Y esto es plantarse de una concepción diferente. Hay cosas que son empíricas, que las podés probar. Hablá con alumnos de liceos privados. Sienten una especie de culpa social, porque ellos son «privilegiados», y los de la educación pública son los pobres víctimas de los no-privilegios. Cuando es al revés: Los padres del sector privado pagan la educación pública, y aparte tienen que pagar un extra. Son héroes sociales. Esta pavada que estoy diciendo tiene que ver con una postura contraria, ideológica, frente a la cuestión pragmática diaria, no de grandes construcciones. Entonces, evidentemente, esa «demanda latente» que vos planteás en la pregunta existe, pero requiere una pelea discursiva, en el debate de ideas – es inevitable esto.

– En esto, al héroe civil que hiciere suya la tarea de cambiar algo, ¿le sera mas eficaz complotar con las (pseudo) aristocracias del ramo, o volcarse al trato directo con los obreros y campesinos? Con la doña de la periferia de la capital o la frontera Norte del país, digo…

– Es un preguntón ese, porque en épocas de crisis hay que ir a hablar con el proletariado. Hay que hacer populismo, explicar exhaustivamente el drama. Hay que sobrepasar al ambiente de consenso. Pero eso es sobre todo efectivo en época de crisis. Es una buena pregunta.

– ¿Estamos en crisis?

¿Crisis educativa? Total.