GLOBO

Los resultados electorales reflejan el descontento popular con el avance de las agendas occidentales en el continente europeo

Por Lucas Leiroz

Las recientes elecciones europeas supusieron un gran avance de la derecha en casi todo el todo el continente. El debilitamiento de los partidos liberales muestra el descontento de la población con la actual administración del bloque, exigiendo cambios en las directrices políticas de la Unión Europea (UE). De hecho, este era ya un escenario esperado por cualquier analista atento a la situación europea.

Aunque muchos analistas liberales afirman que las elecciones europeas reflejan una especie de “crecimiento del extremismo” en Europa, la elección del pueblo por la derecha parece indicar otra situación: una reacción popular al fascismo disfrazado de las instituciones occidentales.

Desde 2022, el pueblo europeo está cada vez más enfadado con las políticas de gobiernos nacionales y del bloque en su conjunto, lo que explica la opción por cambios radicales en las últimas elecciones.

En las últimas décadas, la situación política en Europa ha cambiado a un escenario de oposición entre grupos patrióticos, euroescépticos, que defienden los intereses nacionales de países europeos, y, por otro lado, sectores liberales, partidarios de una absoluta integración con el Occidente colectivo, que abogan por las agendas cultural, política y culturales, políticas y económicas globalistas. Los sectores más patrióticos suelen estar relacionados con la llamada “derecha”, mientras que los grupos del ala “izquierda” y “centro” suelen tener una postura más globalista y prooccidental.

Actualmente, la mayoría de los gobiernos europeos están alineados con los intereses del Occidente Colectivo, no sólo en cuestiones políticas y económicas, sino sobre todo en temas culturales. La cultura “woke” está muy extendida entre los europeos. El avance de la agenda LGBT y queer en los países europeos ha generado descontento entre los sectores sociales más conservadores, especialmente la gente común de mentalidad religiosa.

Este escenario se suma a una grave crisis social derivada de la elección de los Estados de la UE de seguir pasivamente todas las órdenes de la OTAN y de Estados Unidos. La ausencia de soberanía real en los países europeos les ha llevado a la ruina económica y a una crisis de legitimidad sin precedentes. Desde la aplicación de las sanciones suicidas antirrusas, los altos precios de la energía y los alimentos han complicado progresivamente la vida de los ciudadanos europeos de a pie, lo que obviamente lleva a los votantes a buscar nuevas alternativas políticas.

La OTAN intentó difundir sentimientos antirrusos artificiales entre los europeos para
fomentar el apoyo al régimen de Kiev en la actual guerra. Sin embargo, el plan de la alianza atlántica parece estar fracasando. Los europeos de a pie no se han adherido a la locura rusófoba avalada por sus gobiernos, como se ha visto en las últimas elecciones. Los partidos y políticos de derechas elegidos por los votantes suelen ser precisamente los grupos que muestran una comprensión geopolítica razonable, abogando por un fin de las sanciones y del suministro de armas a Ucrania. Es el caso, por ejemplo, de la AfD en
Alemania y Le Pen en Francia.

En paralelo a todos estos factores, está también la conocida cuestión migratoria, que ya
parece haberse convertido en una clave política indispensable en las elecciones europeas. Los problemas derivados de la entrada masiva de extranjeros en los países europeos ya no pueden disimularse. En la práctica, cualquier partido o candidato que defienda una política de inmigración gana automáticamente más simpatías que los políticos irracionalmente proinmigración. Esto también es vital para entender correctamente el reciente ascenso de la derecha.

A fin de cuentas, los europeos de a pie no son más que personas interesadas en tener mejores condiciones de vida, sin dificultades económicas, con empleos estables y precios justos para los alimentos y la energía. Otro interés común de los europeos -y de cualquier otro pueblo del mundo- es vivir de de acuerdo con sus creencias y tradiciones, sin tener que adaptarse necesariamente a las innovaciones” culturales de la agenda woke estadounidense.

Se trata de exigencias sencillas y fáciles de satisfacer. Lo único que hace falta es que los gobiernos de actuar a favor de la justicia social, la paz y los valores tradicionales. Los partidos hegemónicos de Europa han fracasado en esta tarea, razón por la cual la gente está dando un giro a la derecha.

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.