ECONOMÍA

 

Advertencia

Como aumenta la riqueza de los individuos y con ellos la riqueza de la sociedad

El Estado y la sociedad sin presupuesto

El modo económico y el modo político de obtener riqueza y el crecimiento del estado

El financiamiento del estado

La falacia de una  comparación

Las opciones de financiamiento del estado moderno

El problema fiscal uruguayo

Propuesta

Por Jorge Borlandelli

Advertencia

Para un libertario es muy difícil comentar el tema del Presupuesto. Los libertarios radicales creemos en una sociedad basada en la propiedad privada en la cual sus miembros cooperan voluntariamente sin necesidad de la intervención del estado. Resulta la conclusión natural y lógica de aplicar el axioma de la no agresión a todos los ámbitos de la acción humana. Dicho esto, debo destacar que vivimos en el Siglo XXI que por ahora, no es más que la continuación del Siglo XX más internet. El Siglo XX fue el siglo del estatismo, la banca central y la inflación, las guerras mundiales y la puesta en práctica y posterior fracaso del comunismo. Sin embargo, el progresismo aún domina el paisaje ideológico y las prácticas de gobierno con unas pocas excepciones. En una realidad que está muy lejos del ideal libertario, los comentarios que siguen pretenden simplemente sugerir un cambio de rumbo. La ausencia en el debate de la posición libertaria genera unos límites muy estrechos para la reforma, y debe entenderse que sólo el agravamiento de las crisis en los países desarrollados puede darle una oportunidad al único sistema que puede garantizar el progreso y la paz.

Para hacer unas reflexiones  sobre el presupuesto debemos tener claro como se genera la riqueza, y los mayores ingresos que esta provoca para todos los miembros de una sociedad. A la vez, cual es el origen del estado, como crece, como se financia y cuales son las formas de financiamiento más dañinas para el proceso de generación de riqueza.

Como aumenta la riqueza de los individuos y con ellos la de la sociedad

Imaginemos a Robinson Crusoe en la isla a la cual llegó luego del naufragio. Su primer objetivo es encontrar agua dulce y alimentos para sobrevivir. Una vez que encuentra suficiente agua y alimentos para mantenerse con vida sus objetivos son infinitos: desde, por ejemplo, encontrar o construir un refugio para descansar a salvo de la fauna de la isla hasta construir un bote para dejar la isla y volver a la civilización. No podrá avanzar con sus planes para lograr esos objetivos, mientras no tenga agua y alimentos en cantidad mayor a la necesaria   para mantenerse vivo. Por lo tanto, su primer objetivo es obtener agua y alimentos en cantidad suficiente y  superiores a sus necesidades diarias, para luego invertir su tiempo en acciones que apunten a otros objetivos diversificados que pretende. Una vez que encuentra una fuente confiable de agua, se dedicará a almacenar alimentos que le permitan mantenerse, mientras dedica su tiempo a los otros objetivos. Como algunos de esos objetivos requieren mucho tiempo y por lo tanto gran cantidad de alimentos, como paso intermedio, se dedicará a construir instrumentos o herramientas que le permitan lograr mayor productividad en la obtención de alimentos y su conservación, por ejemplo, una vara para alcanzar frutos en la altura de los árboles o un arpón o una red para pescar más peces. Los alimentos que logra almacenar constituyen su ahorro, el cual  invierte en su propio consumo, mientras se dedica a construir las herramientas. Al mejorar su capital físico (la cantidad y calidad de sus herramientas) y al mejorar su capital humano (su habilidad para obtener o producir alimentos) aumenta su capacidad para encarar proyectos más complejos. Este proceso de capitalización individual es la esencia del crecimiento económico. El mismo aumenta exponencialmente cuando el individuo actúa dentro de una sociedad (cuando aparece Friday, y luego muchos Fridays). La especialización y el intercambio permiten que los límites naturales que tiene un individuo en términos de capacidad intelectual, fuerza y habilidades se superen ampliamente. Esto permite que el proceso de capitalización en la sociedad sea mucho más que la suma de todos los procesos individuales. Incluso los proyectos más complejos podrán llevarse a cabo gracias a la cooperación y el intercambio, según el principio de las ventajas comparativas, pocas veces entendido en su radical verdad y certeza.

Cabe hacer notar en este caso, que el proceso de desarrollo económico está basado en la suma de los procesos individuales de capitalización. Dejar que cada individuo desarrolle el capital humano y físico propio y se asocie con otros individuos para desarrollar actividades cada vez más complejas, lleva a la sociedad a niveles más altos de capital. Ese capital es heterogéneo en su naturaleza en tanto su valoración es subjetiva y depende de las perspectivas de los empresarios. Éstos utilizarán ese capital para desarrollar nuevos productos o procesos de producción que llevan a la creación de nuevos y mejor remunerados puestos de trabajo. Estos puestos de trabajo tendrán una mayor productividad, y permitirán que los trabajadores reciban mejores salarios y condiciones de trabajo. Es la producción, el ahorro y la inversión, y no el consumo (como suele afirmarse común y erróneamente), lo que hace crecer y desarrollar la economía de una sociedad. Si bien el fin último es un mayor nivel de consumo para toda la sociedad, si este es en detrimento del ahorro y la inversión, genera inevitablemente el efecto contrario a la capitalización. De hecho, el enlentecimiento del crecimiento económico de Uruguay que comenzó con la era progresista (José Batlle y Ordóñez) y se convirtió en deterioro económico luego de la Segunda Guerra Mundial, se puede describir como un proceso grave de descapitalización. O sea, se consumieron recursos en actividades improductivas o ineficientes, que de otra manera se hubieran destinado a mejorar la capacidad productiva. La compra por parte del estado de empresas de servicios públicos y su posterior estatización (la que altera dramáticamente los incentivos económicos de sus administradores), el crecimiento del estado nacional en términos del producto, y finalmente el proceso de cierre de la economía al comercio internacional y el financiamiento de la industria sustitutiva de importaciones, fueron factores claves para quitar recursos claves para el desarrollo de las industrias exportadores que tienen  ventaja comparativa. El estancamiento de las exportaciones uruguayas luego de la Segunda Guerra Mundial es otro indicador de este proceso de descapitalización. 

Nótese también que el dinero no ha sido mencionado. El dinero, como medio de cambio, es simplemente un facilitador del comercio al eliminar el problema de la doble coincidencia de necesidades. Obviamente, sin dinero sería imposible concebir una economía moderna con alto nivel de complejidad, que se sostiene en un heterogéneo conjunto de bienes de capital y una intricada red de comercio de bienes y servicios que permiten atender las cambiantes necesidades de los consumidores. Pero, nuevamente, el papel del dinero es secundario en el proceso de acumulación de capital y crecimiento. Que en una sociedad exista un dinero de calidad es una condición necesaria, pero no suficiente, para que el proceso de acumulación y crecimiento se materialice. Un dinero de calidad es aquél que es elegido libremente en un mercado competitivo, y que por lo tanto nadie puede manipular o falsificar. Un dinero de mala calidad (cualquiera de los dineros emitidos en forma monopólica por los bancos centrales actuales que gozan de leyes de curso forzoso) atenta contra el proceso de acumulación de capital y crecimiento. Un dinero de mala calidad es como una sociedad que tiene un lenguaje de mala calidad, o múltiples lenguajes ,y por no poder comunicarse no logrará coordinar sus acciones en forma productiva.

La sociedad sin presupuesto

Los bienes y servicios que hoy produce el estado en forma monopólica los puede producir la sociedad a través del sistema de cooperación voluntaria. No hay ninguna característica esencial de dichos bienes o servicios que impida que sean provistos por el sector privado. Una larga tradición de autores como Gustave de Molinari(1) y, más cercanos en el tiempo, Murray N. Rothbard(2), Hans-Hermann Hoppe(3) y Robert P. Murphy(4) han elaborado la forma y el proceso en que los individuos y las empresas, en cooperación voluntaria competitiva, resuelven la provisión de servicios de seguridad y justicia, que casi todos los autores defensores del papel del estado en la economía categorizan como servicios esenciales del estado. Impuesto el criterio,  luego justifica la incursión del estado en diversas actividades no esenciales. Por supuesto dejamos de lado a los autores socialistas y comunistas, que no conciben nada fuera del alcance del estado, excepto cuando en la práctica no tienen más alternativa que recurrir a los mercados llamados negros para abastecerse de los bienes que desean.  

El modo económico y modo político de obtener riqueza y el crecimiento del estado

Nos preguntamos entonces como es que, sin importar en donde estemos en el planeta, la realidad muestra al estado a cargo no sólo de los servicios esenciales de seguridad y justicia, sino de un amplio menú de actividades por las cuales produce bienes y servicios de distinta naturaleza y subsidia, regula o prohíbe muchas otras actividades de la sociedad. De las teorías alternativas sobre el origen del estado, elijo la del sociólogo alemán Franz Oppenheimer(5), quien sostenía que el estado es producto de la conquista de un grupo social por parte de una minoría poderosa económica y militarmente. Distinguía entre dos medios fundamentalmente opuestos por los que el individuo obtiene los recursos para su subsistencia: el trabajo y el robo. Proponía llamar los medios económicos al trabajo propio, y al intercambio voluntario de nuestro trabajo o sus frutos por el trabajo o los frutos del trabajo de otro individuo; y llamar los medios políticos a la apropiación sin compensación del trabajo, o los frutos del trabajo, de otro u otros individuos. El estado es la manifestación ideal de los medios políticos para obtener recursos. Se define como el monopolista del uso de la fuerza en un territorio determinado y el árbitro de cualquier conflicto que pueda surgir entre los habitantes de dicho territorio, incluso cuando una parte sea el propio estado.

Cuenta además con el monopolio de la producción de legislación, la facultad de fijar el precio por todos los servicios que brinda, la forma en que cobrará dicho precio, y las consecuencias que genera la falta de pago de dicho precio para los habitantes. Por ser un monopolio, su precio tenderá a ser el más alto posible y la calidad de los bienes y servicios que produce la mínima posible, de manera de evitar quejas o disturbios por parte de la sociedad. Para continuar creciendo, el estado puede aumentar la extracción a los habitantes de su territorio, o aumentar el territorio mediante una guerra de conquista. No nos detendremos en describir la evolución histórica de los estados, pero basta mencionar que tienen una dinámica que los lleva a crecer cuya explicación teórica más convincente es la Teoría del Conflicto de Clases de los liberales franceses(7). Según esta teoría, que Marx menciona como inspiración para su Teoría de la Lucha de Clases, con la cual obviamente disiento, las distintas clases de la sociedad luchan por lograr el objetivo de control del estado. La clase que lo detenta circunstancialmente se dedica a favorecer sus intereses de clase, otorgando privilegios de distinto tipo. Al ser luego sustituida por otra clase, ésta sigue la tendencia y también se dedica a favorecer sus intereses de clase, en una acumulación de privilegios que convierte al estado en una organización enorme, costosa y que impone una creciente cantidad de leyes y regulaciones que representan una carga cada vez mayor para la sociedad. Este creciente costo requiere de una mayor variedad de instrumentos para financiar al estado. 

El financiamiento del estado

Sobre este punto me remito a recomendarles el libro de Charles Adams(8). Este libro que fue escrito durante veinte años mientras el autor ejercía la profesión de abogado especializado en materia fiscal internacional, es un recorrido por la historia de los impuestos y su impacto sobre el devenir de la civilización. Según Adams, le debemos al resultado de la Batalla de Maratón que Occidente haya abrazado la libertad. Su argumento es que los griegos preferían los impuestos indirectos, pues estos  preservan la libertad. Su historia del impuesto a la renta merece ser leída y releída hasta entender como este impuesto es letal para la libertad, ya que, como impuesto directo, requiere la construcción de una organización recaudatoria opresiva. Desde el Siglo XVIII los ciudadanos de los Estados Unidos de Norteamérica se resistieron a varios intentos por parte de gobiernos federales de introducir un impuesto a la renta federal. Gracias a la Constitución lograron evitarlo, hasta que finalmente la 16ª enmienda constitucional de 1909, durante la era progresista, introduce el impuesto a la renta. Las tasas iban inicialmente de 1% a 7% para ingresos superiores a 500.000 dólares que equivaldrían en octubre de 2020 a 45.960.000 dólares. Hoy en día los trabajadores que recién empiezan a obtener buenos sueldos ya pagan impuesto a la renta a tasas que superan el 30% en muchos casos. ¿Hace falta agregar algo?

La falacia de la comparación

Si una persona corriente pretende volverse rico adoptando los hábitos de consumo de una persona de altos ingresos, no pasará mucho tiempo antes que perciba la futilidad del método. Del mismo modo, un estado no puede adoptar el sistema impositivo de los países desarrollados y esperar que el país se vuelva desarrollado. Sin embargo, este parece haber sido el razonamiento en el que se basó la reforma impositiva uruguaya implementada en el primer gobierno del Frente Amplio. La reforma y aumento de impuestos buscaba acercar el modelo recaudatorio de la DGI al modelo universal sugerido por la OCDE. Este proceso es el equivalente a ponerle una montura a un perro. El sistema promovido por la OCDE está basado en las características de las sociedades más desarrolladas en las cuales existe una enorme cantidad de riqueza acumulada en forma de capital físico y humano. La implementación de este modelo a todos los países tendría como consecuencia el congelamiento del proceso de convergencia de los países menos desarrollados. La historia europea muestra que los países en su etapa de desarrollo tenían regímenes impositivos mucho más benignos para los contribuyentes, y un estado que no consumía una gran cantidad de recursos. De haber tenido entonces el sistema impositivo moderno nunca hubiera acumulado el capital que les permitió convertirse en países ricos y desarrollados. El punto es que cada estado, en cada momento de su proceso de desarrollo, tendrá un modelo impositivo óptimo. Adoptar el mismo modelo para todos los estados sin importar su estado de desarrollo es un gravísimo error. 

Las opciones de financiamiento del estado moderno

Las categorías de ingresos con los que el estado moderno se financia son las siguientes:

  • Impuestos 
  • Colocación de títulos de deuda
  • Impuesto inflacionario
  • Venta de activos propiedad del estado

De estas categorías sólo los impuestos y la venta de activos son aceptables desde el punto de vista moral. La colocación de títulos de deuda con vencimiento más allá de la fecha de vencimiento del mandato presidencial es imponer cargas fiscales a ciudadanos que no han votado por el gobierno actual, y pervierte el proceso electoral permitiendo al gobierno actual gastar hoy e imponer los costos a futuros gobiernos. El financiamiento a través del impuesto inflacionario es aún más perverso, porque la inflación es un impuesto sin representación, que no es votado por los representantes de la ciudadanía, y altamente regresivo, ya que su peso cae desproporcionadamente sobre los ciudadanos de menores ingresos. Por otra parte, cuando la inflación es el resultado de un proceso de expansión de crédito fiduciario, éste también genera ciclos alternados con  recesión que caracterizan a las economías modernas. 

El problema fiscal uruguayo

El problema fiscal uruguayo es, como hace cuarenta años, el exceso de tamaño del estado, y la carga que representa sobre la sociedad. Ese peso impide que los ingresos y la riqueza de la sociedad crezca a tasas adecuadas para ahorrar e invertir, de modo de eliminar la desocupación, generar demanda suficiente de empleo para ocupar a las nuevas generaciones, y eliminar la brecha con los países desarrollados en un tiempo finito. Por otra parte, el tamaño del estado lo hace vulnerable a crisis recurrentes, que a veces afectan el sistema financiero. Por ello, una gran cantidad de ahorros uruguayos se encuentran en el exterior. Se da la paradoja que, siendo la uruguaya una sociedad de ingresos medios con escasez de ahorro y baja inversión en términos relativos, una buena parte del ahorro uruguayo financia la inversión de empresas y gobiernos de países desarrollados. 

Propuesta

El progreso económico es fruto de la acumulación de capital, humano y físico. El crecimiento de estos factores hace más productivo el trabajo y permite el crecimiento de los salarios. No hay atajos. Los países donde los trabajadores tienen mayores salarios, son aquellos donde hay más capital acumulado. 

Es preciso mantener, aumentar y mejorar el capital físico para aspirar al crecimiento de los salarios. La inversión mide en las cuentas nacionales el valor de lo que se destina a este crucial proceso. No todas las inversiones resultan exitosas, pero cuanto mayor sea la inversión, más crecerá la economía y con ella los salarios. En forma paralela, la inversión en capital humano es más difícil de medir. La mejora del capital humano se mide por los gastos en alimentación, salud y educación que haga la sociedad. La calidad aquí es más difícil de medir. Si, por ejemplo, la educación no diera a los estudiantes las habilidades mínimas para incorporarse a los procesos productivos de la sociedad, dicho gasto estaría exagerando la inversión en capital humano. 

Una fracción del gasto público tiene como objetivo la inversión en capital físico y la inversión en capital humano. La inversión pública tiene como problema adicional un sistema de incentivos que va en contra de la prudencia a la hora de invertir. El promotor de una inversión pública tiene un fuerte incentivo para que el proyecto culmine durante su mandato y a cualquier precio ya que su patrimonio no se ve afectado como pasaría con un inversor privado. 

El resto del gasto público es un peso soportado de una manera u otra por el sector privado y por lo tanto la acumulación de capital será menor a la que existiría con un gasto público moderado.

El gasto público se financia con impuestos, con deuda (impuestos futuros), con inflación (impuesto encubierto no votado por el Parlamento) o con la venta de bienes públicos. Sólo esta última forma de financiamiento no sería dañina para la inversión ya que al pasar un bien del sector público al privado dicho bien pasa a ser parte de la inversión privada.   

Es por esto que el objetivo adecuado para el presupuesto debería ser la reducción del gasto público total en términos de porcentaje del PBI. 

Apuntar como objetivo a un gasto público no superior al 25% del PBI, por ejemplo, permitiría mantener el peso del estado sobre la sociedad bajo control, y concentrar los objetivos de las políticas de estado en lograr el crecimiento del PBI. Si el gasto público fuera superior al objetivo, entonces el gasto no podría aumentar en términos nominales. Cualquier superávit fiscal debería destinarse a reducir la deuda que exceda el período de gobierno y el sobrante a reducir impuestos, empezando por aquéllos que afectan el proceso de acumulación de capital. Con una regla como ésta luego de algunos años tendríamos un gasto público y un modelo impositivo adecuado para un país que aún tiene que acumular mucho capital para poder desarrollarse. 


Notas

Las notas son simplemente referencias a títulos a los que el lector podrá acudir para profundizar en los temas que sólo puedo rozar en este artículo.

  1. Gustave de Molinari (1819-1912) –Les Soirees de la rue Sainte-Lazare, 1848 y De la Production de la Securite, 1849
  2. Murray N. Rothbard (1926-1995) – Power and Market, 1970
  3. Hans-Hermann Hoppe (1949-  ) – The Economics and Ethics of Private Property, 1993
  4. Robert P. Murphy (1976-  ) – Chaos Theory, 2002
  5. Franz Oppenheimer (1864-1943) – The State – its History and Development Viewed Sociologically, 1914
  6. Charles Comte, Charles Dunoyer y Augustin Thierry en los 1810s
  7. Charles Adams (1930-2013) – “For Good and Evil – The Impact of Taxes on the Course of Civilization”
Compartir