CONTRARRELATO

La controversia actual sobre la supuesta contaminación por ADN de las vacunas COVID-19 implica cuestiones complejas y también muestra las dificultades para llegar a la verdad en el ambiente polarizado y politizado de hoy en día, escribe la doctora Jane Orient en el número de invierno de la revista Journal of American Physicians and Surgeons.

“La teoría de la contaminación por ADN plasmídico no es un rumor sensacionalista de Internet, sino una hipótesis basada en la realidad, impulsada por una investigación de laboratorio estándar realizada por investigadores profesionales”, escribe.

El nido de la teoría son dos preimpresos de Kevin McKernan y coautores, y el testimonio ante el Senado de Carolina del Sur del doctor Phillip Buckhaults, afirma el artículo.

El origen del problema está en el proceso de producción farmacéutica industrial. La vacuna de ARNm de Pfizer utilizada en los ensayos clínicos empleaba un proceso de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para fabricar el ADN que codificaba el ARNm (Proceso 1). Pero para aumentar la producción a millones de dosis se utilizaron plásmidos, pequeños fragmentos circulares de ADN en células bacterianas (Proceso 2). Luego hay que purificar el producto para eliminar el ADN residual, explica el artículo.

Reconociendo el peligro potencial de los fragmentos de ADN, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) establece límites a la concentración permitida, que según estos investigadores, se superaron en las muestras que analizaron.

No se hicieron más pruebas con el Proceso 2. Los organismos reguladores y los fabricantes dieron por sentado que el resultado era un producto “similar”. Pero algunos investigadores sostienen que algunos contaminantes pueden inducir respuestas autoinmunes o miocarditis, o inducir o acelerar cánceres. Preocupa especialmente la secuencia “promotora” hallada en el genoma del cancerígeno virus simio 40 (SV 40), observa el artículo.

La evaluación crítica identifica muchas limitaciones en los estudios, que los autores reconocen libremente: por ejemplo, las muestras son escasas y carecen de cadena de custodia, señala la Dra. Orient.

La inclusión de fragmentos de ADN en nanopartículas lipídicas puede facilitar la entrada en el núcleo celular y la integración en el genoma, afirma el Dr. Buckhaults. En su testimonio, señala el artículo, sugiere secuenciar el ADN de las células madre de los pacientes que experimentan reacciones adversas para buscar esta “tarjeta de visita”.

Urge seguir investigando intensamente, concluye la Dra. Orient.

Leer en el sitio web de la AAPS: https://aapsonline.org/dna-contamination-of-covid-vaccines-explored-in-journal-of-american-physicians-and-surgeons/

Leer el artículo de la revista en PDF: https://jpands.org/vol28no4/orient.pdf

Entrevista relacionada: https://rumble.com/v3w4bd7-modified-mrnadna-fraud-and-lack-of-informed-consent.html