GLOBO

Luego de haber acumulado la oposición de los productores del campo y de quienes quieren frenar la inmigración descontrolada, el actual gobierno de los Países Bajos se ha desplomado


Por Salvador Gómez

La coalición de gobierno de los Países Bajos ha estado bajo presión desde hace meses. El motivo aparente de esta crisis final es un desacuerdo insoluble en materia de políticas de inmigración. Si bien se intentó hasta último momento encontrar alguna solución de compromiso, Rutte anunció que entregará su renuncia ante el Rey Willem-Alexander en el momento de escribir esta nota, sábado 8 de julio. Las solicitudes de asilo crecieron un tercio el año pasado hasta llegar a 47.000, impulsadas entre otras cosas por la guerra en Ucrania. Este año se esperaba que ascendieran a 70.000.

Se intentaron diversas fórmulas entre los cuatro partidos de la coalición, pero la idea de limitar el número de inmigrantes y de las familias de refugiados de guerra se encontró con fuerte oposición interna en la coalición gobernante, especialmente de parte de la Unión Cristiana y del grupo D66, de liberales socialistas. Finalmente, Rutte -que es Primer Ministro desde 2010 y ha conducido ya cuatro coaliciones- renuncia, cae el gobierno y se llamará a elecciones, probablemente en noviembre.

La presión política que hace caer a la coalición incluye a los partidos que buscan limitar el flujo descontrolado de inmigrantes, pero responde también al crecimiento de la oposición ciudadana a las políticas del gobierno respecto del campo. El hecho político nuevo de mayor importancia en los Países Bajos es que el Movimiento Campo-Ciudadano (BBB) obtuvo una sorprendente votación el pasado mes de marzo en las elecciones provinciales, que lo convirtió en el partido más grande de la Cámara Alta del Parlamento. Con casi 20% de los votos, el movimiento BBB ganó 15 asientos en el Senado. Su líder Caroline Van der Plas declaró que el propósito fundamental de su grupo es luchar contra la política de la coalición hasta ahora dirigida por Rutte, que se propuso expropiar miles de establecimientos ganaderos y de agricultura y reducir dramáticamente el número de cabezas de animales, bajo el pretexto anticientífico de que este tipo de producción emite demasiado nitrógeno.

El Movimiento BBB había advertido que no serviría en ningún gobierno futuro que fuese liderado por Rutte.