RAMÓN PARAVÍS / -Que le corten a todos la cabeza – dijo el médico, alisando su cabello. El secretario presidencial escuchó la decisión de su amigo, enarcó las cejas, se levantó del expediente en el que empollaba una idea desde hacía ya tiempo y salió rumbo algún sitio, aliviado, a redactar un proyecto de resolución destitutoria. Cayó un ministro agonizante, el subsecretario y los tres generales que integraron el tribunal de honor.


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