EUGENIO SNYDER / No soy ningún experto en psiquiatría, pero noto que la esquizofrenia se representa técnicamente como una pérdida de contacto con la realidad. Parte de una descripción que encuentro por ahí afirma que las personas con esquizofrenia pueden tener «dificultades para procesar información contradictoria, lo que les dificulta razonar, mantener un concepto coherente de sí mismas y formarse creencias, lo que puede manifestarse en asociaciones imprecisas, contradicciones superficiales y creencias delirantes«

Leyendo las versiones europeas y otánicas de la guerra en Ucrania, veo que predominan al mismo tiempo dos conceptos.

Por un lado, Europa dice estar aterrorizada porque Rusia es una gran amenaza, y supuestamente tiene ansias de conquista -he visto repetido varias veces en X un mapa donde aparecen los años en que la Rusia zarista, la Rusia actual y la URSS (que aparentemente en Twitter son todo lo mismo) ocuparon zonas de Europa. El mapa no aclara cuántas de esas «invasiones» fueron en respuesta a intervenciones previas de Occidente en Rusia.

En simultáneo con eso, lo otro que se afirma es que Rusia es un país de tercer orden, sin tecnología, sin cultura ni vínculos internacionales, meramente un bruto con hidrocarburos. O en la versión del finado McCain: «una gasolinera con un ejército». Y que ese país, como es natural, se está llevando una inmensa paliza y está a punto de ser derrotado por Ucrania. Sólo faltaría un poco más de dinero y armas para que se derrumbe como un oso que liga en el ojo una buena pedrada de David.

¿No es raro?

El argumento es que Rusia solo podrá ganar la guerra debido a que los Estados Unidos se retiraron. Sino, la habría perdido. Tal argumento es muy débil. La guerra lleva tres años y un mes. Durante casi tres años, los EEUU de Biden tuvieron la oportunidad de destruir a Rusia -si es que era tan poca cosa-, y no he visto ningún signo de que los bidenitas no la odiasen con la misma fuerza con la que la odian los británicos del Financial Times de hoy. ¿Qué pasó, entonces? ¿Por qué no la derribaron? ¿Es que faltó enviar más dinero, encima de los 350.000 millones de dólares ya enviados?

Cualquiera que haya seguido la propaganda inglesa sabe que la ilusión de que Rusia está a punto de caer ha sido el corazón de la propaganda británico norteamericana, desde el momento mismo en que comenzó la guerra. Una y otra vez durante 2022, 2023, e incluso 2024, se repitió que determinada arma -sean los tanques alemanes, los misiles Javelin, los misiles de medio y largo rango británico franceses, los F-16 que enviaron los holandeses, o la antiaérea Patriot- iba a hacer la diferencia y «cambiar el juego» en Ucrania. Se anunció también la inminente caída de Rusia cuando los rusos retrocedieron en Donetsk o se retiraron de Nikolaiev, y se decretó la derrota final de Rusia cuando los ucranianos anunciaron su gran ofensiva del verano de 2023, que fue un fiasco. Últimamente, también se afirmó que el hecho de que los ucranianos hubiesen ocupado unos 43 x 10 km de monte fronterizo en Kursk, incluyendo una aldea, era poco menos que una ocupación «de Rusia».

La zona ocupada por Ucrania en la región rusa de Kursk a 7 de marzo 2025. Fuente: https://liveuamap.com
Medición estimada del área ocupada por Ucrania en Kursk: 433 km cuadrados
Territorio ocupado por Ucrania en Kursk, en el mapa ruso. Notar punto rojo al final de la flecha azul

Según los medios ucranianos y occidentales, esta «invasión» le «daba poder de negociación» a Ucrania. El sábado 8 de marzo, sin embargo, las tropas ucranianas anunciaron que se ven forzadas a abandonar Kursk también, debido a un rápido avance ruso, perdiendo ese mínimo enclave.

Es decir que, una y otra vez, no pasó nada de lo anunciado por la propaganda occidental. Una y otra vez los tercos hechos en el terreno han desmentido la La guerra siguió como si nada en su cruda realidad de todo ese material y esos miles y miles de hombres siendo destruidos por los rusos.
Entonces, si todo ese esfuerzo denodado se hizo durante 3 años seguidos, si se sancionó a Rusia como a nadie antes, y si en lugar de cualquier nuevo signo cognoscible, la lógica de una lenta guerra de desgaste a favor de Rusia sigue siendo la misma desde el principio, ¿por qué debería uno creer que «esta vez sí» solo falta un poquito, como dice Macron Starmer, y sus amigos?

La respuesta a lo anterior es menos intrincada de lo que quieren hacer creer los propagandistas de la OTAN: la guerra está perdida, pero hay que buscar un modo de evitar admitirlo. Ese modo lo está ofreciendo Trump. Lo que Trump ofrece es transformar la derrota en un «acuerdo de paz» que le concederá a Rusia todo lo que pida, porque simplemente no hay más remedio debido a la dura realidad en el campo de batalla. Ese acuerdo, sin embargo, presentará al derrotado Estados Unidos (y a Europa, también) no como parte derrotada, sino como mediador del acuerdo entre los supuestos beligerantes, Rusia y Ucrania. Repentinamente, todo lo que puso el Occidente colectivo en esta lucha, será así minimizado, y los derrotados serán pura y únicamente los ucranianos.

Por ese acto de magia propagandística, Rusia no habrá vencido al Occidente colectivo, a la inteligencia, armas y dinero del Occidente colectivo, sino a «Ucrania». Es un trato excelente para Europa, que no dudo que a la corta o a la larga los dirigentes europeos van a aceptar. Con ese trato, pueden seguir por un tiempo más propagando la rusofrenia de afirmar dos cosas totalmente excluyentes entre sí a la vez. Parecen estar convencidos de que es el camino.

El lado duro del asunto es el de siempre: los hechos de la guerra. Se haga lo que se haga, se venda lo que se venda, las cosas serán como sea que son. El tiempo las ha ido mostrando, y seguirá haciéndolo, mientras la propaganda sigue ensuciando la cabeza de la humanidad.

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