BRASIL

* BrazilWasStolen (“Brasil fue Robado“) la auditoría privada hecha sobre los datos públicos oficiales, se presentó el viernes 4 de noviembre desde Argentina, para evitar la censura impuesta en todo Brasil. Inmediatamente el TSE bajó esos datos públicos -que habían estado online desde la noche de las elecciones- y los modificó

* Rige la más estricta censura en Brasil: nadie que impugne el resultado electoral dura más de unos minutos en redes sociales, por orden del Presidente del TSE, Alexandre de Moraes, en acuerdo con el gobierno de Estados Unidos -que es quien tiene la capacidad efectiva de imponer políticas de censura a las redes sociales, como se mostró recientemente

Por SALVADOR GÓMEZ

El 4 de noviembre el consultor argentino Fernando Cerimedo fue quien dio la información, preparada en Brasil por un grupo privado, Brazil Was Stolen, que accedió y analizó los datos públicos electorales emitidos por el Tribunal Superior Electoral de Brasil.

Esos datos originales tal como emergieron de la elección están en este archivo, que es el archivo oficial que estuvo en la página del TSE hasta el momento en que se divulgó la mencionada auditoría. Una vez que la auditoría se divulgó a través de una conferencia de prensa y un live en YouTube (ver al final), el archivo oficial fue bajado por el TSE que dirige Alexandre de Moraes. El archivo con la información oficial permaneció offline 8 horas, y fue vuelto a subir dos horas después de que se viralizase la auditoría, modificado (la imagen muestra que fue modificado a las 19:01 del 4 de noviembre). El tipo y extensión de las modificaciones está siendo estudiado ahora mismo por el propio grupo Brazil Was Stolen, comparando el nuevo archivo con el viejo.


¿En qué consiste la denuncia?

En pocas palabras, la observación fundamental que Brazil Was Stolen hace al proceso de votación tiene que ver con la existencia de dos tipos de urnas electrónicas (dos tipos de máquinas) en donde la gente puso su voto, y el modo marcadamente distinto en que, según los datos oficiales originales, tales urnas electrónicas se comportaron.
La elección se llevó a cabo con dos modelos distintos de máquinas. Las máquinas modelo 2020, que tienen capacidad de ser auditadas, y las máquinas de modelos anteriores (2009, 2010, 2011, 2013 y 2015), que no son auditables.

En cualquier elección, el tipo de máquina utilizada no puede ser un factor diferencial. Esto es, un ciudadano llega al local de votación, es dirigido a su circuito, al cual corresponde una urna electrónica (máquina) cualquiera (modelo 2020 o modelos anteriores), y emite su voto. Al final del conteo, si las máquinas de distintos modelos están distribuidas por todo Brasil -e inclusive se mezclan máquinas de distintos modelos en un mismo local de votación-, no puede haber diferencias estadísticas significativas entre los votos emitidos en una máquina de un modelo y una máquina de otro modelo.

Sin embargo, esto es exactamente lo que ocurrió. Mientras que los votos emitidos en máquinas auditables (modelo 2020) tienen un comportamiento normal, es decir, no presentan diferencias significativas o anomalías o sesgos, los votos emitidos en máquinas no auditables (modelos previos a 2020) tienen un fuerte sesgo a favor de Lula. Las personas a quienes tocó emitir su voto en máquinas anteriores a 2020 mostraron entre 5 y 80 veces más probabilidad de votar por Lula que por Bolsonaro. Esto representa una diferencia estadística gruesamente injustificable, equivalente a una probabilidad de uno en un quintillón (1 en 1.000.000.000.000.000.000).

Cuando se comparan los datos de unas máquinas y otras para poblaciones relativamente homogéneas -esto es, que se espera que se comporten electoralmente de modo relativamente homogéneo- el resultado es elocuente.

Hacer las preguntas correctas

El reporte presentado por el grupo auditor privado da abundantes detalles de esta anomalía. ¿Cómo se determina si hubo interferencia en la votación? Comparando, en una misma elección, dentro de una población que es similar demográficamente y geográficamente. Para ello, la auditoría procedió según el siguiente método que va especificando para poder comparar lo comparable:

Brasil → Cada estado → Sin capitales → Por rango de población.
→ → → Homogeneización demográfica y socioeconómica de la población a efectos de comparación → (lo que sirve para comparar poblaciones iguales)

Luego de proceder a esta reducción de posibles “ruidos” en la comparación, toma el MODELO DE URNA ELECTRÓNICA (2020 o anterior) como parámetro de diferencia objetivo único para detectar posibles “interferencias extrañas”.

El principal resultado es el siguiente:

Existen diferencias significativas en los resultados de las elecciones para presidente de Brasil, dependiendo del modelo de boleta electrónica dentro de una misma región y población.

Dado que las máquinas de distinto modelo estuvieron mezcladas y distribuidas en muchos lugares distintos, este resultado significa que las máquinas son un factor de interferencia que sesgó los resultados a favor de Lula (el candidato 13 según los códigos empleados) y en contra de Bolsonaro (el candidato 22).

Esto solo puede verificarse con certeza, como se ha dicho, si se establece la comparación entre máquinas estrictamente dentro de poblaciones homogéneas. Caso contrario, se puede hacer el argumento de que las diferencias se dan porque los resultados distintos entre máquinas de uno y otro tipo se explican porque son diferentes tipos de votantes quienes votaron en unas y otras.

Veamos algunos ejemplos, que muestran la disparidad dentro de poblaciones homogéneas.

En Ceará (Nordeste) donde en cualquier caso Lula ganó por un amplio margen, el gráfico muestra una comparación en los resultados del voto dentro de una población homogénea, en ciudades de menos de 50.000 votos (por eso no se tiene en cuenta la ciudad capital, donde la heterogeneidad es mayor). Dentro de esa población, a la izquierda se ven los resultados obtenidos en las máquinas auditables 2020. A la derecha, los resultados obtenidos en las máquinas no auditables de años anteriores.

En las máquinas 2020 Lula obtuvo 66.53%, Bolsonaro 26,58%. En las máquinas no auditables, en cambio, Lula obtuvo 75,00%, y Bolsonaro 18,01%. Esta diferencia no es explicable por ningún factor, salvo el tipo de máquina empleado para votar.

La máquina no auditada da un 47% de mayor probabilidad de que se emita en ella un voto por Lula. Esto con máquinas que, como se dijo, estuvieron a menudo ubicadas lado a lado en un mismo local electoral.

Otros ejemplos:

El informe original que adjuntamos al final muestra abundancia de detalles de todo el país y sus regiones, confirmando lo antes explicado.

Del resumen de toda la información examinada, surge una serie de conclusiones.

La principal es: las máquinas electorales (o urnas electrónicas) previas a 2020, no auditadas, sesgaron (a través del uso de un algoritmo introducido en ellas) la votación, de modo que nunca los votos para Bolsonaro podían superar determinada proporción en relación con los votos por Lula. Al hacer esto, y comparando para todo el país los resultados según tipo de máquina, se obtiene un fenómeno escandaloso:

Los modelos de 2020 muestran un comportamiento natural: hay urnas con 100, 200 y 300 votos. Hay urnas con 50 votos para Bolsonaro y 50 votos para Lula, y urnas con 50 votos para Bolsonaro y 200 votos para Lula, por ejemplo.
Por eso el gráfico obtenido no es tan “geométrico”.

En cambio, los modelos de urna electrónica no-2020 tienen un ángulo ‘máximo’ fijo, del que los votos de Bolsonaro (o Lula) ‘no pueden pasar’. En este ‘rango límite’, la suma de votos de Lula+Bolsonaro es fija: 300+0, 200+100 o 100+200, por ejemplo.
Esto nunca puede ser un comportamiento esperado estadísticamente hablando. Además, los votos son mucho menos dispersos, aparentemente una artificialidad en el ‘intento de unión’.

La siguiente infografía muestra cómo entender los gráficos de distribución adjuntos a todo el reporte.

De modo que el patrón de distribución de votos en las máquinas 2020 (auditadas) tiene una dispersión normal. En cambio, el patrón de distribución de votos en las restantes máquinas arroja una línea, una pendiente regular (imposible de obtener salvo por un algoritmo).

El estudio revela, además, que existe una cantidad anormal de urnas electrónicas que presentan 0 (cero) voto por Bolsonaro para presidente -pese a que, por ejemplo, presenten votos para sus diputados o gobernadores. Y estas urnas con 0 voto para Bolsonaro corresponden, invariablemente, a las máquinas no-2020.

En el siguiente mapa interactivo preparado por otro grupo (Brazil Freedom 2022) puede verse la información sobre los lugares donde Bolsonaro obtuvo cero voto.


En Brasil se están difundiendo muchos memes que indican las localidades donde este extraño fenómeno se produjo, animando a que si alguien en esas localidades votó por Bolsonaro, salga a denunciarlo.

TRE= Tribunal Regional Electoral

Cualquier reclamo o discusión de los resultados es automáticamente censurada

¿Quién tiene el poder en Brasil?

Al igual que durante la pandemia, parece claro que no es Jair Bolsonaro quien controla lo que pasa en Brasil, sino un grupo poderoso que funciona -como en todas partes- al margen del gobierno electo, y que determina lo que ocurre en materia de comunicación y poder efectivo.

Dr. Alexandre de Moraes, Presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE)

Apenas se conocieron los resultados de la elección, y ante el rechazo que una masa inmensa de la población brasileña que se echó a las calles expresó, el discurso oficial fue: “no se puede cuestionar el resultado oficial”. A partir de allí, bajo la batuta general de Alexandre de Moraes y el coro de los Mainstream Media locales e internacionales, la censura comenzó a operar.
“La elección ya pasó. Quienes cuestionen el resultado serán tratados como criminales” declaró De Moraes, bajo el aplauso de la prensa oficialista -que es contraria al presidente Bolsonaro, aun en funciones. En Estados Unidos y la Unión Europea, un conjunto de tuits y felicitaciones dejaron en evidencia que Lula es el candidato del globalismo.

La misma censura que impidió informar la verdad sobre Covid19, la misma que impide informar la verdad sobre las causas y la marcha real del conflicto en Ucrania, ahora impide informar sobre el aparente fraude en las elecciones brasileñas.

En las calles hace una semana que hay millones de brasileños que insisten en exigir que se llame a responsabilidad a De Moraes y demás líderes de este aparente fraude. Esa información y la magnitud de esas manifestaciones también han desaparecido de muchos medios masivos, que se han plegado al “no informar nada contrario a la verdad oficial” respecto a las elecciones presidenciales en Brasil.

***

Este es el link a la página oficial de Brazil Was Stolen, de donde se puede descargar toda la investigación, los archivos originales de datos -ahora modificados por el TSE-, y demás.

El siguiente es el video de la conferencia de prensa de Fernando Cerimedo, que también adjuntamos dado que ha sido bajado de los lugares originales.

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