POIESIS /4

Premonitorio, y escrito justo en 1946, cuando empezaba lo que hoy se ha desplegado con cruda claridad, este poema del polaco Czeslaw Milosz. Lo leí hace unos treinta años en una edición de Tusquets, recuerdo. Lo busqué hoy, viendo en qué se ha convertido la prensa de mi cultura y civilización. A veces uno siente que todo estaba ya en la intuición de Milosz, particularmente en estos dos versos: 

«Que la mentira sea más lógica que los acontecimientos,
Para que los cansados del viaje encuentren reposo en ella.»

A.M.


HIJO DE EUROPA

Nosotros, a quienes la dulzura del día penetra hasta los pulmones
Y vemos ramas que florecen en mayo,
Somos mejores que los que perecieron.
Nosotros, que saboreamos la comida al masticar
Y valoramos en su totalidad los juegos amorosos,
Somos mejores que ellos, los enterrados.
De los hornos abrasadores, tras la alambrada donde silba el viento de interminables otoños,
De las batallas, cuando en un espasmo ruge el viento herido,
Nos salvamos gracias a la astucia y al conocimiento,
Enviando a los otros a lugares más peligrosos,
Azuzándolos con gritos para la batalla,
Retirándonos cuando preveíamos que todo estaba perdido.
Teniendo para elegir la propia muerte y la muerte de un amigo
Elegimos su muerte, pensando fríamente: ojalá se cumpla.
Cerramos herméticamente las puertas de las cámaras de gas, robamos pan
Sabiendo que el día siguiente sería más duro que el anterior.
Como corresponde a los hombres, conocimos el bien y el mal.
Nuestro malicioso conocimiento no tiene igual en la tierra.
Hay que dar como demostrado que somos mejores que ellos,
Crédulos, impulsivos pero débiles, que valoraban poco su propia vida.

2
Respeta las habilidades adquiridas, oh hijo de Europa.
Heredero de las catedrales góticas, de las iglesias barrocas
Y de las sinagogas donde resonaba el llanto del pueblo humillado,
Sucesor de Descartes y de Spinoza, heredero de la palabra honor,
Hijo póstumo de Leónidas,
Respeta las habilidades adquiridas en la hora de la crueldad
Tienes la mente entrenada, y sabes distinguir al acto
El lado bueno y el malo de cada cosa.
Tienes una mente escéptica aunque noble, te aporta un placer
Del que nada sabían los pueblos primitivos.
Dirigido por esa mente, reconocerás al acto
La rectitud de estos consejos que te doy.
Que la dulzura del día penetre hasta tus pulmones.
Para este fin existen estrictas y sabias normas.

3
No hay que hablar del triunfo de la fuerza,
Porque ésta es una época en la que vence la justicia.
Tampoco menciones a la fuerza para que no sospechen
De que reconoces a escondidas las doctrinas de los vencidos.
Quien tiene poder es gracias a la lógica de la historia.
Rinde homenaje merecido a la lógica de la historia.
Que los labios que postulan una hipótesis no sepan
Nada de las manos que falsifican el experimento.
Que las manos que falsifican el experimento no sepan
Nada de los labios que postulan una hipótesis.
Aprende a prever un incendio con una exactitud infalible.
Después, quema la casa y se cumplirá lo que tenía que cumplirse.

4
De una pequeña semilla de verdad cultiva la planta de la mentira,
No mires a los que mienten despreciando la realidad.
Que la mentira sea más lógica que los acontecimientos,
Para que los cansados del viaje encuentren reposo en ella.
Tras un día de mentira, reunámonos en un círculo selecto,
Reiremos, nos golpearemos los muslos cuando alguien recuerde nuestros actos.
Repartiremos elogios bajo el nombre de perspicaz pensamiento
O elogios bajo el nombre de grandeza de talento.
Somos los últimos que del cinismo saben extraer la alegría.
Los últimos para quienes la malicia no está lejos de la desesperación.
Ya nace una generación mortalmente seria,
Que tomará literalmente lo que nosotros tomábamos a broma.

5
Que tus palabras signifiquen no por lo que significan
Sino por en contra de quien han sido usadas.
Que las palabras ambiguas conformen tu arma,
Hunde en la oscuridad de las enciclopedias las palabras claras. No condenes
ninguna palabras si el funcionario aún
No ha comprobado en el archivo quién la dice.
La voz de la pasión es mejor que la voz del entendimiento,
Puesto que los impasibles no pueden cambiar la historia.

6
No ames ningún país, los países fácilmente desaparecen.
No ames ninguna ciudad: fácilmente caen en ruinas.
No guardes recuerdos porque de los cajones
Emanará un humo tóxico para tu respiración.
No muestres afecto a la gente, la gente fácilmente desaparece
O es humillada y entonces pide que le ayudes.
No mires en los lagos del pasado: su superficie cubierta de moho
Mostrará otra cara de la que esperabas.

7
Quien habla de la historia está siempre seguro,
En su contra no se levantarán los muertos.
Puedes atribuirles los hechos que desees,
Su respuesta siempre será el silencio.
De las profundidades de la noche emerge una cara vacía.
Le darás los rasgos que te sean necesarios.
Orgulloso de tu poder sobre las personas muertas hace tiempo
Cambia el pasado a tu propia, mejor, semejanza.


La risa que surge del respeto a la verdad
Es la risa que pertenece a los enemigos del pueblo.
Ha terminado el siglo de la sátira. Ya no nos burlaremos
De los monarcas ineptos con una lengua maliciosa.
Estrictos como corresponde a los constructores de la nueva causa
Sólo nos permitiremos una agudeza lisonjera.
Con los labios sellados, guiados por la razón,
Entremos con cautela en la era del fuego liberado.

Nueva York, 1946


Czeslaw Milosz nació el 30 de junio de 1911 en Seteinai, Lituania. Estudió en Vilna, cuando ésta pertenecía a Polonia. Debutó como poeta en 1930, año en que trabajó para la radio polaca. Permaneció en Varsovia casi toda la guerra, trabajando para publicaciones de resistencia. Desde 1945 trabajó como diplomático de su país, y en 1951 rompió con el régimen, se estableció en Francia, donde escribió distintos libros en prosa. En 1953 recibió el Prix Littéraire Européen.

En 1960 se mudó a Estados Unidos, invitado por la universidad de Berkeley, donde enseñó desde 1961 Lenguas y Literaturas Eslavas. Obtuvo premios del P.E.N. Club en 1974, una Beca Guggenheim de poesía en 1976; doctor Honoris Causa por la Universidad de Michigan, Ann Arbor, en 1977; ganó el Premio Internacional Neustadt en 1978. En 1980 recibió el Premio Nobel de Literatura.

Murió el 14 de agosto de 2004.

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