ANIVERSARIO

Por Consejo de Redacción

El 23 de mayo de 2020 aparecía el número 1 de eXtramuros.

Esta revista nació con el fin de informar sobre hechos que -por alguna razón no siempre fácil de explicar- quienes la hacemos consideramos relevantes para otros. No nació para juzgar y condenar a nadie, ni para señalar responsables.

Con nuestros posibles errores y desvíos de esa orientación, hemos intentado mantenernos fieles a eso. Si alguna vez tuvimos que señalar algo que consideramos negativo, intentamos hacerlo salvando la persona, y comprendiendo que vivir es muy complicado y nadie -y nosotros en eXtramuros menos que nadie- está libre de cometer errores, grandes o pequeños, llevado por sus creencias y por la cantidad y calidad de información de que dispone en cierto momento. 

Esta es, al menos, la filosofía de la mayoría de nuestros colaboradores habituales, y esta es una forma, cuatro años después de nuestro comienzo, de explicar por qué nos hemos resistido en general a formar parte o aceptarnos incluidos dentro de cualquier grupo o iniciativa colectiva. Sin juzgar el rumbo que cada uno tome, e incluso entendiendo y aplaudiendo que cada uno tome el que sienta que le corresponde -porque probablemente es el que le corresponde-, el nuestro no es sumarnos a pensamientos colectivos que tienen su centro en el juicio y condena de una forma de ver las cosas en beneficio de otras.

No nos interesa sumar para ninguna ideología, ninguna estrategia de poder, ni ninguna “lucha política”.

Un ejemplo concreto. Cuando allá por 2020 convergimos con otros en la crítica a las políticas públicas y las actitudes personales vinculadas a la así llamada “pandemia” de Covid-19, algunos de esos que convergimos leyeron el fenómeno como una conspiración de un conjunto de malvados dirigida a exterminar a una parte de la humanidad. Nunca esta revista suscribió esa lectura, lo cual, desde luego, nos valió críticas de una parte de nuestros supuestos aliados.

Podemos haber, pues, convergido en muchos hechos, pero nunca convergimos en el espíritu de enjuiciamiento. Ni hemos creído que esa sea nuestra función. Como dijimos antes: una cosa es publicar información que muestra hechos con consecuencias potencialmente negativas para la vida de muchos, y mostrar conductas que propician esos hechos por obvias razones de lucro o beneficio propio o poder. Pero señalar estas cosas y a sus protagonistas no implica hacer un juicio -moral, político o filosófico- sobre las verdades interiores de esos protagonistas.

Entendemos que lo anterior es difícil de comprender, y aun incomprensible, para muchas personas. Pero esa es nuestra propia verdad interior, y en consecuencia también nuestra verdad explícita, aquí publicada.

Por eso la política partidaria no nos ha interesado nunca en eXtramuros, y hemos rechazado todo intento de conectarnos con una posición política o ideológica determinada. Política e ideología son parte del problema de la densificación de la existencia, y nuestro -quizá paradójico- interés es contribuir a un abandono de creencias que aumentan la negatividad, por la vía de exponer esta negatividad en sus reales entresijos. 

Hay quienes sienten que tomar contacto con esos entresijos es repulsivo, y aun contrario a una “existencia espiritual”. Nosotros entendemos también ese sentimiento, y recordamos que nadie tiene obligación de leer o consumir nada que no precise.

También nos gusta recordar que vivir en la ignorancia es el mejor camino para no despertar nunca de la ilusión. Y que declararse espiritual en base a la ignorancia, en general lleva a un desengaño mayor apenas la vida da un giro que elimina la comodidad en que esa vida en la ignorancia podía sentirse como una vida real. En otras palabras, si uno quiere estar realmente aquí de modo auténtico, es importante comprender. Hay una acechanza obvia, una venganza del “ego”, en quien estando aquí insista en proclamarse habiendo superado el estar aquí. Pues no lo parece -y no parecerlo es el primer síntoma de la inautenticidad.

Nadie tiene por qué leer eXtramuros, ni mucho menos. Lo sabemos bien, somos una publicación relativamente modesta -aunque para las dimensiones del país, masiva- y hemos ido regulando nuestros intereses de modo de ofrecer una mezcla de información global imprescindible y de pensamiento -sobre el estado del mundo y su historia, y sobre el estado del anima mundi, sobre todo. Un análisis informado de la situación internacional ha sido uno de nuestros focos de interés. Una vez más: informamos y analizamos seleccionando aquellos puntos de vista que nos han parecido más libres y menos motivados por la propaganda, y haciéndolo intentamos mantener distancia respecto de las visiones estrechamente políticas e ideológicas de esa situación mundial. 

Naturalmente que quienes quieren que todo se lea según su ideología, echan de menos que esta no sea representada y nos acusan por ello de ideológicos. Pero a esta altura hemos recibido acusaciones de ideologización de “ambos” lados, con lo cual debemos estar haciendo algo relativamente independiente. En cualquier caso, conocemos bien desde hace décadas todos los argumentos elaborados por los ideólogos y filósofos para convencer al mundo de que nadie puede “no tener ideología”, así como conocemos los argumentos elaborados por los políticos para convencer a todo el mundo de que “todo es político”. Y no nos convencen, ni los creemos otra cosa que más de lo mismo.

En fin, especialmente hemos evitado ocuparnos de la política partidaria local, y en este año electoral reafirmamos que no lo haremos -salvo como forma de crítica externa ocasional.

Al comienzo, durante el año 2020, cuando el conjunto de nuestros colaboradores era distinto, algunos de ellos propusieron algunas lecturas de personajes o fenómenos de política local. Pero a partir del necesario cambio que se produjo cuando -a partir de diciembre de 2020- la visión sobre lo que estaba ocurriendo que publicamos, en la inminencia de la vacunación, pareció hacerse imposible de compartir para algunos de nuestros colaboradores iniciales, el equipo de eXtramuros se reorganizó de nuevo y el foco de nuestro interés en la política local se redujo casi a cero. 

No la ignoramos porque la política uruguaya sea particularmente peor que la de otros lugares, sino porque el juego ilusorio de la política merece que se lo considere en sus entretelones, pero no que se lo refuerce en su poder de desvío de una conciencia sana de lo que podría considerarse real, aun con todas las dificultades de la palabra.

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” es una frase que, en su original contexto cristiano -está en el evangelio según San Juan- evoca una tonalidad exclusivamente religiosa. Sin embargo, es una frase que tiene una precisa resonancia más allá de cualquier dogma: dice simplemente que la búsqueda de un conocimiento certero -dentro de las inevitables limitaciones del conocimiento humano- contribuye a la libertad interior -la libertad de vivir según el propio diseño. Ese conocimiento no es un conocimiento “intelectual”, igual que la libertad no es una libertad meramente “filosófica”: ambas son experiencias existenciales donde todo -incluido todo el cuerpo y lo que con él hacemos- están involucradas. Dado que vivimos en un mundo muy limitado, acaso esa libertad interior sea la única que existe. De esa libertad interior surge un conjunto de posibilidades armónicas con una existencia digna en este plano en el que andamos.

Esa es nuestra simple convicción. A cuatro años de eXtramuros, aprovechamos para pedir disculpas si alguna vez nos apartamos -por ignorancia, emoción o descuido- del intento de no juzgar personas sino solamente conductas, y para agradecer la lectura y la posibilidad de seguir escribiendo -un bien escaso hoy- que ella nos ha dado hasta aquí.

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