CONTRARRELATO

Por Denis Rancourt

Mis pensamientos covid matutinos de hoy.

La palabra más importante que emerge del episodio covid es “fascismo”. La palabra debe ser pronunciada y explicada.

El fascismo no es un dictador. Es una enfermedad del sistema. Se puede luchar con su impulso retrógrado identificando y destruyendo elementos infectados, en todas partes, en cada escala, a la mejor capacidad e influencia de cada persona, por organizaciones de todos los tamaños y por sí mismas.

Debido a que este fascismo del mundo occidental es global, una herramienta contra él son los partidos políticos nacionalistas. Porque el fascismo es apoyado por las clases profesionales y gerenciales, esos partidos nacionalistas son populistas (Brexit, chalecos amarillos, Trump, Maxim Bernier en Canadá…).

Debido a que la necesaria percepción fundacional y correcta es de un sistema que trabaja contra las personas, para intereses jerárquicos, otra herramienta es la creencia personal de que existen maquinaciones encubiertas por poderosos intereses. Los “teóricos de la conspiración” son siempre correctos en esa creencia fundacional, y por lo tanto son parte de la batalla contra el cáncer del fascismo. Los teóricos de la conspiración se unen!

Debido a que el fascismo debe aislar a las personas, y frustrar asociaciones emergentes y oposición, otra herramienta contra el cáncer del fascismo es la conexión humana, la cooperación y la socialización. Comunicación y contacto. Contacto.

Puesto que el fascismo debe atrofiar el desarrollo humano y atacar a los niños, otra herramienta es proteger a la familia y a los niños.

Puesto que el fascismo debe crear creencia en la confianza del estado, incluso para la propia salud de uno, otra herramienta es la distancia de las características oscuras de la industria médica y su propaganda interminable: practicar la confianza y la creencia en sí mismo y en la familia y amigos.

La sociedad tiene un sistema inmunológico y somos nosotros. La sociedad tiene observadores, denunciantes, reporteros, organizadores, comunicadores, investigadorss y, sí, atacantes despiadados en sus medios de comunicación y brazos políticos, y entre los profesionales raros aliados. 


NOTA DE REDACCIÓN: Los que echan nafta al fuego del coronavirus, los encierros y el avance del autoritarismo, como lo hacen muchos de los actuales periodistas automáticos, buscan evitar que los ciudadanos generen un nivel de información contextual que les permita comprender el tipo de avance autoritario que esta pandemia representa. Un periodista local, por poner un ejemplo, conectó el domingo 30 en un mero twit (el medio favorito de los autoritarios encubiertos para no tener que explicar nada sobre la cizaña que viven sembrando, puesto que trabajan todo el tiempo encima del suelo de prejuicios que ellos mismos han creado) una multitudinaria manifestación en Berlín de resistencia al autoritarismo de los gobiernos con motivo del virus corona, con el movimiento neonazi, implicando que dado que había algún grupo minúsculo de la derecha alemana en el evento, toda la multitudinaria marcha respondía a esa ideología.

Este texto de Denis Rancourt fue publicado como un posteo de Facebook el día sábado 29. Rancourt es otra de las tantas víctimas contemporáneas de la censura y el fascismo por parte del fanatismo mediatizado. Recomendamos al lector que investigue siempre más, y no crea nada de lo que lea en los medios mainstream sobre esta figura canadiense: es un científico ejemplar, independiente, y perseguido en la Universidad de Ottawa por sus ideas. A.M.

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