Seguramente el gobierno británico la derogue en cuestión de días

CONTRARRELATO

Dos científicos de Oxford han examinado la evidencia usada hasta el momento para fundamentar el distanciamiento social, y hallaron que no se sabe científicamente nada respecto del contagio del SARS-COv-2. Esto llevó a un escándalo en Inglaterra, y una polémica con The Lancet. Es el segundo problema serio que tiene esta prestigiosa revista. Hace un par de semanas debió retirar un artículo que afirmaba que la hidroxicloroquina no tiene ningún efecto positivo sobre la enfermedad, luego que se demostrasen graves problemas en la confección del mismo.

Por Ross Clark

Publicada originalmente el 20 de junio 2020 en The Spectator, Londres

[Trad. exclusiva eXtramuros]

Con la alerta por Covid reducida de nivel 4 a nivel 3, es con seguridad cuestión de días antes que el gobierno británico anuncie que afloja la regla de mantener dos metros de separación en el espacio público -una movida en pro de la cual la industria de la hotelería y la alimentación han estado haciendo lobby intensamente, advirtiendo que pubs y restaurants no serán capaces de reabrir hasta que ello no ocurra. Otra señal de que se viene un cambio vino del profesor Calum Semple, de la Universidad de Liverpool, miembro del comité Sage [el comité científico que asesora al gobierno británico], quien le dijo esta mañana al programa Today que había cambiado de idea respecto de la regla de dos metros, y que ahora creía que los niveles de infección son lo suficientemente bajos como para sentirse seguros con el cambio. 

Ahora, ¿hubo alguna vez alguna fundamentación científica para la regla de los dos metros? La regla está basada en la presunción de que el Covid-19 se transmite, probablemente, a través de las gotitas emitidas por boca y nariz, las que con más probabilidad caen por el aire en un radio de dos metros. Pero ¿alguna evidencia dura de esta forma de transmisión? No hay ninguna, de acuerdo a Carl Heneghan y Tom Jefferson, del Oxford Centre for Evidence-Based Medicine [Centro de Oxford para la Medicina basada en Evidencia]. Durante los últimos días, los científicos citados han estado envueltos en una vigorosa controversia con la revista científica The Lancet, a propósito de una revisión crítica sobre la evidencia, que fue financiada por la OMS y publicada en esa revista. La revisión examinó 172 estudios de 16 países, y concluyó que la transmisión del virus es más baja cuando la distancia es de un metro o más.

Excepto, dicen Heneghan y Jefferson, que los estudios no prueban esto, para nada. Muchos, dicen, son retrospectivos, o muestran sesgos que destruyen sus afirmaciones. Tan sólo cinco de los estudios, afirman, reportaron específicamente distancias entre gente infectada —y esos estudios involucraron meramente a 477 personas, y solo 26 casos de infección. Heneghan y Jefferson examinaron con mayor detalle 15 de los estudios, y dicen que fueron incapaces de reproducir los resultados de 13 de ellos. En muchos casos, aseguran, no había buena evidencia de la distancia a la que, la gente de esos estudios, estaba respecto de la gente de la que se supone que se contagiaron —simplemente se infirió que las personas estaba a determinada distancia una de la otra. En un caso -un Boeing 737 en el que algunos pasajeros cayeron enfermos y otros no- había una discrepancia respecto de si las filas estaban a 1 metro y medio, o a 2 metros.

The Lancet ha rechazado las críticas de Heneghan y Jefferson. Pese a ello, es claro que no hay evidencia definitiva sobre cómo es que realmente se propaga el virus SARS-CoV-2, y por lo tanto no hay modo de justificar el distanciamiento social de un metro, dos metros, o lo que sea. Aun no sabemos si el virus se propaga más por las gotitas en el aire, grandes o pequeñas, o tocando superficies. Pese al vasto número de científicos que trabajan en el virus, el gobierno aun va andando al tanteo en las tinieblas —esperemos que con los guantes puestos.  

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