ENSAYO

Por Fernando De Lucca

He hecho en el ensayo anterior 3 suposiciones acerca de lo humano. Si recuerdan se trata de la dimensión personal, la dimensión comunitaria y la dimensión espiritual. 

La dimensión personal se puede apreciar en todo lo que vengo escribiendo en los últimos 24 ensayos. Estos ensayos han sido escritos fundamentalmente para esta revista: “extramuros”. En ellos he expresado aquello que entiendo podría colaborar con la salud psicológica y corporal dentro de un marco individual y colectivo. Soy psicólogo clínico y profesor hace 34 años. Me he dedicado a enseñar Gestalt-terapia que junto a otros abordajes humanísticos, fenomenológicos y existenciales conforman la tercera fuerza en Psicología. A su vez existe una cuarta fuerza que son los enfoques transpersonales y/o psico espirituales en los cuales también he incursionado. 

Por esto es que la dimensión comunitaria es lo que me parece ahora importante y siempre novedosa a la hora de hacer aportes teórico-técnicos y por supuesto experienciales. Vivir en comunidad es una experiencia. Es una forma de ver la vida y requiere de una actitud general que está basada en valores ante la existencia personal y la del prójimo. La educación sea en Uruguay como en todos los países que conozco, es competitiva y se asienta en lo individual por sobre lo colectivo. Propone la competencia con los otros como forma motivacional así como para obtener la satisfacción de lo que necesitamos. Las necesidades no siempre nacen de aspectos biológicos fundamentales sino que se producen artificialmente a través de introjectos que los adultos expresan como verdades fundamentales y estándares a ser cumplidos. La educación está basada en la agresión y el abuso. La educación es una manera de imponer jerarquías entre aquellos que se les impone –redundantemente- el modelo. La educación es en sí misma una gran estafa. Siendo obsoleta fundamentalmente por los programas y por la propia formación de los docentes a cargo de ella, provoca desgano y una pseudo obediencia para aquel que acepta las reglas. Las reglas no son discutibles pues se obliga por ley a que todos deban obedecer para someterse a ella. La obligatoriedad y a su vez la aceptación de dicho sistema educativo formal no está en discusión pues es entendible acceder a los mínimos necesarios para vivir en sociedad, o sea no podemos permitir que el analfabetismo exista a estas alturas de la humanidad. La omisión es penalizada y así debe de ser. Entonces, estoy siendo contradictorio. Por un lado estaría criticando la educación de manera severa y por otro acepto su necesidad y carácter obligatorio.  

¿Cómo es esto?

La comunidad humana no enseña a vivir comunitariamente. 

¿Y qué cosa es vivir comunitariamente?

Es considerar en cada acto al prójimo, a la comunidad en la cual vivimos y a uno mismo.

¿Por qué?

Porque todos somos parte. 

La comunidad supone un DIALOGO CONSTANTE CON LAS DIFERENCIAS. No alcanza con aceptar e incluir por decreto. Se tiene que aprender a DIALOGAR. Para dialogar tengo que considerar que YO NO LO SÉ TODO. Y si tengo claro que yo no lo sé todo y deseo saber de qué se trata lo que le ocurre al prójimo, necesito DIALOGAR. Necesito que me transmita como es su vida y necesito que me lo exprese desde su forma particular de hacerlo. Esta abertura a dialogar se EDUCA. Toda forma de negación o manipulación de este “DIALOGAR” es autoritarismo, abuso y discriminación.

Hablemos sin paños tibios en cuanto a este tema. Todo está siendo vivido al revés hoy en día. Estamos viviendo sin amor, sin consideración de nuestra propia salud mental y física, sin caminos verdaderos en cuanto a espiritualidad y el poder –en todas sus manifestaciones- ha tomado su máxima expresión. La adicción al poder –dijera Maturana- es la forma en que estamos hoy considerando la vida. Buscamos tener poder por sobre otros y sentir que por ello somos importantes. La vida se transformó en una forma de abuso colectivo-comunitario donde algunos pocos lo obtienen y otros lo padecen. Todo, absolutamente todo está basado hoy en este fin que produce bullying, o sea acoso tanto psicológico como físico. En todo hay bullying. En la escuela, en el liceo, en las facultades, en el trabajo en la calle, en el ómnibus, en los medios de comunicación, etc., etc. El acoso y el abuso son partes de lo mismo, el poder de unos sobre otros. 

¿Qué se hace necesario?

La ética de considerar al otro como a uno mismo y todo inserto en una comunidad humana solidaria y empática. 

¿Qué es aún más necesario?

Que esto no tenga que ver con ninguna ideología particular sino por el propio autoconocimiento que nace sencillamente del alma humana. La educación por tanto necesita de una forma transpersonal donde inspirarse. 

¿Y esto como podríamos lograrlo? 

Haciendo que cada uno de nosotros reflexione acerca de aquello que le da alegría y amor. Haciendo que diferenciemos entre alegría y euforia, haciendo que sea más importante que nos enseñemos entre nosotros aquello en que somos menos capaces por aquellos que son más capaces y viceversa. Que la educación no sea solo de los maestros y profesores sino que estos sean los que estimulen –además de enseñar aquello que saben- a que los niños y niñas sean educadores uno del otro. 

¿Por qué?

Porque nadie es necesariamente inhábil. Seguramente no pudo por diversos motivos  obtener esa habilidad. Padres y educadores han de ser educados en el amor y la alegría. Debemos ser educados en la ABUNDANCIA y considerarla como un concepto revolucionario. Todos los seres humanos hemos de vivir en la abundancia. 

¿Cómo?

Por sentirnos parte de una comunidad que es el lugar donde obtengo mi identidad personal, psicológica, social y espiritual sin la menor discriminación y en constante DIALOGO.  

Las religiones han de dialogar, las mayorías con las minorías de todo tipo han de dialogar, las orientaciones sexuales diferentes, las diversidades étnicas, las ideas políticas, la aceptación del bien propio y ajeno como parte de la labor propia o del prójimo siempre que no violente el colectivo comunitario y genere poder. Diferenciémonos sin dañarnos. Educar, educar y más educar…por sobre todo educar a los educadores y no estafar más a los alumnos que pretenden saber algo más cada día en que asisten al lugar donde se supone que eso va a ocurrir. 

Lógicamente tengo mucho más para decir de cada uno de estos puntos. Seguiré en 15 días con este ensayo. Hasta entonces. 

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