* Se ha firmado una Asociación Estratégica Integral con China

* En la Declaración, el gobierno uruguayo “reconoce que sólo hay una China en el mundo, y que la reunificación pacífica es un asunto interno de China que debe ser decidido por su pueblo

POLÍTICA

Mientras Javier Milei, presidente electo de la Argentina, ha anunciado que como Estado no quiere tener trato con “países comunistas” -como volvió a declarar en entrevista con Alejandro Fantino el 20 de noviembre-, una delegación uruguaya de alto nivel está en misión oficial en China del 18 al 25 de noviembre, encabezada por el presidente Lacalle y que cuenta con el ministro de Relaciones Exteriores, Omar Paganini; la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, la ministra de Industria, Energía y Minería, Elisa Facio y el ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, entre otras autoridades, amén de empresarios y técnicos.

Por Salvador Gómez

Grandes avenidas en Beijing, la plaza Tiananmen, y el Palacio del Pueblo amanecieron adornadas este mes de noviembre con grandes cantidades de banderas uruguayas. Se trata de un espectáculo inédito, y seguramente muy difícil de comprender o captar en su correcta dimensión para la población de Uruguay, acostumbrada a percibirse a sí misma y su país como irrelevante para países de la escala de China. Sin embargo, como confirmaron miembros de la delegación uruguaya consultados para este reporte, la visita del Presidente uruguayo y varios de sus ministros estuvo muy lejos de pasar desapercibida para los medios chinos. El asunto fue informado repetidamente en horarios centrales televisivos, y la portada del periódico oficialista chino Global Times pone un reporte en portada al centro, justo debajo de la ineludible noticia de la negociación Hamas-Israel de cese al fuego.

Para una nación cuyas iniciativas comerciales y de inversión están sujetas a cierto grado de planificación estratégica gubernamental, la consolidación formal de Uruguay como socio en sentido “estratégico” e “integral” representa un cambio significativo. Pero ¿qué importancia real puede tener para China una profundización del comercio y el intercambio cultural y militar con Uruguay? Los próximos años enseñarán las respuestas a esta pregunta. Pero, en principio, la apertura de Uruguay y una política exterior no guiada por dogmas ideológicos, junto a su posición estratégica en el Atlántico Sur y su rol articulador en el Mercosur, parecen ser motivaciones suficientes para que Xi Jinping le dedique cuatro o cinco días de su tiempo a este asunto.

Lo sustancial de la visita es que se firmó un Acuerdo Marco de Asociación Estratégica Integral, superando el alcance del acuerdo anterior, que era de 2016. Lo alcanzado en este nuevo encuentro representa, dentro del ordenamiento chino, un nivel superior, el nivel inmediatamente previo al de un Tratado de Libre Comercio. En esencia, para Uruguay significa haber pasado a algo similar a un ‘grado inversor superior’, según el cual Uruguay pasa a entrar en una categoria que cae más directamente dentro del radar politico, de inversión, y cultural de China. Ahora, la mayoría del trabajo para dar contenido concreto a estos acuerdos corre sobre todo por cuenta del Uruguay, de quien dependerá mayormente que se presenten oportunidades de negocios o intercambios que sean atractivas para emprendimientos mutuos, en las múltiples áreas definidas en el marco más específico formulado.

Tal marco más específico está fijado en los más de veinte Memorandums de Entendimiento (MOU) firmados para las áreas de comercio y fomento de inversiones que abrirán acceso al ingreso de nuevos productos uruguayos en China, al tiempo que fijan condiciones y propósitos generales para la inversión china en el Uruguay. De ellos, se destacan el Plan de Cooperación Bilateral para el Fomento de la Construcción Conjunta de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, y los que atienden el ámbito del Desarrollo Económico, Industria y las Comunicaciones, Economía Digital, Desarrollo Verde y Bajo en Carbono, Inversiones en la Economía Digital, la creación de un Grupo de Trabajo para la Fluidez del Comercio, así como documentos de cooperación en los campos de la agricultura y pesca, la salud, la cultura, la justicia, la innovación científica y tecnológica y la inspección de calidad y cuarentenas aduaneras.

Un MOU es una expresión de acuerdo para proceder. Indica que las partes han llegado a un entendimiento y están avanzando, y aunque no siempre es jurídicamente vinculante, es una declaración seria de que un contrato o acuerdos formales en ciertas áreas son inminentes. En ellos se comunican las expectativas mutuamente aceptadas de los gobiernos implicados.

En la reunión bilateral Lacalle-Xi y en el banquete celebrado con participación de poco más de 20 uruguayos, el concepto fundamental, en palabras Xi y Lacalle, fue que a partir de esta alianza el objetivo de China es avanzar “de modo acelerado” hacia un TLC con Uruguay. Es claro que, para ello, Uruguay debe trabajar sobre sus socios del Mercosur, especialmente sobre Brasil, incitándolos a avanzar en una negociación conjunta. En toda la reunión el mandatario chino -que llegaba directamente de una cumbre con Biden en San Francisco- enfatizó repetidamente la necesidad de trabajar para bajar el nivel de conflicto hoy en todo el mundo. Una vocera de Xi Jinping, en ocasión del banquete, comentó a miembros de la delegación uruguaya que esa preocupación es realmente intensa y muy seria en la dirigencia china.

Aquí la Declaración conjunta que detalla los principales puntos relevantes de este importante episodio estratégico en el rumbo internacional del Uruguay.


Foto principal: Las banderas de China y de la República Oriental del Uruguay cuelgan en la plaza de Tiananmen de Pekín el 20 de noviembre de 2023, dando la bienvenida a la visita de Estado del presidente de la República Oriental del Uruguay, Luis Alberto Lacalle Pou. Fotografía: VCG