ALDO MAZZUCCHELLI / Cuando una cultura es sana y fuerte, el insulto público de buena calidad florece. Cuando una cultura decae, y la verdadera creatividad y fuerza polémica pasa a ser reemplazada por bobicultos, badulaques burócratas, y cachivaches comemierda que se hacen pasar por doctos, todo transcurre en voz baja, en una fingida e hipócrita unanimidad

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