FERNANDO ANDACHT / Si de sembrar tempestades de temor y de alarma irrestricta se trata, el género informativo ya dio pruebas más que contundentes de que puede hacerlo, y que lo hizo con funesta energía a partir de marzo de 2020. Cuatro años después, sólo puedo celebrar este momento mínimo de luz destellante sobre una escena en la que todos muestran su humanidad mejor. +

FERNANDO ANDACHT / Si queremos defender el sentido común crítico, un instrumento vital para recuperar y volver a vivir la normalidad, debemos primero dejar de elogiar los supuestos beneficios o dones que nos dejó la pandemia. Ese es un requisito básico para empezar a entender todo lo nefasta que fue y que sigue siendo la autoimpuesta cancelación del espíritu crítico, así en la ciencia como en la vida cotidiana. +

FERNANDO ANDACHT / Nada es más dañino que el acto irracional o anti-racional de “obstruir el camino de la investigación”. Por ese motivo, no es exagerado calificar el extenso e insensato campo de los estudios de agravio y la nefasta cultura de la cancelación, que es su ominosa sombra, ambos auspiciados por la neo-religión woke disfrazada de conocimiento académico, como un conjunto de equivocadas formas de ejercer la obstrucción tenaz y mortífera del verdadero sendero de la investigación.
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FERNANDO ANDACHT / Tal vez sea el melancólico y fallido resultado estético que es el film La Uruguaya una forma contemporánea de aquel espíritu puritano y censurador isabelino que excluía a la mujer de la escena teatral hasta bien entrado el siglo 17, que ha sido insólitamente traspuesto al siglo 21. En lugar de un film basado en la novela homónima, esta obra debería sincerarse y anunciar que se trata de un film ginecratizado a partir de ese libro, tras introducir una lamentable pérdida estética para mayor gloria de una censura creciente e implacable.
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FERNANDO ANDACHT / En el desolado mundo pospandémico, es epifánico el poder contemplar por un instante, en medio de un relato banal, previsible la escena radiante del surgimiento de la verdad del afecto, del erotismo que llega sin publicidad, propaganda o ideología de tipo alguno. Esa es una visión espiritual de la verdad del cuerpo en el ámbito de lo cotidiano. +

FERNANDO ANDACHT / Para la celebración del 8M no parece haber suficientes elogios; para la conmemoración del 13M cada signo es sopesado con enorme cuidado, para que nada se altere en la interpretación oficial del relato pandémico, por todos los medios. Ese enorme desequilibrio en la agenda informativa es un elemento central de la narrativa covidiana, aunque no lo parezca.+

FERNANDO ANDACHT / Imposible ignorar los signos que aturden el aire: el cierre ritual de un tiempo y el inicio de otro obligan a quien emprende la escritura a acompañar esa ceremonia con un texto que acompase este tiempo fuerte, marcado por lo memorable. Pero entonces cabe preguntarse, ¿qué habría de nuevo, de interesante o relevante en analizar una nueva embestida covidiana extraída de los medios macizos de incomunicación? +

FERNANDO ANDACHT / Quiero escribir sobre lo que creo que nos mueve a quienes escribimos en eXtramuros sobre asuntos muy diversos, pero con un derrotero semejante. A través de dos momentos, uno escrito y otro hablado, busco y planteo este casi-manifiesto sobre lo que es nuestra defensa vigorosa, constante de la realidad, un modo de oponernos con vigor a todo lo que la ofusca, la quiere ahogar y retirar del espacio público.+

FERNANDO ANDACHT / A casi tres años de instaurado el régimen sanitario de excepción, siguen vigentes la censura, la cancelación, el destierro de las redes sociales de todo aquel que se proponga plantear preguntas incómodas sobre ese proceso. Y ese autoritarismo, el enemigo acérrimo de la libertad de expresión sobre un tema vital, no parece importarle a gobiernos, a intelectuales públicos ni a universidades, todos ellos actores sociales que, se supone, deberían abogar por la libre expresión como un componente constitutivo de la democracia.+

FERNANDO ANDACHT / Escribir sobre una efeméride más en la lista interminable de esas que no convocan autoridades, ni el ondear de banderas o entonar himnos parece una pérdida de tiempo y de signos. Pero en la época del denso silenciamiento pandémico y pos-pandémico, vale la pena detenerse en observar cómo se celebró en dos programas, uno de modo explícito y otro implícito, el decretado “Día del Periodista y del Trabajador de los Medios de Comunicación”, el 23 de octubre pasado+

FERNANDO ANDACHT / Quizás la lección más positiva que extraigo de este incidente en apariencia menor – alguien pensará que al fin y al cabo se puede ver el registro en video, sólo que en una modalidad de marginación del resto de ponencias – es que la existencia de eXtramuros recibe así una justificación o validación importante. Sin una publicación que se atreve a “decir la verdad sin importarle estar en la verdad”, para citar una vez más a Foucault, todos los habitantes, aún aquellos que ni sospechan de su existencia, serían mucho más pobres y vulnerables a los excesos tiránicos del poder sanitario, político y mediático.
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