Contra el alba del día,
contra el nuevo follaje de los árboles,
contra toda criatura de la tierra,
contra el coro impasible de los ángeles
y contra Dios, que enciende la esperanza.
Rabioso manifiesto de la muerte:
cierro los ojos, y no queda nada.+

RAMÓN PARAVÍS / Marida lo anterior con la noción acaso desbordante, y desbordada acaso, que de la libertad tenemos los orientales, siempre -aunque miedosos- más valientes que ilustrados. La causa de esa percepción hay que buscarla en viejos libros escolares, festejos colectivos, pabellones, versos exaltados que de niños nos enseñan.+

FERNANDO DE LUCCA / El cuerpo crea una intrínseca conexión entre afuera y adentro./ Se ensucia, se limpia; me ensucia y me limpia, una y otra vez. / Es el más elevado maestro de temporalidad y permanencia.+