RAFAEL BAYCE / Uno de nosotros tomó el desafío de responder también a las preguntas que hicimos a nuestros invitados. Aquí va.
CIEN
A. Sin duda que los modos alternativos de resolución (o mantención, o agudización) de la tensión globalismo-multipolaridad están entre las más importantes temáticas en desarrollo en el mundo de hoy.
B. Sin duda que sería preferible, de modo general, que una estructura multipolar sustituyera a la globalización unipolar, sucesora de una bipolar, en la articulación de las agrupaciones humanas a futuro.
C. Sin embargo, no cualquier multipolarización podría ser juzgada como beneficiosa; en parte porque precisa ser mejor definida, en general; en parte porque los polos, sus miembros y el proceso de su consolidación podrían suscitar adhesiones, dudas o rechazos como articulación mundial.
D. Tampoco cualquier elogio de la sustitución de la globalización por la multipolaridad tendría un sentido geopolítico fuerte y fundado si esta eventualmente deseada sustitución ignora cómo este dilema actual se enraíza en el mundo ‘glo-cal’ presente; y si no se enmarca en la historia y proceso de articulación y conflicto de las agrupaciones humanas, desde las primeras ‘nómades pre-locales’, pasando por toda la articulación sedentaria de las ‘localidades’, y llegando a la compleja trama de ‘supra-localidades’ con su culminación actual en el conflicto ‘glo-cal’, entre las supra-localidades y las ‘neo-localidades’.
Habría entonces que definir mejor la ‘multipolaridad’, por oposición a las más recientes dominaciones y hegemonías mundiales o globales. En efecto, existe relativo consenso acerca de llamar a la articulación actual de ‘unipolaridad’ de eje norteamericano, desde 1990 hasta aproximadamente el 2020, estructura que sucedía a una ‘bipolaridad’ con Guerra Fría desde 1945 hasta 1990. Antes aun, pueden señalarse períodos con mayor poder relativo de Inglaterra, Francia, España, Suecia, e interregnos alemanes, en comparación con los períodos designados como unipolar y bipolar; habría entonces una ‘pre-multipolaridad’, al menos desde que los europeos se dividieron impúdicamente África a fines del siglo XIX, y desde que Inglaterra y Francia se dividieron el Medio Oriente desde fines de la década del 10, ya en el siglo XX. La estructura y dinámica mundiales anteriores encajan con mayor dificultad en las categorías de unipolaridad, bipolaridad y multipolaridad, mejor adaptables a la vida de los siglos XX y XXI. Lo que podríamos aproximar como ‘pre-multipolaridad’ anterior al siglo XX, con sucesivas dominancias nacionales a su interior, implica, en todo caso, una clase de multipolaridad muy diferente de la que se plantea como alternativa a unipolaridades y bipolaridades coetáneas de la globalización hoy.
En cualquier caso, hay que descartar el falaz valor mágico nominalista de creer que la simple mención al reemplazo de unipolaridad y bipolaridad por una difusa y mal elucidada multipolaridad realiza la operación de transformación ‘real’ de esas polaridades en alguna multipolaridad. Porque bajo la fácil unidad de esa palabra se esconden miríadas de multipolaridades alternativas posibles, algunas de las cuales dudosamente mejorarían el estado del globo que existió o existe bajo las polaridades anteriores, cuya mera superación cualquiera habría la tentación de celebrar como mejor que las polaridades anteriores. Déjenme sugerirlo por el absurdo: si la multipolaridad consistiera en polos centralizados por Estados Unidos, Israel, Inglaterra, Francia, etc., no me alegraría mucho de la sustitución de la unipolaridad o de bipolaridades por tal multipolaridad.
Para que la palabra y sus esperanzas tengan significado y concreción mínima, sería esencial saber: qué polos conformarían esa multipolaridad; qué polarizadores conjuntarían a qué polarizados; qué relaciones existirían entre polarizados y polarizantes en cada polo; qué relaciones habría entre los múltiples polos; entre los polarizantes de cada uno; qué dinámica de polarización iría concretando el esquema. No creo que resulte indiferente la variedad en estos respectos. Y habría que demarcarla para evaluar mejor la ventura que podrían traerle al globo, que se concibe demasiado voluntaristamente, en medio de un claro wishful thinking multisémico.
En coincidencia con esta expectativa, estas últimas décadas han asistido a la configuración de bloques de naciones y regiones que amagan a la constitución de posibles multipolaridades ulteriores: i.e. y rápidamente, Europa, Cooperación de Shanghai, la CEI post-soviética, la Eurasia visionada por Duguin, el BRICS y sus continuas ampliaciones, Mercosur y otras instituciones zurdas del fin del siglo XX, uniones de países africanos, etc. En este contexto, le pongo mis fichas al BRICS, en continua ampliación y complejización, pero cada vez más continente de una mayor variedad de las esperanzas multipolares posibles; cada vez encarna más rechazo al modus operandi global, exhibe mayor magnitud demográfica, capacidad productiva, financiera, y de disposición de materias primas y energéticas.
Además, y como lo veremos al ocuparnos de otro eje tan importante como el eje multipolaridad vs uni o bipolaridades, los últimos 30 años han visto surgir un mundo que ha sido designado como ‘glo-cal’, en el cual el proceso avasallador de la globalización comienza a enfrentar resistencias y resiliencias de micro-localidades y de macro-localidades, – ahora resurgentes como ‘neo-localidades’ -, tales como los países o Estados-nación y sus mico-localidades incluidas, desde el siglo XVIII, que constituirán desde el siglo XX un orden inter-nacional delegado por macro-localidades consolidadas territorialmente como tales.
La multipolaridad, tal como despunta, parece más probable a futuro que el globalismo, tal como éste va perdiendo factibilidad, poder y atracción.
Este eje que queremos esbozar aquí, es el del desarrollo histórico de los tipos de agrupación humana, y la evolución de los conflictos y alianzas entre esos tipos; además de importante intrínsecamente, está íntimamente entrelazado con el de la multipolaridad, hoy en momento de glo-calidad. Precisa de una mínima elucidación, que aquí va.
Porque el ‘globalismo’ es un estado estructural, y la ‘globalización’ es un proceso, que descansan ambos en una tendencia económico-financiera apoyada en una hegemonía cultural y una dominación política; pero globalismo y globalización siempre tropezaron con obstáculos provenientes de los modos sociopolíticos de aglutinación humana que lo precedieron, que proyectaron inercias y conflictos imperfectamente resueltos que fueron palos en la rueda del globalismo, como lo fueron las micro-localidades y las macro-localidades, las naciones-Estado. Esta sucesión de agrupamientos humanos lleva a la constitución del nivel ‘inter-nacional’ desde el nivel anterior sedentario de las ‘localidades’; y, luego, al orden ‘trans-nacional’, privado, éstos dos más contribuyentes a la globalización que produce el globalismo, aunque más recientemente produzcan un mundo glo-cal de conflictos del global con el pre o subglobal, local, como veremos.
Las agrupaciones humanas y sus conflictos distintivos y acumulados, pueden ser atrevidamente resumidos así.
Etapa 1. Del ‘nomadismo pre-local’ (1.a), pasando , ya en sedentariedad, por ‘micro-localidades’ (1.b) hasta ‘macro-localidades’(1.c) como, finalmente, las ‘naciones-Estado macro-locales sedentarias’(1.d). Se extiende aproximadamente desde los inicios de la humanidad hasta el siglo XIX.
Un primer macro proceso que en parte contribuye a la globalización, pero que en parte también la obstaculizará es, – luego de superado el inicial período de ‘nomadismo pre-local’ -, el proceso de ‘localización sedentaria’ (tribus, clanes, reinos, imperios no universales, algunos poco duraderos), que dará lugar, desde el siglo XVIII, a ‘macro-localizaciones territoriales de micro-localidades anteriores’: las ‘naciones-Estado’.
Por un lado, entonces, los Estados-nación acercan al proceso de los agrupamientos humanos a la globalización desde las hordas nómades, pre-locales (PL), pasando por las localidades sedentarias menores (LSM), hasta las macro-localidades que terminan en los Estados-nación (MLE). Pero desatan conflictos entre las micro-localidades constituyentes iniciales, y las macro-localidades posteriores, – i.e. los Estados-nación (MLE), que articulan con mucho conflicto a las micro-localidades subnacionales (LSM).
Entonces, Conflicto 1, local: MLE vs LSM.
El proceso de constitución de macro-localidades tales como, finalmente, los Estados-nación posrrencentisitas, sufrió y aún sufre, muchos conflictos de inclusión, exclusión, jerarquización, participación y representación con sus micro-localidades componentes, de diversos modos alternativos reunidos en macro-localidades que irán a ser los Estados-nación. Y esos conflictos, propios de esta primera etapa de agrupación humana, seguirán operando y entrelazándose con otras agrupaciones humanas, en otros conflictos más epocalmente específicos que irán apareciendo en el futuro humano.
Etapa 2. Nuevos órdenes: el ‘inter-nacional’ (2.a supra-local), el ‘trans-nacional’ (2.b, trans-local, no necesaria ni básicamente local) y el ‘glo-cal’ (2.c), de conflicto entre supra-localidades con neo-localidades. Aproximadamente desde el siglo XIX hasta hoy.
En un segundo gran proceso, las naciones-Estado, desde su soberanía básica, dan nacimiento al nivel supra-local de inter-naciones: el ‘inter-nacional’, que lleva a una ‘post-localización inter-nacional’ de organizaciones internacionales (OI) que adquiere generalización mundial desde mediados del siglo XX; después, a una ‘post-localización trans-nacional’ (OTN), oblicua a la inter-nacional; y, más recientemente a una reacción neo-local que produce un mundo llamado de ‘glo-cal’ (GL) debido al variable equilibrio que muestra entre la globalización y su adversa neo o re localización.
Los procesos de aparición de ‘agrupaciones internacionales de Estados-nación’, organismos internacionales (OI), por una parte, aproximan al mundo global, reuniendo las macrolocalidades, y, por otra, introducen un nuevo nivel de conflictos con las microlocalidades y las macrolocalidades, entre los Estados-nación, y sus micro localidades componentes.
Tengamos en cuenta que los procesos de constitución del orden internacional de supralocalidad, siempre implicó la imposición de las conveniencias económicas, políticas y culturales de unos pocos, que consiguen cumplir con el dictum de Gramsci de que el poder político es el de imponer lo propio como general. Un ejemplo muy claro son los ‘derechos humanos’, impuestos por un mínimo grupúsculo de naciones que convierten, en un pase de magia, ‘sus’ principios como principios de ‘todos’, todos éstos que ni conocen, ni comparten, ni fueron consultados ni participaron en ese golpe mágico, que argumenta como intrínsecamente humanas cosas que indudablemente no lo son, como han mostrado diversas reacciones de países asiáticos y africanos que se han negado a adherirlos.
El segundo conflicto histórico, en este grueso brochazo, es entonces el de las instituciones inter-nacionales (OI) en su afirmación autónoma frente a las micro y macrolocalidades (SML) anteriormente instaladas. Pero el conflicto anterior en las macrolocalidades tales como los Estados-nación, se mantienen, y hasta a veces las micro-localidades intentan que los organismos internacionales los protejan frente a las macro-localidades.
Entonces, Conflicto 2, inter-local: OI vs SML.
Ahora, ya no desde los Estados-nación, Derecho Público, sino desde las sociedades civiles productivas, Derecho Privado, aparece el más novel nivel ‘trans-nacional’ (OTN) que, de nuevo, por un lado acercará a la globalidad, pero, por otro, inaugurará otro nivel de conflictividad, ahora con el nivel inter-nacional (OI) y con los niveles nacionales (SML). Este sería el tercer conflicto histórico entre agrupaciones humanas sucesivamente aparecidas.
Conflicto 3, translocal: OTN vs OI y SML.
Finalmente, tanto las micro-localidades como las macro-localidades resisten la globalización trans-nacional de tal modo que los analistas políticos internacionales prefieren hablar de un mundo ‘glo-cal’ más que de un mundo ‘glo-bal’, tal es la resistencia y resiliencia de las micro-localidades y de las macro-localidades (momento ‘neo-local’) a la ‘globalización inter-nacional’ (OI), pero, más aún, a la ‘globalización trans-nacional’ (OTN). Este sería el cuarto conflicto histórico, que estamos viviendo, y es el más específico de nuestra época, aunque su profundidad solo se aprecia en el contexto de todo el proceso histórico visto.
Conflicto 4, glo-cal: Nivel supra-local, ‘glo’ (OTN-OI) vs Nivel neo-local, ‘cal’ (SML-MLE).
Estos 4 tipos de conflicto entre agrupaciones humanas aparecen sucesivamente, pero su conflictividad se va acumulando y complejizando, porque cada nivel conflictual incluye a los otros anteriores, y cada nivel constituye actores que se pueden aliar contra otros de los mencionados en coyunturas adecuadas.
En palabras más concretas, si estamos viviendo hoy específica y centralmente un momento glo-cal, en este 4º. Conflicto de la historia de las agrupaciones humanas, no por eso desaparecen sino que se mantienen, los conflictos 3º., 2º. y 1º., que siguen operando; pero todos se entrelazan e interactúan produciendo así un mundo creciente complejidad, para entender y operar, porque los actores de cada uno de los conflictos recurren a los de los otros en el intento de maximizar sus intenciones en cada uno de ellos, en alianzas difíciles de comprender y más aún de manejar.
Es una muy interesante excepción a este movimiento básico de agrupamientos humanos y de sus conflictos sucesivos, lo que sucedió con la pandemia de covid-19 en 2020-22. Entonces, todos los astros y los orixás se alinearon y produjeron un impacto agregado de una masividad inédita en la historia humana: no hubo casi conflictividad entre los agrupamientos humanos locales y los supralocales (glocal), ni entre los internacionales y los transnacionales, ni entre los micro y macro locales. Todos fueron convencidos, cooptados o comprados por los lobbies que fueron manipulando el proceso y actuando con éxito inicial en todos los niveles. Por eso veremos que es tan importante no cejar en difundir la verdad de lo ocurrido: porque fue el primer y exitoso intento de manipulación global instantánea de todos los niveles de agregación de la humanidad, que normalmente traban sus movimientos desde la conflictividad intrínseca de sus intereses diversos, y sobre distintos temas. Ese primer intento inicialmente exitoso de manipulación total de los diversos niveles históricos de agregación humana no debe permitirse que aparezca ni resulte como triunfante; para ello debe insistirse en la difusión del detalle de su carácter maligno y contraproducente, para que ese primer intento no pueda repetirse ante la incertidumbre de su resultado: que el triunfalismo inicial vaya cediendo ante las crecientes dudas sobre su éxito en varios planos. Veremos más sobre esto cuando respondamos a la pregunta 3 infra.
Por todo esto es que creemos que, para hablar de globalidad y multipolaridad, deben tenerse presentes esos distintos niveles históricos de conformación de agrupamientos humanos, y los complejos conflictos y procesos de los que forman parte y que contribuyen a constituir. Porque la dicotomía debe ser mejor elucidada que solo con la enunciación fácil y poco ilustrada de la mera disyuntiva, porque hay muchas multipolaridades y muchas vías de acceder a ellas que califican fuertemente el significado de la dicotomía. Y porque la alternativa actual hace parte y proviene de un enorme proceso histórico de agrupación humana que, por ahora, va culminando y manifestándose en esa disyuntiva, y en todas las alianzas y conflictos vividos durante su transcurso.
Para plantear una última forma de llamar la atención al tratamiento del asunto multipolaridad-globalización, no solo subrayamos la importancia de conceptualizarlo como una versión del conflicto glo-cal (global vs neolocalidades) sino también llamamos la atención de que hablar de ‘multipolaridad’ implica estar hablando de la agrupación en polos de Estados-nación; y si hablamos de un nuevo orden multipolar alternativo al inter-nacional globalizado actual, tenemos que reconocer que estaríamos impulsando la instauración de un nuevo orden inter-nacional, en este caso multipolar y distinto del actual orden inter-nacional globalizado y recientemente glo-cal. Y si estamos tendiendo a un nuevo orden inter-nacional de multipolarización de Estados-nación, otra vez estamos ignorando un orden trans-nacional de creciente importancia, que no se lleva bien ni con el orden inter-nacional, ni con los órdenes locales (macro, nacionales, y micro, subnacionales) que intentan resurgir en el conflicto glo-cal como neo-localidades. Esas neo-localidades son las que proponen un mundo alternativo al global, resolutor original del glo-cal, que asuma una mayor influencia en este momento histórico en que el mundo está hegemonizado y dominado por el nivel inter-nacional y por el trans-nacional, conflictivos entre sí y con las neo-localidades componentes de los polos de una eventual multipolaridad.
De modo que nuestro apoyo a priori a la multipolaridad dependerá, en concreto, del tipo de multipolaridad que se encuentre y del proceso que la institucionalice, como dijimos al principio, pero siempre que juegue a favor de las neo-localidades y contra las globalizaciones en el conflicto glo-cal; y sin olvidar el conflicto previo entre los organismos inter-nacionales y las corporaciones trans-nacionales, ni tampoco el conflicto, más previo aún, entre el nivel supra-local y el local, solo precedido por otro conflicto más antiguo entre las macro-localidades y las micro-localidades componentes.
Y recuerdo todas estas agrupaciones y conflictos porque están todos presentes en la dilucidación del más reciente glo-cal, y tiñen con sus microconflictos a los conflictos actuales posteriores en el tiempo porque no los han anulado y deben comprenderlos.
Pregunta 2
Desde hace ya dos siglos que la prensa se ha constituido en un actor de primera importancia en el devenir del mundo. Y esa importancia solo aumenta en influencia y en negatividad de impacto.
Básicamente por 2 órdenes de factores: a, porque los iniciales objetivos de la prensa, que eran los de mediar entre los nuevos hechos e ideas que no estaban al alcance presencial de los receptores/audiencias, fueron progresivamente secundarizando la verdad y la realidad de las noticias elegidas en pro de los intereses comerciales de las noticias y/o de la utilidad de las mismas para su carácter de operadores político-ideológicos en favor de determinadas ideas, corrientes, partidos, instituciones; b, porque los periodistas, en lugar de reconocer su falta de formación en los temas que desarrollan, narcisistamente y en perjuicio de sus audiencias, intentan sustituir a los especialistas en los distintos temas, hasta procurando que las audiencias crean que ellos son especialistas, capaces hasta de discutir con propiedad con los especialistas, y, por tanto, de hacerle suponer a las audiencias que ellos también pueden parangonarse sin desmedro con los especialistas. Esto rebaja incesantemente el nivel de la información que circula, desperdicia a los especialistas, desmesura la creencia de la gente en lo que sabe y lo que la prensa sabe, disminuye la inclinación de la gente a profundizar en los temas más allá de lo dicho por los periodistas, y desperdicia la verdadera especialidad de la prensa: la de mediar entre nuevas noticias e ideas con la necesidad o curiosidad de las audiencias, ya que intentan que lo que ellos creen sea considerado como el máximo nivel de conocimiento en casi todos los temas de circulación normal.
La pandemia de covid-19 no hubiera podido consolidarse con la masividad y la velocidad con que lo hizo sin la decisiva participación de la prensa en la reproducción ampliada y la obsesividad hipnótica con que impusieron sucesivamente, por su orden: 1, el miedo irracional a la pandemia; 2, la convicción hipocondríaca y paranoica sobre la extensividad de los contagios y la gravedad de la enfermedad; 3, el acatamiento de las mal fundadas medidas sanitarias decididas; 4, la creencia equivocada en la credibilidad y conclusividad de los tests de infección; 5, la sumisión a las vacunas y a su sucesión debido a su baja eficacia; 6, la predisposición a cerrar oídos a la posibilidad del carácter inocuo o contraproducente de las vacunas y de las medidas sanitarias impuestas; 7, la imposición de una idea de ‘ciencia’ mucho más próxima al dogma religioso que a la debatibilidad científica, trasmitiendo acríticamente las decisiones del lobby técnico-político como si fueran inmaculados e infalibles dogmas religiosos.
La tríada funesta de la ciencia corrupta, los políticos timoratos y la prensa sumisa y poco formada alimenta una opinión pública, un sentido común y un universo simbólico proclives a la obediencia irracional y cuasi-religiosa a los dictámenes de los lobbies interesados política y comercialmente en la evolución de la pandemia tal como se presentó.
En esa perversión de los fines de la prensa, los periodistas se convierten, de mediadores comunicacionales en agentes comerciales y operadores político-ideológicos, amparados en la ya obsoleta idea de que los periodistas procuran nuevas verdades y realidades, y que buscan comunicarlas del modo más fidedigno y menos elaborado posible.
Entonces,
Uno. Los periodistas evolucionan desde mediadores comunicacionales entre verdades y realidades ocurrentes y receptores hacia: a, agentes comerciales que venden al mejor postor sus espacios comunicacionales, independientemente de su contenido; b, o bien se convierten en operadores político-ideológicos que manipulan las noticias para esos fines, y los privilegian frente a la verdad y realidad. Para una profecía de la muerte de la realidad en el mundo actual, ver ‘El crimen perfecto’, de Jean Baudrillard, 1991.
Dos. En ese proceso de perversión teleológica, el éxito que obtienen como agentes comerciales y como operadores político-ideológicos, infla su autoimagen narcisista, lo que los lleva a creerse que son especialistas a nivel de poder discutir con ellos, y a hacerle también creer a la gente que puede hacerlo, desde que repita adecuadamente lo que los ignorantes crecidos dicen. El mal que esto le hace al nivel de formación pública, al desperdicio de los especialistas (progresivamente ignorados o atrevidamente discutidos) y la inflación de la valoración de los periodistas es asunto serio a considerar. Los académicos, suicidamente, crecientemente comentan a periodistas y los elevan a su nivel por facilismo contraproducente; deberían ignorarlos lo más posible, así como los periodistas lo hacen con todos lo que no lo son; porque hasta refutarlos es privilegiarlos relativamente; hay que hacerlo, pero solo como una de las tareas a hacer, y poniéndolos en el modesto lugar que deben ocupar, para lo desempeñen como deben, como mediadores y no como teóricos o decisores. Darles mucha atención seria conduce a que se traten con excesiva seriedad palabras de origen periodístico, como ‘posverdad’ o ‘woke’, que, a falta de elucidación semántica en términos académico-teóricos pasa a integrar el desgraciado elenco de pseudo-conceptos, sin pedigrí teórico ni conexión con ninguna potente corriente teórica; hay que retraducirlos al lenguaje teórico-académico para que no sean simplemente una muestra de la invasión periodística de la teoría académica y disciplinar.
Tres. En el intento comercial de vender noticias, y/o en el intento de manipular y adoctrinar político-ideológicamente a los receptores:
a, sensacionalizan y desmesuran la importancia de las noticias, sea para buscar rating, sea para mantener a los usuarios en línea; manipulan así la importancia de las noticias en pro de los fines comerciales y políticos de los espacios periodísticos.
b, fomentan la gravedad de los disensos, con lo que fabrican una polarización exagerada de las posiciones en todos los temas y ocasiones, que transforma todos los contenidos semánticos, sintácticos y pragmáticos de la comunicación en una mera búsqueda del rating y de la permanencia en línea, mucho más que en la búsqueda de verdad y realidad de los contenidos. El manejo de los títulos de los contenidos es especialmente perverso, ya que no sólo se magnifican los atractivos de los espacios, sino que hasta se titula fingiendo contenidos que no se obtendrán para conseguir rating y permanencia en línea, a mi modo de ver incurriendo en fraude.
c, con la ayuda perversa de los algoritmos que repiten y reiteran lo antes visto y oído, no solo los usuarios se convierten en rehenes de lo que hicieron antes (espiados, reiterados, polarizados y llevados a reiterarse para consolidar los perfiles comerciales y políticos deseables) sino que tienden a adquirir la polarización y la exageración que les conviene a plataformas y aplicaciones. Plataformas y aplicaciones polarizan, estereotipan y agudizan disensos. Se exagera sistemáticamente la gravedad de los hechos, de las respuestas y de las expectativas, de modo de construir estereotipos polares, conflictivos y erizados. Construyen un mundo mucho peor que el realmente ocurrente porque eso es lo que le conviene a la prensa para vender comercialmente los espacios, y para ser requeridos como operadores político-ideológicos, actividad tanto o más lucrativa que la puramente comercial, porque es también comercial ya que se accede a mucha mercancía comercial desde los enclaves político-ideológicos de los que se participa.
Parte de la conflictividad del mundo es creada artifactualmente por la prensa, eligiendo lo peor, exagerando los disensos, generando expectativas de conflicto, alimentándolo, haciendo vivir en un mundo ‘hiperreal’ (Baudrillard, de realidades construidas, creídas como más reales que las más naturales en las que se basaron), que configura ‘alucinaciones colectivas’ creídas como reales y fundantes de la cotidianeidad (Le Bon).
Todo esto empeora en la medida que, en la medida en que aumentan las ocurrencias no presenciales que interesan sobre las presenciales, cada vez se considera más que la prensa es su introductor al mundo ‘real’; también cada vez se cree más que ‘la prensa proporciona conocimiento suficiente sobre el mundo’ en lugar de pensar que solo son ‘mediadores-introductores’ al mundo, a profundizar mediante especialistas. Una vez ocurridos esos desastres, los usuarios-receptores piensan que ya disponen del conocimiento necesario como para opinar sobre todo, como para debatir con especialistas; y todo en base a los omniscientes periodistas, que cultivan, como narcisos modernos, esos multi-errores.
Una de las peores catástrofes de la cultura, la civilización y la cotidianeidad en el siglo XXI, las redes sociales, tomarán y ‘viralizarán’ lo peor de lo construido por la prensa: su brevedad obligada, su sobre-simplificación, su emocional carencia de argumentación para lo creído y dicho, su imposibilidad de leer algo mayor a tuits, su sumisión a los voraces y rapaces algoritmos de plataformas y aplicaciones. Sin olvidar, claro, cómo el uso de emoticones retrograda a la humanidad, en unos pocos años, a un nivel neo-ideográfico de comunicación y expresión, que le llevó miles de años de esfuerzo superar; maravillosa burocratización estereotípica, incapacitante de expresividad comunicativa.
Pregunta 3
Creo que, a pesar de que el pico de la pandemia, tanto en lo biomédico, como en lo político y psico-comunicacional, ya pasó, estamos en un momento mucho más favorable que durante ese auge para desmontar las falsedades construidas e impuestas entonces, e impedir, tanto como sea posible, que nuevas paranoias de la variedad hipocondríaca se repitan para mal de la humanidad, y bien de sus peores sujetos.
Todos quienes nos opusimos y discutimos la gravedad y transmisibilidad de la infección; la atribución al covid-19 de muertes no debidas a él; la suficiencia de los tests de PCR para decidir la infección; la irrelevancia de las medidas sanitarias, incontrolables además en su cumplimiento; el silenciamiento de voces insuperablemente capacitadas para juzgar todo esto (al menos 3 Premio Nobel en temas relevantes), ninguneando, descalificando y cancelando; la irresponsable velocidad con que las vacunas fueron autorizadas; la ineficacia y efectos contraproducentes – hasta letales – de su aplicación masiva; la multi-iatrogenia a partir de su aplicación y del aumento de las dosis recetadas; la carencia de formación de la prensa para evaluar todo esto, y su infantil idea dogmática sobre la ciencia y sus afirmaciones; todos debemos difundir lo más ampliamente posible la falsedad de todo lo impuesto básicamente durante 2020-2022.
No solo eso; acompañar todo lo investigado desde 2022 que confirmaba lo sospechado antes, con citas de las barbaridades dichas entonces y refutadas después con investigación concluyente; al mismo tiempo, mostrar la verdad de lo dicho por tantos calificados profesionales académicos que fueron ninguneados, descalificados, socialmente denigrados y borrados, cancelados por contradecir la perversa invención impuesta.
Para imponer todo lo malo, falso y equivocado, la prensa fue vehículo imprescindible y entusiastamente insultante; lo mismo para descartar todo lo bueno, verdadero y acertado. La prensa debe ser objetivo central de todas esas reivindicaciones de verdad y denuncias de falsedad que deben hacerse ahora.
¿Y por qué ahora que pasó el auge del tema? Justamente por eso. Porque ahora no tenemos una prensa comprada e interesada en difundir obsesiones hipnóticas para imponer significados, tareas y tabúes. Los lobbies ya están en otra, planificando otras tropelías. La gente ya acepta ‘otras cosas’ porque no está asustada ni ametrallada a pánicos varios; también ha visto o experimentado que ni la cosa era tan grave ni que las medidas tomadas eran indiscutiblemente eficaces; y que podían ser contraproducentes bio-psicosocialmente. Se ha ido erosionando un miedo desmesurado científicamente armado; paralelamente, se ha disminuido el tabú de considerar o creer en lo que los rechazados habían objetado a la campaña desatada.
Es un buen momento para contribuir a impedir que la paranoia hipocondríaca haga, nuevamente, billonarios, esclavice mediante dicta-blandas, y erosione la salud mental psicosocial, como lo hizo. Hace 40 años que sigo el crecimiento de los miedos inducidos, todos en las áreas de la ‘inseguridad’ y de la ‘salud’; la pandemia del covid-19 fue una obra maestra de manipulación y esclavización por una dicta-blanda científicamente impuesta; pero no tanto por los comprados o asustados científicos de las ciencias bio-sanitarias, que se comportaron tan pobre y cipayamente como el GACH en el Uruguay. Fue una obra maestra de los comunicadores, de los psicólogos, de los neurocientíficos, de la sumisa y voraz ignorancia de la prensa en la comunicación de esa patraña consistente en una pandemia temida y soluciones sanitarias ineficaces, coronadas por el fraude de las vacunas, dentro de un todo contraproducente.
Y, en la medida de lo posible, planteen denuncias penales y de daños y perjuicios civiles contra los médicos y las mutualistas que diagnosticaron mal, que concluyeron incorrectamente infecciones y contagios desde tests inaceptables para eso, afectando ingresos y trabajo. Por los letales ventiladores respiratorios recetados. Por los daños psicosociales de encierros, distancias, mascarillas. Por los daños duraderos que efectos secundarios de las vacunas están demostrando tener. Por el cobarde daño que están dejando en los jóvenes y niños sometidos a malas medidas sanitarias y a innecesarias y patógenas vacunas, hasta reiteradas. Y exijan que se analicen y expliquen los excesos de muerte que hay en todo el mundo y en el Uruguay, exactamente desde que las vacunas alcanzaron su universalización en cada país (hay estadísticas coincidentes en todo el mundo dese 2022).


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