ENSAYO

Por Fernando De Lucca

Sobriedad, moderación, tolerancia y límites saludablemente colocados son las conquistas más deseadas por la humanidad. En la historia de la conciencia humana estos valores cuando transmitidos de diversas formas, incluso antes de la comunicación escrita, han tomado el camino de ser una polaridad ante lo injusto, despótico, excesivo, fraudulento o tiránico.

Mientras el ser humano era un nómade, lo que importaba era cazar y recolectar lo que se encontraba en su camino. Seguramente esta “etapa” de los Homo Sapiens que duró miles de años, necesitó de cambios naturales por algo que podríamos considerar como una precaria combinación entre seguridad, comodidad y posesión. Se enfrentó con la posibilidad de estabilizarse. Había, sin darse cuenta, creado la propiedad privada. Ahora tenía una “producción” en un “espacio” que habría de cuidar por una sencilla razón: haber dedicado tiempo y espacio al “trabajo” de sembrar y de cosechar. Tiempo y espacio en su vida que fue paulatinamente provocando el conocimiento de todos los ciclos de la naturaleza. Calor, frio, lluvias, noche y día y el comienzo de la idea de esforzarse por defenderse ante otros que puedan querer quedarse con su tierra y tal vez su familia. 

Comenzó la revolución agrícola. 

Tal vez haya comenzado aquí la historia de los abusos. Abusos que tienen conciencia, intencionalidad.  Desde aquí en adelante, todo lo que sea para defender lo “propio” es ahora visto como un derecho legítimo. Por algo difícil de explicar y fácil de intuir -aunque creo que no merece tanta dedicación-, nos damos cuenta que ahora los débiles no son dejados de lado para que mueran rezagados del camino y no ser suficientemente alimentados. Ahora los más débiles son sometidos para hacer aquellas tareas que son demasiado trabajosas por los que son más fuertes. Aparece la dominación. El “fuerte” comienza a tener supremacía y de aquí a la tiranía o el abuso, poca distancia hay. Los héroes o sabios de cualquiera de las épocas poseen estas cualidades opresivas de manera clara, sutil o momentánea, aunque todo es explicado por alguna situación ajena a su voluntad; algo circunstancial o designios divinos. 

En la historia contada e interpretada por vestigios más o menos comprensibles, los abusos de toda índole comenzaron a verse por doquier. Masacres, violencia, dominio son desde este remoto momento una constante. Las ideologías han colaborado mucho para sostener legitimidades -psicopáticas- por provenir del poder “incuestionable” de los “legítimamente” elegidos.

Seguramente, el concepto de abuso podría considerarse desde una perspectiva bastante más amplia que la que puede verse a simple vista. Creo que el abuso está presente en casi cualquiera de las conductas humanas más comunes. Son conductas que a mi entender tiene que ver con la idea de diferenciar a los seres humanos en débiles e ineficaces en contraste con los potentes y soberanos. Es probable que los abusos como manifestaciones conscientes hayan tenido una forma visible desde la época de la revolución agrícola. En los últimos 10.000 años el poder político y social de diferentes imperios ha “desarrollado” más y más una sofisticada consciencia deliberada del abuso. 

El abuso es producto de la jerarquización de individuos y naciones por sobre otros individuos y naciones. Y esta es la tónica de la humanidad desde casi siempre. Matriarcado o patriarcado, oriente u occidente, ricos o pobres, conquistadores o conquistados, ideólogos de aquí o de allá, es lo mismo…siempre unos se creerán más que otros y otros menos que los primeros.  

Sin embargo parece haber una idea que puede ser interesante. La abundancia psico espiritual no necesita usar el abuso. 

Entonces, como siempre, hay una manera de ver la vida en la cual puede vislumbrarse siempre una nueva visión de las cosas. El tema es que no parece lograrse de manera masiva sino casi en excepcionales condiciones. Es ilógico pensar que los abusos que todos podemos identificar como tales no van a ocurrir algún día y espero que tengamos conciencia de que se manifiestan mucho más frecuentemente y con mayor sofisticación de lo que muchas veces podemos detectar. 

Y aquí deseo detenerme a hablar sobre consciencia, amor y auto conocimiento.

Las conductas abusivas que vemos desde el más simple acto de egoísmo al crimen mayor, que a mi entender es contra el cuerpo y/o la psiquis humana así como contra todo aquello que tiene vida, son innumerables. Padres e hijos se abusan todo el tiempo y así también lo hacen las parejas entre sí. Por supuesto entre amigos, colegas, compañeros de cualquier cosa y en todas las edades el abuso es una constante. ¿Pero que queremos decir? ¿Es un tema de amor entonces? 

Si tuviera que dar una respuesta diría que el abuso es una forma de educar. Es una manera -conducta-acción-raciocinio-sentir que hace que el otro tenga que satisfacer lo que se me antoja. Cuando esto se transforma en un modo de vida la situación particular se convierte en la norma. Toda necesidad –sea familiar, político-social-religioso-económico- de turno que posea el que detenta el poder se ve ultrapasada a otro u otros para ser satisfecha sin la menor empatía o mínima sensibilidad. En ese momento solo me importo yo mismo. El otro como tal, no existe. De ninguna manera se puede decir que el abusador no ama, simplemente digo que en el momento del abuso, en ese aquí y ahora, no se está amando. El momento del abuso es un momento de animalidad instintiva, es un momento de falta de conciencia de mí, del otro y de la acción en sí misma. Es un abuso témporo-espacial y por supuesto y antes que nada corpóreo.    Abusar es un episodio en el tiempo y el espacio donde hay ausencia de amor. Amar es no abusar, es estar en contacto con la relación y en la relación. La conciencia del “encuentro” es la conquista de la sensibilidad que produce la armonía y la moderación de toda conducta y deseo humano. Podemos ver como atropellamos, engañamos y nos aprovechamos del otro sin piedad. ¿De qué nos aprovechamos? De la debilidad, del miedo, de la inexperiencia, de la energía que el otro posee y me la ofrece a partir de ardides que vamos tejiendo. Nada me importa en ese momento o dentro de esta manifestación humana. Podemos esclavizar a otro o muchos por el simple hecho de crear la idea de que es natural que sea así. De esta forma se forjo la conquista de pueblos por los poderosos de turno y más cotidianamente de la mujer, de los niños y de los viejos.

El tema central es el autoconocimiento como forma de concientizar el abuso. En este tema me detendré la próxima entrega.

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