SERGIO GUTIÉRREZ MARTIELLO / El sistema educativo público, donde me desempeño como docente, ha dejado sus carnes desgarradas a la intemperie, exhibiendo sus fracasos más dolorosos. El malestar que siempre se ha sentido y con el que uno vive a diario: correr los problemas educativos desde atrás, luego de la “pandemia”, la distancia estudiante-docente se profundizó.
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