ENSAYO

Darya Platonova, pensadora y periodista rusa de 30 años, hija del filósofo Alexander Dugin -filósofo, y no el “cerebro detrás de la invasión a Ucrania” como tendenciosamente lo presentan a su ignorante público los medios masivos occidentales-, acaba de ser salvajemente asesinada en un atentado con bomba que, probablemente, iba dirigido a su padre. En eXtramuros habíamos publicado hace algunos meses una entrevista a esta interesante mujer. Ahora publicamos un de los recientes ensayos breves de su padre, como forma de mostrar nuestro rechazo a este atentado contra la libertad de pensamiento

Por Alexander Dugin

La Cuarta Teoría Política rechaza el racismo y cualquier forma de nacionalismo precisamente porque éste es una construcción occidental burguesa y modernista antitradicional. Y operar con el concepto y la teoría del nacionalismo para explicar los procesos políticos y sociales de las sociedades no occidentales y especialmente de las tradicionales es un acto de la misma estrategia universalista -esencialmente colonial-. En esto radica el racismo y la pretensión de que Occidente y su ciencia política tengan la última palabra para explicar todos los procesos sociopolíticos de cualquier pueblo y sociedad. Una vez que aceptamos utilizar las tres teorías (liberalismo, comunismo y nacionalismo), ya estamos bajo el control ideológico directo de la hegemonía occidental.

La Cuarta Teoría Política está en total desacuerdo con las premisas básicas del nacionalismo:

* con la inevitabilidad del desmembramiento de una sociedad orgánica (entera) en átomos, es decir, con la interpretación occidental de la “modernidad”;

* con el capitalismo como etapa necesaria en el desarrollo de la humanidad,

* con el progreso social lineal y copiado de la historia occidental, que consiste en más y más individualismo, confort, desarrollo técnico, dispersión ficticia del poder sobre las masas atomizadas y aumento real del control de los clanes oligárquicos ocultos y sus monopolios.

* con la ciudadanía en su interpretación modernista europea,

* con la laicidad obligatoria (esencialmente antirreligiosa)

* con la abolición de los latifundios, y

* con la destrucción de las comunidades rurales en favor de las “multitudes solitarias” urbanizadas, tanto burguesas como proletarias.

Y como estos fenómenos pertenecen a la historia de Occidente, la Cuarta Teoría Política los considera un caso local, regional. Otras civilizaciones no tienen por qué pasar por esta etapa -la modernidad, el capitalismo, el laicismo, la industrialización y la urbanización- pueden pasar o no. Y ni el capitalismo ni sus fases nacionalistas o racistas representan ninguna ley universal de desarrollo.

Es indicativo que los eslavófilos rusos y sus seguidores, tanto en el espectro de la derecha como en el de la izquierda de la vida política rusa del siglo XIX y principios del XX, pensaban de la misma manera. Los eslavófilos rechazaban la universalidad de Occidente y especialmente del Occidente moderno. La misma línea era apoyada, por un lado, por los círculos conservadores ortodoxos-monárquicos y, por otro, por los populistas rusos. Los eurasiáticos rusos rechazaban aún más clara y radicalmente las pretensiones de universalidad de Occidente.

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