* Una razonada explicación científica de por qué existe un riesgo aumentado al vacunar con esta nueva tecnología, al tiempo que faltan pruebas concluyentes respecto de supuestos beneficios

* La instalación del miedo -y una lógica perversa como consecuencia- en el sistema de salud

PORTADA

La Dra. aquí entrevistada es una pediatra uruguaya que -por razones que son lamentablemente comunes a esta altura- ha pedido que su nombre e identidad permanezcan anónimos. Sólidamente formada y -como se verá en la entrevista- con una inteligencia y capacidad muy superior a la media que estamos viendo últimamente en este ambiente, tiene gran experiencia en clínica e investigación, y ha trabajado a distintos niveles del sistema de salud. Esta es su visión directa y científica de lo que ha venido ocurriendo.

ENTREVISTA DE ALDO MAZZUCCHELLI

– A.M.: El objetivo de esta conversación tiene apunta a echar más luz, científicamente, sobre el funcionamiento y riesgos de las nuevas vacunas covid, por un lado. Por otro, a conversar sobre la situación del sistema de salud en relación a este asunto. 

Comencemos, acaso, con una explicación sobre cómo funcionan estas vacunas, en relación con otras anteriores, y con la inmunidad natural.

– Dra. X: Esta es una tecnología de vacunas nueva. Hasta hace poco tiempo uno tenía lo que se llama vacunas conjugadas, y tenía además las clásicas, que son las de virus atenuados, o las de fragmentos de microorganismos. Pero para que genere inmunidad a largo plazo es preciso que la vacuna tenga una proteína. Por eso a otros modelos, más modernos, se los “conjugaba” -combinando una proteína con un polisacárido-. La inmunidad que generan los polisacáridos  es en general de corto plazo. Porque no todos los anticuerpos duran lo mismo, eso que se está afirmando mucho últimamente es correcto. Los anticuerpos que genera la proteína, llamados T-memoria -un tipo de célula del sistema inmune-, pueden permanecer en el sistema por años. Por eso se conjuga siempre con una proteína. 

Pero hay problemas con esta nueva tecnología. Primero, los virus generalmente tienen “dianas”, o sea “blancos” o células objeto, a donde se dirigen. A un virus no le es indiferente atacar un órgano u otro, un sistema u otro. Tienen preferencia por un sistema u otro por donde entran, distintos epitelios, se han especializado. Cuando las células conocidas como “presentadores de antígenos” los detectan, los “agarran” y fabrican algo que podríamos decir es un “enchufe” adaptado a ese agresor en particular, y toman un “molde” a partir del cual generan los anticuerpos. Son muy específicos, nada le va a ganar al cuerpo en esa capacidad. El problema es que si toma alguna proteína adyacente al virus o bacteria que está modelando, puede generar problemas. Recordemos que un virus no se puede reproducir por sí mismo, necesita una célula a la que entra para reproducirse, usándola para ello. Al hacerlo siempre debe exponer sus proteínas, al salir de la célula hace cápsides para salir, etc. Esta vacuna en muchos sentidos es muy similar. Lo que se inyecta entra en la célula, usa la maquinaria celular para reproducir su proteína, y expone esa proteína luego en la pared celular. 

– Teniendo en cuenta lo anterior, ¿recomendarías este tipo de vacuna?

– Yo no recomendaría estas vacunas. El argumento principal para ello es el siguiente. Estas vacunas son micelas con ARN mensajero, “globitos de grasa” para decirlo simple que llevan el ARN de la proteína spike, o “espiga”o “pico” como se la traduce a veces también. Pero estas vacunas no tienen una célula diana, como naturalmente tendría la naturaleza. Entonces esta vacuna circula por todo el organismo. Eso está demostrado, por más que se lo ha querido negar. Circula, y en autopsias que se han hecho se comprobó que llegaba incluso a acumularse en los ovarios. Y que vive mucho más tiempo del que se pensó originalmente, y sigue replicando y replicando. Y las micelas se pueden mantener en los ganglios linfáticos. Todo esto es alarmante. Porque, al ir a cualquier tipo de tejido, genera mayor riesgo de autoinmunidad. Porque es una proteína que se expresa en un lugar que no era el lugar previsto, y esto se está haciendo de modo masivo, exponiendo el organismo de modo masivo, a una única proteína de un único tipo. Porque los virus normalmente tienen otras proteínas adyacentes que lo hacen más específico para los anticuerpos. Acá no. Entonces, si justo al lado de donde se expresa la proteína spike tengo un endotelio dañado, un tejido dañado, que libere proteínas de mi propio tejido, el sistema inmune puede creer que esa proteína que es propia de mi tejido es parte del virus, y puede copiarla y luego comenzar a atacar el propio tejido, generando toda clase de problemas, sobre todo inflamación, trombos.

Cuando uno ve los ensayos que se hicieron antes de someter estas vacunas a aprobación para uso de emergencia no ve que se haya hecho ningún estudio sobre esto. ¿Cómo sabemos lo que pasa a largo plazo? ¿Cuántos niños tenían en los estudios previos antecedentes de haber tenido un PTI, cuántos tenían antecedentes familiares..? Nada de esto figura en los estudios revelados últimamente sobre lo que se hizo para preparar estas vacunas.

De modo que en mi opinión estaríamos jugando con el sistema inmune de niños. 

Si alguien argumentase que bueno, que esta es una enfermedad tremendamente agresiva para los niños… pero claramente no lo es. Entonces, ¿por qué se empuja de este modo una vacunación universal potencialmente mucho más peligrosa que la enfermedad misma que pretende combatir?

***

– Esto con lo que empezabas es interesante. ¿Cuáles son los efectos que tu has visto, en tu práctica directa, que tiene el Covid en los niños?

– Por ahora la verdad que en niños sanos no se vio prácticamente nada. La realidad es que no se vio nada. Los niños que van por Covid en general son leves, algún síntoma leve, alguna fiebre, rinofagia… No es lo mismo que adultos. El cuadro es más leve en los niños. Sacando los casos de MIS-C o miocarditis, que pueden pasar igual con una influenza, pueden pasar con la gripe de toda la vida, pueden pasar con un virus respiratorio sincitial… Cosas que tienen todos los lactantes pequeños, la mayoría. Se puede dar un caso de miocarditis, y muchos otros virus pueden dar una miocarditis. Sacando casos muy puntuales de niños, la gran, gran mayoría no tienen un cuadro que uno pudiera llamar severo, o más severo que otros virus.

Entonces, ahí vamos de nuevo a la pregunta obvia hecha antes: ¿para qué vacunar? 

Vi una niña con Covid en CTI pero en realidad tuvo un Miller Fischer que es como un Guillain Barre de los pares craneanos; no era una niña que estuviera realmente mal. Luego vi un niño con una miocarditis. Uno podría ver alguna miocarditis, podía ver síntomas gastrointestinales…. Con el tiempo, de lo que se habían registrado algunos casos es de ese sindrome inflamatorio multisistémico post-Covid, o “MIS-C”, que es muy parecido al Kawasaki. El Kawasaki es una vasculitis, de medianos vasos sobre todo; afecta a las arterias coronarias, afecta a otras arterias

– ¿Es una inflamación?

– Es un sindrome inflamatorio en que se genera daño a las paredes del endotelio. Y de este MIS-C se había visto algún caso antes de la vacunación. Lo que creo que nunca se midió es si después de la vacuna aumentaron. Y sobre todo si aumentaron en la conjunción “tener Covid + haber estado vacunado”. Porque en ese caso de combinación enfermedad+vacuna, uno está generando todo un empuje, no solamente de anticuerpos, uno está generando citoquinas inflamatorias, está estimulando, estimulando, estimulando… Hay sistemas inmunes que tienen pequeñas fallas que generan la tendencia a tener sepsis, es decir, una inflamación sistémica pero con un foco infeccioso. Pasa a haber muchos componentes del sistema inmune muy alterados, muy activadas en la inflamación. El cuerpo está trabajando para curar, y a veces no tiene un freno, o la respuesta es tan grande que es perjudicial. Algunas personas, no todas, tienen este tipo de reacción -una tendencia a inflamarse, todo lo que son las interleukinas, las citoquinas, todo lo que es las cascadas inflamatorias, son intensas. En ese caso tendrías un niño taquicárdico, con fiebre, con un mal aspecto general, con los glóbulos blancos muy elevados, reactantes de fase aguda muy elevados… 

 – ¿De ese tipo de cuadros has visto en Covid?

– De este tipo de cuadros vinculados a Covid no he visto. El MIS-C se da hasta tres meses post Covid. Me parece que si bien se había registrado algún MIS-C (post Covid), alguno hubo, pero la realidad es que, según mi experiencia, creció cuando se dio la interrelación “más casos de Covid en niños + vacunación de niños”. Mi percepción es que ese aumento se dio por la conjunción de la vacuna más un aumento de casos. Eso ocurrió al final de este último verano, febrero y marzo 2022, cuando se empezó a vacunar niños. Para mi ahí tuvimos un aumento de casos. Y en mi percepción, el año pasado, cuando se empezó a vacunar a los adolescentes, también hubo un aumento de casos. Para mi fue la conjunción: la vacuna + la enfermedad.

– Esto coincide con lo que algunos científicos anticiparon, de que podría ocasionarse una interacción negativa entre la vacuna y la enfermedad.

– Si. Ocasionado por reacciones de hipersensibilidad, a veces, por los propios anticuerpos que uno genera. Tampoco es bueno que al sistema siempre se lo esté estimulando a que produzca siempre los mismos anticuerpos, contra una sola proteína.

– Te planteo una pregunta que he repetido a distintos médicos, y noto que todos tienen cierta vacilación al responder: Tomemos Covid-19 como cuadro clínico, es posible identificarlo claramente como algo distinto de todo lo demás, desde el punto de vista clínico, sin usar la técnica PCR?

– No… Es muy difícil. Los cuadros virales tienen todos muchísimas características en común. Uno puede decir que hay cosas que son patognomónicas de algo. Eso es raro.

– Describime por favor los cuadros virales que se confundirían con Covid. 

– Otros enterovirus. Lo único que yo no había visto -pero que tampoco se presenta en todos los casos llamados Covid-, que no se si es patognomónico, es la anosmia (pérdida de olfato y gusto). Sinceramente no lo había visto antes, no recuerdo un virus que te dé eso mismo.

– ¿Qué pensas del PCR aplicado a Covid?

– Que se hace a demasiados ciclos. Eso es así. De hecho cuanto menos ciclos, más sintomáticos los pacientes. Esto es absolutamente así en niños. Cuantos menos ciclos, menos hay que amplificar para encontrar la secuencia genética del virus, y más intenso el caso.

***

– Pasando al funcionamiento general del sistema médico, ¿opinas que todo el sistema médico se vio alterado por estas políticas? ¿La práctica médica?

– Si. Se vio alterado. Parece que lo único que hubiera es Covid. Más allá de todas las medidas de bioseguridad que nunca habíamos usado, el equipo de protección personal completo, cómo sacar a los pacientes, los aislamientos respiratorios -todo esto desde marzo de 2020, fue una de las primeras cosas que ocurrieron. Esto puso bajo estrés los recursos hospitalarios, de la salud. No se podía tener en una sala de espera a una persona Covid con otra que es un caso sospechoso. 

Pero yo, al menos, no vi sin embargo que se dejase a alguien sin atención debido a esto -hacerlo esperar por ser sospechoso Covid hasta que se tuviera un resultado de un antígeno… si era un caso de urgencia, por ejemplo, yo no lo ví.

– La condición de vacunado o no, ¿puede incidir en la calidad de la atención?

– Puede, pero como una característica personal del médico que lo atiende. No vi a nadie no atendiendo a un niño porque fuese Covid positivo. Pero estamos hablando de niños. Esto cambia con adultos…

– ¿Y la atención en general se alteró, perdió calidad?

– Por ejemplo, vi un caso que muestra los problemas de la telemedicina. Una persona que no era Covid, descartado, que no le prestaron atención debida, y lo que tenía era una neumonía clásica que terminó en una gran neumonía. Pero como no era Covid, le habían indicado telefónicamente la PCR y le dio negativa… No se le prestó luego la debida atención.

Se hizo demasiada telemedicina. En lo personal, yo no estoy de acuerdo con la telemedicina. Capaz que para alguna cosa pueda servir, como repetir medicación con un paciente crónico… Me parece que una debe tener contacto con el paciente, eso es primordial; examinarlo, tocarlo, escucharlo. 

– Antes me decías “para qué vacunar” y conectabas la vacunación con la ausencia de anticuerpos a largo plazo. Explica mejor esto.

– Lo primero es que al mutar el virus, la vacuna deja de hacer efecto. Si un anticuerpo no encaja exactamente, podría generar más riesgo. Teorizando, si se generaran grandes depósitos de anticuerpos y antígenos mezclados, podrían depositarse en algunos lugares, hay enfermedades que se dan por depósito de anticuerpos; por ejemplo en el riñón. Dañan el endotelio, se generan daños. 

Al vacunar durante una epidemia, además, aumenta la variabilidad de las micromutaciones en las proteínas de los virus.

Yo creo que aquí nunca dimos tiempo a nuestro sistema inmune. Existe un agente etiológico Covid, en mi opinión. No dudo de eso. Ese agente etiológico produce determinada patogenia en determinada población de riesgo. Pero no es igual ese riesgo para todos. No es lo mismo un niño que un adulto mayor. Puede haber habido un aumento de mortalidad en adultos mayores, pero también si hubiera habido una nueva cepa de influenza, podría haber generado un aumento de mortalidad en los adultos mayores. 

– En realidad, según datos oficiales incluyendo MSP, en 2020 mayormente lo que hubo fue un descenso del número de muertes promedio, en particular en Uruguay. Eso fue seguido por un aumento -quizá compensatorio- en 2021.

– Lo que ocurre es que la proteína spike (inoculada con la vacuna) es muy inflamatoria. Lamentablemente no se siguió con el ensayo a tres años de grupo control, para ver qué ocurría con esas poblaciones. Y ahora uno no tiene como comparar. Si se dispone de una lista de fallecidos por estatus vacunal, se podría ver si la vacunación es un factor de riesgo. Esto no alcanzaría para hacerlo determinante, pero se podría ver como factor de riesgo relativo.

– Efectivamente, Pfizer eliminó su grupo de control apenas se comenzó a vacunar, a los dos meses. En febrero de 2021, alegando “razones humanitarias”. Pero hay algunos estudios, por ejemplo uno en Columbia + Jerusalén que establecen una correlación causal.

– Yo personalmente pienso que el riesgo de autoinmunidad está, y es grande. El virus se va a expresar en la célula, va a sacar una proteína que es propiamente viral, va a venir una porción del sistema inmune que se llama FC, una especie de “enchufe” de antígenos, va a medirlo, y si justo en tu célula misma hay algo adyacente, un daño en el endotelio, en el tejido alrededor, y ahí ve una proteína de la célula, la puede copiar también tu sistema inmune, y ahí comienza luego a ver esa proteína del propio cuerpo como un antígeno, y a atacar tus propias células. Hay enfermedades autoinmunes que funcionan así, la diabetes autoinmune tipo 1, la hepatitis autoinmune… muchas cosas ligadas con anticuerpos generados años antes. Años. Y si uno tiene un proceso inflamatorio crónico, aumenta la probabilidad de todo esto. 

Y sobre todo, si uno está mandando al cuerpo un ARN, para que exprese una proteína tóxica sola, que no tiene diana (no es específica de un órgano), y no sabés cuánto dura ese proceso, ni sabés cuánto la va a replicar, ni dónde… Creaste un gran problema. Ese es el problema principal. 

Si el virus mismo entra en el cuerpo, está lleno de “pinchitos” por fuera -la proteína spike justamente- que comienza a buscar receptores, hasta que encuentra células donde pueda ingresar y comenzar a reproducirse. Pero un virus tiene un tropismo. Cuando se vacuna con esta tecnología, en cambio, se manda al cuerpo una bicapita de lípidos compatible con tus células para que se pueda adherir e ingresar el ARN que tiene dentro, y es parte del mismo ARN que tiene el virus, para generar la proteína spike. Pero esa proteína es tóxica en sí. Usa la misma maquinaria de la célula, y va a comenzar a replicar la proteína. Y la van a empezar a expresar células de tu cuerpo. Pero no tiene una diana (un “blanco” específico). Te dan la vacuna en un músculo, tenés ganglios linfáticos en la axila, en el cuello… ¿Cuánto tiempo viven esas micelas con proteína?

– Esa parece haber sido lo que descubrió el Dr. Byram Bridle, aquel canadiense que fue cancelado de todas las formas, a partir del informe Pfizer confidencial que el gobierno de Japón le facilitó. En ese informe se veían los tiempos de supervivencia y los lugares a donde se movía y se expresaba la proteína espiga luego. 

– Se marca eso con radioisótopos y se puede medir todo esto. 

***

– Desde un punto de vista estadítico, en Uruguay murió muy poca gente en 2020 de Covid -es decir, antes que existiera cualquier vacuna-. 186 personas en todo el año, más unas 400 más en el verano de 2021, antes de empezar a vacunar. Para tener una referencia, la gripe y enfermedades comunes del sistema respiratorio matan alrededor de entre 1000 y 2000 personas cada año en Uruguay. Con Covid estábamos en mucho menos que eso, cuando se comenzó a vacunar en febrero 28 de 2021.

– Lo que pasa que la versión oficial es que no murieron de Covid porque tenían las medidas, porque estaban aisladas, porque no salieron…

– Pero en el primer semestre de 2021 existían las mismas medidas, estaba la gente respetando los aislamientos, etc. Las medidas no cambiaron casi hasta fin de año.

– Bueno, supuestamente empezaron a vacunarse y empezaron a salir, a no cuidarse…

– Ah, pero entonces ¿las vacunas no los protegieron? 

– Claro, la vacuna no los protegió.

– Bueno, pero entonces ¿cuál es el sentido de la vacuna? No sé. Además crecen las dudas sobre la seguridad de la vacuna. Según datos parciales de Uruguay, y mirando datos más completos de otros lugares del mundo como Gran Bretaña, Israel y Estados Unidos, hay un número alto de personas que falleció dentro de los primeros días luego de vacunarse -sin que esas muertes hayan sido investigadas para saber si podrían haber tenido o no que ver con la vacuna. Algunas muertes de esas han sido atribuidos a Covid, otras no. Hay un aumento de las muertes “por causas desconocidas” en Estados Unidos, por ejemplo. Hay una afirmación pública de compañías aseguradoras sobre exceso notable de muerte concidente con el año de vacunación en Estados Unidos, en Alemania. Hay testimonios de personas vinculadas a la industria funeraria en Inglaterra que son escandalosas. Hay un aumento muy significativo de los reportes de muerte y efectos secundarios graves vinculados a la vacuna en VAERS y sistemas similares. En fin, hay estudios estadísticos sobre la correlación entre vacunación y aumento de muerte para Israel, Europa y USA. Todo eso lo hemos publicado en esta revista oportunamente. 

Cuando una persona fallece de una causa cardiovascular, por ejemplo, luego de vacunarse, la reacción normal hasta ahora es decir “bueno, murió de un infarto. Eso es común”. Y no se investiga más allá, para saber si esa persona que de pronto tenía hasta ese momento buena salud, de pronto fallece. La actitud oficial es dar por sentado que no puede haber ningún efecto secundario negativo. Eso no parece muy científico, visto de afuera, teniendo en cuenta que se trata de un fármaco experimental. Si la vacuna provoca la muerte, no lo vamos a saber, porque no se lo está buscando. ¿Cuál es tu opinión sobre todo este fenómeno ambiguo del aumento de muerte generalizado en 2021 y todas estas denuncias.

– Lo que pasa es que si, por ejemplo, tenemos una persona obesa, de edad mediana, o relativamente joven incluso. Se sabe que la obesidad es un estado inflamatorio crónico. También coinciden en esos casos muchas veces otras patologías, como hipertensión. Si a esa persona le pongo una vacuna que aumenta la inflamación, con un sistema inmune que ya crónicamente está en esas condiciones, es de sospechar que la inyección de la proteína spike puede empeorarlo todo. Estamos haciendo que su cuerpo genere un antígeno muy tóxico para los endotelios, haciendo muy reactivo al sistema inmune, a una persona que tiene una inflamación crónica. Capaz que a esa persona el agente etiológico (Covid 19 por ejemplo) podría tener un efecto negativo, pero al vacunarlo, no sabemos si es la vacuna o si es Covid, porque lo que desencadenan en esos casos es potencialmente similar. Está generando lo mismo que la infección, y encima lo que ya hablábamos, sin diana. Se le está dando algo muy agresivo a la gente. Se está haciendo que las células de su cuerpo expresen una proteína que es muy tóxica y ante la que el cuerpo reacciona mucho. Por algo el Covid clásico tiene dos fases. Una primera fase de replicación celular, y una segunda fase alrededor del día 10, que es cuando se complicaban algunos, que es la fase inmunológica, de respuesta del sistema inmune. Cuanto más exacerbada esta, peor para el paciente. Por eso los corticoides, que son entre otras cosas antinflamatorios, ayudaban en esta fase.

En aquella fase mucha población de riesgo en estos sentidos, lamentablemente terminó falleciendo -por la combinación de enfermedad y vacuna. Eso explica que la mortalidad, luego de los meses más intensos en que esto ocurrió, después haya descendido. Cuando hay este tipo de crisis, no todo el mundo obviamente va a llevar la peor parte. Pero los que estaban en peores condiciones sea por edad muy avanzada, otras patologías, o predisposiciones varias, pagaron el precio al principio. Muchos que estaban en condiciones de fallecer, fallecieron.

***

¿Qué les va a cambiar a los niños esta vacunación?

– Primero debemos volver a lo mismo: ética. ¿Para qué generar una intervención en un niño?  Porque crees que el beneficio es mayor que el riesgo. Eso es lo ético. Y el problema es que no hay evidencia alguna de que el beneficio sea mayor que el riesgo. Y el sindrome multisistémico pos Covid tampoco se evitaría, si vamos al caso. ¡Porque en él tenemos también un problema del sistema inmune, y se sabe que la vacuna puede provocarlos! De hecho lo que se da en esos casos es inmunoglobulina, igual que en el Kawasaki -además de corticoides, etc. El tratamiento es el mismo. Ante la tormenta de anticuerpos circulando y dañando, la inmunoglobulina neutraliza eso. 

– El estudio de Doshi et. al. detectó una serie de daños serios causados por la vacuna en algunas personas. Los clasificó en varias categorías, de las cuales la más importante por su incidencia son los “trastornos de la coagulación”. ¿Por qué se asocia a la vacuna con esos problemas de la coagulación?

– Por lo mismo que veníamos hablando: la proteína spike es inflamatoria de los endotelios vasculares. Daña la pared interior de los vasos sanguíneos. Cuando se daña el endotelio lo primero que se activa es la llamada cascada de la coagulación, con todo lo que ello implica. Si hay un daño en determinado punto, allí se va a formar un trombo, van a venir citoquinas, plaquetas, se activan las plaquetas, empieza a formarse un gran trombo, un proceso inflamatorio. El problema es que si yo tengo roto en muchos puntos…

-¿El problema es porque la proteína spike fue presentada en la pared de la célula y el sistema inmune ataca a esa célula? 

– Puede haberla atacado el sistema inmune mismo, puede haber otros procesos… todo eso lleva a daños al endotelio. La vacuna va en un envoltorio lipídico, que al circular en el torrente sanguíneo -como se ha demostrado que circula- puede ingresar en células del endotelio, que expresen la proteína spike, y allí empieza el problema. Se generan múltiples pequeño daños, y de ahí la activación de coagulación, coagulación intravascular diseminada, o CID.

 – Esto es importante explicárselo a la gente, porque si se dice que la vacuna puede provocar daños inflamatorios o cardiovasculares, es necesario mostrar cuál es la lógica tras la afirmación, pues los grandes medios están repitiendo que esto no tiene sentido, y se tiende a pensar que decir que la vacuna puede causar daños no es sensato. Sin embargo lo que tu explicas es muy claro.

– Si. Y además está el mediano o largo plazo. Porque si este proceso se genera en lugares que capaz que no traducen clínicamente nada, pero que tenga consecuencias años después. Por ejemplo, el riñón está lleno de vasos sanguíneos. El riñón a menudo uno no se da cuenta que está dañado hasta que el daño está muy avanzado. El riñón aguanta mucho. Y de pronto esto acorta un plazo en que luego aparece una nefropatía, una glomérulopatía. En fin, no sabemos bien qué es lo que estamos rompiendo, y estamos jugando ruleta rusa.

– Vuelvo al estudio de Doshi. Aquí están los daños que según él puede causar la vacuna. No estamos acá cuantificándolos, sino intentando entender conceptualmente por qué. Ya vimos trastornos de la coagulación. Otra forma de daño, el segundo escalón en frecuencia, es “otras formas de daño cardíaco”. 

– Notemos que siempre es el sistema vascular… Esto es por lo que hablamos de tropismo, es decir, dónde se expresa, el lugar en donde generalmente termina manifestándose. Riñón, hígado, aparecen también en la lista. Ambos están llenos de vasos sanguíneos. Los pulmones también… La lógica que intento dejar clara entonces tiene que ver con la proteína espiga, generada por las vacunas ARNm, hace que células del propio cuerpo sufran modificaciones que generan procesos de reparación, coagulación… También hacen que el sistema inmune reconozca células del propio cuerpo como enemigas, y las dañe. Y si eso es muy significativo, es un problema de salud grave. En la miocarditis, en el miocito, puede ser grave. El miocito no se reproduce, además. Lo dañado queda dañado. Todo esto puede explicarse tanto por la vacuna como por el virus. Ahora, si la vacuna no va a protegernos, y además es un factor de aumento de riesgo, ¿para qué la damos?

– Quizá se haya creído al principio que iba a proteger. 

– De acuerdo, al principio. Pero me parece que se tendría que haber visto uno a uno a quién se daba. 

– Bueno, pero después, pese a ver cómo la vacuna perdía efectividad -si es que alguna vez tuvo alguna-, quedaba esa idea de que “debido a que me vacuné, me vino covid suave”. ¿Cuál es el fundamento científico para decir “debido a que me vacuné, me vino covid suave”?

– No lo hay. Es como un consejo de verdulero. La vacuna no protegió en absolutamente nada. Uno no puede decir eso de “me dio más leve”, porque está suponiendo. Para afirmarlo habría que comparar seriamente períodos de tiempo y poblaciones vacunadas y no vacunadas. Eso no se está haciendo. Sí hay indicios que apuntan a lo contrario. Se supo, por ejemplo, con referencia a África, que tiene un índice de vacunación bajísimo, y bajísima incidencia de Covid… Es como si fuera un grupo de control. Tuvieron omicron y no tuvo ningún efecto. Si uno tiene la vacuna, y se infecta puede tener una reacción inmune mucho más agresiva, justamente porque su sistema inmune está hiper estimulado ante ese antígeno. Gente enferma con omicron con tres dosis arriba… Meses y meses generando anticuerpos, y entonces cuando una enfermedad leve el cuerpo la ataca exageradamente, con todo lo que tiene. Es como que venga tu vecino a charlar y le respondas pegándole un cañonazo y entrando en guerra. Estamos hiperestimulando al sistema inmune, lo que no es bueno tampoco. Es probable que los anticuerpos naturales protejan contra un rango mucho más amplio de cepas, porque los anticuerpos naturales tienen en cuenta otros elementos del virus. El virus no consiste solo de la proteína spike, tiene otras cosas. Y los anticuerpos naturales reconocen más sutilmente, tienen un patrón de reconocimiento más complejo, incliuyendo la configuraciñon tridimensional de las proteínas, reconocen más características del virus que es menos probable que muten, y por tanto la inmunidad natural es insuperable en eso. 

– Esto ¿no es conocimiento común del sistema sanitario?

-Lo que ocurre es que hoy es como que estuviera prohibdo cuestionar nada del discurso único. La versión “oficial” científica de esto.

– Dentro del sistema de salud, cómo llega y se impone esa versión oficial única?

– Llega por una cantidad de vías, es algo multifactorial. Una recibe comunicados de las instituciones, “A partir de la fecha se hará tal cosa…”, un protocolo. Protocolos de Salud Pública, y/o adaptaciones del lugar donde uno trabaje… Se siguen los lineamientos que salen de OMS, del MSP… Una como médico participa de grupos, con otros colegas… Allí se difunde mucha de esta información oficial. Se comparten cosas. Pero hay como una tendencia a no compartir lo que no confirma el discurso único, porque está estigmatizado hacerlo… Por ejemplo la Sociedad Uruguaya de Pediatría recibió un informe del Dr. Giachetto, una eminencia en Farmacología, que era contrario a la vacunación. Y eso no se difundió demasiado… En los grupos de colegas se difunde información oficial. No estar vacunado pasa a ser casi un estigma.

– ¿Dentro de la ideología médica predominante es un estigma?

– Si. Es muy difícil o imposible explicar posturas distintas a la oficial, y eso lo aleja a uno de algunas personas y lo acerca a otras, porque éstas por lo menos están cuestionando determinadas cosas.

– Estoy intentando entender cómo funciona este fenómeno de la ausencia de cuestionamiento… ¿Es por un tema jerárquico, de que la información baja de un lugar jerárquico?

– Yo más que jerárquico pienso que el factor principal es el miedo. Pasamos años y años estudiando medicina en un gran nivel de detalle, como funciona la enzima más pequeña, el tejido más específico… para estar equipados para cuestionar desde un punto de vista científico. Y sin embargo, al final solo está operando el miedo. Uno ve que solo es miedo, una compra de miedo. Hay miedo. Le están diciendo a los médicos que no pueden hacer nada, y el médico aparte aquí tiene determinada edad… ¡y tienen pavor de enfermarse ellos!

– A veces daría de afuera la sensación de lo que se armó fue para proteger más bien a los médicos, antes que a los pacientes. Entiendo la idea “el ejército debe estar sano para pelear”… Pero para pelear… 

– Si, uno habla con gente sobre esto, y te dice “sí si”, pero te das cuenta que no le hiciste mella, que no lo puede interiorizar. Creo que también fomentó una gran dosis de miedo e irracionalidad. Los médicos se están cuidando tanto que no pueden pensar, cuestionar. Quieren que la gente se vacune para que los proteja a ellos, para que “si tienen carga viral sea menos”…

Compartir